INVENTOS E INVENTORES: Historia de los inventos: El mundo secreto del átomo - 5ª parte
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Inventos e inventores

HISTORIA DE LOS INVENTOS

Fuente: Revista "Sucesos"

El mundo secreto del átomo - 5ª parte


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Los Curie entran en escena (continuación)

os Curie se enfrascaron en nuevas investigaciones, para determinar si existían otras substancias activas, hasta que llegaron a fijar su atención en la pecblenda, mineral que constituía la principal fuente de uranio. Este elemento, conocido desde muy antiguo, se empleaba como colorante en la fabricación de porcelana y vidrio.

Los residuos de pecblenda se consideraban inservibles. Los Curie comprobaron, sin embargo, que constituían una formidable fuente de radiación, que tenía que ser producida por alguna sustancia oculta en los restos de pecblenda, que se propusieron aislar. Trabajando en duras condiciones, sofocados en verano, helados en invierno, porque su laboratorio era un proletario galpón, y arriesgando su salud, ojos hinchados, dolores de cabeza, manos ulceradas en María, lograron disgregar de los residuos una sustancia con una actividad 400 veces superior a la del uranio. En honor a la atribulada patria de María Sklodowska lo llamaron polonio.

Algo más tarde, en 1898, pudieron comunicar a los círculos científicos que, aparte del polonio, habían aislado una nueva sustancia, mil veces más radiactiva que el uranio. Le dieron el nombre de radio, derivado del latín "radium", que significa rayo. La misma María Curie propuso la adopción de la palabra "radiactividad" para definir la emisión de rayos por elementos como el uranio, el torio, el polonio o el mismo radio.

Los esposos Curie recibieron el Premio Nobel en 1904, compartiéndolo con Henri Becquerel. Rehusaron patentar su método para extraer el radio, que los habría enriquecido; un solo gramo valía 150 mil dólares. Continuaron investigando hasta su muerte. Pierre murió en un accidente, en 1906, a los 43 años de edad, al ser atropellado un día de lluvia por un pesado carromato en una calle de París. María recibió muchos otros honores, pero su intensa vida de estudio la consumió. Las radiaciones habían dañado sus ojos y oídos.

Murió ciega, de anemia perniciosa (acaso leucemia), en 1934, a los 66 años de edad. Ha sido considerada la mujer de ciencia más notable de la historia, y una de las benefactoras más modestas de la humanidad. Su hija Irene recibió, con su esposo, Federico Joliot, el Premio Nobel, al año siguiente de su muerte, por sus investigaciones para la producción sintética de elementos radiactivos.

RUTHERFORD. Estudió en Cambridge. Junto a Soddy, formuló la teoría de la desintegración sucesiva que se produce durante la evolución de los cuerpos radiactivos.
RUTHERFORD. Estudió en Cambridge. Junto a Soddy, formuló la teoría de la desintegración sucesiva que se produce durante la evolución de los cuerpos radiactivos. El esquema de Lord Rutherford sigue siendo la base de la física nuclear. Uno de sus ayudantes fue Geiger, creador del "contador Geiger”

En los pocos años que mediaron entre el hallazgo de Roentgen y el descubrimiento de la radiactividad, la ciencia había dado un enorme tranco, pero queda todavía mucho trecho por recorrer antes de llegar al nivel actual. Comentando esta situación, dice Ralph H. Lapp:

"Un descubrimiento casual en Alemania (el de los Rayos X, en Wurzburgo) había provocado las investigaciones de Becquerel, en Francia, y éstas, a su vez, habían conducido a las de los Curie. Pero estos hallazgos dejaron en la sombra rumbo más de lo revelado. La verdadera naturaleza de los rayos, el carácter de la radiactividad, y la relación entre el uranio, el torio y el radio eran todavía un misterio. Un sabio inglés encontró los hilos que habían de desenmarañar la complicada madeja de estos descubrimientos: Ernest Rutherford es el nombre del gran investigador que dio la clave para resolver estos inextricables misterios."

Lo que ocurría, en verdad, era que el hombre no había penetrado aún al mundo interior del átomo.

La exploración interior

Ernest Rutherford tenía veintiséis años en 1896, cuando Becquerel comunicó a la Academia Francesa el descubrimiento de lo que se llamaría radiactividad. Tenía por maestro a J. J. Thomson, investigador del electrón, y a su lado se había acostumbrado a trabajar en equipo. Para investigar la naturaleza y modo de la radiactividad se rodeó de un grupo de brillantes colaboradores, entre ellos el alemán Hans Geiger, que inventó el "contador Geiger", utilizado hoy para detectar radiaciones atómicas.

POLIMERO: Representación en modelo de un polímero de polipropileno (base para materiales sintéticos), que permite distinguir las moléculas en las que siempre están presentes el carbono y el hidrógeno.
POLIMERO: Representación en modelo de un polímero de polipropileno (base para materiales sintéticos), que permite distinguir las moléculas en las que siempre están presentes el carbono y el hidrógeno.

Sus primeras investigaciones en este nuevo fenómeno, que lanzaba un verdadero desafío al mundo de la época, las hizo Rutherford con los rayos emitidos por el uranio. La radiación echaba a pique el modelo simple y tan útil del átomo tenido hasta entonces como cierto: si existían elementos que espontáneamente expulsaban una partícula de sí mismos en forma constante, sin que nada ni nadie pueda impedirlo, el átomo no podía ser tan macizo, eterno e indivisible como se había creído. El átomo activo estaba cambiando, trasmutándose. Para saber lo que había dentro de él había que usar la misma radiación, que era como un mensaje hacia afuera enviado por su mundo interior.

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