INVENTOS E INVENTORES: Historia de los inventos: El mundo secreto del átomo - 3ª parte
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Inventos e inventores

HISTORIA DE LOS INVENTOS

Fuente: Revista "Sucesos"

El mundo secreto del átomo - 3ª parte


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Los rayos desconocidos (continuación)

on el transcurso del tiempo, Roentgen fue trasladado a diversas otras universidades, hasta que, veinticuatro años después de su primer nombramiento, fue elegido rector de la misma Universidad de Wurzburgo. Hasta ese momento su vida había sido la existencia rutinaria de un profesor, con atisbos de investigación, sin mayor impacto. Pero en octubre de 1895, cautivada su atención por los trabajos de otros investigadores sobre los rayos catódicos, decidió dedicarse él mismo a repetir esos experimentos.

Los rayos catódicos, descubiertos por Lenard, son engendrados por la descarga eléctrica en tubos de los que se ha extraído aire, produciendo diversos resplandores, según la intensidad del vacío que se provoca. Se había dado mucha atención a estos rayos, pero continuaba siendo un enigma su naturaleza. Tal vez el propósito de Roentgen fue desentrañarla. Montó un simple laboratorio en un cuarto de la planta baja de su casa, y una noche de 1895, después de comida, continuó las manipulaciones que venía haciendo desde poco antes. Había experimentado con un tubo de Lenard en forma de pera, equipado con un ventanillo de aluminio muy delgado, para que los rayos catódicos pudiesen atravesarlo y salir al exterior.

Esa noche, sin embargo, tomó un tubo de descarga muy grueso, con un ventanillo de vidrio esmerilado, a través del cual no podían pasar los rayos catódicos, y lo cubrió con cartón, tapando herméticamente toda abertura, para que la luz del tubo no se filtrara. Apagó las luces de la habitación, y al cabo de unos instantes produjo la descarga eléctrica de alto voltaje en el interior del tubo. Roentgen pudo apreciar que ninguna luz escapaba al exterior, pero de pronto su vista fue atraída por un resplandor espectral de luz verdosa, a una distancia de un metro del tubo de descarga. Roentgen, muy extrañado, interrumpió la descarga eléctrica, y el resplandor desapareció; la produjo de nuevo, y el resplandor reapareció en el mismo lugar. Con un fósforo encendido pudo comprobar que el resplandor se producía sobre un cartón revestido de platinocianuro-bario, que luego de utilizar en un experimento anterior había dejado descuidadamente allí. Colocó este cartón más cerca del tubo, y el resplandor se hizo más intenso. Era evidente que algo, un rayo, debía salir del tubo y hacer brillar el revestimiento del cartón.

Roentgen comprendió que aquellos rayos, fuesen lo que fueren, eran muy singulares. No sólo atravesaban las paredes de vidrio del tubo y la envoltura de cartón que lo cubría, sino hasta un libro que interpuso a su paso. No sabía lo que eran. Por eso los llamó Rayos X.

La incógnita feliz

Continuó trabajando solo y realizó experimentos sistemáticos, que hacia fines de año le habían permitido averiguar diversos hechos respecto a los desconocidos Rayos X. Desde luego, que no atraviesan láminas de plomo. Descubrió que atacan, en cambio, la película, haciendo que al revelarla salga enteramente negra. Roentgen envolvió una placa fotográfica en papel negro, para protegerla de la luz, colocó una llave de metal sobre el paquete, y lo expuso a los Rayos X. Al revelar la película comprobó que la imagen de la llave aparecía en tono claro sobre el papel fotográfico ennegrecido. Esto significaba que el metal interceptaba o absorbía los rayos, evitando en toda la superficie cubierta por su figura la acción sobre el papel fotográfico. Fotografió una escopeta, siguiendo el mismo sistema. También captó la mano de su propia esposa, que apareció reducida a sus huesos y al anillo matrimonial que portaba en uno de los dedos; tanto los huesos como el metal "paraban" a los Rayos X.

Otro experimento consistió en utilizar un cartón revestido de bario que colocó muy cerca del tubo de descarga; entre ambos interpuso nuevamente la mano de su esposa, y sobre el cartón, que hizo las veces de pantalla cinematográfica, aparecieron los dedos y mano reducidos a sus huesos, que la señora Roentgen movía a voluntad siendo ese movimiento reflejado sobre el cartón. Ella no pudo evitar un grito de estupor ante aquello que parecía diabólico.

Sin saberlo, Roentgen estaba echando las bases de la radioscopia y de la radiografía actuales. Nunca supo tampoco por qué se producen los Rayos X. Aún hoy es difícil explicarlo. El doctor Ralph E. Lapp dice que el rayo X es el "alarido de la muerte" del rayo catódico que se transforma (y muere) cuando choca con una masa metálica, constituida en este caso por el electrodo del tubo de descarga.

"Las leyes de la física, explica el doctor Lapp, exigen que un electrón a gran velocidad debe ceder toda su energía cuando es detenido súbitamente por algún blanco metálico, y esa potencia aparece en forma de un mazo de energía (o de una quanta o fotón) llamado rayo X. Cuanto mayor sea la velocidad que se imprima al electrón (es decir, cuanto mayor sea el voltaje que se haga pasar a través del tubo), más potente y penetrante resultará el rayo X producido por el choque de ese electrón."

Roentgen trabajaba con voltajes que hoy resultan ínfimos. El pequeño aparato portátil de los dentistas descarga generalmente unos 65 mil voltios, en tanto que para radiografías médicas más complejas se utilizan equipos con voltajes dos o tres veces mayores.

El paso a la radiactividad

Roentgen fue afortunado. Le cupo la suerte de captar un "resplandor espectral da luz verdosa" que no vieron otros investigadores que realizaron el mismo experimento antes que él, porque no había cerca de ellos un cartón recubierto con platinocianuro-bario abandonado por azar. Esta circunstancia feliz no anula los méritos del acucioso Roentgen, que tuvo intuición y perspicacia, aparte de honradez científica, para comunicar su hallazgo sólo cuando hubo estudiado todos los aspectos del fenómeno. Para este efecto envió un corto artículo a la revista científica que se publicaba en Wurzburgo.

RADIOGRAFÍAS: Roentgen obtuvo las primeras radiografías en 1895, dando el primer paso en la física nuclear. Este es el equipo empleado en tales experimentos, el que en sus aspectos fundamentales no ha tenido variaciones mayores hasta hoy.
RADIOGRAFÍAS: Roentgen obtuvo las primeras radiografías en 1895, dando el primer paso en la física nuclear. Este es el equipo empleado en tales experimentos, el que en sus aspectos fundamentales no ha tenido variaciones mayores hasta hoy.

El 28 de diciembre de 1898 la noticia voló, como un palomar estremecido por un cañonazo, a todos los ámbitos del pequeño mundo científico de la época. En París, la Academia francesa encargó a Henri Becquerel que investigara si los desconocidos Rayos X podían ser producidos por ciertas sales minerales que manifestaban fluorescencia al ser sometidas a la luz del sol.

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