HISTORIA Y ARTE - EL SIGLO XIX: Manifestaciones artísticas - 14ª parte
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Historia y Arte

EL SIGLO XIX

Manifestaciones artísticas - 14ª parte


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La arquitectura (continuación)

on la llegada del romanticismo apareció un nuevo estilo, el Neogótico, que pronto tendría una gran difusión. Bajo esta nueva influencia, en Gran Bretaña, donde tenía ya cierta tradición, se construyó la obra más monumental del gótico moderno: el Parlamento Británico. En Francia y en el resto de Europa la llegada del Neogótico supuso la terminación o restauración de muchas catedrales de época gótica, como las de Colonia y Barcelona, y la construcción de edificios del nuevo estilo. En España es buen ejemplo de ello el Castillo de Butrón.

La aparición del Neogótico se produjo, en algunos casos, en combinación con otros estilos, como sucedió en el Pabellón Real de Brighton, residencia de verano de los monarcas ingleses, realizado en una exótica mezcla de gótico y arquitectura musulmana hindú.

Hacia mediados del siglo XIX aparecieron obras de carácter neobarroco (la Opera de París), neorrococó, neorrománico, neomudéjar (en España) o, lo que es peor, obras en las que se mezclaron varios de estos estilos. Esta situación de cierto caos vino a acelerar la desaparición de la arquitectura historicista que poco a poco fue desplazada por las nuevas formas de construir.

La arquitectura, que puede definirse como "del hierro", ya que éste fue el material auténticamente revolucionario, tuvo su primera muestra en Inglaterra donde en 1777 ya se construyó el primer puente de hierro colado Puente sobre el Severn.

El empleo de los nuevos materiales estuvo inicialmente vinculado a las obras de ingeniería, como puentes y estaciones ferroviarias, pero poco a poco se fue empleando también en las estructuras de edificios historicistas, ya que hacía más rápidas y baratas las construcciones.

La construcción de puentes de hierro fue frecuente desde principios de siglo, época de la que datan, incluso, los primeros puentes colgantes, como los de los ríos Tweed (de S. Brown) y Avon (de Brunel) en Gran Bretaña. Tras los puentes, la arquitectura de hierro comenzó a ser aceptada como un elemento constructivo de edificios públicos como mercados y bibliotecas. Buenos ejemplos de ello fueron el mercado de Les Halles y la Biblioteca de París o el mercado del Borne de Barcelona.

Ahora bien, donde la arquitectura del hierro alcanzó más éxito fue en la construcción de los pabellones de las Exposiciones Universales. La primera se celebró en Londres en 1851, y para ella el ingeniero Joseph Paxton levantó un grandioso pabellón de hierro y cristal que serviría de modelo para los construidos en Nueva York, Viena o París en sucesivas Exposiciones Universales. En el caso de la de París de 1889, al gigantesco pabellón denominado Galería de las máquinas, cuya anchura superaba los 100 metros de luz, se unió la sorprendente torre que Gustavo Eiffel levantó para conmemorar la exposición y el centenario de la Revolución Francesa.

La Torre Eiffel, con sus 300 metros de altura, era la obra más alta construida por la humanidad y, a pesar de que muchos artistas e intelectuales de la Francia de la época quisieron demolerla, pronto pasó a ser símbolo del triunfo de la arquitectura en hierro y, desde luego, símbolo de la ciudad de París. Allí, donde no se contaba con el peso de la tradición arquitectónica del viejo continente, resultó más fácil la imposición de los nuevos materiales y las nuevas formas de construir. El centro de ese movimiento renovador americano estuvo en Chicago. La ciudad había quedado prácticamente destruida por un incendio, en 1871; por ello, a finales del siglo la actividad constructiva en este importante centro industrial fue intensísima y reunió a varios arquitectos dando lugar a lo que se ha conocido como la "Escuela de Chicago".

La tendencia racionalista de estos arquitectos, que anteponían la funcionalidad a la estética o, mejor aún, que fueron capaces de encontrar una estética que se ajustara a lo funcional, dio lugar a nuevas formas surgidas del hierro, del cristal y del hormigón armado. Así, nombres como Henry Hobson Richardson, William Le Baron Jenny, Daniel Burham y, sobre todo, Louis Sullivan y Dankmar Adler, serían los pioneros del nuevo modo de ver el arte de construir que se tendría en el siglo XX.

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