Filatelia polar: Rusia en el Ártico (I)

Buceando en nuestros archivos descubrimos un viejo artículo escrito por D. M. Startin para la ATA (EE.UU.) que, a pesar de los años transcurridos, nos ofrece datos que nunca están fuera de contexto, sobre todo para los coleccionistas que necesitan documentar sus colecciones y no siempre localizan esa información.

Nos hemos permitido el lujo de recuperarlo y actualizarlo con el único objetivo de aportar datos allá en donde no siempre existen, sobre todo porque la extinta URSS mantuvo un secretismo a prueba de espías en el período de la Guerra Fría y sus exploraciones por las regiones norteñas.
 
Las exploraciones del Ártico han atraído a centenares de hombres y aún hoy siguen ejerciendo un gran magnetismo para miles de científicos y viajeros que, llegado el verano, emprenden esos largos viajes en busca del Sol de medianoche. Durante el Año Polar Internacional también se han programado numerosas expediciones, sobre todo entre los países que tienen intereses en aquella región [Noruega, Suecia, Finlandia, Rusia, Estados Unidos, Canadá, Groenlandia, Islandia, etc.] y para el común de los mortales es un viaje de “ensueño” porque los paisajes y el ambiente son tan diferentes que en determinados momentos uno parece estar anclado en otra época histórica y en otro planeta, siendo difícil de olvidar aquellos parajes una vez volvemos a nuestros hogares. Hacia el Ártico partieron en su día Frobisher, Nansen, Amundsen, Peary… por citar algunos de los más famosos y filatelizados exploradores de los territorios helados. La mayoría de la toponimia corresponde a las expediciones realizadas entre el XIX-XX y honran a los exploradores que, en muchos casos, dieron su vida en el postrero intento de alcanzar lo imposible.
 
Los rusos honraron en 1949 a Semyon Deshnev, un cosaco que al frente de numerosos campesinos y con unos modestos navíos llamados “kochi” se atrevió a viajar en 1648 a través de la península de Kamtchatka remontando el curso del Kolyma, le acompañó Fedot A. Popov. La ruta de aquél intrépido viajero del XVII quedó recogida en uno de los sellos soviéticos de esa época. El de 40 kopeks refleja el Cabo que lleva su nombre y el de 1 Rublo la ruta que siguieron durante su primigenia exploración de las regiones árticas, el navío empleado y el paso entre los continentes de Asía y América, una vía natural por la cual se fue poblando el gran continente americano hace miles de años [aunque no cesa la polémica sobre la presencia española en el Nuevo Mundo, sobre todo por parte de aquellos pueblos en los que el cruce de sangres fue mayor y aún siguen echando las culpas de sus desgracias, 500 años después, a los intrépidos y exiguos supervivientes de aquellos viajes inaugurados por Colón, que dicho sea de paso, tampoco fue el primer europeo en hollar aquellos territorios, aunque sí lo fuera desde la perspectiva de la colonización y al servicio de la Corona de Castilla]…
 
El 28 de abril de 1998 se le dedicó también un entero postal de 1 Rublo; en el sello de esa pieza aparecían los intrépidos navegantes a la entrada del Estrecho de Bering, en la ilustración se mostraba la ruta seguida por los expedicionarios hasta el Océano Pacífico y la isla de Chukotsky. Le siguieron otros exploradores y uno de los épicos viajes sería preparado y financiado por Pedro El Grande: fue la gran expedición al norte, aunque murió en 1725, el trabajo emprendido continuó hasta 1742, cuando Vitus Bering, jefe de la expedición, descubría el Estrecho que lleva su nombre y, posiblemente, puede ser el personaje que en más ocasiones filatelizó el correo soviético [también han seguido apareciendo estampillas tras el desmembramiento de la URSS]. En esta etapa se le dedicaron cuatro ejemplares aparecidos con motivo del bicentenario de su expedición conmemorada en 1943; en dos de ellos nos mostraban el Monte San Ilja (30 kopeks y 1 Rublo); el territorio visitado y la ruta seguida por los exploradores serían empleados para los faciales de 60 kopeks y 2 Rublos. De nuevo nos volveríamos a encontrar al personaje en 1957 en un facial de 40 kopeks en donde se reproducía un retrato oval de este infatigable navegante y explorador ruso-danés, nacido en Horsens en 1681 y que se enroló en la real marina danesa siendo un niño [algo frecuente en la época y queda lejos esta “ilusoria” opción política en la que nuestros jóvenes prácticamente no son útiles, profesionalmente hablando, hasta pasar los 16 años], Bering murió en uno de sus viajes de retorno en una pequeña y remota isla siberiana.
 
Los demás hombres y exploradores que participaron en tantos y tantos viajes, fueron prácticamente ignorados, al menos filatélicamente hablando. Fue con el bautizo del rompehielos Georg Sedov (serie de cuatro efectos aparecida en 1940) cuando se da entrada a nuevos personajes, nuevas gestas. El mismo personaje sería recogido en 1952 cuando se utilizó su retrato para conmemorar el 75 aniversario de su nacimiento. Sedov había partido en 1912 de Saint Fotka en busca de un lugar seguro para instalar una base naval que permitiera realizar la travesía hacia el Polo Norte con unas mínimas garantías, pero murió sin haber podido alcanzar ese objetivo.

Filatelia polar: Rusia en el Ártico (I)

Otro acontecimiento filatelizado por la URSS fue con la llegada del Graf Zeppelín que buscaba una ruta al Polo Norte, fue en 1931, se emitieron varios sellos y en uno de ellos aparecía el célebre rompehielos Malygin en pleno Ártico [Bahía Tikaya-Tierra de Francisco José]. En aquel viaje ya se transportaron numerosos sobres que se cancelaron en la entonces ciudad de LENINGRADO [así nombrada en honor al revolucionario Vladimir Ilich “Lenin” que había tomado su sobrenombre del siberiano río Lena, actualmente la ciudad vuelve a denominarse San Petersburgo] con marcas rusas y alemanas, son piezas que hoy alcanzan unos precios suculentos y no son fáciles de localizar por los miles de polares que tratan de documentar al máximo sus colecciones de cara a ir subiendo en el podio de las rarezas. En 1932 se estableció un vuelo regular entre la ciudad de Arkangelsk y la Tierra de Francisco José. Fruto de aquellas exploraciones son también los sellos dedicados al rompehielos Sibiriakoff y Georg Sedov.
 
Pocos años después zarpó der Mursmansk el Tchelyuskin, este navío tuvo un accidentado viaje y los supervivientes de aquel desastre estuvieron viajando a la deriva en un mar de témpanos que se había desprendido del casquete polar; los que lograron superar la odisea fueron rescatados por aviadores rusos que volaban hacia Alaska [se emitieron cuatro efectos en 1938]. Entre 1934-1936 se realizaron varios vuelos transpolares entre Moscú y los Estados Unidos, los realizaron los intrépidos pilotos Chkalov, Baidukov y Beliakov, ello significó un extraordinario avance para la aviación civil y el servicio postal de la época, lamentablemente todas esas exploraciones quedaron interrumpidas tras la II Guerra Mundial. En 1937 sería Levanesky el piloto que unió Moscú con Fairbanks (Alaska). Los pilotos anteriores tuvieron su emisión postal con motivo del vuelo Moscú-Portland, se emitieron cuatro efectos mostrando la ruta seguida y la foto de los intrépidos pilotos. Un segundo vuelo entre Moscú y Saint Jacinte (Canadá) se filatelizó con tres ejemplares ese mismo año, portaban las fotos de Gromov, Youmachev y Danilin; y en ese mismo año vieron también la luz los cuatro efectos dedicados a honrar el salvamento polar “Misión Papanin” que estuvo algunas semanas en los hielos flotantes desde el punto más norteño de la Tierra de Francisco José: Isla Rodolfo [Rudolf Island], durante nueve meses estuvieron flotando a la deriva y fueron recogidos en las cercanías de Scoresbysund [Groenlandia]. Papanin y otros exploradores continuaron sus exploraciones en temporadas siguientes en donde recibieron el apoyo del Georg Sedov: los sellos recogían al rompehielos, retratos de los exploradores y escenas del salvamento.
 
Los sellos aéreos que recogieron ese período de viajes árticos aparecieron en 1931m fueron cuatro faciales dedicados al Graf Zeppelín y al rompehielos Malygin. En 1932, con motivo del segundo año polar internacional 1932-33, apareció recogida la cartografía de la zona y una avioneta sobrevolando la región (dos efectos postales). En 1935 se ponía en circulación una de las series más largas [10 motivos diferentes] para conmemorar el salvamento de los integrantes del Tchelyuskin, aparte la iconografía polar habitual, paisajes, fauna, etc., también se incluyeron los retratos de Voranin, Chmidt, Lapidevski, Levaneski, Slephev, Dononine, Vodopianov, Molokov y Kamanin. Ese mismo año también se sobrecargaba un sello con la leyenda “Vuelo Moscú-San Francisco vía Polo Norte”, este es uno de los más caros de la temática, sobre todo en su variante invertida.
 
Los negros nubarrones que se cernían sobre Europa ya se dejaban sentir, no sólo con la Guerra Civil Española que en muchos casos fue el campo de experimentación de muchas armas y el empleo / bombardeo masivo de ciudades y población civil. Fueron años duros en los que todo se consideró materia reservada y se necesitaba mucho tacto para obtener la más mínima información de aquellos viajes de exploración [aún hoy en día se ignoran cantidad de hechos de aquellas fechas]. Hasta 1955, cuando se procedió a la instalación de cinco instalaciones flotantes que se filatelizaron en tres sellos, prácticamente no hubo actividad polar. En dos de esos ejemplares aparecía el helicóptero de supervisión llegando a la estación en los territorios helados y en el otro valor un científico analizando el efecto que causan las auroras boreales en la larga noche polar. Se conoce correo certificado y ordinario de las estaciones 4 y 5 y sus correspondientes cancelaciones especiales. Un artículo que publicó el diario TRUD ese mismo año informaba del responsable de esas expediciones: E Tolstikov, asistente del Jefe Supremo de los Asuntos del Gran Norte en la Nomenclatura oficial soviética.
 
En directa correspondencia con todas estas expediciones hubo también infinidad de viajes y exploraciones no filatelizadas entre la Unión Soviética y Canadá; en aquellas fechas, científicos occidentales mantuvieron una reunión al más alto nivel con sus homólogos soviéticos y fue entonces cuando Occidente tuvo conocimiento de la cartografía específica soviética en donde se señalaban nada menos que 524 desembarcos y misiones polares realizadas entre 1937-1956 [apenas veinte años]. En 1955 llegó de muevo una sobrecarga en dos faciales con paisajes siberianos: “Polo Norte-Moscú 1955”, pero nada que ver con la de veinte años antes que tiene precios de infarto. El siguiente motivo polar fue el dedicado a la estación a la deriva número 6 emitido en 1956. La emisión normal de 1955 se recogió también en una hojita bloque de cuatro sellos que se lanzó en 1958, fue la única hojita de temática polar emitida por los soviéticos hasta esa fecha.
 
Continúa en la parte II
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Un comentario:

  1. LUIS ALVA VASQUEZ

    Nesecito sellos postales de Finlandia dode muestren los Polos y Glaciares, la razon de este pedido es que nosotros pertenecemos al correo peruano y necesitamos el simbolo de un «hielo cristalizado» que utiliza el correo de Finlandia en sus sellos que emiten para proteger a los polos y glaciares. Este simbolo lo vamos a utilizar en los sello postales peruanos, gracias.

    LUIS ALVA VASQUEZ
    Jefe del Dpto. de Filatelia
    Serpost S.A.
    El Correo del Perù

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