[Noticias DX] El Salvador: de lo alternativo a lo alterativo (II)

Viene de la parte I

José Luis Castro, representante de Radio Venceremos ante el Cuarto Congreso de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC), definió el paso de la primera a la segunda etapa como un intento de superar el encasillamiento de "radio guerrillera", un salto cualitativo caracterizado por tres ejes principales de cambio: los contenidos, el espectro de recepción y la propia organización de la radio. El objetivo es, entonces, trascender el marco de los enfrentamientos bélicos. Para lograrlo los contenidos de la programación debieron reflejar los intereses cotidianos de la gente, es así como se decide incorporar el deporte y el rock, entre otros géneros. Un punto a destacar es la particular caracterización que adquiere la información en este contexto, avalada por un alto grado de credibilidad que la radio posee luego de una cobertura del desarrollo del conflicto alejada de la guerra psicológica y sin las restricciones que la presión comercial impone.

"Frente a la población, la descripción de los trabajos realizados en el terreno de la salud o la alfabetización en zonas controladas por la guerrilla supone asentar y socializar los embriones de unas señas de identidad colectiva en torno a la idea de un cambio en la forma de organizar la vida, al tiempo que permite ver de forma más tangible la posibilidad de iniciar una transformación de las condiciones de existencia". (6) El marco histórico y social del país se erige como el referente principal de la producción informativa, recogiendo los reclamos emergentes e integrándolos en un proyecto de cambio social. De esta manera se produce un diálogo continuo entre el sujeto de la noticia y el medio de comunicación alternativo.

El cambio técnico que implica el paso de onda corta a FM se realizó pensando especialmente en el público de las ciudades, ampliándose el número de potenciales receptores al facilitar la posibilidad de acceso a la escucha. Otro hecho interesante a destacar, que contribuyó a dicha extensión, es el uso de la radio con el propósito de establecer una comunicación constante entre los prisioneros capturados por el FMLN al ejército y sus familias.

Aunque resulte obvio, es importante recordar que todas las acciones efectuadas por los responsables de poner diariamente en el aire las emisiones de Radio Venceremos y Radio Farabundo Martí, se llevaron a cabo en medio de situaciones totalmente anormales, producto de la guerra. Defender con fusiles la emisora o soportar el bombardeo de los aviones del ejército, eran hechos cotidianos entre los cuales se realizaban las transmisiones. Esto nos habla del papel fundamental que la guerrilla otorgó al desarrollo de los procesos de comunicación alternativa, arriesgando la vida en ellos, como parte indisoluble de un proyecto de cambio.

Los intentos sistemáticos por parte del gobierno de abortar estos procesos comunicacionales no se limitaron al empleo de la fuerza militar, sino que se apoyaron también en interferencias desde Honduras para concluir, luego, montando el ejército una radio propia: Cuscatlán. Aún así, las radios del FMLN pudieron superar una concepción instrumentalista del medio e integrarse a una práctica de intervención cultural. En el Sistema Radio Venceremos confluyeron, junto a la radio, producciones literarias, gráficas, audiovisuales, en una experiencia que intentó construir e instituir otra cosmovisión. En este marco es preciso señalar la producción de la revista Señal de Libertad, órgano internacional de Radio Venceremos. En cine, el grupo Cero a la Izquierda rompió el esquema clásico del género documental eliminando la voz en off, como lo demuestran numerosas realizaciones: Carta de Morazán, La decisión de vencer, Tiempo de audacia, entre otros.

"Después, la Brigada Cultural Venceremos incluyó los teatrillos, incluyó las fiestas con Los Torogoces, incluyó hasta exposiciones móviles de fotografías que se montaban sobre unas estructuras de bambú y se llevaban de pueblo en pueblo por todo Morazán. Uno no sabía qué admirar más, si las fotografías impactantes de los combates, o si las caras de los combatientes viéndose a sí mismos en ellas, siendo actores y espectadores a la vez". (7) Este ilustrativo relato permite distinguir una particularidad que caracteriza los procesos de comunicación alternativa: la ruptura del modelo unidireccional del par emisor-receptor. El mismo quiebre se observa en otra práctica impulsada por la guerrilla salvadoreña durante los años 84-85, período de dislocación de sus fuerzas. La organización decide incluir una radio como parte indispensable de la dotación de cada responsable político. Para los "polacos", esa radio que les permite sintonizar la frecuencia de la Venceremos constituye su lazo con los otros compañeros. Alrededor de ella se articulaban los "círculos de escucha", experiencia que reunía a grupos de oyentes en el debate de los contenidos que los editoriales transmitían diariamente. Si bien en un comienzo fue promovida en forma directa por los combatientes a cargo de las unidades guerrilleras, luego se extendió hasta hallar en las amas de casa, en los jóvenes universitarios y en los militantes sindicales, sus principales protagonistas.

La velocidad de los cambios obligó a que las radios asumieran la creatividad y el dinamismo, estrechamente ligados a una fuerte compenetración con los intereses de la gente, como condiciones básicas de subsistencia. Las múltiples modalidades que debieron adoptar, su intervención concreta en el campo social, el lugar que ocuparon en la vida cotidiana de la gente y en el desarrollo de la guerra, su ligazón a un proyecto de construcción de una nueva sociedad, lo cual permite definirlas en este período como experiencias de comunicación alternativa, supone no desviar nuestra atención del contexto histórico y social para comprender la transformación de este modelo de comunicación en otro que ya definimos como alterativo.

Más de diez años de guerra que desangraron al país y desgastaron profundamente tanto a las fuerzas revolucionarias como al ejército, pese a que estos contaban con un fuerte apoyo norteamericano, confluyeron en una situación de virtual empate que encontró en el proceso de pacificación y en su consecuente vía electoral la única solución que en apariencia resultó posible. Las radios acompañaron esta instancia realizando profundas modificaciones ligadas al nuevo marco legal y al modelo de competencia que implicó su ingreso al sistema de medios masivos. Las mismas se manifestaron a través de cuatro ejes principales. El primero de ellos abarca el intento de lograr cierto grado de autonomía respecto de las decisiones del Frente, íntimamente relacionado a un énfasis pluralista mediante el cual las radios procuran adaptarse a las nuevas circunstancias que se desprenden de su inserción en el sistema parlamentario. Como bien afirma Mauricio Wilfredo Cepeda en la entrevista concedida a "Causas y Azares", se trata ahora de abrir el debate y dar participación a otras fuerzas políticas. El mismo afán requiere alcanzar también el autofinanciamiento, para ello se agotan todos los caminos: publicidad, venta de espacios de programación, cooperación internacional, etc.

Los cambios producidos en el discurso constituyen el tercer eje que aquí destacamos. La política de reconciliación produjo el abandono del discurso combativo, de agitación, y su reemplazo por otro pacificador que elimina la agresión como forma de relación con el adversario. Por otro parte, el sistema de competencia impuso la capacitación profesional del personal de las radios como uno de los objetivos principales a lograr. Las nuevas exigencias de producción, locución y musicalización, derivadas de la necesidad de extender el espectro de recepción sobre audiencias acostumbradas al modelo de emisión de los medios masivos, obligaron a integrar cuidadosamente los aspectos profesionales en la formación de sus equipos de trabajo.

Todas estas transformaciones señalan el inicio de un nuevo proceso de comunicación, caracterizado por la acción que busca alterar a través de una práctica acotada a un campo específico. Las reivindicaciones de cambio social siguen en pie, pero el proyecto global se fragmenta.

CONCLUSIONES

"En la lucha antiinstitucional se crean modos de organización de la vida cotidiana, de la producción, de la distribución, eventualmente, del combate militar. Nuevas formas sociales aparecen en lugar de las antiguas: son las contrainstituciones.

Estas formas se caracterizan por su maleabilidad, su capacidad de cambio, de adaptación. Ponen su legitimidad en las iniciativas de la base y no en un principio jurídico o político fijo. Son ante todo dinámicas, a la búsqueda de fórmulas cada vez más alejadas de las normas instituidas. (…) La contrainstitución no puede costearse el lujo de ser o de pretender ser una alternativa si no dispone de un mínimo de medios o si se contenta con utilizar el modo de acción contrainstitucional en un sector limitado de la práctica". (8)

Todo proceso de comunicación alternativa debe, necesariamente, desarrollarse inserto en una praxis transformadora de la sociedad. Las características que asuma el mismo en un determinada situación histórico-social dependerá de la creatividad de los grupos que lo lleven a cabo, desplegándose en una multiplicidad de formas que no pueden acotarse a los pares de oposición dicotómica, respecto al modelo transnacional, que han dominado los estudios sobre el tema en América Latina. La condición de ruptura impuesta por la necesidad de transformación global no puede limitarse a un modelo binario de enfrentamiento donde cada uno de los términos de la ecuación constituye el signo contrario del otro. Abordar la problemática de lo alternativo bajo estos parámetros de análisis implica que en la actual coyuntura, crisis del modelo socialista mediante, toda acción que se desarrolle con el objetivo de destruir un sistema instituido lleva implícita su margen de posibilidad. Esta conceptualización negativa de la comunicación alternativa deriva del secuestro semántico del término ejercido por las izquierdas latinoamericanas, las únicas que pusieron en marcha proyectos de cambio, que se opusieron a su aplicación a toda práctica que no respondiera a las dicotomías "autorizadas". Así aparecen los pares vertical/horizontal, propiedad privada/propiedad colectiva, exclusión de las decisiones/participación, y otros que han actuado a modo de corsé en los estudios sobre el tema. La experiencia salvadoreña se resiste a ser abordada desde este modelo teórico. El mismo expone las diversas limitaciones que conlleva el uso del término comunicación alternativa como categoría de análisis, al escindirlo del contexto histórico y social en el cual se desarrollan los procesos.

La utilización del medio radiofónico realizada por el FMLN durante el período que abarcó la guerra, y las modificaciones producidas a partir de los acuerdos de paz, señalan diferencias sustanciales entre ambos momentos que derivan en el reemplazo de un modelo de comunicación alternativa por otro de comunicación alterativa. La distancia entre ellos es la misma que existe entre destruir y alterar. Si bien la utopía revolucionaria, presente aún en el deseo pero ya no en la praxis, impulsa algunas prácticas alterativas, las mismas se desarrollan en forma aislada o confluyen en redes siempre acotadas a un campo específico de intervención.

En su etapa actual, las radios Venceremos y Farabundo Martí, al priorizar la capacitación de sus integrantes incluidos locutores y periodistas, copiando el modelo de profesionalización "oficial", y en su independización de las decisiones del FMLN, parecen por un lado abandonar la búsqueda de otras formas de comunicación en lo que a la especificidad radiofónica se refiere, y por otro distanciarse respecto a la práctica revolucionaria. El medio de comunicación se autonomiza cerrándose sobre sí mismo, colocando el esfuerzo alterativo en la emisión de contenidos propios, olvidando, así, que contenidos revolucionarios necesitan formas revolucionarias.

El riesgo presente en los fenómenos alterativos se encuentra en lo que Lourau denominó efecto Mühlmann, "…habitualmente descrito en términos de recuperación, designa el proceso mediante el cual fuerzas sociales o marginales, o minoritarias, o anómicas (o las tres a la vez), se corporizan, son reconocidas por el conjunto del sistema de las formas sociales ya presentes. Lo instituido acepta a lo instituyente cuando puede integrarlo, es decir, tornarlo equivalente a las formas ya existentes". (9) Cómo evitar este efecto es el interrogante que nos sigue preocupando, quedan aún por realizar análisis más extensos y específicos acerca de las experiencias de comunicación alterativa que actualmente se desarrollan. El camino emprendido por las fuerzas revolucionarias alienta un interesante espacio de análisis, ya que son los mismos protagonistas los que, tratando de mantener el objetivo original de construcción de una nueva sociedad, despliegan dos modelos de comunicación diferentes.

Este trabajo no pretende agotar o cerrar un debate que tiene larga historia, sino en todo caso mantenerlo vivo a partir de situaciones que lo problematicen, tratando de evitar los dos vicios más comunes en que incurrieron numerosos analistas interesados por este tipo de prácticas, y que genéricamente denominamos "romanticismo de la vanguardia" y "fatalismo de la integración". Nuestro intento es plantear una serie de interrogantes relacionados con la posibilidad de desarrollar procesos de comunicación alternativa en el difícil momento político-social que atraviesan los países de Latinoamérica, y la viabilidad de la comunicación alterativa en el afán de transformar las estructuras sociales. ¿Es posible modificarlas asentándose en las instituciones que las han definido?, ¿se puede construir una nueva sociedad respetando los modos de relación ya instituidos, y en especial esa forma particular impuesta por el sistema capitalista que constituye la competencia?.

Los conflictos en El Salvador no están saldados, las radios todavía cuentan con personal de seguridad que las protege de posibles atentados. Muchos ex-combatientes que bajaron de la montaña son asesinados por fuerzas paramilitares, si bien hoy el FMLN es un partido político con representación en el Congreso y sus militantes luchan a diario por reinsertarse en la vida cotidiana de la sociedad.

Viene de la parte I

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


  • CONSULTA TAMBIÉN LOS SIGUIENTES ARTÍCULOS RELACIONADOS: