LX aniversario de la expedición de radioaficionados a Tromelin

La primera señal radial que salió al éter desde la solitaria Tromelin fue en 1954, la realizó Marc Jouanny (FB8BK/T) que estaba en la isla como desplazado del tiempo por cuenta de Météo France, y cuyas QSL gozaron de una envidiable predilección entre los radioaficionados de la época, sobre todo porque no dejaba de ser un indicativo “exótico” y único en su momento.

LX aniversario de la expedición de radioaficionados a Tromelin
Sesenta años después ese hecho se conmemora filatélicamente con una preciosa hojita bloque honrando a los novios de las ondas [dos faciales 66-39c, o 1.05€ la hojita, lleva también una viñeta sin valor postal con la célebre y solitaria isla y su pista de aterrizaje que facilita la entrada y salida de las dotaciones que el gobierno francés tiene de manera permanente en cada una de las alejadas que hoy forman parte administrativa de los TAAF; centrados en el globo terráqueo y leyendas alusivas al mundo de los radioaficionados]. Se trata de una emisión no prevista en el programa filatélico del año 2014, en total se imprimieron 50.000 ejemplares y la mayoría de ellos irán a parar a las QSL de los afortunados que lograron captar las emisiones de los expedicionarios entre el 30 de octubre y el 10 de noviembre de 2014. ¡A esperar, tocan! El objetivo era lograr el máximo número de contactos a través de la radio y las ondas cortas con sus siete operadores trabajando en todas las bandas y modalidades.

LX aniversario de la expedición de radioaficionados a Tromelin
La hojita, oficialmente, se lanzó el 6 de noviembre de 2014, aprovechando la celebración del Salón Filatélico de Otoño en París, desde donde se activó la señal F6KOP del Radio Club de Provins en el stand de los TAAF. Al margen de ese enlace, estaban programados otros con algunos de los centros de enseñanza primaria y secundaria de la isla de Reunión donde se estaban llevando a cabo varios proyectos pedagógicos centrados en el mundo de la radio, las islas y los Territorios Australes y Antárticos Franceses. En total once clases de nueve entidades de población de todo el perímetro insular.

Con esta expedición el grupo francés intentaba sacar de la lista mundial como una de las entidades más buscadas del TOP TEN: Tromelin era uno de los diez lugares más buscados por los radioaficionados de todo el mundo [visitarla ya es mucho más fácil a través de las periódicas rotaciones que realiza el navío polar encargado de enlazar los TAAF con el mundo]. La última actividad radial de la isla se había realizado en el 2000, el indicativo que salió al éter fue FR/F6KDF/T que logró más de 50.000 QSO [contactos con radioaficionados de todo el orbe]. Durante catorce años esa isla no fue autorizada para realizar ninguna operación radial, ahora, al cumplirse los sesenta años de la primera señal, las autoridades francesas expidieron la autorización para operar el indicativo FT4TA [Foxtrot-Tango-Four-Tango-Alfa, como indicaba su operador el día que logré captar su débil señal en mi receptor, ahora toca esperar la ansiada QSL].

El facial de 39c reproduce la QSL de 1954, que a su vez, ilustra la imagen de la casa desde donde operaba Marc, la antena y el manipulador morse [estas señales llegan aún más lejos que la realizadas en fonía]; el de 66 céntimos nos muestra al operador de la actualidad y en la pantalla del ordenador aparece la llamada general CQ DE FT4TA y el receptor calibrado en la frecuencia de 14.195 kHz, como fondo, las antenas y el azul océano. La viñeta sin valor postal muestra una fotografía aérea de la isla con su arrecife, la pista de aterrizaje y la mancha oscura que muestra la escasa vegetación que resguarda el edificio y la zona común donde los desplazados realizan sus labores cotidianas y la vigilancia. Desde París se lanza el QSA [mensaje: la fuerza de la señal es buena. Quién me llama?] y al lado el manipulador morse en ese código centenario que ya ha quedado casi en exclusiva para al mundo de los nostálgicos radioaficionados: Buenos Días. En rojo aparecen también la localización de las islas que conforman los TAAF [incluye las alejadas que están próximas a la gran isla de Madagascar], tanto París como Tromelin están señalados con varias circunferencias que simulan a las propias ondas hertzianas.

LA ISLA DE LOS ESCLAVOS OLVIDADOS

TROMELIN: [15º 53’ 32” S – 54º 31’ 29” E], la más aislada de todas las Alejadas y la única situada fuera del Canal de Mozambique: al nordeste de Madagascar. Se trata de un islote coralino prácticamente plano, el punto más alto apenas alcanza los seis metros, observada desde el aire [por otra parte la forma más habitual de acceder a ella] nos viene a recordar la forma de una almendra a 470 kilómetros del Cabo Masaola (Madagascar) y 560 de Reunión o Mauricio. Tiene 800 metros cuadrados y su acceso por mar es muy difícil, su pista de aterrizaje es de 1200 metros y, por supuesto, como tantos otros islotes, también la aqueja el tema de la “soberanía”. Reclaman Seichelles y Mauricio, pero Francia es la que la ejerce realmente: fueron los primeros en documentarla en el lejano 1722; de ahí que en 1954 decidieran ocuparla y ejercer la plena soberanía que ahora afecta a las aguas territoriales del entorno convertido en Zona Económica Exclusiva [ZEE] con más de 280.000 km².

Debido a su posición en la zona de paso de los ciclones tropicales es bastante seca y una pobre vegetación, no dispone de agua potable y si exceptuamos los cocoteros y una solitaria vacoa [una especie de palmera muy frecuente en Mauricio, ideal para afianzar las dunas o cualquier suelo pobre por su amplia y tupida malla de raíces, además de dar una especie de piña comestible], poco más podemos descubrir de formato arbóreo. De sus aves destacan las fragatas y piqueros enmascarados, las tortugas marinas tienen aquí uno de sus lugares habituales de puesta siendo la más común la tortuga verde (Chelonia mydas).

La pequeña isla fue objeto de una pormenorizada muestra arqueológica abierta al público del 1 de julio al 6 de agosto del 2010 en la zona comercial del puerto de Saint Pierre (Reunión), allí se exponían los objetos rescatados de un antiguo viaje naval que acabó naufragando en la zona de Tromelin. Dicho viaje tuvo una peculiar historia según nos explicó el arqueólogo responsable de la recuperación de los objetos que estaban expuestos cerca de la sede de los TAAF.

El 31 de julio de 1761 el Utile, buque mercante perteneciente a la Compañía Francesa de las Indias Orientales, camino de Mauricio, naufraga en la zona oeste de Tromelin. El barco quedó prácticamente destrozado en aquella tempestad y con los restos se construyó una barca que permitió a los 120 miembros del navío iniciar un periplo que les llevó hasta Madagascar; habían quedado abandonados 60 esclavos malgaches a los que se les había prometido venir a buscarlos, pero la realidad se impuso y nadie se acordó de ellos.
Gracias a un programa de la UNESCO titulado “La ruta de la esclavitud” el grupo de investigadores pertenecientes a la arqueología naval (GRAN) ha conseguido destapar restos de aquella odisea naval. Quince años después del naufragio los supervivientes fueron rescatados: 7 mujeres y un bebé de ocho meses fruto de la llegada de un náufrago que también se lanzó al mar en precarias condiciones en busca de ayuda. En 2006 fue la primera misión que se encargó de realizar las primeras prospecciones y acotamientos para delimitar la zona de habitabilidad de aquellos esclavos; dos años después la misión arqueológica lograba recuperar una serie de utensilios y reconstruía las condiciones de vida que tuvieron aquellos seres humanos abandonados en el XVIII.

Naturalmente, hay que contextualizar aquellos hechos históricos: Francia vivía la guerra de los Siete Años (1756-1763), se produjo la quiebra de la naviera de las Indias (1763), etc. En esas circunstancias la suerte de los esclavos malgaches no era precisamente un asunto prioritario y al final se acabaron olvidando de ellos. Fue entonces cuando se las ingeniaron para sobrevivir e intentar llegar a otras tierras curiosamente, todos los hombres, se lanzaron al agua en busca de la gran isla, pero ninguno regresó a buscar al resto de personas, todas eran mujeres. Se ha documentado que 18 lo intentaron por medio de una rudimentaria balsa de troncos similar a una almadía, pero desaparecieron sin dejar rastro en las islas más próximas.

Doce años más tarde (1773) un navío que cruzaba la zona detectó señales de los náufragos [se hicieron sendos intentos de salvarlos en 1763 y 1774, pero sin éxito] hasta que el 29 de noviembre de 1776 llega el Caballero Tromelin [Oficial de la Marina Real y del que toma el nombre] a bordo de La Dauphine , logra rescatar siete mujeres y un bebé, fueron declaradas libres y llevadas hasta Île de France (actual Mauricio) en donde se integran y desaparece el rastro de ellas.

El impacto de aquella obligada permanencia acabó provocando la desaparición del charrán o gaviotín que ha dejado de nidificar en Tromelin, otros restos de alimentos indican que vivieron básicamente del consumo de carne de tortuga marina, pájaros y media docena de peces; como energía estuvieron utilizando los restos de madera del navío naufragado y como utensilios los que lograron salvar del desastre, algunos de ellos estaban expuestos en Saint Pierre. Durante la reconstrucción de la estación meteorológica llamada a sustituir a la levantada en 1950, al profundizar para afianzar los cimientos, se descubrió parte de los restos de dos de los esclavos que habían sido abandonados.

Hay que señalar que Tromelin está ubicada en una de las zonas consideradas hostiles, a su alrededor una profunda fosa que alcanza los 4.000 metros de profundidad de carácter coralino apenas tiene un kilómetro cuadrado. Protegida por una barrera de coral que dificulta el acceso, su altura máxima es de seis metros, no dispone de agua potable y es azotada de manera inmisericorde por vientos que fácilmente llegan a alcanzar los 200 kilómetros por hora, la pequeña pista de aterrizaje para avionetas permite una precaria presencia humana y una relativa facilidad de evacuación en caso de necesidad por parte del personal que integra el destacamento militar y la estación meteorológica, apenas una veintena de personas, mayoritariamente hombres, que han ido modificando el hábitat natural de una de las islas alejadas más áridas y de vida más difícil, aunque se intenta colonizar con algunos cocoteros. Es la zona de nidificación de algunas especies marinas y escogida como isla para la puesta de las tortugas marinas. Los conejos que habían llegado a la zona con los diferentes naufragios también fueron barridos con el paso del ciclón Erinesta en 1986.

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amandine.george@taaf.fr

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