LA RADIO EN LA LITERATURA: LOS NIÑOS DE LA GUERRA

En esta ocasión las referencias radiales las encontré en una obra que es el testimonio o la memoria de los niños que suelen sobrevivir a los conflictos montados por los adultos enloquecidos y, donde ellos, los niños, padecen traumáticas experiencias que los marcarán de por vida.

El libro es obra de Yury y Sonya Winterberg, Aguilar, editado por Santillana, Madrid, 2011. Curiosamente, se analizan los efectos devastadores del conflicto, pero no los causantes del mismo. Algo que muchos historiadores omiten y que a veces hacen creer que con reescribir la historia hemos hecho suficiente.

Es como el dicho ¿quién fue primero el huevo o la gallina? En los conflictos ¿quién es el responsable? Casi exactamente como el asalto a la valla de Ceuta el otro día: responsable el señor ministro de Asuntos Exteriores. ¿Cómo podemos ser tan pardillos? O el tema del referéndum suizo alertando de la denuncia del Tratado de la Unión Europea ante la avalancha de emigrantes que se les han colado. ¡Ah, qué graciosos los de Bruselas! El Tratado preveía un paso de 8.000 individuos, pero les entran una media anual de 80.000. Resultado en un década más del 10% es población foránea con todo lo que eso lleva de desgaste para una sociedad que no está preparada para tamaña avalancha. Si denuncias el Tratado, te atacan, si no lo haces, te hundes. ¿Qué hacer? ¡Bueno sería que Bruselas se hiciera cargo de todos los desaguisados y a lo mejor ya no teníamos que padecer los que hemos estado en el tajo más de medio siglo.

Pero dejemos las disquisiciones y volvamos al tema que nos preocupa: LA RADIO EN LA LITERATURA, en este caso el título de la obra es LOS NIÑOS DE LA GUERRA. Como siempre, entre corchetes la página donde está el párrafo correspondiente. En algunos casos aparecen términos mal traducidos o ajenos al español al que estamos acostumbrados, lo que indica una mala traducción y una pésima edición, pero claro vivimos una época en la que todo vale y se descuida hasta lo más sagrado de la lengua, total si nadie nos lee, para qué cuidar esos detalles. Que les aproveche.

“Para el niño de 5 años Kalus Kammerichs, de la localidad de Iserlohn, en el Sauerland [Sarre], el inicio de la guerra supone sobre todo que la calidad del sonido de la radio ya no sea la misma. Un asombroso estruendo invade el comedor familiar, unas formas de ruido completamente nuevas. Se emite un aviso especial tras otro, una fanfarria se solapa sobre la anterior. El pequeño registra indignado las observaciones enfurecidas de sus padres sobre la guerra.” [14]

“Una hora y media después de que el tío Zenon Malec haya escuchado por radio que ha estallado la guerra, en Posen ya caen las primeras bombas. La familia huye a un refugio situado debajo del cine. Cuando llegan ya hay allí cientos de personas, pero no todos llegan a tiempo: una bomba masacra a una mujer delante del refugio, una segunda bomba cae sobre la escalera.” [15]

“El 3 de septiembre la familia de Alan Rushton, nacido en 1931, está reunida en su cocina de Coventry. Allí escuchan en la radio cómo el primer ministro Chamberlain informa a su pueblo de que Gran Bretaña le ha declarado la guerra a Alemania.” [16]

“Cuando vuelve casa desde el colegio los adultos están jugando a un extraño juego, que ella no entiende. Se reúnen en la única habitación calefaccionada de la casa para escuchar un transistor de radio, cuya posesión en realidad está prohibida y por ello debe permanecer escondido. Entonces se ponen a escuchar las noticias. Entre extraño sonidos que suena como los de un búho se emite un comunicado especial. Stéphanie encuentra muy descortés interrumpir así a la gente. Ella misma no puede decir ni una palabra ni reírse. Cuando termina la retransmisión el notario pincha en un mapa unas chinchetas de colores azul y rojo, que cada día se van desplazando.” [39]

“Los padres de Cäcilia, que tienen intereses políticos, no se pueden informar en la emisora Grossdeutsche Rundfunk sobre lo que sucede en el mundo, sino escuchando emisoras enemigas, como la suizo-alemana de Beromünster [desde donde emitía en OC la Radio Suiza Internacional o el CICR] en el cantón de Lucerna. Una noche Cäcilia, de 6 años, que aún no asiste al colegio, quiere saber qué es aquello tan misterioso que escuchan sus padres en secreto en el aparato de radio grande y negro de la marca AEG. Se apuesta delante de la puerta del comedor y escucha. En este momento la BBC emite en idioma alemán sobre el programa de eutanasia de los nazis, advirtiendo a los padres que bajo ningún concepto permitan que ingresen a sus hijos con minusvalías en los centros destinados a ellos, por mucho que les prometan. Abundan las noticias de que estos niños fallecen al cabo de pocas semanas y que los padres reciben una carta en la que sienten tener que comunicar que su hijo ha muerto de pulmonía, aunque en realidad no ha fallecido de forma natural.” [51/52]

“Tamara vive sola con su madre desde que su padre fue condenado por una injuria pública contra Stalin a diez años de presidio. Al levantarse por la mañana se entera del ataque por la radio. “Desde las cuatro nos atacan los fascistas, están bombardeando Kiev y Brest”, dice el comunicado de la radio. Más tarde también informan del ataque los altavoces instalados en la calle.” [91]

“Cuando vuelven al campamento, conectan la radio a un altavoz y los niños escuchan junto con los adultos el discurso del ministro de Asuntos Exteriores Molotov. La guerra ha estallado, pero lo que ello supone aún no está claro para Cecilia [otra niña diferente a Cäcilia, aunque en español ambos sean el mismo nombre].” [101]

“El padre de Manfred, que escucha a escondidas la emisora de la BBC y emisoras suizas, comenta: “Todo esto es culpa de los nazis. El apagón general es sólo para el Viejo Fritz, refiriéndose a la estatua de Federico el grande, la ciudad arde noche tras noche, nunca más la podrán apagar”. El padre es un codiciado constructor de máquinas de matar, y de vez en cuando puede permitirse algunas afirmaciones que hubieran llegado a otros al campo de concentración.” [121]

“Siempre que mi madre salía a comprar yo cerraba las puertas y buscaba en la radio la emisora de la BBC. Allí Richard Tauber cantaba canciones prohibidas de compositores judíos. Y allí oí por primera vez a Louis Armstrong. En general en la radio sólo se escuchaban cancioncillas alemanas empalagosas, y ese Wagner, usted no se puede ni imaginar cómo aún hoy en día sigo odiando su música.” [145]

“Esta niña conoce el proyecto de eutanasia de los nazis desde que ha escuchado un programa de la emisora BBC. “Me han cogido”, piensa, “me ingresarán en un centro y me obligarán a dormir en una incómoda cama en una gran sala con muchos otros niños discapacitados que lloran y se quejan, después dejarán que me muera de hambre.” [147]

“El SHD, más tarde la Policía de protección aérea, es en el Reich alemán el “Servicio de seguridad y ayuda”, una especie de cuerpo de bomberos militar. Ambos adolescentes emiten sus partes por radio a la central de mando situada en el sótano. Al principio se sienten muy importantes, más adelante empiezan a aburrirse.” [165]

“Nochebuena es una festividad en la que se realizan solicitudes musicales en la radio. Mediante mensajes por conferencia los soldados envían desde todas partes saludos a su casa. Ernst ya ha vivido antes, durante las semanas de Adviento de 1944, un experiencia muy importante para él. Ernst es jefe de grupo y ha tenido que presentarse con sus tropas de jóvenes en una vía de ferrocarril…” [180/181]

“Uno de los inquilinos dispone de un receptor de galena, que le permite sintonizar, con ayuda de unos auriculares y sin fuente de electricidad, alguna señal de radio débil. Sobre las once de la noche del 1 de mayo se difunde la noticia de que el Führer ha caído luchando contra el bolchevismo. Un hombre acaba de informar de lo que ha escuchado cuando el portero del inmueble se alza diciendo: “Acabamos de hacer un fuego en el sótano donde las calefacciones, ¡alguien tiene algo para quemar?”. Rápidamente veinte inquilinos se ponen en pie. Günter Kunert corre hacia el pasillo del inmueble para informarle al joven del Volkssturnm sobre la noticia.” [214]

“Cäcilia Verheyden, de Duisburg, espera con ardor la liberación desde el día D, el 6 de junio de 1944. Se mantiene informada a diario gracias a la BBC de Londres de cómo los Aliados de Occidente se van acercando.” [223]

“Desde que han tenido que entregas las radios desconocen lo que pasa en el mundo. Las noticias sobre la nueva frontera en el Odra-Nisa entre Alemania y Polonia son para ellos confusas.” [240]

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