LA RADIO EN LA LITERATURA: LA BATALLA DE LEYTE

“El vencedor es quien descubre antes al adversario”
[Jean Jacques Antier]

Jean Jacques Antier, Inédita Editores, Barcelona, 2008, 378 páginas.

El periodista francés le hincó el diente [saliendo airosamente] a una de las grandes batallas de la II Guerra Mundial. De hecho nada menos que la mayor batalla aeronaval de la Historia y, a pesar de las posibles reservas que pueda tener el lector antes de entrar en sus recovecos, podemos decir que sale muy bien parado de esa ingente cantidad de material que aquella epopeya provocó. De manera novelada, partiendo de hechos ciertos, documentos oficiales y testimonios de los supervivientes, monta una historia que al final te hace creer que el escritor estuvo allí, porque de otra manera no será posible tanta compenetración en la narración a lo largo de casi 400 páginas.

Un buen trabajo y una buena novela bélica que reconforta al lector con la literatura a pesar de que en algunos momentos baje la intensidad, no deja de ser imparcial [o de intentarlo] ante unos hechos, terribles, que tuvieron lugar a mediados del siglo XX y que provocaron millones de muertos. Esa es la gran contribución del periodista francés, introducir al lector en un campo y que éste sea el que valore los hechos, sin predisponerlo. La gran épica de la narrativa gana aquí, gracias a una profesionalidad que carecen muchos de los escritores españoles que últimamente han desfilado por esta serie: conducirte por un camino duro, pero sin necesidad de que se te atragante la larga senda que emprendes cuando tomas un libro para disfrutarlo. El escritor sectario, que toma partido desde la primera línea hacia unas ideas, automáticamente se está granjeando una animadversión por parte del posible lector [a veces pienso que es eso lo que precisamente buscan, escribir bodrios pero que al ser provocativos activen una explosión para que el autor/a sea encumbrado con no sé qué fines].

Felicitaciones para el autor y la editorial porque esa novela es todo un ejemplo de buen hacer. Hay un buen puñado de fotografías históricas y numerosos planos para acercarnos al escenario de los enfrentamientos en aquellas tierras, lejanas, y donde España fue expulsada cuando padecía una gran debilidad [perdimos también Puerto Rico, Cuba, Marianas, Guam e infinidad de islas por todo el Pacífico]. Se trata de cartografía del momento de los hechos y todavía denota topónimos netamente españoles, como es el caso de Tarragona.

¡Chapeau!

Evidentemente la radio, en sus múltiples usos aparece en infinidad de citas, pero nosotros nos hemos quedado con las más significativas, dejamos de lado aquellas que apenas eran de una línea, para centrarnos en las más importantes referencias y no hacer interminable esta nueva entrega. Allá vamos con los pasajes radiofónicos.

“Empapados y sin dejar de reír, corren en busca de abrigo hacia el linde (sic) de la jungla, mientras el servicio de transmisiones de la Marina, alertado por el Nashville, coloca una batería de micrófonos unidos a un potente emisor de campaña”. [28]

“Se acerca a los micrófonos que la Marina ha instalado en la playa, frente a un desplumado palmeral que ha escapado a los bombardeos y sobre el que ondea la bandera de Estados Unidos. A lo largo y ancho de las islas Filipinas, millones de hombres y mujeres, con la oreja pegada a sus radios, y miles de soldados y marineros japoneses y norteamericanos, crispados por la emoción, el miedo en algunos casos, y por la alegría sin límites y la esperanza en muchos otros, escuchan la voz del liberador que se eleva por encima del rugido de los motores:

Aquí la voz de la Libertad. ¡Os habla el general MacArthur! ¡Pueblo de Filipinas, he regresado! Gracias a Dios todopoderoso, nuestras fuerzas han puesto de nuevo sus pies en suelo filipino, ese suelo bañado por la sangre de nuestros dos pueblos. Estamos aquí, dispuestos a destruir hasta el último vestigio del control ejercido por el enemigo sobre vuestras vidas. A mi lado se encuentra el presidente Sergio Osmeña, digno sucesor de este gran patriota llamado Manuel Quezón”. [29]

“Furiosos por la declaración radiofónica de Roosevelt anunciando a su regreso “su acuerdo completo con su viejo amigo el general MacArthur”, un golpe político maestro que tiene lugar exactamente en la fase final de la campaña presidencial, los jefes del Pentágono se rebelan”. [48]

“El piloto despega, escapando sin problemas de los cazas japoneses.

Treinta minutos más tarde se posa en su portaaviones, que ya no le esperaba. Su breve informe se transmite por radio al almirante Halsey, que convoca al aviador a su acorazado y lo interroga durante un buen rato.

-Esas preciosas informaciones confirman las que nos han sido facilitadas por varios oficiales que han llegado a Filipinas en submarinos y que se han unido a la Resistencia”. [49]

“El cuatro de octubre el servicio de escucha japonés localiza fuertes concentraciones alrededor del archipiélago de Ulithi, donde es evidente que los estadounidenses se disponen a desembarcar. Situadas a mil ochocientos kilómetros al este de Filipinas, estas islas pueden constituir una base ideal tanto de partida como de reabastecimiento de las fuerzas estadounidenses, especialmente tras la tentativa fracasada de apoderarse rápidamente de las islas Palaos”. [60]

“Una delegación del gabinete se dirige al palacio imperial para felicitar al soberano que, más modesto, lanza al mundo esta proclama:

“El enemigo ha sido interceptado y durante un valiente combate, ha resultado duramente castigado.

Un fenómeno de psicosis colectiva para apartar la desgracia del sentir popular ha acabado provocando este delirante aluvión de desinformación. ¡Porque la realidad es muy diferente! No ha sido hundido ningún navío estadounidense”. [68]

“-El 14 de octubre, la escucha radiofónica descubrió la partida de una gran flota desde el sector de Hollandia. Por esta razón, el día 16 hice suspender las operaciones de carena de los cruceros y ordené a seis petroleros que zarpasen en dirección a Brunei. El 17 de octubre, tras la ocupación de las pequeñas islas que cubren la entrada al golfo de Leyte, nuestra aviación de reconocimiento multiplicó sus vuelos para intentar localizar la flota de invasión y fijar su posición de cara a nuestro ataque. Ignorábamos dónde desembarcarían los americanos. El objetivo podía ser Mindanao. El 18, las escuchas radiofónicas permitieron situar el futuro desembarco en la costa oriental de Leyte. No fue hasta el 189 de octubre sobre las 07.00 horas cuando un avión de la Marina descubrió la flota estadounidense dirigiéndose hacia Leyte, a unas 800 millas de distancia”. [76]

“El mar, salpicado del blanco de las crestas, hace que cualquier periscopio se haga invisible a los vigías de los buques y los primitivos radares nipones tampoco consiguen detectarlos. Se impone el silencio radiofónico más estricto, los navíos sólo se comunican entre ellos por banderolas o discretos proyectores”. [79]

“Kurita comunica a Ugaki por radio que debe asumir provisionalmente el mando ya que no se puede detener la marcha de los buques debido al peligro submarino”. [100]

“La sala de operaciones del New Jersey recuerda a una colmena zumbante. Teleimpresores, teléfonos y ordenanzas distribuyen sin cesar los mensajes que el departamento de transmisiones acaba de descifrar”. [108]

“Por primera vez, un estadounidense puede ver los acorazados gigantes, desde los que de pronto surgen bolas de humo blanco.

-¡Esos cabrones nos disparan!

El observador anota a toda velocidad la composición de la flota. Luego coge el micro:

-Aquí Canal C llamando a Tango.

-Tango a la escucha. Le oigo fuerte y claro.

-Punta sur de Mindoro. Flota de línea enemiga rumbo 050, velocidad doce nudos. Cuatro acorazados, ocho cruceros, trece destructores. Repito…

A las 08.12 horas, el mensaje llega al despacho de Halsey. El almirante se precipita inmediatamente hacia el puente de mando del New Jersey.

-¡Exactamente lo que esperaba! Van  atravesar el archipiélago y aparecerán por el Estrecho de San Bernardino. Pero los destruiremos antes. Póngame en la frecuencia de los portaaviones.

El almirante se sienta frente al micro. Con el mensaje a la vista habla con potente voz:

-Del comandante de la 3ª Flota a los comandantes de la Fuerza Operativa 38 y de los Grupos Operativos 38-2, 38-3 y 38-4. Mensaje recibido de Canal C: “Punta sur de Mindoro. Flota de línea enemiga rumbo a 050, velocidad doce nudos. Sherman y Davison, guarden silencio radiofónico y escuchen a Bogan. ¡Almirantes Mitscher, Sherman y Bogan, ataquen al enemigo!

-Aquí Bogan. Estamos listos para atacar.

-Aquí Halsey. Para Bogan. ¡Golpee! Repito: ¡Golpee! ¡Y buena suerte!” [112]

Quedan aún seis horas de luz solar y no tiene noticias del almirante Ozawa que, a cuatrocientas millas al noreste, intenta desesperadamente hacerse descubrir mediante emisiones radiofónicas. Evidentemente, si no consigue desviar los ataques de la aviación embarcada, el cuerpo de batalla se verá abocado al desastre.

A las 13.15 horas, Kurita envía un mensaje dirigido a Ozawa y a Manila:

“Somos objeto de repetidos ataques de la aviación embarcada americana. Indiquen inmediatamente los contactos realizados y los ataques efectuados contra el enemigo.”

No hay respuesta.” [131]

“-¿Cuáles son sus órdenes, honorable almirante?

-Ya que ni la radio, ni nuestros aviones son capaces de hacer que nos descubran, deberemos enviar a la vanguardia del almirante Matsuda. Los dos acorazados, acompañados de cuatro destructores, se dirigirán hacia el sur en dirección a los americanos, los interceptarán y los destruirán con los cañones. Haga despegar dos aviones de reconocimiento para mantener las comunicaciones entre nosotros, porque esta vez los acorazados deberán mantener el silencio radiofónico para poder sorprender al enemigo”. [151

“El capitán de fragata Bowling, que permanece a retaguardia a bordo del buque de mando Oyster Bay, se lleva el micro de su TBS a los labios.

-Leeson, ¿me escucha?

Embarcado en la PT-134, el capitán de corbeta R. Leeson dirige el combate desde primera línea.

-Afirmativo, comandante. Las trece secciones están situadas en el estrecho, entre las islas de Panaon y Bohol.

-Paren los motores para un mejor uso del radar y la radio. Observen, descubran al enemigo y den su localización. Sólo entonces podrán atacar”. [187]

Interfieran las emisiones radiofónicas. Diríjanse directamente hacia el enemigo y manténganse atentos a los torpedos.”

“El estruendo de los motores y las interferencias enemigas hacen imposibles las emisiones radiofónicas”.

“La PT-134 intenta entonces cubrirla con una cortina de humo y dispara contra el proyector del Shigure. Pero un proyectil perforante la atraviesa de lado a lado sin llegar a explotar, pero destruyendo la radio.

La PT-131 recibe varios fragmentos que también dejan a su radio fuera de combate. La 1ª sección ya no puede emitir mensajes”. [189]

Antes de que la radio enmudezca, pulverizada por un proyectil, la última llamada de socorro llega por fin al almirante Oldendorf, que con pesar ordena de inmediato:

-A todos los barcos, ¡alto el fuego!” [208]

“A bordo de los buques estadounidenses las radios que escuchan en la longitud de onda japonesa captan las últimas llamadas de socorro de los marineros condenados, atrapados en el interior del barco”. [209]

La explosión alcanza de lleno la sala de radio, matando a todo el personal y destruyendo el vital sistema de comunicaciones. La vía de agua es importante y el buque se hunde de forma importante por la proa”. [211]

“Y en las ondas radiofónicas se mantiene este impresionante silencio de muerte, roto tan sólo a las 04.00 horas por una orden de Nishimura, la última: “Media vuelta, rumbo al sur”, que Shima, en su candor, interpreta como una simple maniobra de combate”. [212]

“Puesto de mando de transmisiones a puente de mando. Hemos interceptado una conversación en japonés en la onda “intercom” reservada a nuestros cazas.

-¿En japonés? ¿Puede ser un intento del enemigo de perturbar nuestras comunicaciones? ¿O incluso una broma de nuestros chicos desde las alturas? ¡Díganles que cierren su bocaza!” [227]

“Grita por la radio:

-Flota enemiga a veintisiete millas al oeste de Samar, velocidad veinte nudos, rumbo sur. Cuatro acorazados, ocho cruceros, numerosos destructores. ¡Ataco!

¡Y lo hace con bombas ASM (Antisubmarinas)! Son estos estallidos los que ve Taffy 3 en el cielo. Incluso antes que la información del piloto le sea transmitida, el almirante Clifton Sprague, sin desprenderse de sus prismáticos, descubre la amenaza. Un mástil aparece en el horizonte, luego más, y al poco rato muchos más”. [228]

“Globalmente, los japoneses sufrieron una mala coordinación entre las escuadras debido a los problemas en las transmisiones por radio y a la escasa articulación de los comandantes (responsabilidad central en Tokio, rivalidad Nishimura-Shima)”. [360]

“En el plano técnico, debe destacarse, junto a las defectuosas comunicaciones radiofónicas japonesas (conexiones Ozawa-Kurita), l mala calidad de los radares nipones, ejemplificada en la aniquilación de Nishimura en Zurriago”. [361]

 

Otro libro donde la radio, en sus múltiples facetas, aparece por doquier y, por lo que se desprende, fue también una herramienta decisiva para mantener el contacto o bien para quedar aislado sin saber que hacer cuando estas comunicaciones fallaban. Excelente trabajo de investigación y redacción que junto a una buena traducción nos han dejado un agradable sabor de boca a pesar de la inmensa cantidad de dolor que se deja sentir en una contienda, pero eso es ya otra apreciación. Gracias Jean Jacques por tan buena literatura bélica.

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