LA RADIO EN LA LITERATURA: CHERNIAKOVSKI EL GENERAL T-34

En esta ocasión las referencias radiales las encontré en una obra que es el testimonio o la memoria de uno de los más grandes estrategas militares de todos los tiempos pero del que no siempre se encuentra material en nuestro país, incluso cuando compraba en la célebre Librería Rubiños, especializada en material del Telón de Acero, me encontré libros sobre él. Sea como fuere, un día en un puesto de “lance” veía la portada y me recordaba los “jameños” que viajaron con la División Azul al duro infierno soviético en aquella gran tragedia para los pueblos europeos. Lo peor es que parece que no acabamos de aprender [quizá otra vez se cumple: nadie escarmienta en piel ajena] y de nuevo están saltando las chispas, el dolor, la indolencia o la chulería que siempre acaba comportando sangre, sudor y lágrimas como dijo Churchill.

LA RADIO EN LA LITERATURA:  CHERNIAKOVSKI EL GENERAL T-34

El libro es obra del coronel Akram Shapirov y, a pesar de la densidad, es bastante fácil de leer y, sobre todo, entender el enorme sacrificio que entonces significó para los rusos tener que defenderse de una maquinaria militar perfectamente sincronizada y, además, derrotarla. Mucho de ese mérito se le debe al personaje que, lamentablemente, moría poco antes de la caída definitiva de lo que hoy conocemos como Kaliningrado [Königsberg], un territorio ruso que ha quedado encajonado en forma de cuña entre Polonia y las repúblicas bálticas. Impreso por Inédita Editores, Barcelona, 2009, 504 páginas.

Impresionante la erudición y genial la traducción de Joaquín Rodríguez y Miquel Salarich de esta obra que originalmente apareció en ruso en el año 1971. El autor trata de acercarnos al personaje, nos lo humaniza y nos transporta por unos paisajes que no resultan fáciles de imaginar, sobre todo, si no tienes unas referencias concretas. Los puestos que se van conquistando, los avances no sólo sobre el terreno, sino en la ingeniería militar [los primeros tanques soviéticos prácticamente eran “mantequilla” para los potentes torpedos alemanes], el esfuerzo y, especialmente, el empeño en seguir adelante antes que quedarse a lamentarlo. El heroísmo en suma ante la gran perversión del hombre y, en último extremo, el sacrificio con las célebres bombas “martillo” que muchos soldados rusos acabaron utilizando como último recurso para evitar el avance enemigo: cuatro bombas que, atadas al cuerpo se colocaban bajo el carro blindado y este saltaba por los aires totalmente destrozado.

Pero dejemos las disquisiciones y volvamos al tema que nos preocupa: LA RADIO EN LA LITERATURA. Como siempre, entre corchetes va la página donde está el párrafo correspondiente, en muchas ocasiones se trata de la radio utilitaria, la radio militar que, evidentemente, no está destinada al público pero que entonces volaba por las ondas y los aficionados [que también había] podían captar libremente y que por su propia seguridad ya se cuidaban de no divulgar… Hoy en día todo eso forma parte del pasado y el oscurantismo de estos momentos parece que nos llevará, finalmente, al analfabetismo imperante de aquella genial novela llevada al cine. EL NOMBRE DE LA ROSA y donde el conocimiento estaba en unas manos, en este caso, muy concretas. Al ritmo que vamos, ese analfabetismo también se acabará por “comer” la realidad del futuro, porque “desmenuzar” los nuevos artilugios es algo que cada vez es más difícil para un solo individuo. ¡Que les aproveche!
“Cherniakovski decidió comprobar otro elemento importante de la preparación combativa de la división: el sistema de dirección de las unidades pequeñas y medias. Para ello realizó un ejercicio por radio.” [100]

“Los ejercicios por radio pusieron de relieve muchas insuficiencias en la organización de los enlaces, por lo que el jefe de la división tomó medidas en el acto para subsanar estos defectos.” [101]

“Cherniakovski se encaminó a la radio, que mantenía enlace con el jefe del cuerpo… Pida que el jefe del cuerpo se ponga al micrófono –ordenó Cherniakovski al radiotelegrafista.

-Camarada coronel, ya lo intenté, el cuerpo no contesta.
-¡Llámele de nuevo! ¡Establezcan inmediatamente el enlace por radio!
-A la orden, establecer…

Pero no era fácil cumplir esta orden.
El radiotelegrafista, aunque tenía experiencia, era la primera vez que tropezaba con aquel ruido y aquel caos en el éter.
Casi cuatro horas estuvieron sin poder establecer enlace con los estados mayores superiores. Sólo hacia las 08.00 horas se recibió el primer radiograma del estado mayor del cuerpo: “Alemania ha atacado a la Unión Soviética, en algunos puntos sus tropas han profundizado entre 50 y 60 kilómetros. Prepárense para el contragolpe” [109]

“-¡Camarada coronel! –le informó el radiotelegrafista-. Los alemanes dicen algo sobre nuestra división.
-Escucha atento, tú estudiaste alemán.
-No comprendo todo lo que hablan. Me parece que piden ayuda a la aviación, pero que no se la dan. La radio más cercana a nosotros, repite: o nos apoya la aviación o nos destrozan los diablos negros de Chapáev.
-¿El qué? Seguramente habrás confundido todo. ¡Escucha con más atención!
El radiotelegrafista enmudeció, apretando los auriculares con las palmas de las manos. Oyó la voz irritada de un jefe alemán:
-Ustedes se han asustado de un inexistente Chapáev, que sucumbió ya durante la pasada guerra.
-El apellido del jefe de la división de tanques, cuyo número no ha sido establecido, empieza por la letra rusa “¡Ch!” –se oyó como respuesta-. Se sabe que la división procede de Riga…
La voz autoritaria cortó la palabra…
-Cumplan la misión encomendada. Doy un nuevo objetivo a la aviación.

No tardaron los bombarderos alemanes en localizar a las unidades de la 28ª División y en comenzar a bombardearlas.
-¡Onischuk, despliéguese sin perder un segundo, maniobre, utilice el terreno cubierto! –ordenó por radio “Cherniakovski.” [117/118]

“En aquellos días de zozobra Radio Moscú comunicaba que al sudoeste de Shauliai durante dos días se combatía con éxito alterno. Eran combates encarnizados en los que por ambos bandos participaban millares de hombres y centenares de tanques. Los hombres de “Cherniakovski resistían hasta morir. La tierra gemía, el humo ennegrecía el cielo, se fundía el metal…” [126]

“Nuestras brigadas están excesivamente extendidas, por lo que nuestros medios de enlace por radio es poco probable que nos permitan dirigir firmemente a nuestras grandes unidades.” [187]

“-¡Adelante! ¡Adelante! –ordenaba lacónico por radio “Cherniakovski. Su tanque se adelantó a otros y, de pronto, un proyectil enemigo impactó en el blindaje lateral. Ante los ojos de Iván Danílovich surgió un haz de chispas liliáceas, le pareció que su cuerpo se hundía, que perdía peso. La cabeza le daba vueltas, se esforzaba, pero no pudo abrir los ojos. Ante él todo lo ocultaba una oscuridad impenetrable.” [190]

“En el desarrollo del combate se manifestó negativamente que el alcance de los aparatos de radio no garantizaba la dirección de las tropas y que el cuerpo no dispusiese de medios de defensa antiaérea.” [193]

“Nos ha costado mucho restablecer la comunicación. El enemigo batía el terreno descubierto entre los puntos de dirección divisionarios y el regimiento del flanco derecho. Al primer telefonista que salió a reparar la línea lo mataron, hirieron al segundo, entonces salió corriendo a subsanar el corte la telefonista Chúiskaya. La metralla de un proyectil de mortero la hirió de gravedad en el brazo derecho. Pero la muchacha encontró la avería, limpió con los dientes la envoltura aislante del cable y reparó el corte. La comunicación fue restablecida, pero ella se desvaneció, había perdido mucha sangre. Ahora se encuentra en el hospital de campaña.

-¿La han propuesto para una condecoración gubernamental?
-Hemos preparado una propuesta para la medalla “Por méritos de combate”.
-Propongan que a la telefonista Chúiskya se le conceda la Orden de la Bandera Roja. Y ya es hora de que comprendan que por no saber dirigir el combate por radio sufren bajas injustificables.
-Podemos utilizar la comunicación por radio. Pero mientras el requerido descifra el texto, desaparece la necesidad de esta información.
-Usted es el jefe del estado mayor, y las riendas de la dirección están en sus manos, prepare tablas de conversación utilizables…” [204]

“La “radio del soldado” [Radio Macuto o habladurías sin confirmar] difundió inmediatamente por todo el ejército el diálogo del jefe con Turushkánov. Los soldados se transmitían unos a otros, con distintos matices, el contenido de esta conversación, mencionando con cariño a su comandante en jefe.” [244]

“Aquellos días la radio transmitió esta orden del Mando Supremo; “… En los combates por las ciudades de Konotop y Bajmach se han distinguido las tropas del teniente general Cherniakovski… El 9 de septiembre, a las 20.00 horas, Moscú, la capital de nuestra Patria saludará a nuestras valerosas tropas, que han liberado las ciudades de Konotop y Bajmach, con veinte salvas de artillería de ciento veinticuatro piezas.” [252]

“Nezhin fue liberado. Aquel mismo día el país escuchó por la radio el nuevo comunicado del Buró de Información Soviético. La voz solemne del locutor pronunció concisa: “Las tropas del Frente Central, continuando la ofensiva, hoy, quince de septiembre, después de dos días de encarnizados combates, tomaron el importante nudo ferroviario y la ciudad de Nezhin, trascendental plaza defensiva de los alemanes en el camino hacia Kiev.” [253/254]

“Los radiotelegrafistas llevaron a la carrera la radio a la trinchera. Enlazado por radio con el XXX cuerpo de Infantería, Cherniakovski exigió que se le informara acerca de la situación. Las noticias que llegaban no eran alentadoras.” [280]

“Komarov dio cuenta del hecho a Iván Danílovich y éste se puso al aparato:
-¿Cómo es que no hay comunicación?
-Muy sencillo –la telefonista pensó que sería hablando con Komarov-. ¿De qué se extraña? El cable es fino y donde es fino allí se rompe.
-Habla con usted el comandante en jefe.
-¿Camarada general? –preguntó desconcertada la telefonista.
-Precisamente, donde es fino, allí se rompe… Cherniakovski impartió en el acto órdenes rigurosísimas. Desistió de las conversaciones por radio: hasta el comienzo de la ofensiva las radios no debían funcionar. La orden del radioenmascaramiento se observó al pie de la letra. Incluso con demasiada rigurosidad. Posteriormente, un suboficial alemán, hecho prisionero cerca de Vitebsk, declaró: “Estábamos habituados al acostumbrado régimen de trabajo de vuestras radioemisoras. Y, de pronto, dejamos de oírlas…” [351/352]

“Sintonizando el aparato en la onda del Estado Mayor del Frente, el radiotelegrafista del comandante en jefe captó de pronto la conocida voz de Levitán:
-Orden del Jefe Supremo para las tropas del 3er Frente de Bielorrusia…
Queriendo aumentar el volumen del sonido, dominado por la emoción, el radiotelegrafista giró la manija en sentido contrario y, mientras sintonizaba de nuevo el aparato, perdió una parte del texto…

-… al coronel general Cherniakovski… nuevamente se oía con diafanidad la voz de Levitán-. Las tropas del Tercer Frente de Bielorrusia han roto la defensa sólidamente establecida y profundamente escalonada en la región fortificada de Vitebsk, al sur de esta ciudad, en un sector de treinta kilómetros de anchura, profundizando en dos días de combates hasta veinticinco kilómetros, ensanchando el frente de ruptura hasta ochenta kilómetros y liberando más de trescientas localidades…

Empezaron nuevamente las interferencias y al radiotelegrafista se la pasaron algunas frases. Luego, se oyeron las palabras:
-… En nombre de la Patria, Moscú saluda a las valerosas tropas del Tercer Frente de Bielorrusia… con veinticuatro salvas de artillería…
-¡Camarada teniente coronel! –llamó el radiotelegrafista, tirando de la manga al transpuesto Komarov-. La radio acaba de hablar sobre nuestro Frente…
Komarov despertó en el acto a Cherniakovski. Iván Danílovich repuso tranquilo:
-Aún es pronto para echar las campanas al vuelo…
-¿Cómo no alegrarse?, –se asombró Komarov-. ¡Cuando lo han transmitido al mundo entero!” [366/367]

“Ese mismo día, Radio Moscú transmitió por la tarde la orden de felicitación, dirigida a los comandantes en jefe del Tercer Frente de Bielorrusia y del Primer Frente del Báltico y también a las tropas bajo su mando. Atronaron en la capital las slavas de artillería de saludo en honor de la victoria.” [375/376]

“Se captaron en el éter las señales de Moscú. Orden a las tropas del Tercer Frente de Bielorrusia… Después, retumbaron largamente las salvas de saludo. Cuando cesó el himno todos comenzaron a felicitar al comandante en jefe…” [393/394]

“Oslikovski avanzó tanto que sus radios no podían mantener enlace con el Cuartel General del Frente. No estando seguro de que recibiría su orden, Cherniakovski decidió enviar a un oficial de enlace a que estableciera contacto con Oslikovski.” [397]

“Las balas se clavaban en la borda de la barcaza. Gubkin pidió por radio el apoyo de la artillería. Miraba alarmado a los botes, a las almadías pequeñas y medianas que, así le parecía, con una lentitud insufrible avanzaban entre los surtidores de espura. Localizaba los fogonazos en la ribera opuesta y transmitía sus coordenadas…” [416]

“En aquellos momentos se recibió por radio una orden del teniente coronel Vodovózov, jefe del regimiento:
-Fortifíquense en la línea alcanzada.
-Me encuentro en campo abierto. No es conveniente ponerse a la defensiva en este terreno…” [418]

“Ya entrada la noche, el general Gorodovikov llamó por radio al teniente coronel Vodovózov:
-El enemigo ha lanzado contra nosotros una división de tanques, incluido un batallón de la División Grossdeustchland. Retire al regimiento a la orilla oriental del Nieven.” [422]
“¡Escucha, Iván Ilich, y pon a la escucha a Bieloboródov!
Y en efecto, a los quince minutos el locutor dio lectura a la orden y en el auricular se oyeron las salvas de saludo en honor de la toma de Tilsit por las tropas del 39º y 43º Ejércitos.” [465]

“Por prensa y radio, Goebbels vociferaba a voz en cuello acerca de la inexpugnabilidad de Königsberg. A la guarnición se le leyó una orden severísima en la que se indicaba que Hitler exigía defender a toda costa “este bastión totalmente inexpugnable del espíritu alemán” advirtiéndose de pasada a los oficiales que un destacamento de la SS, dependiente del mando de la fortaleza, ejecutaría a todo aquel que intentase evitar el combate.” [486/487]

“Se agotaban los últimos minutos. El enemigo aún no sabía qué le reportaría este día. Las radioemisoras de Königsberg transmitían marchas militares…” [488]
“Cuando se disponía a salir escuchó por radio la orden de Stalin en la que se anunciaba la caída de Königsberg…” [497]

“Una hora después, los soldados de la guarnición sitiada oyeron por radio: “Achtung! Achtung!”, seguidas de la orden del general Lasch “La guarnición de la fortaleza de Königsberg debe cesar en el acto la resistencia y entregas las armas…” [498]

Y hasta aquí todo lo que, radialmente hablando, dio de sí este documentado tocho alusivo a la vida de este personaje, vital en la victoria final de la denominada GRAN GUERRA PATRIA por parte de la historiografía rusa. Curiosamente, estamos conmemorando el desembarco de Normandía y los representantes de los países que en aquella época se unieron para acabar con uno de los personajes más perversos de la historia y, prácticamente, ni se han dado la cara en esas celebraciones en suelo francés; justo en estos momentos donde se vuelven a sentir los vientos de guerra, aunque ahora el desastre ha comenzado el fuego en el Este de Europa y la respuesta desde el otro lado del charco es arrimar más fuego a las fronteras rusas. ¿Qué pasaría si Moscú decidiera finalmente volver con los mísiles a Cuba? ¿Nos dejarían tranquilos o simplemente se dedicarán como gato y ratón hasta que a alguno se le ocurra apretar el botón equivocado?

Excelente novela histórica y que valdría la pena ser conocida por la mayoría, para calcular y valorar lo que aquellas gentes hicieron para tratar de vencer al nazismo.

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