L ANIVERSARIO DE RADIO CHILOÉ (1962-2012)

Medio siglo de historia radial de la emisora de Castro [Isla Grande de Chiloé]: intrínsicamente engarzada con la colectividad insular desde su primera emisión a finales del otoño austral hace cinco décadas. Radio Chiloé fue el proyecto visionario de un individuo nacido en la isla de Quehui que acabó dedicando gran parte de su energía vital al medio radial en una zona poco dada a las inversiones públicas y mucho menos desarrollada respecto a la interminable [al menos para un europeo] franja litoral chilena, a ello se le añadían las dificultades propias de la insularidad, hechos que no amilanaron las ilusiones de Don Aureliano Velásquez Carcamo (QEPD) que, poco antes de su aventura radial, trabajaba en la Empresa Estatal de Ferrocarriles y tuvo destinos en las ciudades de Valdivia y Ancud.

Con anterioridad al terremoto de 1960 decide trasladarse a Castro [coqueta capital de Chiloé que en algunos momentos me trasladaba a mis lejanos tiempos de la ETEA-Vigo] y aúna esfuerzos para poner en marcha la emisora insular que surca el éter el 10 de junio de 1962 con el indicativo CD-103 Radio Chiloé en los 1030 kHz con un kilovatio de potencia que le permite cubrir satisfactoriamente el archipiélago, incluso la zona continental de Chaitén, Palena o las Guaistecas [al menos en el puerto de Melinka en donde todavía dejaba su señal en mi portátil. Por cierto en las célebres guías para viajeros que llevaba en mi morralito toda esa zona aparece deshabitada; un punto como lo fuera el Finisterre romano, pero hay vida y no deja indiferente al visitante que se atreve a adentrarse por un territorio donde el reloj es una de las cosas más inútiles que tenemos. La travesía fue sumamente enriquecedora por el contacto con gente que difícilmente encontrarás en otro lugar, por la limpieza del dial y la experiencia que te hará ver otra realidad totalmente alejada a la del mundo civilizado y cómodo en donde todo lo tienes a mano. Fabulosa la ruta en la M/V Don Baldo que ya mencioné en mi recuperado RADIO VENTISQUEROS].

La emisora fue haciéndose un hueco en la sociedad chilota a la que, en cierto sentido, cohesionó con su poder de convocatoria y su mensaje llano y sin estridencias que le fue granjeando una popularidad que ha llegado hasta nuestros días. Todavía está en manos de la misma familia, su gerente actual Milton Velásquez Sepúlveda es el nieto del fundador, estamos en la tercera generación de una familia genuinamente radiofónica que ha hecho historia en estas casi desconocidas islas fuera del territorio chileno como lo pude comprobar durante los 10 días de estancia [elegí como punto base QUELLÓN, el hito CERO o punto final de la Panamericana que arranca en Alaska, desde aquí embarcaría en la M/V Don Baldo camino de la patagónica ciudad de Coyhaique]. La radio insular todavía cumple un papel fundamental en comunicar a los residentes de centenares de islas donde cualquier viaje se convierte en toda una aventura y que no recomendaría para los estresados turistas europeos de nuestro tiempo. Allí el reloj prácticamente no tiene validez y el que manda es el tiempo meteorológico, al menos en su parte invernal.

Programaticamente tenemos una emisora como la de nuestros tiempos de infancia. Radio Chiloé es, a pesar de los avances, una verdadera emisora de radio. Su parrilla prácticamente se sigue realizando en vivo y en riguroso directo, así que al placer de oírla le añadí su frescura, su desenfado y su universalidad que me devolvieron a mis mejores recuerdos de radioescucha y a mi más tierna infancia, lejos del enlatado [o encorsetado] sistema capitalino que tanto me recordaba al acontecer radial español más inmediato y que lejos de ampliar la oferta acabó enmudeciendo a centenares de voces canibalizadas y convertidas en meros repetidores, ajenos a la realidad inmediata del entorno de una emisora de radio [el problema de las FM prácticamente es universal, pero tampoco me toca ahora esa parcela, porque si las QSL de la onda media son “rara avis” no podemos ni imaginar lo que es en sí misma la banda que también te da buenas escuchas DX cuando llega el verano y algunas de ellas quedaron reflejadas en la serie QSL MUSEO que repartí hace varias semanas a las listas de correo y en donde aparecían QSL preparadas por mi de emisoras del levante español. La radiodifusión, en la mayoría de los casos, desposeída de la oficialidad, se ha convertido en un páramo y las QSL en una lotería que te cuestan una fortuna. En mi periplo austral remití electrónicamente 30 informes, la mitad los devolvieron los servidores porque las direcciones localizadas en las web eran obsoletas o los correos colapsados [o sea que no los leen y están a tope] y luego los remití con algunos materiales postalmente. Hagan una sencilla multiplicación y verán que el magro resultado de una QSL no es para lanzar cohetes] aunque, eso sí, cuando esa QSL exótica ve la luz muchos ponen el grito en el cielo sin saber [para qué molestarse en ello] en donde se realizó la escucha que, en el caso que nos ocupa queda perfectamente reflejado en la misma.

Por ello la posición de Radio Chiloé en el cuadrante es más esperanzadora, cubre sobradamente los intereses locales y, para la información nacional e internacional, conecta con Radio Agricultura de Santiago. Podríamos colegir que Radio Chiloé es una emisora local con personalidad global, buenos locutores y un español [¿o debemos decir castellano?] sumamente rico, bien modulado y prácticamente sin acento, algo que no es habitual en el continente americano en donde un oyente puede identificar fácilmente el lugar de origen de una emisora sólo con los peculiares giros de cada país, sobre todo en el Cono Sur.

Las emisiones están en el aire desde las 07 a las 00 cuando la capitalina y céntrica Radio Chiloé [al lado de la Plaza de la Catedral de Castro] da por finalizado el día. De su parrilla destacaría la música local [Así es Chiloé, 15 minutos al inicio del día y media hora a las 1830, siempre hora local], nos ofrece algo diferente a lo que uno escucha en España o en esas FM universalmente repetitivas de ritmos y melodías de “supuestos músicos y, a veces, autodidactas que dejan mucho que desear lanzan al éter y duermen hasta el mismísimo Emilio el Moro de mi niñez”. Vamos que se creen, en muchas ocasiones que el oyente es prácticamente un imberbe que no sabe distinguir la música generada electrónicamente y manipulada de la misma manera de la que realmente es música con mayúsculas, sin necesidad de ladrar.

Personalmente alabo la parte del MENSAJERO INSULAR, un programa que todavía nos muestra la grandiosidad de la radio. Ahí encontré esa “radio-radio” de mi juventud: útil, educativa, entretenida y al servicio de la audiencia [¡Qué contraste con nuestra radio únicamente centrada en el lucro inmediato y en la ignorancia de lo que ocurre a su lado para poder “engrosar” sus cuentas de resultados! Sólo nos faltaban los adivinos, programas pseudos-científicos y contertulios de medio pelo que entre otras muchas cualidades tienen la mala educación por norma y la desfachatez por montera].

Al mediodía presentan su “Comentario del día”, una especie de editorial institucional que sirve de guía no sólo moral, sino espiritual en una región de unas peculiares características que vienen marcadas por la insularidad y la climatología, pero en ningún caso encerrados en sí mismos, sino todo lo contrario. Musicalmente me quedo con la especialísima conducción de Juan Luís Saldivia que, a las nueve de la noche, lanza EL RANCHO GRANDE DE LA CHILOÉ, una de las sorpresas que me llevé en mi periplo chileno. La omnipresente música mexicana tan poco difundida en la península Ibérica pero que engancha al que la escucha ¿o me devolvían a mi estancia en la selva del Petén en 1994? Como colofón de la jornada está EL TÚNEL DEL RECUERDO en donde la nostalgia a la hora de los lechuceros nos devuelve a los éxitos de nuestra juventud.

En el apartado de la FM mantienen la programación diferenciada [aunque comparten espacios, sobre todo noticiosos] con la RADIO MRG XQD-3 [Radio Martín Ruíz de Gamboa, busquen el personaje y descubrirán que no se avergüenzan de su pasado español como algunos aquí en la piel de toro vienen haciendo en los últimos años] que saltó al éter años después, el 10 de junio de 1968 en la frecuencia de los 90.1 MHz. Ambas estaciones disponen de sus propios generadores y pertenecen a la Compañía Velásquez Hermanos y Cía. Ltda. El gerente es el nieto de su fundador Milton Sepúlveda Velásquez y la directora la Señora Valeska Velásquez Carrasco. La FM está destinada al público joven aunque determinados bloques, especialmente las noticias, como hemos dicho más arriba, son comunes y se lanzan simultáneamente por ambas frecuencias.

Digamos de paso que, de la treintena de emisoras reportadas en mi periplo patagónico-austral, ha sido la única que se ha dignado contestar el informe de recepción como Dios manda, con una QSL, primero lo hizo con un correo electrónico invitándonos a visitarles en la primera oportunidad, luego con la tarjeta que ilustra este artículo, así que nuestra felicitación es doble para todos cuantos hacen esa radio, honesta y rica, en tan extremo punto del mundo y aún tienen tiempo para atender la correspondencia de los oyentes. Felicitaciones para todos y ojalá Radio Chiloé siga en el aire por muchas más décadas en la confianza de que en cualquier oportunidad nos volveremos a encontrar en Castro. Si pueden dense una vuelta por su web y a lo mejor les pica el gusanillo de seguirla por ese moderno sistema de INTERNET. No es radio como todos sabemos, pero al menos nos permite poder oír otras latitudes con un solo clic.

 

 

GERENTE:
MILTON SEPÚLVEDA VELASQUEZ
O’HIGGINS, 486
CASILLA, 106
CASTRO-CHILOÉ
www.radiochiloe.cl
www.radiomrg.cl
contacto@radiochiloe.cl
mrg@radiochiloe.cl

 

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