CL ANIVERSARIO DE NELLIE MELBA

Fantástica cantante de ópera íntimamente ligada a la historia de la radiodifusión australiana por cuanto se utilizaron sus canciones para realizar las primeras transmisiones de lo que actualmente se conoce como ABC-Radio Australia que el 15 de junio de 1920 retransmitió su concierto, convirtiéndose en la primera cantante que realizaba un programa de radio en vivo y en directo en la recién inaugurada revolución radiofónica a nivel planetario [recordemos en España las primeras emisoras nacían pocos años después].

El correo australiano la acaba de honrar con  un sello de 60 centavos donde la vemos ligeramente de perfil según la inmortalizara Rupert Bunny en Londres en el año 1902 en plena cúspide de su carrera. Fue una de las grandes divas de la época victoriana tras su triunfal puesta en escena en La Bohème de Puccini como “Mimí” en la Royal Opera House de la capital británica en 1899. La primera intérprete australiana en la exclusiva escena operística de su tiempo que logró el nombramiento de DAMA DEL IMPERIO y le valió la Gran Cruz de la Orden del Imperio Británico.

Es la segunda vez que llega a los sellos australianos. En el de 5 peniques, con motivo del centenario, aparece en color azul simulando la clásica serie básica del imperio británico de mediados el siglo XX. Sobre su busto figuraba su firma MELBA como única forma de identificación -también se recoge en el ejemplar que ahora se le dedica al cumplirse los 150 años de su nacimiento-. Entonces el grabado fue obra de Bruce Stewart de la imprenta estatal australiana y, originalmente, estaba pensado para una prometedora serie dedicada a la cultura australiana que no llegó a cristalizar.

Nellie Melba vio realzado su perfil y su mitología de manera solitaria en la filatelia de la isla continente. El mármol en que se basó el grabador para inmortalizar su busto en una estampilla fue obra de Sir Bertram Mackennal (1863-1931). Curiosamente el mismo año que murió la diva, se conserva en la Galería Nacional de Victoria. Aquel primigenio sello musical (o radial) fue puesto a la venta el 20 de septiembre de 1961 a través de la red postal australiana durante tres semanas de venta masiva y luego sólo disponible en las oficinas filatélicas del país-continente. Entonces, como ahora, era un facial para la tarifa básica nacional.

Helen Porter Mitchell (Nellie Melba fue el nombre artístico que adoptó en honor de su Melbourne natal), nació en Richmond el 19 de mayo de 1861 y falleció en Sydney el 23 de febrero de 1931. Estudió canto en su país y sin esfuerzo, su voz recorría tres octavas de la escala musical y fue lo que la encumbró a lo más alto de la élite del género. Una grande entre las grandes, todo un acontecimiento ya que en su juventud se había ganado una merecida fama de chica respondona y marimacho a juzgar por la bibliografía consultada. Creció en el seno de una familia eminentemente musical, el padre tocaba el violín, la madre arpa, piano y órgano, sus dos tías cantaban bastante bien y una de ellas, Lizzie, le dio las primeras lecciones que la llevaron a los seis años hasta el ayuntamiento para cantar canciones populares de su tiempo, una de ellas se convirtió en éxito mundial: Coming ‘Thro’ the rye.

En Melbourne, su padre la envió al Colegio Presbiteriano de Señoritas, actuaba con frecuencia y allí perfeccionó su “trino o gorjeo” que convertiría en una de las claves de su peculiar estilo musical. Pietro Cecchi, un tenor italiano retirado, le daba clases; se casa, es madre, se divorcia y vuelve a su tierra natal; su mentor le anima a actuar y dar el salto a Europa donde, en un principio, la fortuna le fue esquiva, abandona Londres y parte en busca de Mathilde Marchesi en París, tras su audición adapta el nombre artístico que la acaba elevando a las más altas metas del Bel Canto. Su debut profesional lo realizó en Bruselas. La espartana formación de su mentora parisina comenzó a dar sus frutos tras el apoteósico triunfo del jueves 13 de octubre de 1887 en el Théâtre de la Monnaie interpretando a Gilda del inolvidable Rigoletto de Giuseppe Verdi. Otros papeles que le afianzaron en su carrera fueron los de Violeta (La Traviata), protagonista de Lucía de Lammemoor de Donizetti, Julieta en la obra de Gounoud “Romeo y Julieta”, Rosina en El Barbero de Sevilla, etc. En 1904 comenzó a grabar, realizando más de 100 discos gramofónicos que, lamentablemente, no llegaron a legarnos la alta calidad de su registro pero sí la portentosa voz con la que le dotó la diosa naturaleza; los que aún se conservan a dúo con el gran Caruso nos muestran un fascinante pasado de la ópera.

Años después cambió su registro interpretativo y se pasó al lado dramático, las crónicas destacan su impresionante Elsa en la wagneriana Lohengrin, Desdémona en Otelo o el papel protagonista en Aída. Tras una larga y exitosa carrera en Europa y Estados Unidos, regresó a su país y escribió su autobiografía que apareció en 1925 (Melodies and Memoirs). En la apertura oficial del Parlamento de Canberra, en 1927, cantó el himno nacional australiano y un año después dio por finalizada su carrera. Tres años más tarde fallecía, víctima de la cirugía estética (oficialmente una septicemia) ante la infección que se le desató. Las locuras por mantener la figura vienen de lejos; el cortejo de más de un kilómetro, fue seguido por una impresionante multitud, tras el coche fúnebre, un sobrecogedor silencio.

En 1909 adquirió una finca en Coldstream (a unos 50 kilómetros de Melbourne) a donde se retiró, cerca está el pequeño cementerio de Lilydale (Valle de Yarra). Actualmente la finca es la residencia de su nieta Pamela, Lady Vestey.

La emisión conmemorativa del 150 aniversario realizada por el servicio postal australiano comenzó a circular el 10 de mayo de 2011. Diseñada por Passmore Design, impresa en litografía multicolor por McKellar Renown en papel Tullis Russell en minipliegos de diez y carnet de veinte ejemplares. Hubo sobre de primer día, sobre filatélico numismático, tarjeta máxima y paquete de presentación. La moneda conmemorativa fue acuñada en la ceca de Perth y el matasellos empleado en la oficina de correos en la que reposan sus restos mortales nos ofrece una imagen retrospectiva del gramófono que [entonces] revolucionó el mundo de la música y nos dejó las primeras grabaciones de esta impresionante voz: la gran diva [la primera] que Australia legaba a la denominada música culta universal.

Aparte de los sellos que le dedicó su país, también fue honrada hace años con un billete australiano de 100$ y la moneda conmemorativa que se incluye en el especial del sobre filatélico numismático. Un merecido reconocimiento para una de las más grandes figuras de aquellas lejanas tierras del Pacífico a la cultura universal.

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