LA RADIO EN LA LITERATURA: LOS RUMANOS Y RUMANIA

“Los pueblos defienden más encarnizadamente sus costumbres que sus leyes
 [Montesquieu]

 

Autor: Ioan Aurel Pop, Instituto Cultural Rumano, Cluj Napoca, 2006, 265 páginas, 13€. La verdad, como tantas veces, no me lo esperaba; se trata de un obsequio de los inolvidables Valeriu y Victoria de Radio Rumania Internacional que me atendieron en mi breve visita a Bucarest a finales de septiembre del 2017.

Se trata de un librito sumamente práctico donde el autor narra, de manera sencilla, la historia de esta país latino entre pueblos eslavos y cuya situación geográfica condicionó, en suma, el devenir de sus gentes. Un país relativamente pequeño, la mitad de población que España, pero rico en cultura, tradiciones, simpatía y excelente gastronomía a poco que uno se deje tentar por sus sabores: inolvidable la comida en la Casa de la Campesina en Sibiel, mejor aún su excelente destilado de ciruela.

LA RADIO EN LA LITERATURA: LOS RUMANOS Y RUMANIA

Digamos que con el libro del profesor Pop tienes más que suficiente para entender y saber lo básico de este país que romanizó el famoso sevillano de Itálica (estamos aludiendo a Trajano, cuya estatua me encontré en el Casco Viejo de Bucarest y en infinidad de rincones rumanos). Por doquier te encuentras reflejado el pasado, la historia no está reñida con la vida actual del pueblo rumano. Centenares de esculturas, edificios históricos, cuadros, obras de todo tipo, a pesar de ser anteriores al XX, están allí, honradas, conservadas, contrastadas e historiadas. Otra cosa que también llamará la atención del viajero son sus limpias calles, la falta de grafitis, la no proliferación de tatuajes y, sobre todo, la alegría de la juventud en fiestas o sin ellas. Asequibles y parlanchines si existe el idioma que nos acerque, en cualquier caso nunca se te alejarán como si hubieran visto al diablo.

Y ahora que hemos hecho este somero repaso, recomendar a todos que escuchen las emisiones de Radio Rumania Internacional por la onda corta o bien por su web. Descubrirán que muchas de las cosas que atraviesan el éter, cuando visitas el país, te las encuentras y las identificas con asombrosa facilidad. Ni que decir tiene que naturaleza y monasterios (especialmente en Valaquia) tienen una gran ventaja para atraer visitantes, pero al margen de ello, cualquier pueblo medianamente grande, te mostrará sus iglesias [recordemos que predomina la ortodoxa rumana] de diferentes credos y su riquezas interiores, quizás las que menos tienen son las protestantes porque la reforma, precisamente, se batió el cobre en contra del culto a la imagen y sus paredes semivacías no dejan de sorprendernos por su magnitud; en muchos casos corresponden a templos católicos que tras la reforma, pasaron a manos protestantes [este 2017 se está celebrando el 500 aniversario de la Reforma de Lutero]. Vayamos entonces a los comentarios radiales y ojalá les atraiga este país que VALE LA PENA VISITAR: cambió mucho, y para bien, desde mi primera visita a comienzos de los ochenta.

“En 1926 se inauguró la primera ruta aérea nacional y 1928 fue el año de los primeros programas radiofónicos. En 1927 se inauguró la primera central telefónica moderna y Rumania llegó, en breve, a disponer de una de las mejores redes telefónicas de Europa”. [232]

El 23 de agosto de 1944, en el Palacio Real, el mariscal Antonescu y sus principales colaboradores fueron arrestados. Se emitió por radio una proclamación del rey hacia el país, por la cual el soberano anunciaba la formación de un nuevo gobierno, la salida de Rumania de la guerra contra las Naciones Unidas, la lucha del país al lado de las fuerzas aliadas, contra Alemania, y el comienzo de la lucha de liberación de Transilvania”. [244]

La mayoría de los rumanos tuvieron que cargar con su cruz porque “su lugar estaba en Rumania”, como decía la cadena de radio La Europa Libre. Esta cadena, junto con “La Voz de América”,  alentó las esperanzas de muchos rumanos e informó correctamente, no sólo a los intelectuales, sobre los eventos del exterior, censurados en Bucarest, y sobre la imagen cada vez peor del régimen de Rumania. El eco de algunas protestas, como el de Doina Cornea, se pudo oír por la radio”. [257]

¡Gracias, tocayo, Ioan Aurel Pop por esta lección que podríamos considerar magistral con tu librito traducido al español por Iulia Bobâilâ. Buena traducción, aunque a veces es tan literal que falla sobre todo en el momento de la impresión cuando las palabras que tienen que partirse no siguen la normativa lingüística y crea un cierto despiste al comenzar a leerlo, aunque rápidamente te haces con él. Si hubiera reedición, esa parte debería de cuidarse, sobre todo si tenemos en cuenta que, las modernas máquinas, disponen de dispositivos que te facilitan esa tediosa actividad, sólo tienes que programarla o simplemente escoger la versión de autojustificación, con lo cual te ahorras el tener que corregir después los cortes de palabra que cada vez menos gente es capaz de realizar ante la actualidad idiotizadora y alienante que realiza un sistema educativo que se mira el ombligo y donde la gente piensa que aprender un idioma es por generación espontánea.

Finalmente, gracias tocayo por devolvernos a aquella fabulosa y vibrante etapa radiofónica donde Radio Europa Libre en rumano era (también) mi fuente de noticias y que algunas veces me enviaba grandes paquetes de prensa en rumano generada en el exilio que me hacían ver otro mundo, otra realidad. La radio de los 70-90 hervía de manera impresionante y hoy, languidece, para nuestra desgracia, conquistada ¿definitivamente?, por los “estólidos” del mundo que se han anclado en Bruselas y que creen que eliminando esas ventanas de libertad de la onda corta o la pluralidad de canales y voces de las bandas tropicales, sustituidas por la FM que es básicamente tribal y apenas pasa unas decenas de kilómetros desde el punto emisor [el objetivo es ni más ni menos que tenerte controlado a base de clic en tu sesión de Internet], entonces con un simple receptor y unas ínfimas pilas te permitías disfrutar de las ondas hertzianas en los lugares más inhóspitos de la tierra.

Todavía recordamos los colegas que viajamos al Este de África cómo vivimos el golpe dado en Moscú que hizo caer a la entonces UNIÓN SOVIÉTICA, estábamos en medio de la nada y tras el largo safari fotográfico en Tanzania, mientras se disfrutaba del baño reparador, la radio que siempre suelo llevar en mi macuto daba la noticia. Hoy vas de viaje y a la que te descuidas es que no has salido de casa porque todos están enganchados con el móvil enviando selfies y hablando pavadas para consumo de su ego. Si viaja: disfrute de la ocasión y olvídese de las tecnologías que le alienan.

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