Ídolos populares de la radio y la música latinoamericana (VI)

Viene de la parte V

BENI MORÉ (CUBA)

Bartolomé Maximiliano Moré nació en Santa Isabel de las Lajas en 1919, murió el 19 de febrero de 1963. Saliendo de cantar ¡Oh, Bárbaro! en la emisora habanera CMKW, se le bautizó como “El bárbaro del ritmo”. Uno de los transeúntes le reconoció y le largó: “¡Que va compay, el Bárbaro es usted! Aprendió a tocar en su etapa adolescente donde llegó a dominar el tres y la guitarra con la cuál se inspiraba en la música popular cubana. Aunque nunca fue reconocido -algo habitual en la isla antillana- Beni tenía sangre española en sus venas, ya que la su madre era fruto del coronel Simeón Armenteros. Los Moré recibieron el apellido del Conde de Casa Moré que poseía la gran central azucarera [ellos dicen el central] de la Santísima Trinidad. Su madre, Virginia, tuvo nada menos que 18 hijos, él fue el mayor.

A los veinte orientó sus pasos hacia la capital de la isla y se ganó la vida tocando en los bares… Fue a los 25 cuando se integró con el inolvidable “Trío Matamoros” y con ellos, mientras estaban de gira por México, adoptó el nombre artístico de Beni Moré con el que pasó a la inmortalidad en la música de su país. Aunque actuó con numerosas bandas, la que más le enseñó fue la de Pérez Prado.

Tras su regreso a Cuba montó su propia banda (también denominada Jazz Band) que bautizó como “Banda Gigante”, alcanzó una serie de éxitos que luego han versionado muchísimos intérpretes, entre ellas está la dedicada a su ciudad natal “Santa Isabel de las Lajas” más recientemente popularizada por Elíades Ochoa. Con su agrupación realizó giras por diferentes países americanos: Haití, Venezuela, Colombia, Panamá y Estados Unidos.


Beni More interpretando "Ya son las doce". Fuente Youtube.com

Su legado musical ha sido explotado hasta la saciedad por la empresa estatal cubana EGREM, existen infinidad de versiones de bajo costo que, en muchos casos, no es la mejor manera de disfrutar aquellas históricas grabaciones del genial músico cubano que decía:

“Mi cantar quiero que sea perfumado…” o “Cuando tus labios besé mi alma tuvo paz…” Uno de los festivales más importantes de la isla lleva su nombre “Festival Beni Moré de La Habana”. Un gran tributo a un músico que no sabía leer las partituras pero que demostró tener un oído y una sagacidad a prueba de bombas.

JORGE NEGRETE (MÉXICO)

Guanajuato, el 30 de noviembre de 1911, Los Ángeles-California, el 5 de diciembre de 1953 víctima de una hepatitis mal curada. Jorge Negrete era conocido como “El charro inmortal”, fue el segundo de seis hermanos criados en una familia que, posiblemente, tenía orígenes andaluces.

Inició sus estudios en el colegio católico de Santa María de Guanajuato y una vez instalado en el DF siguió en el colegio alemán Alexander von Humboldt en donde llegó a dominar el idioma de Goethe, también hablaba inglés, francés e italiano, y muchos de sus biógrafos le citan como hablante náhuatl (lengua azteca). Los estudios de canto los inició con el director de la Impulsora Mejicana de la Ópera, José Pierson; era barítono e intentó pasar las pruebas del Metropolitan Opera House de Nueva York, al no poder aportar la fianza de 10.000$ que se exigía a todos los que no eran norteamericanos, se vio obligado a regresar a su país y ese mismo año filma su inolvidable “Ay Jalisco no te rajes” que le acabará aupando al estrellato musical de su tiempo; grabó varias óperas como Alberto Moreno.

Durante la Guerra Mundial intentó integrarse en el ejército norteamericano, pero fue rechazado. Cuando dejó la carrera militar, tenía el grado de capitán. Solicitó la baja para dedicarse por completo a la música, entonces estaba en la XETR. Un año después pasó a la XEW, semillero musical de México, simultaneando su trabajo en muchas ocasiones con Nueva York en donde solía grabar un par de veces por semana (NBC).

Como tantos grandes cantantes de su tiempo, la radio jugó un importante papel para popularizar sus interpretaciones y el cine para ofrecer a sus seguidoras la parte física (”La madrina del diablo y La Valentina” fueron el debut cinematográfico en 1937/38). Durante la filmación de la segunda película conoció a la que sería su primera esposa Elisa Christy [Elisa Crochet Asperó, nacida en el DF, pero hija de la actriz barcelonesa Elsa Asperó y Julio Villarroel], se casaron en Miami el 28 de marzo de 1940, poco después vino a actuar a España y el actor Ángel de Andrés, que presenció su llegada a Madrid, declaró “Que se sentía abochornado por la reacción femenina que le estaba esperando en el aeropuerto, ante la histeria que se desató tuvo que ser escoltado por la policía hasta la capital. ¡Menos mal que recién se había acabado la guerra y nos “tenían acogotados”. El resultado, fue exactamente el mismo que el cantante tuvo en cualquier país al que acudía a cantar: las féminas se rendían a sus encantos ¿imaginan el espectáculo si hubiese existido la televisión? Entre sus descendientes, varios nietos fueron tenores. En segundas nupcias se casó con La Doña “María Félix” (ver Agustín Lara).

A su muerte congregó más de medio millón de personas que le dieron el último adiós acompañándole hasta su mausoleo. Los 42 años de vida fueron sumamente prolíficos en el aspecto musical. Fue el ídolo indiscutible de las mujeres de su tiempo, y tras su desaparición se realizaron numerosos discos póstumos con los materiales no editados e infinidad de recopilaciones, uno de los últimos en 1993 “Homenaje al charro inmortal”. Plácido Domingo le llamó el “Non Plus Ultra” (no hay más allá de Jorge Negrete) y el canario Alfredo Kraus declaró en más de una ocasión que cuando quería escuchar música colocaba los discos de Jorge Negrete: un cantante inmortal.


Multitudinaria despedida a Jorge Negrete el día de su sepelio. Fuente Youtube.com

En el mundo del cine encontramos casi cincuenta películas, desde la citada “Madrina del diablo” a “El rapto” (1954). En 1949 rodó dos cintas con claro sabor español: “Una gallega en México” y “Jalisco canta en Sevilla”. Al margen de su ya célebre “Ay Jalisco”, recuerdo su interpretación en “Juan sin miedo” que visioné siendo niño en mi tierra natal y el cine era el único entretenimiento de aquella pequeña población de la Sierra Tejeda granadina.

Los diez sellos del correo salvadoreño se imprimieron en minipliegos de diez -dos columnas verticales de cinco- con una facial de 1,50 colones (0,17 centavos de dólar norteamericano, moneda que también circula libremente en el territorio salvadoreño). Hubo una hojita bloque de cuatro colones (0,46$), en el sello va la clásica guitarra española, el histórico micrófono y un perfil con el rostro de Pedro Vargas que se recupera para el matasellos de primer día empleado en la capital el 11 de octubre de 2005. Al lado izquierdo del sello, ilustrando la hojita, fotografías de los diez “inmortales” filatelizados en esta ocasión.

Fueron diseñados por José Francisco Guadrón, se lanzaron 500.000 ejemplares (50.000 series). La hojita bloque sólo tuvo 3.000 piezas y, a estas alturas, debe de ser una de las emisiones que se han ido revalorizando por el fuerte impacto entre los que todavía siguen recordándoles, después de todo, entre los diez llenaron casi toda la música latina del siglo XX.

Años antes, el correo mexicano lanzó otra preciosa serie dedicada a los ídolos populares de la radio en este país (1995). Por supuesto no son los únicos homenajes en forma de sellos, los interesados sólo tienen que buscar en las web de los servicios postales del continente, en algunos casos, están colgados prácticamente todos los sellos emitidos a lo largo de la historia filatélica de cada país, en caso de búsqueda, también pueden intentar entrar en la web de la UPU (Unión Postal Universal) que tiene buenos enlaces para administraciones postales de todo el mundo, el problema es que algunas de ellas están sin actualizar, lamentablemente, parece que a los “hispanos” tampoco nos preocupa mucho esa parcela y denota una desidia que en nada ayuda a nuestra manera de ser, aunque hay continentes todavía en peores circunstancias. Otra es buscar en los agentes distribuidores de novedades filatélicas.

Viene de la parte V

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