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Historia y Arte
LA EUROPA DE LA ILUSTRACIÓN
Manifestaciones artísticas - 9ª parte
La pintura europea del siglo XVIII y comienzos del XIX (continuación)
Las influencias y estilos individuales (continuación)
Inglaterra
n la pintura inglesa, la influencia del Rococó fue
menos evidente; no obstante, ciertas obras de costumbres de William Hogarth
(1697-1764), aun a pesar de su tono crítico y satírico, recogen ambientes
refinados de la burguesía británica, por lo que se aproximan a la temática del
Rococó.
No obstante, la mejor producción de la pintura inglesa hay que buscarla en los retratistas Gainsborough (1727-1788) y Reynolds (1723-1792) que trabajaron en la segunda mitad del siglo XVIII. La obra de estos maestros se caracterizó por el aire distinguido y elegante --sobre todo en Reynolds-- que se les da a los modelos, cuyas figuras aparecen, con frecuencia, enmarcadas por un paisaje amable --más apreciable en Gainsborough--.
El Sr. y la Sra. Andrews. Óleo de
Thomas Gainsborough (National Gallery de Londres).
Este interés por el paisaje alcanzó su máxima expresión a comienzos del siglo XIX en la obra de Constable (1776-1837), que trabajaba copiando del natural, lo que era una novedad para la época y afirmaba que en la naturaleza no había líneas, por lo que su técnica era muy suelta en la pincelada. Turner, por su parte, se permitió unas libertades formales y compositivas que lo adelantaban con mucho a su tiempo.
Italia
Acogidos a la estética barroca, los pintores italianos siguieron ocupándose de pintar al fresco bóvedas con las mismas intenciones efectistas de querer romper con la sensación de techumbre. En este campo destacó la aportación de Tiépolo (1696-1770) que supo incorporar a su obra cierto espíritu rococó con decoraciones fastuosas y espacios fantásticos.
En Venecia se desarrolló un tipo de pintura de paisaje urbano, que recoge la vida de los canales y los grandes monumentos de la ciudad. Los mejores pintores de esta escuela fueron Canaletto (1697-1768), en quien predominó la línea y el dibujo, y Guardi (1712-1793), cuya técnica fue mucho más suelta y vibrante.
De todos modos, la obra más interesante durante el siglo XVIII en Italia fue la del grabador Piranesi, que empezó realizando grabados (tipo postal) de las ruinas de Roma, para terminar creando sus propias y fantásticas arquitecturas, entre las que destacan las de la serie Las cárceles.