GEOGRAFÍA - PAÍSES: Estados Unidos de América - 9ª parte
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Geografía

PAÍSES

Estados Unidos de América - 10ª parte


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Música

letra capitular Es muy desconocida la música de los distintos grupos indígenas de Estados Unidos. Los primeros colonos europeos cantaban tradicionales salmos e himnos en las iglesias y en familia. No fue hasta el primer cuarto del siglo XVIII cuando empieza a introducirse en los Estados Unidos la música culta europea. En 1735 es representada la primera ópera. En este siglo aparece el primer músico autóctono importante, Francis Hopkinson (1737-1791) y, antes de la entrada del siglo XIX, son abiertos varios teatros, iniciándose temporadas regulares de ópera, ballet, etc. A pesar de ello, todo el siglo XIX estuvo aún dominado por músicos e intérpretes europeos, organizándose muy lentamente corales, orquestas y escuelas musicales autóctonas. Destacan la aportación al desarrollo de la cultura musical norteamericana del compositor bohemo A. DvoCák (1841-1904) y la aparición del considerado primer gran compositor estadounidense: Edward Mc Dowell (1861-1908).

Junto a la música europea empiezan a introducirse nuevos elementos, como los ritmos alegres y sincopados provenientes de México o los cantos religiosos de los esclavos negros en las plantaciones (espirituales). Todo ello deriva en una riquísima música folclórica popular con la aparición del gospel (temas populares eclesiásticos), el ministrel (cuyo precursor fue Collins Foster), el ragtime, una música de danza muy variada o, en las últimas décadas del siglo XIX, el jazz. También empieza a desarrollarse un género muy típicamente estadounidense, la opereta, en el que destacaron nombres como Jerome Kern, Cole Porter o Vincent Youmans.

Las primeras décadas del siglo XX son pródigas en compositores norteamericanos, entre los que destacan Charles Ives o Georges Gershwin (1898-1937), que integró en su música temas populares del país y elementos jazzísticos. También cabe citar algunos músicos europeos que se establecieron en los E.U.A. en esa época, con mayor o menor temporalidad, como Bela Bartók, Igor Stravinski o Edgar Varèse. Ya en la segunda mitad del siglo XX destacan Samuel Barber, Leonard Bernstein o William Shuman. El primitivo jazz, que tuvo su origen en Nueva Orleáns a inicios de siglo, empezó su expansión a partir de 1917, y con ella la aparición de sus primeros grandes nombres (Louis Armstrong, Duke Ellington, Bennie Goodman), su paso a la música culta y sus variaciones: swimg, be-bop (Charlie Parker), cost (Miles Davis) o rythm and blues (Fats Domino o Ray Charles).

También de los ritmos jazzísticos deriva otro estilo musical de gran trascendencia sobre la música contemporánea: el rock and roll. Creado en 1956, la popularidad del rock ha significado la definitiva expansión y la máxima influencia de la música norteamericana por todo el mundo, con nombres tan populares que van desde el mítico Elvis Presley hasta el actual Bruce Springsteen.

Teatro

El teatro estadounidense, extraordinariamente desarrollado tras la Segunda Guerra Muncial, vive, como en el resto del mundo, una crisis permanente, fundamentalmente de rentabilidad. Nueva York concentra la industria teatral americana e impone sus leyes. Contra esa tiranía nació el Off-Broadway, que en lo artístico es más original y diversificado, pero en lo económico sufre las mismas restricciones del mercado que el teatro «oficial» (subvencionado y sostenido por el sistema). Existe aún un teatro marginal, el Off-Off Broadway, creado para escapar a las presiones del profesionalismo. De este deseo de renovación nacieron en 1952 los happenings, acción teatral transgresora en que participan todas las artes plásticas y que rompe las fronteras entre arte y vida, entre teatro y sociedad.

Cada día es más importante el interés por la plurietnicidad. Con todo ello el teatro devino un arma y un campo de investigación y análisis. En los años 40 reapareció el teatro político, que sirvió de medio de propaganda y agitación; Ronny Davis lanzó la idea de un teatro de guerrilla y Le Roi Jones de un teatro negro revolucionario. El Teatro Campesino de California sostuvo a los sindicatos de chicanos. Se escribieron obras para atacar a la institución militar, la intervención en Vietnam o la segregación racial.

En la década de 1960, de ese teatro político sólo restaba el teatro étnico, pero cada vez menos subversivo y marginado. Sí ha continuado la experimentación teatral, como el Living Theatre (disuelto en 1970) o el teatro de marionetas de Peter Schuman. Desde 1970 se han producido experiencias aisladas, cada vez más excéntricas y eclécticas respecto a las otras artes (imagen, danza, música). Se puede mencionar a Meredith Monk, Bob Wilson o el Teatro Histérico-Ontológico de Richard Foreman.

Cine

Desde los años 60 los grandes estudios cinematográficos, las Major Companies, comparten la iniciativa creadora y comercial con los productores independientes. También una nueva generación de cineastas tomaron, en la misma época y por asalto, Hollywood, con la intención de buscar una libertad creadora a la europea. Si sus predecesores se habían formado en la televisión, los nuevos realizadores proceden de las escuelas de cine, de la crítica o de la simple cinefilia (Brian de Palma, Martin Scorsese, George Lucas, Steven Spielberg). Muchos de ellos debutaron en películas de la llamada serie B, pero accedieron pronto a los grandes presupuestos.

Siguiendo el ejemplo de los primeros rebeldes (Robert Altman o John Cassavetes), crearon sus propias productoras. Casi todos se han visto influidos por el cine europeo, pero se consideran herederos de los gigantes de la Edad de Oro (John Ford, Orson Welles, Howard Hawks, Alfred Hitchcock o Raoul Walsh). Se apasionaron por la técnica y los efectos especiales tras descubrir a Stanley Kubrick. No hay que subestimar, sin embargo, a la generación anterior (Arthur Penn, Sydney Lumet, Sydney Pollack, Alan J. Pakula), que reflejó el malestar de su sociedad y puso en cuestión el sistema sobre el que reposaba el consenso americano. Cineastas como Elia Kazan, Hal Ashby o Sam Peckinpah desmitificaron las epopeyas nacionales y el culto al heroísmo. Se ha de precisar, no obstante, que todos los citados pertenecen a la gran industria y trabajan con los actores del star system. Pero también existe el cine independiente, sobre todo en Nueva York y Chicago, ferozmente individualista y que desprecia la perfección técnica en aras de la expresión realista. El último gran representante de ese rechazo a la autocomplacencia americana es Spike Lee, abanderado del movimiento reivindicativo de los negros.

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