La poesía renacentista (2)

Se ha dicho y mantenido, que el Renacimiento literario fue una «revolución métrica», en lo que supone de variación, innovación y abandono casi total de las antiguas formas poéticas. No obstante, el tema amoroso sigue siendo el centro de la actividad lírica, y el Renacimiento poético supuso también introducir una forma nueva de tratar los temas. Por tanto, métrica y temática son dos parámetros fundamentales en esta revolución de la poesía renacentista.

La métrica

La forma culta del verso de arte mayor castellano (dodecasílabo o de doce sílabas), que estuvo presente hasta el siglo XV, es abandonado y sustituido por el endecasílabo (once sílabas) de origen italiano. De la misma forma, también decae considerablemente el octosílabo (ocho sílabas) y no volverá a ser utilizado hasta finales del siglo XVI con el nuevo gusto por los romances.

Por su parte, el heptasílabo (siete sílabas), que se utilizaba en versos independientes, pasa a combinarse con endecasílabos en estrofas de origen italiano, como la lira, la canción o la silva.

En la poesía del siglo XVI el endecasílabo es el verso que más se cultiva, y por tanto el más abundante; la poesía culta posterior también se definiría en este sentido. Puede decirse que fue el heredero del hexámetro latino, siendo usado en composiciones tanto rimadas como en versos blancos (sin rima).

El ritmo del endecasílabo es lento y pausado, y es percibido como una unidad dentro del poema. Es por ello que, al menos durante el periodo de mayor imitación petrarquista, no resulte habitual el encabalgamiento entre endecasílabos, pues Petrarca huía de ese recurso en la composición de sus sonetos para no romper la armonía del poema.

Las estrofas más cultivadas por los poetas proceden de Italia, tales como el soneto, terceto, encadenado, octava real y las canciones (con sus diversas combinaciones: silva, lira, estancia). La especialización de algunas de estas estrofas acabaron imponiendo formas específicas en determinados temas, hasta el extremo de considerarse obligatorio por convención literaria; es el ejemplo de la octava real en la poesía épica, los tercetos encadenados en las epístolas moralizantes, la canción en las composiciones extensas de amor, como las églogas. Por su parte, el soneto serviría de vehículo para cualquier tipo de temas, aunque fue el amoroso el más cultivado en un primer momento.

La temática

El amor es, sin duda, el gran tema de la poesía renacentista, aunque ya lo había sido en casi todas las épocas de la historia poética. No obstante, en este periodo la concepción que se tiene del amor cambia. El amor cortés provenzal tuvo su última consecuencia en la poesía de amor del petrarquismo, que situaba este tema en el centro de su poesía: un amor sin esperanza y bastante idealizado.

La base teórica de la literatura y concepción amorosa del Renacimiento, nace de tratadistas italianos como Baltasar de Castiglione (El cortesano, 1528) o León Hebreo (Diálogos de amor, 1535), cuyas obras fueron traducidas enseguida en España y conocidas rápidamente. En ellas, las ideas basadas en el neoplatonismo (las ideas de Platón), divulgaron el concepto que se tenía del amor y del caballero cortesano.

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