HISTORIA POSTAL: 40 ANIVERSARIO DEL SERVICIO POSTAL FEROÉS

Las islas de Feroe iniciaban una cierta autonomía de la corona danesa hace poco menos de medio siglo y una de las primeras cosas que cambiaron fueron los buzones postales: del rojo real danés se pasó al azul celeste insular. Uno estuvo en servicio entre 1870-1976 [período en que tendremos que bucear para encontrar conexión filatélico-postal con el reino de Dinamarca, especialmente en la marcofilia que es lo que hace que una colección especializada en las islas aumente de precio por su escasez, sobre todo de algunas aldeas o islas minúsculas que a lo largo del tiempo fueron desapareciendo de la historia postal] y el otro entraba en la historia: fue el primer cambio visible y que para muchos insulares prácticamente pasó desapercibido; ese cambio también afectaría a los vehículos postales que abandonaron el clásico amarillo y se impregnaron de azul como símbolo de la insularidad feroesa en el Atlántico Norte.

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Los cambios se fueron produciendo, sobre todo tras las elecciones de 1974, cuando la Asamblea Insular [Logting], por la posición de varios partidos se ve abocada a una colaboración para poder formar gobierno: rápidamente se aplican a la faena [lo mío es mío y, si te descuidas, lo tuyo también] y una de las cosas que reclaman, casi de inmediato, es el servicio de comunicaciones, donde el correo, por aquello de la “pasta” era un bocado apetecible; reclaman la gestión territorial de ciertos aspectos respecto al reino danés [léase subvenciones].

Los servicios postales fueron los primeros que pasaron a gestionarse desde Torshavn y tras largas negociaciones se llega al 1 de abril de 1976, se escoge la bandera feroesa como símbolo de una autonomía que sirve a una comunidad que parece anclada en el tiempo en estas gélidas latitudes norteñas. Desde entonces, tras cuatro décadas de sellos, podemos decir que no sólo engrandecieron la filatelia, sino que culturizaron a miles de personas gracias a esos frágiles trocitos de papel –por cierto cada vez más escasos en las cartas- y comenzaron a colocar ese minúsculo punto en el mapa de Europa, precisamente en una época donde se caminaba a más unidad, las tribus acabaron reclamando sus singularidades [en realidad lo que buscan es vivir en la poltrona, simplemente sustituyen al administrador de turno por otro más cercano que, muchas veces, acaba siendo más nocivo para los intereses de la colectividad] en un continente que en el siglo precedente estalló en dos conflagraciones que afectaron al mundo entero y aún hubo una tercera, la de los Balcanes, que conmocionó a un continente adormecido por la estulticia de unos políticos faltos de miras, pero de anchos bolsillos, parece que la violencia [¿o era la estupidez?] es consustancial a los bípedos que, asombrados, nunca escarmientan en piel ajena y nos trasladarían a las famosas “primaveras” de las que todavía no hemos salido.

Los servicios postales se fueron privatizando y ya tenemos tarifas a nivel planetario que acaban desalentando al usuario. Todavía me acuerdo del premio que me llevó a Hungría en 1976, entonces envié unas 500 postales para amigos de un centenar de países. Hoy ya no envío ninguna tarjeta por la carestía del franqueo. Con el coste de entonces apenas tendría para cinco en la actualidad y, lo peor, año tras año siguen subiendo, de manera exponencial, los precios a pagar por un servicio que al ciudadano de a pie ya le cuesta un riñón y las cartas aparecen en el buzón cuando menos lo esperas [el consabido retraso que no cesa]. Así que eso también llegó a las islas en el 2006, justo hace una década, se transformaba en sociedad anónima, un eufemismo para privatizar beneficios y socializar pérdidas. Lo peor es que la UPU continúa impasible ante el desmantelamiento postal que ahora nos obsequia con tiempos de espera similares al servicio marítimo de los años 70/80 cuando a veces colocábamos una saca de 20 kilos de boletines de radio en Moscú por poco menos de veinte duros. ¡Vamos progresando!

La conmemoración de los sellos feroeses en estas cuatro décadas se hizo con una hojita bloque de dos efectos con los buzones de ambos períodos (azul, actual, tarifa interna de 9 coronas) y rojo (antaño, 17 coronas). La hojita inició su validez postal el 1 de abril de 2016: 40 aniversario. Fue impresas en offset por la firma francesa Cartor Secutiry Prinbting y la tarifa cubre la interior feroesa y la europea respectivamente hasta los 50 gramos (antes valía una cuarta parte hasta los veinte gramos, ahora una simple postal de cuesta una barbaridad pues pagas 50 gramos que no los pesa).

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

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