GORISKA BRDA: El destino por excelencia en  el turismo gastronómico esloveno

Se trata de uno de esos pequeños tesoros paisajísticos escondidos cerca de Nova Gorica; en una región montañosa que se caracteriza por disponer de unos generosos caldos etílicos. Tradicionalmente las visitas arranca en la zona de Dobrovo (puede aprovecharse para dar un buen garbeo por sus castillo, de estilo renacentista, levantado en 1606, hay una docena de salas repartidas en tres niveles que hacen las delicias de los que caen por esta región que requiere una visita con calma, sin prisas y no como las que suelen programar los cruceros que llegas y te vas. Suelen destacar las exposiciones centradas en el mundo del vino y en su vinoteca se pueden saborear algunos blancos de ensueño o bien los tintos que entran [otros, finos ellos, le dirán que maridan] muy bien con el queso y una especie de jamón que allí denominan prsut.

La zona vinícola de Goriska Brda tiene más de un centenar de bodegas que ofrecen la posibilidad de realizar una sabrosa cata, digamos de paso que suelen atender con amabilidad a los que se pierden por esta región montañosa. La más grandes de todas las fincas vinícolas es la omnipresente Vinska Klet que se localiza justo al bajar la colina desde el castillo y sus sesiones suelen costar unos 10 euros.

Culturalmente, la zona nos hace pensar en Italia y ello es posible porque desde tiempos inmemoriales estuvo anclada en la historia de este último país del sur de Europa y en donde quedan lugares con encanto que parecen haberse quedado anclados en un pasado no tan lejano, sería el caso del liliputiense San Martino [Smatrno], con apenas un centenar de almas.

Digamos que a pesar de su reducido tamaño, la zona tiene un clima bastante agradable en las estribaciones alpinas y una encantadora naturaleza de postal con sinuosas y ondulantes colinas. Ofrece numerosos alicientes culinarios como su famoso pan, polenta, tortillas o vinos.

Ha sido el destino ganador de la última edición del EDEN 2015 [European Destination of Excellence], tiene su punto culminante en el famoso Festival de la Fresa y el del Vino (Ribolla Wine) que, en cierta medida, engarza con la única carretera turística dedicada al vino en todo el territorio y que se puso de moda tras la célebre película norteamericana sobre los viñedos californianos que popularizó el mundo de la vid hasta en los lugares más insospechados: la globalización que no cesa y que, curiosamente, con su expansión planetaria está haciendo irreconocibles incluso los lugares más recónditos. Hoy en día centenares de personas de todo el orbe llegan hasta aquí para disfrutar no sólo de sus pintorescos paisajes sino de una gastronomía típicamente mediterránea y unos caldos que hacen las delicias de los enólogos más exigentes.

El sello que le dedicó a Goriska Brda el correo esloveno fue confeccionado con la foto de Edi Berk y Tomo Jesenicnik, facial de 1,25€, hojas de 25 ejemplares, impresos en offset en Zagreb (Croacia), tirada de 50.000 efectos que comenzaron a circular el 25 de marzo de 2016.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

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