ANTÁRTIDA - EXPLORACIÓN - EXPEDICIONES: Robert Falcon Scott 1902 - 1ª parte
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Antártida

EXPLORACIÓN - EXPEDICIONES

Robert Falcon Scott 1902 - 1ª parte


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a tercera de las expediciones combinadas tras la alemana del Dr. Drygalski y la de patrocinio inglés del sueco Nordenskiöld, partió hacia el hemisferio Sur a bordo del Discovery al mando de Robert Falcon Scott, llevando al Teniente Shackleton como segundo.

Poco antes de cruzar el Círculo Polar ya se vieron inmersos en los hielos. Antes de la medianoche del 8 de enero de 1902, Royds divisó tierra. Se dirigieron al cabo Adare, al Nordeste de Tierra Victoria, y la bahía Wood, más al Sur.; después alcanzaron el cabo Crozier, al Norte de los montes Erebo y Terror, y siguieron por la barrera de hielo de Ross hacia el Este hasta los 152º 30' Oeste.

Robert Falcon Scott
Scott
[Biografía]

Se vio que el mar de Ross era un golfo muy extenso, y se divisaron altas vertientes y una tierra cubierta de hielos que recibió el nombre de Eduardo VII. Posteriormente el buque retrocedió hacia el cabo Crozier, en la punta nororiental de la isla de Ross, donde se establecieron los asentamientos de invierno. Royds y Wilson subieron a 1.350 pies y pudieron divisar la Gran Barrera de hielo perdiéndose a lo lejos tanto como la vista podía alcanzar. Scott y Shackleton proyectaron realizar un viaje en globo para inspeccionar la zona desde el aire, pero éste tuvo una fuga y se abandonó para no volver a ser utilizado.


De izquierda a derecha: Armitage, Mulock, Shackleton, Wilson, Skelton, Scott, Royds, Koettlitz, Bernacchi, Ferrar, a bordo del discovery

El 16 de febrero de 1902, cuando el sol se perdió en el horizonte, se dieron cuenta de que ya era demasiado tarde para realizar expediciones a pie a larga distancia, por lo que Scott planeó viajes cortos de entrenamiento y prueba de equipos. El primer viaje realizado por Wilson, Shackleton y Ferrar a Isla White, fue una dura lección y pudieron haber sido los primeros accidentados de la expedición.

Las distancias en el Antártico son muy engañosas, y cuando planearon la salida calcularon que podrían cubrir la isla en sólo día y medio de camino. Los hombres tuvieron que arrastrar los trineos por si mismos, y dos días antes del regreso una gran ventisca heló sus caras y pies. Se agotaron de tal forma que apenas tenían fuerzas para montar sus tiendas y cocinar los alimentos. El viaje demostró lo poco que realmente conocían del Antártico.

El siguiente viaje fue llevado por cuatro Oficiales y otros ocho hombres con cuatro trineos (Royds, Quartley, Vince, Weller, Wild, Barne, Skelton, Evans, Heald, Plumley, Koettlitz y Hare). En la mañana del 4 de marzo los hombres iniciaron la marcha en busca del lugar donde anidan los pingüinos. Scott iba a mandar la expedición pero tuvo que resignarse al haberse accidentado una rodilla esquiando. Hombres y animales lucharon en un terreno muy blando. Los pies se hundían hasta los tobillos y el progreso era tan lento que el segundo día de viaje sólo habían avanzado 5 millas.

Cuatro días después la mayoría de los perros cojeaban y los hombres se agotaron hasta tal extremo, que Royds, Koettlitz y Skelton decidieron regresar al refugio quedando Barnes al mando. Consiguieron llegar en sólo cuatro días, pero los demás no habían tenido tanta fortuna. Barnes y sus hombres, ocho en total, tras abandonar iniciaron el regreso; cuando llegaron a una colina llamada Castle Rock que se encontraba a sólo cuatro millas de la nave, apareció una ventisca y la visibilidad se redujo drásticamente.

Instalaron sus tiendas pero pronto decidieron erróneamente atacar la tormenta. Enseguida se hallaron en una cuesta empinada y resbaladiza donde Evans dio varias volteretas y desapareció de la vista; Barne resbaló tras él y le siguieron varios más junto con Quartley que cerraba el grupo. Milagrosamente, tres de los hombres quedaron parados al borde de un precipicio con el mar bravo golpeando al fondo, pero un perro pasó de largo y se despeño aullando. Frank Wild se hizo cargo de los cinco hombres que quedaban llevándolos en dirección a la nave, pero de repente se encontraron con otro precipicio con el oscuro mar abajo; un paso más y habrían perecido todos, desgraciadamente Vince no pudo evitarlo; el hielo resbaladizo le impidió agarrarse, y como le ocurriera al perro desapareció en el mar.

Wild, Weller, Heald y Plumey lucharon sin descanso para conseguir llegar con vida a la nave. De los doce que habían partido, sólo cuatro regresaron. Se organizó rápidamente una patrulla de búsqueda al mando de Wild, quienes consiguieron encontrar a Barne, Evans y Quartley vagando sin rumbo cerca de Castle Rock, donde habían desaparecido. Finalmente parecía que sólo se habían perdido dos hombres, Vince y Clarence Hare; a Hare se le vio por última vez cuando retrocedió a los trineos abandonados en busca de sus botas de esquí, pero ya no regresó. Dos días más tarde una figura humana apareció caminando colina abajo hacia la nave, increíblemente era Hare que no mostraba rastro alguno de congelación; se había caído en un desnivel perdiendo el conocimiento, y con su cuerpo cubierto por la nieve permaneció durmiendo por espacio de 36 horas.

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