ANTÁRTIDA - EXPLORACIÓN - EXPEDICIONES: Otto Nordenskiöld 1901 - 2ª parte
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Antártida

EXPLORACIÓN - EXPEDICIONES

Otto Nordenskiöld 1901 - 2ª parte


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 principios de diciembre de 1902 Nordenskiöld hizo otra excursión en trineo a la isla Seymur. El hielo iba abriéndose, y el 6 de febrero de 1903 ya se pudo llegar a la isla por mar. En aquellos días y siguientes se presentaron las mejores condiciones de hielo de todo el verano. Se podía ver mar abierto en casi todas direcciones a partir de la costa y algunas veces, por efecto de los espejismos, creían ver al buque Antártico avanzando entre los hielos.

A mediados de febrero de 1903 el invierno se anunciaba de nuevo; fuertes ventiscas soplaban en todas direcciones, algunas con temperaturas de -10º C. Tan sólo algunos días más tarde volvieron a ver hielo por todo el horizonte, entonces empezaron a convencerse de que estaban obligados a otra invernada en aquellas soledades.

Por su parte, el buque Antártico y su tripulación estaban pasando sus propias penalidades. El 10 de enero de 1903, navegando hacia la zona de invernada de Nordenskiöld, el Antártico quedó encerrado entre los hielos y la presión de los mismos hizo que cabalgara sobre ellos creando una vía de agua; ésta se pudo ir controlando por medio de bombas, pero durante dos semanas la nave flotó entre el hielo sin control. El 16 de enero se abrió parte del hielo que permitió navegar en demanda de la isla Paulet que era la más cercana, pero la vía de agua empeoraba y se hacía prácticamente incontrolable.

El Antártico desapareciendo bajo los hielos
El Antártico desapareciendo bajo los hielos

Para el 12 de febrero, a sólo 25 millas de la isla Paulet, el Antártico no pudo resistir más. El Capitán Larsen ordenó abandonar el barco y salvar todo lo que se pudiera, cargando algunos víveres en el bote. En una fila al borde del hielo observaba la tripulación como el barco se hundía lentamente hasta que los hielos cubrieron los mástiles. Iniciaron entonces los desolados expedicionarios un viaje a remo de verdadera pesadilla en dirección a la isla Paulet.

Catorce días y seis horas entre peligrosos icebergs empleó la tripulación náufraga del Antártico para cubrir las 25 millas que le separaban de la isla Paulet, un periodo de tiempo increíblemente largo para la escasa distancia que debían recorrer. Finalmente consiguieron desembarcar en la isla Paulet el 28 de febrero de 1903. Para pasar el invierno tuvieron que construir una casa transportando piedras desde un lugar distante, un trabajo muy penoso dado el cansancio que acarreaban.

A finales de septiembre, Nordenskiöld con el marinero Jonhansen y seis perros, emprendió otra expedición en trineo hacia el Estrecho de Brandsfield llegando a un ancho canal. A un lado se dibujaba la Tierra del Rey Oscar, al otro se distinguía un gran archipiélago que formaba un gran contraste, constituido por rocas volcánicas con ventisqueros y promontorios, todo dominado por la altísima cumbre del monte Haddington, origen probable de un enorme volcán. Se hallaban entonces rodeados de islas que nunca habían sido visitadas antes por ningún ser humano, y acamparon al pie de una de ellas que presentaba una costa escarpada y llena de grandes precipicios. Allí se encontraron con el Dr. Anderson, Jefe de la expedición en ausencia de Nordenskiöld, y el Teniente Duse. Sólo unos días después aparecieron El Capitán Larsen y cuatro tripulantes del Antártico, que habían iniciado la búsqueda de Nordenskiöld y sus hombres al mejorar el tiempo.

Mucho antes en Suecia y Argentina ya estaban preocupados por el destino del Antártico. Conocedores de que en las anteriores expediciones habían corrido grandes riesgos de naufragio, sospecharon las dificultades por las que estaría pasando el buque y su tripulación. Se decidió por ello organizar un rescate para ser llevado a cabo durante la primavera de 1903. El agregado naval de Argentina en Londres, Lugarteniente D. Julián Irizar, fue el escogido para mandar la expedición a bordo de la corbeta Uruguay. En el mes de noviembre consiguieron rescatar con éxito a Nordenskiöld, sus hombres y la tripulación del malogrado buque Antártico.

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