CENTENARIO DE MARIA TANASE

Aunque no sea una de las voces más conocidas en España, en realidad fue una de las más grandes gargantas de la música folklórica rumana de todos los tiempos y a la que se le conoció en el mundillo artístico como “El pajarillo mágico de la canción folklórica rumana”. Una música que, poco antes de la globalización, pocas veces podías escuchar, salvo si eras un aficionado a la escucha de Radio Bucarest (actual Radio Rumania Internacional) en sus transmisiones regulares en onda corta y aún hoy, de vez en cuando, esta impresionante voz aparece en el éter y te hace vibrar.
Nació en septiembre de 1913 en un suburbio capitalino; era la tercera criatura de un hogar con escasos recursos que le obligaron a dejar la escuela y tener que trabajar en los huertos paternos o vendiendo flores. Con apenas quince años intenta probar fortuna en el concurso de Miss Rumania y su belleza le acaba provocando un embarazo no deseado que le acabará costando su esterilidad a los dieciséis años.

Tras ese desgraciado embarazo, abandonada por el galeno que la había dejado embarazada siendo menor de edad, María se fuga de casa y comienza su carrera en la dura vida de aquella época, trabaja e intenta abrirse camino en los tugurios nocturnos, firma un contrato con el Restaurante Neptuno (Bucarest), graba en Viena, asiste a la Exposición Mundial de Nueva York con la Orquesta de Grigoras Dinicu; viviría una de las épocas más deslumbrantes de su existencia y al año siguiente el “rey del aluminio” Ben Smith le propone casarse y llevarla a los Estados Unidos, sin embargo, tras viajar a Italia, decide regresar a su patria.

Maria Tanase debutó en 1934, apenas contaba 21 años y actuó bajo el pseudónimo de Elise Lamé y Mary Atanasiu con la Carabus Expres; rápidamente demostró su talento y colaboró con los grandes compositores de su tiempo, con el famoso cantante y folklorista Harry Brauner (abril 1935) o con el etnomusicólogo Constantin Brailoui que le recomendaría fuese a grabar a Viena. En 1937 logra un gran triunfo al representar a Rumania en la Feria Mundial de París.

Su debut radiofónico se produciría en Ora Salutai (algo así como la Hora del Pueblo) el 20 de febrero de 1938 acompañada por la banda de Ion Matache que significó el inicio de una exitosa vida artística plagada de éxitos. Su debut en la radio pública rumana interpretando canciones populares le acaban convirtiendo en una de las grandes voces del folklore rumano. Su primer disco fue grabado en 1938 lamentablemente, en 1940, toda su obra fue destruida por la policía bajo la acusación de haber pervertido el alma del folklore rumano [las malas lenguas dirán que en realidad era la amistad con prominentes hombres judíos lo que le acabará provocando tan peculiar forma de destrucción de sus primeras grabaciones].

Fue una influyente cantante que, además, destacó en el cine y el teatro, pero también en su biografía se hace referencia al espionaje y es comparada con otras grandes de la escena o la canción, muchos destacan similitudes en su vida o en su obra con Marilyn Monroe y Edith Piaf.

El Teatro Alhambra de Variedades la vería actuar el 24 de septiembre de 1938 y fue su bautizo en el mundo teatral, cantaría exitosamente en numerosos lugares de ambiente de su tiempo en su Bucarest natal, entre ellos los restaurantes Neptun, Luxandra, Parcul ARO, Luther, Continental, Obor Market, Manul Ancutei, etc. Tras regresar de Nueva York continúa con la emisión radial Canciones folklóricas y ritmos del jazz en Radio Bucarest (era diciembre de 1939 y hasta finales del XX la radio en la mayor parte de Europa era de titularidad pública); ella mantuvo en muchos de sus programas la tradición de la radio en vivo y frecuentemente sorprendía a la audiencia con sus interpretaciones en vivo, sobre todo canciones dedicadas al viejo Bucarest que en el período de entreguerras se conoció como “El pequeño París”. Realiza una visita a Turquía y su relación con Maurice [de la agencia francesa Havas], le llevará a ese mundo de espías que algunos de sus biógrafos apuntan.

Lo cierto es que en sus conciertos por Estambul y Ankara cuando presentaba (marzo de 1941) sus espectáculos Melody Revue y Cocktail Revue en el Taxim Gazinozu Summer Theatre; tras dos meses de actuaciones, el alcalde de Estambuel le concede la “ciudadanía de honor” y en esta época será cuando contacta con Alfred de Chastelain que en esa etapa era oficial de inteligencia británico que anteriormente habría trabajado durante casi tres lustros en la petrolera rumana UNIREA y una vez declarada la guerra, se hacía cargo del SOE británico [Servicio de Inteligencia] en Estambul. Al parecer le ofreció a María no regresar a Bucarest y volar a Londres para trabajar en el servicio rumano de la BBC.

En 1942 fue contratada por el Café Wilson de Bucarest, junto a ella estaban el pianista Leonida Petrescu y la Orquesta de Victor Predescu y también actuaban para las altas autoridades extranjeras en el Ateneo Rumano. Su último concierto lo realizaría en Hunedoara el 1 de mayo de 1963. 

En plena II Guerra Mundial es cuando esa sospecha de espionaje se acrecentó, las maniobras a la sombra se desataron, pero la Securitate (Servicio Secreto Rumano) parece que no logró material en contra del “ruiseñor rumano”, porque de otra manera no se explicaría que en la década siguiente, durante la dictadura comunista, fuese distinguida con las más altas menciones del Estado.

En 1955 recibía el Premio Estatal y en 1957 el de Artista Emérita. El Grand Prix du Disque de París le sería otorgado en 1965 en su versión post-mortem. Murió de cáncer con apenas 50 años y su entierro, en aquella época, fue uno de los más multitudinarios de cuantos se recuerdan en la etapa comunista. Fue enterrada en el cementerio bucarestino de Bellu. En definitiva una cantante sin igual y una actriz sumamente natural que consternó al pueblo rumano cuando el 22 de junio de 1963 saltaba a los teletipos la noticia de su deceso.

En su repertorio interpretó más de 400 canciones, felizmente existen grabadas en diferentes medios (discos, radio, televisión, cine, etc.) más de 120 piezas que representan el rico acervo cultural rumano que tanto inspiró a numerosos compositores de la región danubiana.

El sello de 9,10 Lei se ha impreso en diferentes versiones, hojas de 32 ejemplares, minihojitas de ocho (dos diferentes con fotos gigantes de su mejor época) y hojita bloque con simbología de las grandes ciudades en las que triunfó: París, Nueva York, Estambul, etc. Comenzaron su poder liberatorio de franqueo el 25 de septiembre de 2013 y, teniendo en cuenta la fama de la homenajeada y el predicamento de su música, mucho nos tememos que a estas alturas es una emisión agotada en el servicio filatélico rumano.

En una de las dos minihojitas, la fotografía gigante de la derecha nos muestra a una jovencísima Maria Tanase ante un imponente micrófono, ¿era el de la estatal Radio Bucarest de aquella época? Lamentablemente ese dato no hubo forma de documentarlo a pesar de visionar varias decenas de fotografías. ¡Con lo fácil que habría sido indicar el motivo de esas imágenes en la información técnica del servicio postal rumano!

El Banco Central rumano también la honró con una serie de tres monedas: 1 Leu (cobre), 10 Lei (plata) y 100 Lei (oro). En el anverso está su rostro y en el reverso el gramófono que simbolizaría su primer disco. Como dato curioso, al parecer, sólo fueron acuñados 100 juegos que, en la práctica, es cualquier cosa menos un homenaje popular para tan célebre personaje. Aunque en el comunicado no lo especificaba, mucho nos tememos que en realidad es una emisión especial destinada a actos oficiales y como regalo de estado por lo que estas monedas en la realidad rara vez aparecerán en el mercado y por consiguiente será difícil que su figura se haga visible para las nuevas generaciones de rumanos.

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