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Historia y Arte
EL IMPERIO BIZANTINO
Manifestaciones artísticas - 1ª parte
Introducción
l mundo artístico bizantino se configuró como el
resultado de diversas influencias. El Imperio estaba asentado sobre el
territorio que ocupó el helenismo y que, durante siglos había pertenecido a
Roma. A ello se sumó la estética generada por los primeros cristianos y la
influencia oriental, que desde época helénica ya estaba presente y que, por
razones políticas y comerciales, aumentó con el paso del tiempo. Ahora bien,
todo este cúmulo de poderosas influencias no le quita originalidad al arte
bizantino, ya que éste fue capaz de generar su propia estética precisamente a
partir de la fusión de toda la tradición artística que heredó.
En el arte y en la cultura bizantina suelen establecerse tres periodos, denominados "Edades de Oro" y que coinciden con los momentos de más vitalidad de la historia del Imperio. Así, la Primera Edad de Oro corresponde a la época de Justiniano y en ella se realizaron las obras arquitectónicas más grandiosas. La Segunda Edad de Oro se encuadra en la recuperación que el Imperio sufrió durante la dinastía macedónica y es la época en la que el arte bizantino consolida y fija su propia estética. Y la Tercera Edad de Oro, que se produce en la época de la última dinastía del Imperio, la de los Paleólogos, fue el momento en el que el arte bizantino se expandió más, dejando notar su influencia en toda la Europa del Este.
La arquitectura
El arte bizantino, aunque se ocupó de construir magníficos y esplendorosos palacios para sus emperadores o hipódromos para el pueblo, es fundamentalmente religioso y religiosas son la mayor parte de las obras que han perdurado hasta nosotros.
En términos generales, la arquitectura bizantina ofrece un notable contraste entre la austeridad de sus exteriores y el lujo que ofrecen sus interiores. Así, mientras los exteriores muestran unos materiales pobres en los que es frecuente la combinación de mampostería de cantos rodados y ladrillo, los interiores se recuben de ricos mármoles de variados colores y de abundantes mosaicos.
Durante la Primera Edad de Oro (siglos VI y VII) y bajo el reinado de Justiniano se levantaron en Constantinopla y en Rávena algunos de los templos bizantinos que dejarían más profunda huella.
Templo de Santa Sofía
En Constantinopla se construyeron, durante este primer periodo numerosas iglesias entre las que destacan la de los Santos Sergio y Baco y la de los Santos Apóstoles. Pero es, sobre todo, la iglesia de Santa Sofía, dedicada a la sabiduría de Dios (Santa Sabiduría), la que aportará un modelo y unas soluciones técnicas que tendrían una gran influencia en la arquitectura de los siglos posteriores. Esta iglesia, de proporciones gigantescas, impuso una importante novedad al solucionar el paso de una planta cuadrada al círculo de la cúpula, por medio de las pechinas (triángulos esféricos).