El agua en un mundo en cambio

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Olcay Ünver, coordinador del Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos.

No estamos en una situación de crisis generalizada del agua, declara Olcay Ünver, Coordinador del Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos. Pero, aunque las crisis del agua son de carácter local, el clima es mundial, por lo que hemos de encontrar soluciones comunes a este problema que pone en juego el porvenir del planeta.

Con motivo de la reciente presentación del tercer Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo en Estambul (Turquía), Olcay Ünver respondió a una entrevista de Cathy Nolan (UNESCO). He aquí algunos fragmentos de sus palabras.

¿Qué novedades se han producido desde la publicación del anterior informe, hace tres años? ¿Podría resumir las más destacadas?

En los tres últimos años se han registrado progresos considerables en algunos ámbitos y se han cosechado algunas decepciones en otros. En lo referente al agua potable segura, por ejemplo, se alcanzará probablemente la meta fijada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, gracias a la ambiciosa campaña realizada por las Naciones Unidas, que ha contado con la aprobación de la comunidad internacional. Lamentablemente, el África Subsahariana constituye una importante excepción a este respecto y, por lo tanto, será necesario prestarle una atención especial. Algunos países árabes también tropiezan con dificultades en este ámbito.

Por otra parte, es muy posible que la meta relativa al saneamiento no se alcance, si persisten las tendencias actuales. De ahí que estemos apremiando a la comunidad internacional para que dedique más recursos al saneamiento.

Cuando una economía se desarrolla y aumenta el poder adquisitivo de la población, el consumo de agua también tiende a aumentar. En el informe se dan ejemplos ilustrativos de que, en definitiva, lo que plantea problemas no es el agua que bebemos, sino más bien la que “comemos”. El volumen de agua necesario para producir alimentos y otras mercancías es lo que denominamos “huella del agua” o “agua virtual”.

El hecho de que la población de los países de economías emergentes aumente su consumo de carne, disminuyendo al mismo tiempo el de cereales y arroz, o haga tres comidas por día, en vez de dos, se traduce por un mayor consumo de agua. Asimismo, el incremento de la demanda de automóviles y otros productos de consumo trae consigo una mayor necesidad de agua. A todo esto hay que añadir la contaminación generada por el incremento de las actividades de la industria alimentaria y manufacturera, que también afecta al agua.

Otro de los mensajes del informe es que los problemas relacionados con el agua son creados y resueltos potencialmente por responsables que no son los que administran efectivamente los recursos hídricos. Gracias a los dos informes anteriores se ha logrado un consenso entre los expertos en recursos hídricos. Sin embargo, ha llegado el momento de salir del reducido medio de los especialistas y ampliar el círculo de personas involucradas en la identificación y solución de los problemas del agua.

¿Incita el informe a invertir en los recursos hídricos?entretien_olcay02_250.jpg

El informe dedica un capítulo entero a la cuestión de las inversiones. Es evidente que la actual crisis va a tener repercusiones en el sector del agua. Lo que decimos nosotros a este respecto es que no se deben descuidar las infraestructuras de abastecimiento de agua y saneamiento, y que las inversiones en esas infraestructuras tienen que intensificarse. Invertir en el agua no sólo redunda en beneficio de la sociedad, sino también de la economía.

¿ El informe formula recomendaciones para evitar una crisis del agua?

El informe no tiene un carácter preceptivo. En muchas partes del mundo hay crisis que afectan a los recursos hídricos, pero si la hidrología es local, la meteorología, en cambio, es global. Hoy en día, hay crisis de recursos hídricos en diferentes lugares del planeta, pero no se puede decir que haya una crisis mundial.

En el informe sí que ponemos en guardia contra el hecho de no tratar adecuadamente las crisis existentes y de no integrar plenamente la cuestión de los recursos hídricos en marcos de adopción de decisiones de alcance más general. Un buen ejemplo de esto nos lo proporciona el sector alimentario. Si se desea aumentar la producción de alimentos, pero se carece de los recursos necesarios –agua para el riego, en este caso–, se tropieza con una limitación. No es posible resolver la crisis alimentaria de forma aislada, porque la intensidad de la presión ejercida sobre los recursos hídricos puede provocar una crisis de éstos.

entretien_olcay03_250.jpgLa cuestión del agua se está politizando cada vez más, debido a su escasez. ¿Se trata este aspecto en el informe?

Obviamente, cuando los recursos abundan todo el mundo está contento. Pero si los recursos disminuyen o aumenta su demanda, la competición se agudiza y es preciso tratar la demanda en el plano económico, social y jurídico, o en estos tres planos a la vez. Cuando la situación empeora, puede ser necesario trasvasar el agua de unos sectores a otros, y entonces la competición puede degenerar en conflicto. Por eso es muy importante tratar con acierto la competición, a fin de impedir los conflictos. Las recomendaciones que formula el informe son de carácter general, como de costumbre. Pero el informe indica que tanto los problemas del agua como sus soluciones dependen de las circunstancias específicas de cada país o sociedad: dotación de recursos, capacidad financiera, cultura y marco jurídico. Cada país tiene que tratar de encontrar sus propias soluciones, sacando lecciones de los que han logrado resolver con éxito sus problemas.

 

 Información procedente de la UNESCO
 Más información en la web de la Institución –>
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