INVENTOS E INVENTORES: Inventos que cambiaron el mundo: Tres inventos revolucionarios - 2ª parte
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Inventos e inventores

INVENTOS QUE CAMBIARON EL MUNDO

Fuente: Simon Usborne

Tres inventos revolucionarios - 2ª parte


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La pólvora y su aplicación a las armas

a pólvora consiste en un polvo explosivo utilizado en balística con una mezcla explosiva de un 75% de nitrato potásico, un 15% de carbón y un 10% de azufre, aproximadamente.

En el Wujing Zongyao (colección de las técnicas militares más importantes) del año 1044 aparecen mencionadas tres fórmulas distintas para esa mezcla de carbón, salitre y azufre. En Europa llegó muy pronto, incluso algunos alquimistas parece que ya poseían fórmulas similares heredadas de antiguo.

En el año 673 d. C. un alquimista sirio llamado Calínico inventó una mezcla que contenía nafta, nitrato potásico y óxido de calcio, que tal vez (no se posee la fórmula exacta) ardía en el agua, incluso con mayor fuerza. Era el temido «fuego griego», un arma naval usada por el Imperio bizantino. Algunos autores piensan que Calínico recibió el secreto de los químicos de Alejandría. Lanzaba un chorro de fluido ardiente, y podía emplearse tanto en tierra como en el mar, aunque se utilizó preferentemente en este último. Consistía en el lanzamiento de una mezcla viscosa de petróleo y cal viva expelida por los soldados bizantinos mediante tubos dirigidos contra los barcos de madera de los árabes, que en el año 718 estaban sitiando la ciudad. El temor a quemarse y la visión del agua, que no sólo ardía sino que además era imposible de apagar, puesto que el propio líquido avivaba el incendio, obligó a la flota árabe a retirarse y Constantinopla se salvó en aquella ocasión. Lo malo es que su monarca, León III el Isáurico, se dedicó entonces a otra guerra, la de los iconoclastas, mandando destruir cientos de imágenes, obras y objetos religiosos.

El «fuego griego» fue un arma naval usada por el Imperio bizantino. Algunos autores piensan que Calínico recibió el secreto de los químicos de Alejandría en el siglo VII.
El «fuego griego» fue un arma naval usada por el Imperio bizantino. Algunos autores piensan que Calínico recibió el secreto de los químicos de Alejandría en el siglo VII. Lanzaba un chorro de fluido ardiente y podía emplearse tanto en tierra como en el mar

La pólvora fue el primer explosivo conocido en Europa; su fórmula aparece ya en el siglo XII, en los escritos del monje inglés Roger Bacon y del dominico Alberto el Grande, aunque los chinos taoístas de la dinastía Tang la utilizaron varios siglos antes, al menos desde el VIII, en la fabricación de fuegos artificiales. Es seguro que la pólvora se introdujo en Europa procedente de Oriente Próximo, sobre el año 1324. Según cierta leyenda, fue un monje peregrino quien comunicó la receta: carbón vegetal, azufre y salitre, al abad del monasterio donde había pernoctado. A la mañana siguiente, al verle irse, el hermano portero observó que bajo el ropón monacal le asomaba un rabo peludo: era el demonio, que dejaba para la posteridad un invento que iba a «dinamitar» la apacible vida feudal europea. Quizá esta leyenda se base en Berthold Schwarz, un monje alemán de comienzos del siglo XIV, al que atribuyen ser el primero en utilizar la pólvora para impulsar un proyectil. Sean cuales sean los datos precisos y las identidades de sus descubridores y primeros usuarios, lo cierto es que la pólvora se fabricaba en Inglaterra en 1334, y que ya en 1340 Alemania contaba con instalaciones para su fabricación.

La pólvora y su aplicación a las armas

La introducción de la ballesta, y más tarde de la técnica de la pólvora desde China, llevó a la fabricación de pistolas, cañones y morteros (a través del desarrollo de la cámara de explosión), reduciendo de este modo la efectividad de los escudos pesados y de las fortificaciones de piedra. Una vez que se dispuso de pólvora en grandes cantidades, no tardó mucho en abrirse paso la idea de colocarla en un grueso tubo metálico y, aprovechando su fuerza explosiva, proyectar una bola de piedra o metal. Algunos afirman que su versión primitiva se utilizó por primera vez en el asedio de la ciudad europea de Metz en 1324, y el primer intento de utilización de la pólvora para minar los muros de las fortificaciones se llevó a cabo durante el sitio de Pisa en 1403. Sin embargo, el uso eficaz de la pólvora en las armas de fuego no fue logrado realmente por sus inventores, sino por los europeos del siglo XVI.

El cañón propiamente dicho fue usado por Eduardo III en la batalla de Crecy, en Francia, donde utilizó tres cañones contra los franceses. Más tarde se utilizaría en los grandes barcos. Los ingleses lo adoptarían desde 1340, y muchas carracas españolas que participaron en la batalla de Lepanto (contra los turcos), en 1571, llevaban armamento pesado.

En definitiva, los chinos descubrieron la pólvora, los árabes la adaptaron para usos bélicos y los europeos lograron perfeccionar las armas de fuego creando los primeros cañones, que llamaron bombardas. Esta síntesis abarca desde los primeros siglos de la era cristiana hasta el siglo XV. El inocente y lúdico invento de los chinos, que sirvió en los comienzos para la preparación de cohetes y fuegos artificiales, transformó totalmente las acciones de guerra, de los ejércitos y con ello el devenir de la Historia.

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