GEOGRAFÍA - PAÍSES: Uruguay - 4ª parte
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Uruguay - 4ª parte


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Historia (continuación)

letra capitular En 1834 fue elegido como presidente Manuel Oribe, quien estrechó relaciones con el gobernante argentino Juan Manuel de Rosas para sofocar las sublevaciones encabezadas por Rivera en el medio rural. Este hecho desencadenó la «guerra grande», en la que los blancos --liderados por Oribe y apoyados por los federales rosistas-- se enfrentaron con los colorados --encabezados por Rivera y auxiliados por los unitarios argentinos y los franceses. La participación de Brasil en la guerra y la caída de Rosas en Argentina fueron los dos factores que permitieron poner fin al conflicto. Sin embargo, el resultado de esta guerra para Uruguay fue la pérdida de gran parte de su territorio, que debió ceder a Brasil a través de los tratados de 1851. Finalizados los enfrentamientos, se eligió a un nuevo presidente, el blanco Juan Francisco Giró, quien fue derrocado en 1853 por un levantamiento militar colorado que colocó al caudillo Venancio Flores en el poder.

En las elecciones de 1856 fue elegido presidente Gabriel Pereira. En 1865 Flores volvió a ocupar la presidencia y comprometió a su país, con el único fin de devolver favores a Argentina y Brasil, en la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. En 1874, a partir del golpe militar encabezado por Lorenzo Latorre, la vida política de Uruguay se adentró en una etapa de militarismo, continuada por el gobierno de Máximo Santos (1882-86) y, más tarde, con el de Máximo Tajes (1886-90). El colorado Julio Herrera y Obes, elegido presidente en 1890, fue quien inauguró una nueva etapa democrática para el país. Pero, la consolidación de la vida civilista se dio con la llegada a la presidencia de su correligionario José Batlle y Ordóñez. Durante su primer gobierno (1903-07), apoyado por la burguesía nacional y por la naciente clase obrera, este presidente llevó a cabo un programa transformador y difundió la ideología batllista, basada en el anti-imperialismo y en la defensa del Estado. Simultaneamente, Batlle debió enfrentarse a la revolución del caudillo blanco Aparicio Saravia, quien había instalado un gobierno paralelo al de Montevideo en defensa de los intereses rurales. En septiembre de 1904 la revolución quedó sofocada en la batalla de Masoller, en la que murió Saravia. Durante el segundo gobierno de Batlle (1911-15) se completó el programa transformador del líder colorado: nacionalización de servicios básicos, democratización del sistema electoral y definitiva separación de la Iglesia y el Estado.

En la primera mitad del s. XX Uruguay fue conocido como la «Suiza de América» por su sólido sistema democrático y el elevado nivel cultural de su población. En 1958, después de 90 años de administración colorada, los blancos recuperaron el poder dentro del sistema colegiado existente en ese momento. En 1966 se aprobó una nueva Constitución que restableció el presidencialismo y el general Óscar Gestido, del Partido Colorado, fue elegido presidente. Su fallecimiento, ocurrido en diciembre de 1967, llevó a la presidencia a Jorge Pacheco Areco, que ocupaba el cargo de vicepresidente. Se inició, entonces, una etapa de cumplimiento estricto de las normas establecidas por el Fondo Monetario Internacional que sumió al país en una situación de profunda crisis económica y social.

La desarticulación del sistema social existente, asentado en la ideología batllista, y la progresiva represión en las calles ejercida por el gobierno, coincidió con el avance del grupo guerrillero denominado «tupamaros». En las elecciones de 1971, celebradas en un clima de gran tensión política, resultó ganador el candidato pachequista Juan María Bordaberry. Al año siguiente, el nuevo gobierno instauró el estado de guerra y la represión contra la población se agudizó. El 27 de junio de 1973 las fuerzas armadas dieron su apoyo al presidente en un golpe de estado que disolvió el Parlamento, dejó sin efecto la Constitución y creó un Consejo Nacional de Seguridad, integrado por militares y civiles. La Confederación Nacional del Trabajo (CNT) quedó disuelta, las agrupaciones de izquierda debieron pasar a la ilegalidad, toda actividad política fue prohibida y cientos de ciudadanos debieron exiliarse o fueron hechos prisioneros.

Los años de dictadura trajeron para el país un descenso en la calidad de vida de la población y un notorio retroceso en los altos niveles educativos que habían sido una característica de la «Suiza de América». En 1980 la población uruguaya rechazó, mediante referéndum, un proyecto constitucional redactado por el gobierno militar que pretendía institucionalizar el poder dictatorial. Pero, la grave crisis económica, unida a la ola aperturista que comenzó a invadir América Latina, obligó al gobierno militar a firmar un «plan de democratización» por medio del cual los uruguayos recuperaron la vida democrática. En noviembre de 1984 se celebraron las primeras elecciones libres después de 11 años de dictadura y el liberal Julio María Sanguinetti (del Partido Colorado) resultó victorioso. En esos comicios, en los que el Frente Amplio logró imponerse como la tercera fuerza del país, quedó roto el sistema bipartidista que desde el siglo pasado dominaba la política uruguaya.

En noviembre de 1989 volvieron a celebrarse elecciones y resultó ganador el conservador Luis Alberto Lacalle, del Partido Blanco; paralelamente, el Frente Amplio conquistó el gobierno de la ciudad de Montevideo, donde se concentra casi la mitad de la población total del país. Los dos gobiernos democráticos posteriores a la etapa militar se caracterizaron por la aplicación de medidas económicas neoliberales que incluyeron la reforma del sistema de pensiones y la reestructuración de las empresas públicas. Sin embargo, en diciembre de 1992, y aún en medio de una constante situación de recesión, el pueblo uruguayo rechazó por amplia mayoría (70 %) un proyecto de ley que preveía privatizar varias empresas estatales.

En las elecciones de noviembre de 1994 hubo un empate, casi absoluto, entre las tres principales opciones: los colorados triunfaron con el 32,3 % de los votos, contra el 31,2 % de los blancos y el 30,6 % de la coalición de centroizquierda Frente Amplio. Sanguinetti y Lacalle pactaron un gobierno, en febrero de 1995, en el que el primero ocupó la presidencia y el Partido Blanco cuatro ministerios.

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