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Geografía

FÍSICA

Hidrografía: Oceanografía física - 8ª parte


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Temperatura

as temperaturas de los océanos suelen tener características propias en cada uno de ellos, y dependen mucho de factores como la profundidad, latitud, radiación solar, etc. Así, conforme nos desplazamos en latitud la temperatura marina superficial varía; cuando nos alejamos del ecuador (donde la temperatura superficial puede alcanzar los 26º C.) hacia los polos, el agua y el aire se hacen cada vez más fríos, e incluso se hiela el mar dependiendo del grado de salinidad (normalmente cuando sobrepasa los dos grados bajo cero).

En las altas latitudes las masas de hielo forman a veces grandes continentes helados, incluso permanentes, de los que se desprenden partes llamadas icebergs (en ocasiones de grandes dimensiones), que se incorporan a las corrientes marinas y son arrastradas hasta las zonas más templadas, donde se funden.

masas de hielo
En las latitudes más altas las masas de hielo forman a veces grandes continentes helados, de los que se desprenden icebergs que son arrastrados por las corrientes hasta fundirse en aguas más templadas

La profundidad también es un factor que influye en las temperaturas marinas. Conforme se desciende se van debilitando los efectos de los rayos solares hasta un punto en que ya no llegan. En los mares tropicales y templados la temperatura disminuye notablemente con la profundidad. En general, para todos los mares, existe una estratificación de temperaturas según la profundidad; por encima de 400 metros se estabiliza y las variaciones térmicas son pequeñas; a partir de los 2.000 metros la media es inferior a 3º C., y en las grandes depresiones submarinas se mantiene constante entre 0º C. y 1º C.

Salinidad

La salinidad es, sin duda, el rasgo que diferencia y caracteriza las aguas marinas en relación con las continentales. El mar contiene sales en disolución, tales como cloruros (sal común) y sulfatos, y otras materias en suspensión orgánicas e inorgánicas. La concentración de sal no es constante, varía según la latitud, y también está influida por la fisiografía de los mares, tales como la profundidad, o sus características continentales cuando se trata de mares cerrados. Por ejemplo, muchos mares interiores obtienen grandes aportes de aguas fluviales que rebajan la salinidad; otros la reducen notablemente en las desembocaduras de grandes ríos, tales como el Amazonas, Congo o Mississippi, donde la salinidad baja a los 34 por mil, cuando en realidad la media en las superficies oceánicas es de un 36 por mil, o sea, por cada kilogramo de agua hay 34 y 36 gramos de sales disueltas respectivamente.

El menor índice de salinidad se encuentra en el mar Báltico, donde se combina una evaporación escasa con una recepción de importantes niveles de aguas fluviales. Por su parte, los mares sometidos a una intensa evaporación son los más salados; el más representativo es el mar Rojo, con un 43 por mil de salinidad, debido a las altas temperaturas de su entorno, escasez de lluvias y ausencia de ríos permanentes. El Mediterráneo oriental también se distingue por su alta salinidad, con un índice del 40 por mil.

Como se dijo, la latitud también es un parámetro influyente en la salinidad de los océanos. Así, en las aguas tropicales se distingue un nivel de sal del 3,7%, producto de las escasas lluvias de la región y fuerte evaporación; y en las aguas polares un 3,2%.

Ambientes biológicos marinos

Los fenómenos dinámicos y condiciones físicas y químicas del mar determinan una amplísima variedad de ambientes biológicos, que causan variaciones en su fauna y flora en todos los puntos a lo largo y ancho del globo por donde se extienden las aguas. La flora está constituida fundamentalmente por algas, las cuales ocupan profundidades de hasta un máximo de 250 m., límite en que la luz solar ejerce su actividad, y también límite de la zona en que se desenvuelven los animales herbívoros.

animales microscópicos (plancton)
En la superficie del mar flotan vegetales y animales microscópicos (plancton) en cantidades incalculables, que constituyen el alimento de determinados animales marinos. En la imagen una partícula de fitoplancton (parte vegetal del plancton)

La fauna marina va disminuyendo conforme aumenta la profundidad. Los animales que viven en las profundidades abisales están adaptados para soportar enormes presiones y moverse en la oscuridad; no obstante, este medio origina seres capaces de emitir luz, como determinados peces y cefalópodos que presentan formas fantásticas.

En la superficie flotan vegetales y animales microscópicos (plancton) en cantidades incalculables, las cuales son llevadas por las corrientes y a la vez condicionan también los desplazamientos de la fauna que se alimenta de ellos. En las zonas litorales la fauna es variable; los fondos arenosos suelen ser pobres, mientras que los rocosos acogen abundantes animales que están dotados de órganos fijadores, los cuales les permite mantenerse asidos a las superficies resistiendo el embate de las olas.

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