Mitos y Leyendas - Mitología greco-latina: Dioses olímpicos: Zeus/Júpiter - 3ª parte
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Mitos y Leyendas

MITOLOGÍA GRECO-LATINA

Dioses olímpicos: Zeus (Júpiter) y Hera (Juno) - 3ª parte


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Naturaleza de Hera

era (Juno para los romanos), nació en la isla de Samos (o Argos, según algunos). Era hija de Rea y Crono, y por tanto hermano de Zeus. Fue criada por Arcadia Temeno, hijo de Pelasgo, siendo las Estaciones sus nodrizas.

Zeus, después de vencer y desterrar a su padre Cronos, intentó en un principio cortejar a su hermana Hera, pero sin éxito. Zeus la engañó entonces disfrazándose de cuco enlodado; Hera se compadeció y calentó al cuco dulcemente en su seno, entonces Zeus asumió su verdadera forma y la violó. Ella por vergüenza se vio obligada a casarse con él.

A la boda asistieron todos los dioses y les ofrecieron presentes. La Madre Tierra regaló a Hera un árbol con manzanas de oro, las cuales serían después guardadas por las Hespérides en el jardín que Hera poseía en el monte Atlas

Hera y Zeus pasaron su noche de bodas en Samos. Esa noche duró trescientos años. Ella renovaba su virginidad regularmente bañándose en la fuente de Canatos, cerca de Argos.

De la unión de Hera y Zeus nacieron los dioses Ares (Marte), Hefesto (Vulcano) y Hebe (Juventas). Algunos dicen que Ares y su hermana gemela Eris fueron concebidos cuando Hera tocó cierta flor, y Hebe cuando tocó una lechuga, y que Hefesto también era su hijo partenogénito (por división de si mismo). Otros dicen que Hefesto era hijo suyo con Talos, el sobrino de Dédalo.

Las relaciones de Zeus y Hera

Zeus era lujurioso y engañó numerosas veces a su esposa Hera. Su poder era inconmensurable. Podía controlar el rayo, con él que amenazaba a toda su familia del monte Olimpo; ordenar los cuerpos celestes, dictar leyes, pronunciar oráculos y hacer cumplir los juramentos. El poder de Hera solo igualaba al de Zeus en que podía otorgar el don de la profecía a cualquier hombre o animal que desease.

Rea, la Madre, previendo las perturbaciones que podía causar la lujuria de Zeus, le prohibió casarse. Zeus amenazó a Rea con violarla y ésta se convirtió enseguida en una serpiente amenazadora, pero él se convirtió a su vez en una serpiente macho, y enroscándose fuertemente en torno a Rea cumplió su amenaza. Desde entonces Zeus comenzó su larga serie de aventuras amorosas.

Fruto de sus numerosas aventuras amorosas extramatrimoniales, Zeus engendró en Temis a las Estaciones y las Tres Parcas; en Eurínome a las Cárites o tres Gracias; en Mnemósine a las tres Musas, con la que estuvo acostado durante nueve noches; en Leto a Artemisa y Apolo; en Maya a Hermes; en Níobe a Argos; en Dánae a Perseo; en Semele a Dionisio; en Leda a Cástor y y Pólux y Helena; en Alcmena a Heracles; en Pita a Aqueo. Algunos también dicen que engendró Perséfone en Deméter o en la ninfa Estige, la Reina del mundo subterráneo que se casó con su hermano Hades. Otros numerosos héroes y reyes tuvieron como primer antecesor a Zeus.

Para sus aventuras amorosas Zeus se valió de diversas transformaciones, tales como en el citado cuclillo para seducir a Hera; en toro para Europa; en águila para Egina; en Antílope para sátiro; en lluvia de oro para Dánae; en cisne para Leda; en las facciones del esposo, Anfitrión, para Alcmena; en paloma para Pita, etc.

Hera mantenía constantes altercados con Zeus ofendida por sus infidelidades. Ella lo humillaba frecuentemente con sus intrigas despiadadas, pero cuidando de no ofenderle más allá de cierto punto porque podría llegar a descargar el rayo contra ella. A veces, Hera tomaba el ceñidor de Afrodita para excitar su pasión y así debilitar su voluntad.

El orgullo y mal genio de Zeus llegaron a ser tan intolerantes, que Hera, Poseidón y Apolo ayudado por el resto de olímpicos (a excepción de Hestia), aprovechando que dormía en su lecho lo rodearon y ataron con correas de cuero crudo enlazadas en cien nudos. Zeus los amenazó con fulminarlos al instante con el rayo, pero ellos habían puesto el arma fuera de su alcance y se rieron de él de modo insultante.

Los dioses revelados celebraban su victoria y discutían acaloradamente quién sucedería a Zeus, pero la Nereida Tetis intuyendo una guerra civil en el Olimpo corrió en busca de Briareo, el gigante de cien manos, el cual liberó a Zeus rápidamente de las ataduras empleando al mismo tiempo todas sus manos.

Hera había encabezado la rebelión contra su marido, y en castigo él la colgó en el firmamento con un brazalete de oro en cada muñeca y un yunque atado a cada tobillo. Hera gritaba lastimeramente, pero ninguna de las demás deidades se atrevió a liberarla por temor a la reacción de Zeus. Finalmente, Zeus decidió ponerla en libertad si ellos juraban lealtad hacia él, lo cual fueron haciendo uno a uno aunque con gran pesar. Poseidón y Apolo fueron castigados siendo enviados como siervos del rey Laomedonte, para el cual construyeron la ciudad de Troya. Los demás fueron perdonados por haber actuado coaccionados.

Fuentes: Robert Graves, Los Mitos Griegos; Isaac Asimov, Las palabras y los mitos; René Ménard, Mitología Greco-latina.

  

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