“Naufragios” (XX) [Álbar Núñez Cabeza de Vaca]
CAPITULO XX De cómo nos huimos Después de habernos mudado, desde a dos días nos encomendamos a Dios nuestro Señor y nos fuimos huyendo, confiando que, aunque ya era tarde y las tunas se acababan, con los frutos que quedarían en el campo podríamos andar buena parte de tierra. Yendo…