Literatura gallega: Manuel Curros Enriquez (4)

<– Viene de la 3ª parte

Obras (continuación)

O divino sainete

Se trata de una obra de fuerte contenido crítico y satírico. En el año 1877 el Papa León XIII convocó un Jubileo con indulgencias plenarias para todas las personas que en ese año peregrinasen a Roma. Curros aprovecha este motivo, por un lado, para criticar el negocio económico de las peregrinaciones, y por otro, para satirizar diversas personalidades e instituciones de la vida gallega.

Estructuralmente, la obra es una parodia de la Divina comedia de Dante. En esta obra su autor, guiado por el poeta Virgilio, visita el Infierno, el Purgatorio y el Cielo, encontrándose en cda uno de estos lugares con diversas personalidades de la vida de su tiempo. Curros sitúa la acción de O divino sainete a bordo de un tren en que él, guiado por Francisco Añón, a quien encuentra en Madrid, se dirige a Roma a ganar el Jubileo. La intención irónica y satírica está clara desde el comienzo de la obra:

¡Prós males d eque eu me doio,
dicen os que ben o saben
que hai un curandeiro soio!

O curandeiro está en Roma.
Vou ver se me dá saúde…
Vou ver se o pulso me toma.
(…)

Nunca outra tal se ha de vere:
 ¡Curros camiño de Roma
entoando o Miserere!
(…)

¿Quen necesitado delas,
non merca saúde e gloria
por unhas cantas cadelas?

Todo vai caro na vida;
a gloria é que anda barata
como a sardiña manida.

En A Virxe de Cristal Curros renunciaba a su propio punto de vista inventando un narrador que asumía totalmente la mentalidad popular que creara la leyenda. Contrariamente, en O divino sainete el narrador y protagonista de la obra resulta ser el propio Curros, y la narración se realiza desde su perspectiva ideológica, desde el pensamiento del autor.

El tren en que el poeta viaja a Roma está formado por siete vagones, en cada uno de los cuales viaja un pecado capital. Curros, guiado por Añón los visita todos y va encontrándose en ellos con todos sus oponentes y enemigos (literarios, ideológicos, políticos…)

— 1º vagón: A preguiza. En el viajan el obispo que lo denunciara y el juez que lo condenara en Ourense por la publicación de Aires da miña terra.

— 2º vagón: A envexa. Aunque sin nombrarse explícitamente, aparece Pardo Bazán despreciando a Rosalía y toda la literatura gallega de la época.

— 3º vagón: A gula. Frailes devorando la carne de Murguía, Lamas, Pondal, Rosalía… y royendo los huesos del propio Curros.

— 4º vagón: A ira: Los facciosos carlistas.

— 5º vagón: A luxuria.
Cen beatas e beatos
rufando místicamente
como na xaneira os gatos

— 6º vagón: A avaricia. Un librero y un prestamista conocidos de Curros.

— 7º vagón: A soberbia. Grandes tesoros destinados al Papa.

Llegados a Roma, Curros se entrevista con el Papa y consigue de él la promesa de que abandonará las riquezas de la Iglesia. La obra concluye también irónicamente con estas palabras:

E eu, do que vin parvo e mudo,
desde entón creo… ou non creo…
pero dudar, ¡xa non dudo!

(Y yo, de lo que vi tonto y mudo,
desde entonces creo… o no creo…
pero dudar, ¡ya no dudo!
 )

<– Viene de la 3ª parte

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