Cambio climático: el poder de la radio


Artículo destacado del Boletín
CIENCIA Y TECNOLOGÍA

Niño en el noroeste argentino

 

Los líderes que se reunirán en diciembre en Copenhague para debatir el cambio climático, tal vez jamás hayan oido hablar de Antofagasta de la Sierra, de Santa Victoria Oeste o de Tartagal.

Pero en escuelas de éstas y otras comunidades apartadas del noroeste argentino, los niños se están planteando preguntas como: ¿qué es el cambio climático?, ¿cómo afecta mi localidad?, ¿qué puedo hacer?

Escuela Parroquial Nuestra Señora de la Merced en Salta
El mensaje llega también a institutos privados, como la Escuela Parroquial Nuestra Señora de la Merced en Salta.

En algunos casos se trata de escuelas en comunidades aborígenes, de escuelas rancho o escuelas hogar donde los niños viven toda la semana. A través de clases radiales y cursos a distancia, la Asociación Civil Los Algarrobos ha hecho posible que docentes en localidades de escasos recursos y alejadas de centros urbanos puedan comprender y transmitir a sus alumnos la importancia del cambio climático.

«Tenemos contacto con docentes de diferentes provincias de la Argentina y ellos mismos nos decían que uno de los temas en que más necesitaban capacitarse era el cambio climático», dijo a BBC Mundo Carmen Yapura, experta en capacitación docente de Los Algarrobos, una organización no gubernamental dedicada a promover el desarrollo sustentable.

Yapura vive en Salta, una de las provincias en que se imparten los cursos radiales, que también llegan a maestros en las provincias de Catamarca y Mendoza. «Los docentes empezaron a tomar conciencia de que la problemática del cambio climático es real y seria, y también de su rol importantísimo en la sociedad, porque en la medida en que preparen a los niños ellos llevan el mensaje a sus casas y puede haber un cambio de mentalidad».

Los cursos no sólo llegan a lugares alejados. También se trabaja con docentes de escuelas privadas en centros urbanos, donde estudian muchos de los niños que el día de mañana serán responsables de un cambio de mentalidad y de tomar decisiones en el ámbito político, económico y empresarial.

La magia de la radio

Fue en 2008 que Los Algarrobos comenzó a impartir sus cursos en cambio climático, que se sumaron a los ya ofrecidos por la organización en educación ambiental. El interés de las comunidades en el calentamiento global creció a partir de realidades muy concretas, como los aludes y las inundaciones en la localidad salteña de Tartagal, ligados a la deforestación en zonas aledañas.

Carmen Yapura, especialista en capacitación docente de la Asociación Civil Los Algarrobos  (Foto: gentileza Asociación Civil Los Algarrobos)
Los docentes empezaron a tomar conciencia de que la problemática del cambio climático es real y seria, y también de su rol importantísimo en la sociedad
 
Carmen Yapura, Asociación Civil Los Algarrobos

«En este momento Salta vive una situación muy seria debido a Tartagal, un gran número de personas ha quedado en la nada, con las casas llenas de barro», señala Yapura.

Además de las clases por radio, a cada docente se le entrega en forma gratuita una Guía de Contenidos Conceptuales y Trabajos Prácticos, una cartilla, elaborada por un equipo de profesionales de Los Algarrobos, con contenidos específicos, gráficos color y los trabajos prácticos que deben realizar.

Cuando se inició la modalidad radial se buscó alcanzar especialemente a aquellos docentes que menos posibilidades tenían de acceder a cursos presenciales, docentes en localidades como Antofagasta de la Sierra, en Catamarca, o Santa Victoria Oeste, Rivadavia Banda Norte y Tartagal en Salta.

«Cuando uno ve la realidad en la que viven muchos docentes, vemos que en muchas comunidades el docente además de docente es médico, psicólogo, consejero, cura y ordenanza», dijo Carmen Yapura a BBC Mundo.

«Hay docentes de lugares alejados con problemáticas serias y a lo mejor el cambio climático no es lo que más les preocupa porque no tienen agua para tomar, pero al mismo tiempo tienen más conciencia porque tienen una vivencia de la naturaleza, una conciencia más arraigada».

En algunas escuelas se han hecho instalaciones de viveros, capacitando a docentes para que trabajen con la comunidad enseñando técnicas de cultivo, porque, tal como señala Yapura, «hay escuelas de la puna donde lo único que los chicos comen es papa, no hay acelga, no hay remolacha, no hay nada».

Docentes «hipercreativos»

Aprender sobre cambio climático es apenas una parte del desafío que enfrentan los maestros. Lo más complejo tal vez es transmitir el tema a los niños de manera que cause impacto y se integre a su vida, a su realidad.

La Dra. Gail Bromley, del Jardín Botánico de Londres, Kew Gardens, en un taller para docentes  (Foto: gentileza Asociación Civil Los Algarrobos)

Para ello se utilizan en los cursos juegos, cuentos, canciones, lecturas. Los Algarrobos ha contado con la colaboración de la Dra. Gail Bromley, del Jardín Botánico de Londres, Kew Gardens, quien ha viajado al noroeste argentino a impartir a los docentes talleres en estrategias educativas.

En los cursos se aborda primero la educación ambiental a manera general, todo lo relacionado con pedagogía y didáctica, la problemática ambiental global y regional, la conexión entre las actividades productivas y el cambio climático.

La implementación de los cursos lleva muchas veces a tratar otros problemas de fondo. «Yo soy psicopedagoga y más de una vez he terminado hablando de problemas de aprendizaje de los chicos, de dislexia, retraso, deficit atencional, porque los docentes no siempre tienen acceso a esta capacitación», señala Carmen Yapura.

Además de los cursos radiales hay tres talleres y para aprobar el curso los docentes deben presentar diferentes trabajos prácticos y un proyecto final que realizan con su clase, sobre una problemática relacionada con el cambio climático en su propia localidad.

«Los docentes son hipercreativos y las actividades que proponen son de todo tipo: videos, técnicas artísticas con títeres, videos hechos por los alumnos, charlas que los alumnos hacen para la comunidad. En Salta hicieron un program de TV, varios alumnos fueron concejales por un día y presentaron un proyecto a su comunidad».

Llegar a los niños

Los proyectos de los docentes deben involucrar a la comunidad. La idea es, una vez que se aprende sobre el cambio climático, no quedarse con los brazos cruzados.

«Uno de los docentes presentó un proyecto para forestar el club del barrio, cada familia plantó un árbol y se comprometió a cuidarlo. Y al hacerlo a través de los chicos, son los chicos los que a cada rato me dicen a mí, mamá, vamos a ver el arbolito», afirma Yapura.

Taller de docentes en Mendoza  (Foto: gentileza Asociación Civil Los Algarrobos)
Los propios docentes pidieron formación en cambio climático.

Otros proyectos ponen énfasis en el cambio de hábitos, en la importancia no sólo de reciclar sino de reducir ante todo la basura que se genera, llevando la bolsa al supermercado, optando por comprar gaseosas en envases no de plástico sino de vidrio.

Los programas de radio son escuchados no sólo por los docentes sino por la comunidad. Pero en todos los casos, lo fundamental es llegar a los niños.

Según Yapura, «muchas veces ya llegamos tarde con los adolescentes, pero probá que la maestra le diga a un niño de cinco años que tiene que cerrar la canilla cuando se lava los dientes y dejala abierta, te vuelve loca hasta que la cerrás. A los 4, 5 o 6 años llegan a casa y revolucionan todo si la maestra sabe ponerles el mensaje en su corazón».

La lucha por los recursos y el futuro

Los cursos son aprobados por el gobierno de cada provincia y contribuyen al puntaje de cada maestro. Cuando los docentes se inscriben en el curso reciben en forma gratuita cartillas, guías y material bibliográfico. «Hasta ahora los materiales han sido gratuitos, pero este año por primera vez tal vez tengamos que cobrar porque se nos está haciendo difícil conseguir los recursos».

Niño del noroeste argentino  (Foto: gentileza Asociación Civil Los Algarrobos)
Lo importante es que el mensaje se integre a la realidad de los niños.

Los cursos de Los Algarrobos han sido posibles en gran medida gracias a contribuciones de embajadas y empresas. «Dependiendo de la zona varía qué tipo de empresas nos apoyan. Muchos de nuestros proyectos, por ejemplo, están en la puna de Salta o Jujuy. Y las únicas empresas que se encuentran a más de 3.000 metros de altura son las empresas mineras», dijo a BBC Mundo Martin Suttil, de Los Algarrobos.

Para Carmen Yapura, «cobrar los cursos significaría que los docentes para los que originariamente se pensó los cursos sobre cambio climático, en las zonas más carenciadas, ya no podrán tener acceso. Les pagamos incluso el pasaje para que vinieran a los talleres presenciales, cubriendo los viáticos de 500 docentes, pagando por un sándwich, gaseosa o empanada.»

Los Algarrobos espera extender los cursos al sur de la Argentina, a las provincias de Neuquén y Santa Cruz, y para eso ya está dialogando con la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA), que cubre zonas aisladas y está dedicada a la educación a distancia.

Antofagasta de la Sierra queda a miles de kilómetros de la sede de la cumbre de Copenhague. Pero el impacto del cambio climático no tiene fronteras.

Gracias a las clases radiales, los niños de Antofagasta de la Sierra y otras localidades argentinas se hacen más protagonistas de su propia historia.

  Información procedente de BBC Ciencia y Tecnología
Más información en la web de la institución–> aquí

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