LA RADIO EN LA LITERATURA: EL ESPAÑOL DE LA FOTO DE PARÍS

“Todo ha cambiado demasiado, no valen ya los mismos parámetros”
[Lourdes de Rioja Marrero]

La presente reseña, una vez más, es fruto de la casualidad, pues no esperas que la radio te aparezca en cualquier libro que compres, pero ahí estaba, escondida, amagada, en esta impresionante novela que, para mi gusto peca, en exceso, de “paja” y podría haber sido aligerada.

El libro de Basilio Trilles: EL ESPAÑOL DE LA FOTO DE PARÍS, Inédita Editores, Barcelona 2009 trata de “novelar” la vida de un republicano que, como todos saben, fue el primero que entró en París (aunque la historiografía oficial francesa trató, siempre, de amagar esa realidad que, por suerte, fue portada de la prensa del celebrado día) y nos ofrece una visión ¿edulcorada?, de un personaje que, pensamos, bien vale la pena conocer, aunque creo que está más que documentado y, seguramente, otros desde otra perspectiva, no lo novelarían así.

La Radio en la Literatura: El español de la foto de París (Basilio Trilles)

EL ESPAÑOL DE LA FOTO DE PARÍS (Basilio Trilles)

 

Asimismo, bajo mi punto de vista, el autor muestra una reiterada predilección por unos hechos y criminaliza otros. Como si nuestra INCIVIL hubiera sido ejemplar por parte de algunos de los contendientes… Parece como si nos quisieran hacer más ignorantes de lo que somos. Vamos que la tan manida MEMORIA HISTÓRICA no deja de traer novedades que, en cierta medida, podrían no serlo. ¿Por qué? Simplemente porque (en algunos países de América) existía bibliografía sobre el conflicto en cantidad más que suficiente como para no caer en esa dicotomía.

Otra parcela que tampoco me cuadra es novelar pasajes de los documentos consultados, con lo fácil que es reproducirlos y que el lector extraiga las consecuencias… Pero me imagino la novela la pagaban a “peso” y de ahí sus 500 páginas. Perfectamente podría haberse quedado en la mitad. En definitiva que le ha faltado sintetizar aún más esa “pretendida” vida ejemplar del protagonista Amado Granell que, curiosamente, se salvó de mil enfrentamientos y muere un día, de manera inesperada, en su tierra, mientras realizaba un viaje por carretera (entre Alicante y Valencia, 12.05.1972). Un final nada emocionante para un héroe como él. pero el epílogo es algo que nos acecha a todos y la flaca nunca nos avisa.

Repito, salvo ese excesivo texto; esa excesiva facilidad que tiene el autor para condenar lo que unos hicieron y elevar a la cumbre lo que hicieron los otros, nos hace mirar esta pieza con un regusto ácido. Sobre todo porque hay más que suficiente con los documentos que los protagonistas (los máximos) dejaron y en donde aparecen sobradas referencias de las aberraciones cometidas por aquellos que “luchaban por la libertad” [vamos, como ahora mismo cierto señor está diciendo a los empresarios en este rincón de la piel de toro: “la libertad tiene un precio” ¿acaso, ahora mismo, los españoles están condicionados, en este sentido, a pesar de la imperfecta democracia y que nuestros actos, en la mayoría de los casos, ya están dictados en Bruselas?

Bueno, es cierto, el nacionalismo no se considera español y se cree, en su empanada, que está preso, cuando la única prisión es la de su propio estadio emocional que parece no ver más allá de la primera curva y se creen poseedores de la verdad absoluta; un texto a página completa de Núria Amat en EL PAÍS del pasado 2 de septiembre de 2014 puede aclarar algunas ideas ante el concepto de la libertad y lo que sucede en el noroeste. En fin que ese, digamos, fariseísmo al juzgar unos hechos ya nos hace imperfectos y nos predispone ante un texto que, a lo mejor, es ese el objetivo que persigue. Me sorprende la facilidad con que los “trileros” nos han birlado derechos y la tranquilidad con la que se van a sus casas tras darse las manos y hacerse las fotos como si nunca pudieran ser descubiertas sus artimañas. Vamos, más o menos, como en aquellos aciagos años treinta que, verdaderamente, se deberían de analizar desde la perspectiva histórica, con rigor y sin añadir más “miserias” a las que los protagonistas vivieron. Aunque sabemos que la tergiversación histórica es una constante en los pueblos y, por lo tanto, no hay remedio para que algunos dejen su tufillo nada más emborronar la primera cuartilla. Vaya que no tienen vergüenza, y como en la célebre cita bíblica, harían bien en aplicarse aquello de “quien esté libre de pecado que lance la primera piedra” pero eso ya es un análisis que escapa a nuestro tema: LA RADIO.

Metámonos de lleno en nuestro tema. Como siempre, al final del párrafo va, entre corchetes y negrita, la página en la que se encuentra esa referencia por si alguien tiene necesidad de ello.

“Los republicanos que ocupan el salón de sesiones de la Casa Consistorial quedan mudos al ver la imagen de Amado Granell pistola en mano, con el cañón aún humeante. Sólo se oye la radio, instalada en la mesa presidencial, desde la que siguen las confusas y nada tranquilizadoras noticias.” [23/24]

“El 29 de septiembre, las tropas leales intentan descansar con el corazón en un puño, conscientes de la eficacia del empuje rebelde. La radio interrumpe la conversación entre el alférez Granell y el comandante Durán. La voz bien timbrada del locutor; con énfasis radiofónico, anuncia la resolución del Gobierno instando a la estricta obediencia y hace un llamamiento a todos los españoles a la defensa de la capital de España, “para aniquilar [curiosamente utilizan, los republicanos, el mismo verbo que pocos años después empleaba Hitler para justificar sus hechos y que nunca decía hay que matar, sino aniquilar] a los generales traidores”. El comunicado gubernamental subraya la necesidad de coordinación y disciplina de todas las fuerzas leales, finalizando con un solemne y vibrante: “¡Madrid será la tumba del fascismo!” [Pues eso, menos mal, porque el régimen estuvo cuatro décadas y se murió de puro cansancio, aunque claro, hay un cierto sector propenso, entonces y ahora, a la palabrería fácil y la arenga de boquilla]. [40/41]

“La radio vuelve a interrumpir el diálogo entre los dos compañeros de armas y de ideas en defensa de la libertad. Esta vez es una voz femenina la que, con elevado tono, casi como cantando, da la noticia: “Nuestros camaradas soviéticos del Politburó acaban de acordar en Moscú el suministro a la República española de material a gran escala, últimos modelos de carros de combate y aviones”. [42/43] El autor podría haber aprovechado para documentar quién y cómo pagaba ese material, sobre todo ahora que ya se sabe ese dato.
“El general jefe del Ejército nacional en Andalucía, Gonzalo Queipo de Llano, ha hecho famosa una frase en sus arengas radiofónicas: “Cazar un motorista es cazar un batallón”. Esta vez no ha podido ser. El parte informativo del comandante Burillo llega al puesto de mando del coronel de estado mayor, Ramiro Otal, de la mano de Granell, que en su motocicleta lleva un pequeño recuerdo de la gesta, un orificio de bala en la chapa de la matrícula de la rueda delantera.” [45]

“Por cierto, me olvidaba, les tengo que dar una buena noticia. Nuestro admirado amigo el doctor Goebbels, responsable de propaganda de Adolf Hitler, nos ha regalado una emisora de radio que en breve llegará a Salamanca. La semana que viene vendrán unos técnicos de Telefunken para ver el emplazamiento de la antena en Santa Marta de Tormes. Así que pronto tendremos la Radio Nacional de España.” [58]

“El mismo día del primer Consejo de Ministros, el 2 de febrero, Radio Sevilla deja de emitir las charlas radiofónicas del general Gonzalo Queipo de Llano, por las que se conoce y teme en toda España”. [140]

“La banda inicia con decisión el pasodoble del que Oropesa es coautor, y que Ángel Sanpedro, Angelillo, ha popularizado a través de la radio en 1936.” [147]

“De pronto, de forma inesperada, la noticia llega por la radio, Granell da un respingo y tira bruscamente los papeles sobre la mesa. El estupor recorre su fibroso cuerpo, con una sacudida interna difícil de definir. Mirando a su ayudante, que también muestra el rostro desencajado, sólo alcanza a decir repetitivamente: “¡No puede ser! ¡No puede ser!…” Un locutor de voz grave informa con detalle sobre la intervención del presidente del Consejo de Ministros, Juan Negrín, ante la Asamblea de la Sociedad de Naciones, en la que anuncia la retirada de las Brigadas Internacionales.” [168]

“Segismundo Casado, jefe de la Junta de Defensa que ha rendido la República entregándola a Franco, habla desde una emisora de radio antes de emprender viaje hacia Gandía junto a su familia, donde espera un barco. Casado, que instantes antes ha tenido que oír palabras gruesas del general Aranguren, hace una breve alocución frente a los micrófonos, a fin de justificarse e intentar tranquilizar los ánimos de la población valenciana.” [193/194]

“Sueña Amado Granell con el calor de aquellas jornadas fatídicas de mediados de julio del 36 cuando las noticias llegaron primero confusas y después confirmadas por la radio. El pueblo tenía que reaccionar, y reaccionó. Aquel negro 18 de julio de 1936, tras sufrir un atentado fallido, Granell es nombrado jefe de las Milicias y juez municipal: Orihuela está en sus manos.

-Operadora, póngame con el Gobierno Civil de Alicante, urgente.
-Gobierno Civil, dígame.
-Le habla el presidente del Comité Antifascista de Orihuela, quiero hablar con el señor gobernador.
-Un momento –pasan unos segundos-. Oiga, el gobernador no se encuentra en su despacho, le paso al secretario.
-Señor secretario, soy Amado Granell, juez y responsable de orden público en Orihuela. Acaban de salir varios vehículos con elementos facciosos fuertemente armados en dirección a la capital. Hay que detenerlos como sea, ¿me entiende?, como sea.
-Nosotros sabemos hacer nuestro trabajo, gracias por la información.

El grupo armado es interceptado por la Guardia de Asalto, entablándose un enfrentamiento, saldado con la detención de cincuenta y dos sediciosos. En pocas horas un tribunal popular, carente de toda garantía legal, condena a muerte a los detenidos, que son ejecutados inmediatamente ante un pelotón de fusilamiento. Estos muertos no dejan de perseguir a Granell en sus sueños, esos muertos y los otros muchos que ha visto a lo largo de la fraticida contienda.” [198/199]

“El cuarto día de singladura, el 25 de mayo, uno de los radiotelegrafistas, votante del Partido Laborista británico, da una mala noticia al teniente Granell.

-Ayer, en la Cámara de los Comunes, Churchill estuvo muy complaciente con Franco, hasta el punto que los laboristas lo han interpretado como un elogio al dictador.
-¿Está seguro?
-Sí, he tomado notas taquigráficas de lo dicho en la BBC, porque sabía que usted y sus compañeros republicanos estarían interesados. Churchill ha alabado la resolución española de mantenerse fuera de la guerra, y ha sido muy explícito en su agradecimiento hacia Franco por el papel jugado en el desembarco aliado en el Norte de África. El primer ministro considera que España ha enmendado el acercamiento que, en su día, tuvo con Alemania.” [248]

“Oskar Reile, no deja de trabajar día y noche en el cuartel general del hotel Lutetia, en la Rive Gauche, para desentrañar las claves que van llegando a través de la BBC.” [253]
“Al anochecer del lunes 5, mientras el embajador de España escribe un borrador de la interesante velada transcurrida en la legación alemana, la BBC comienza a emitir desde Londres los mensajes cifrados dirigidos a las fuerzas francesas de Resistencia. La emisión se inicia a las nueve y cuarto de la noche en Europa, una hora menos en Inglaterra, y a las once y treinta y siete minutos el cuartel general del Servicio de Inteligencia en Berlín recibe una comunicación de Reile, confirmando los mensajes de la BBC incluyen la segunda estrofa del verso de Paul Verlaine Chanson d’Automne, cuando la primera fue divulgada el 1 de junio. El responsable del contraespionaje alemán en la Ciudad de la Luz urge a que el general Alfred Jodl, jefe de operaciones de la OKW, reciba el despacho inmediatamente, porque según Reile si se ha completado el verso, la invasión ha comenzado. El teniendo coronel de Inteligencia también manda la alarmante conjetura de descifrado al cuartel general del mariscal Rommel en la Roche-Guyon y al de Von Rundstedt en París. Nadie hace caso, sólo un operador de radio guarda el verso traducido en sus dos partes:

El llanto grave
De los violines
Del otoño
Mece mi corazón
En una languidez
Monótona.” [256/257]

“En la mañana del 6 de junio, el desayuno en el Regimiento de Marcha del Chad, como en el resto de las unidades de la 2ª División Blindada, transcurre en el más absoluto silencio. Todo el mundo está atento a la radio, que da las primeras informaciones sobre el desembarco de Normandía.” [259]

“El 8 de junio despierta para la División Lecrerc con una noticia de gran carga emocional. La BBC anuncia que la histórica Bayeux ha sido la primera ciudad francesa liberada.” [260]
“El fallido atentado contra Adolf Hitler, el pasado 20 de julio, ha sido confirmado por la BBC.” [268]

“Los dos oficiales de la 2ª División Blindada pasean apaciblemente. También en esos momentos la BBC, a través de la emisora instalada en el Castillo de Creuilly, fortaleza medieval del siglo XI, anuncia que el Ejército británico acaba de tomar Ecouché. La noticia provoca gran indignación entre los soldados de Lecrerc, que han conquistado y defendido el enclave a treinta kilómetros de Falaise, derrochando valor y mucha sangre a lo largo de una interminable semana.” [289]

“Bradley, desbordado por el ímpetu y las razones de Lecrerc, decide darle permiso para dirigirse a París. En esos instantes la radio ofrece informaciones contradictorias sobre los movimientos de resistencia que allí se están produciendo.” [296]

“Llega sin incidentes hasta la plaza Marcel Sembat, desde donde se envía un mensaje de radio al estado mayor de la 2ª División Blindada: “Llegamos a París 20:45 horas. Envíen refuerzos.” [304]

“El encuentro resulta especialmente emocionante para Amado Granell. Tiempo después dirá ante los micrófonos de Radio Francia que la figura menuda y resuelta del señor Bidault produjo en mí un sentimiento emotivo parecido al de la visión de la Torre Eiffel.” [305]

“Pero el ritmo de los acontecimientos es vertiginoso, imparable, así que Radio Francia anuncia oficialmente la liberación de París. Inmediatamente llega el inconfundible sonido de la campana mayor Emmanuel, instalada en 1400 en la torre sur de Notre Dame.” [307]

“Y en esa vorágine de triunfo, el periodista Pierre Crenessé, que retransmite desde la radio clandestina del Ayuntamiento, acerca el micrófono a un soldado de la 2ª División Blindada con una vibrante introducción: “Pueblo de París, vamos a entrevistar a un francés de pura cepa, venido de muy lejos para liberar la madre patria.” La respuesta es inesperada: “Señor, soy español”. [308]

“Desde anoche, Radio Francia no deja de anunciar la parada militar. A media mañana, cientos de personas comienzan a confluir en la zona del recorrido.” [319]

“La noche del 24 la pasó, como tantos parisienses, pegado a la radio y escribió en su diario: “La radio continúa: tanques de la División Lecrerc han entrado en la Place de l’Hôtel de Ville. Estos tanques van servidos por españoles.” [324]

“Ahora mismo la Baker está considerada como una heroína, la radio emite cada momento su canción París cheri.” [372]

“Los españoles registran las dependencias particulares de Hitler y su compañera Eva Braun. En el despacho, Alsina coge como trofeo de guerra un aparato de radio de diseño vanguardista que lleva grabadas las iniciales A. H. junto a una esvástica.” [401]

“Mientras tanto, en el segundo aniversario de la liberación de la capital del Sena Amado Granell aún es recordado como un héroe y atiende las entrevistas de prensa y la radio.” [442]

“El 12 de diciembre, en su domicilio de la rue Pierre Lescot, en París, Amado Granell escucha la radio con comedida satisfacción, porque la decisión de la ONU deja en el ostracismo al gobierno de Franco pero no aprueba una intervención militar aliada para desalojarlo del poder.” [443]

“Las informaciones de la radio sobre el anuncio del general Marshall han incrementado el optimismo de Granell.” [449]

“Amado Granell da un grito ahogado y salta de la cama. Se lleva las manos a la cara, sube el volumen de la radio y, nerviosamente, comienza a dar vueltas circulares por la habitación, sin saber qué hacer. Radio Francia acaba de anunciar la muerte del general Philippe Leclerc.” [458]

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