JARDINERÍA - BOTÁNICOS: Jardín Botánico "Mar i Murtra" de Blanes - 2ª parte
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Jardín Botánico "Mar i Murtra" de Blanes - 2ª parte


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La visita

ese a que posee más de 3.500 especies en cultivo y a que la topografía es compleja, pues comprende tres sectores comunicados entre sí por pasos subterráneos, la visita al Jardín no es dificultosa por el auxilio que nos prestan una serie de flechas y de números. En efecto, las flechas nos van llevando por el itinerario recomendado; con los puntos nos enteramos del lugar concreto en que nos encontramos, y la breve guía nos lo comenta suficientemente.

Justo a la entrada hallamos un eucalipto de gigantescas proporciones. Con menos de cuarenta años de edad, alcanzó los cuarenta metros de altura y pasa de cinco de perímetro. Los cálculos sobre su fisiología, que figuran en la guía, son impresionantes: ¡bombea, del suelo a la atmósfera, más de 900 litros diarios de agua!

También junto a la entrada, un buen grupo de Strelitzia reginae, de bello follaje e insuperables flores que recuerdan la cabeza de un pájaro. Esta especie es oriunda de África del Sur; las poblaciones naturales son ornitógamas, esto es, que son los pájaros los encargados de su polinización.

Las palmeras, no excesivamente abundantes, están bien representadas. Cerda de la entrada puede verse un magnífico ejemplar de la palmera datilera, Phoenix canariensis. Poco más adelante se ven a cada lado del camino otros dos ejemplares de la misma especie, macho y hembra. La palmera de abanicos, Washingtonia robusta, también está representada. Para regalo de los amantes de la naturaleza muestra su hábitat natural: con las hojas muertas colgantes cubriendo el estipe bajo la zona terminal de las vivas; no es frecuente verlas así, pues, so pretexto de embellecerlas, suelen quemar las hojas secas y dejar el estipe desnudo. La palmera sudamericana Butia capitata también está representada. No falta tampoco la única palmera autóctona del continente europeo, el palmito (Chamaerops humilis).

Entra las plantas sudafricanas, cuya representación se encuentra en el primer tramo, destacan las colecciones de Aloe. En el tramo segundo observamos bellos árboles como el "árbol del padrenuestro" (Melia azedarach), especie bien conocida, así denominada por utilizarse, hace tiempo, sus semillas para hacer cuentas de rosario. También hay olivos, sóforas, alcornoques, magnolias y otros árboles menos frecuentes como Grevillea.

Escalinata en el camino Carlos Faust
Escalinata en el camino Carlos Faust

La sección de las plantas acuáticas está también representada en un estanque con papiros (Cyperus papyrus), lotos, rosas de mar, jacintos de agua (Eichornia crassipes) y otras.

Entre los pinos citaremos el pino canario (Pinus canariensis), con largas hojas aciculares dispuestas en grupos de tres. El pino del Himalaya (Pinus roxburghii), que forma en esas montañas extensas masas forestales, se puede observar cerca de la entrada. Tampoco falta uno de los pinos más característicos de la región mediterránea, el más termófilo entre los que de modo natural viven en nuestro país, el pino de Alepo (Pinus halepensis), que en el punto 27 se encuentra frente a otros pinos negrales (Pinus pinaster).

Entre otras coníferas con interés mencionemos la araucaria del Paraná (Araucaria angustifolia), en el sector tercero, o el ciprés de California (Cupressus macrocarpa). También pueden observarse varios ejemplares de enebros (Juniperus) en el punto 54. En el primer jardín (sector) se exhiben bellos ejemplares de magnolias y de falsas palmeras (Cycas revoluta), procedentes de Asia sudoriental.

Colección de crasas; al fondo dos washingtonias
Colección de crasas; al fondo dos washingtonias

No se puede dejar de citar la sección de plantas medicinales, la de plantas útiles o la demostración de las leyes mendelianas de la herencia. En esta zona (punto 47) pueden observarse generaciones parentales de mutantes y dos generaciones procedentes de ellas, toda una demostración práctica de las leyes descubiertas por el genial agustino moravo.

Sección de cactos y crasas

Finalmente, decir que la sección de cactos y crasas no es transitable sin permiso, pero se observa muy bien desde un mirador especialmente dispuesto. La diversidad es ciertamente elevada, pero lo que más sorprende es el gran tamaño de algunos Trichocereus y otras especies columniformes o arboriformes. Hay ejemplares de verdadera excepción por el tamaño y lustre.

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