ANTÁRTIDA - EXPLORACIÓN - EXPEDICIONES: Ernest H. Shackleton 1907 - 2ª parte
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Antártida

EXPLORACIÓN - EXPEDICIONES

Ernest H. Shackleton 1907 - 2ª parte


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letra capitular El 6 de enero se perdió el primer Pony, "Doctor" cayó de espaldas de manera muy torpe y ya no pudo incorporarse, teniendo que ser sacrificado. Siguieron los ventarrones acompañando la travesía, y el 14 de enero se divisó el primer iceberg. Al día siguiente el Nimrod navegaba con un tupido mar de hielos por su banda de estribor. Tras sortear diversos campos de icebergs, alcanzaron el mar de Ross el 16 de enero.

El 17 de enero se encontraban en 70º 43' Sur, 178º 58' Este. Bordeando la Gran Barrera Shackleton pretendía llegar a la tierra de Eduardo VII, pero las masas de hielo eran muy espesas y el mar estaba plagado de gigantes icebergs. Shackleton se encontraba en una situación de ansiedad; la descarga de la nave y levantamiento de la casa refugio era imprescindible antes de que ellos desembarcaran

 Temiendo quedarse atrapado entre el hielo decidió volver al Oeste y dirigirse al estrecho de McMurdo, el mismo lugar en que había desembarcado la expedición de Scott algunos años antes, optando así por un lugar que ya conocía. Este hecho iba en contra de la promesa que le había hecho a Scott con anterioridad, en la cual se comprometía a no utilizar su misma ruta; la razón era que en aquella época existía un código de honor, por el cual se respetaban las tierras descubiertas por otros exploradores. Shackleton no pudo cumplir su promesa por las adversidades meteorológicas, que le impidieron desembarcar en el lugar que tenía proyectado.

A medianoche del 28 de enero, a sólo 20 millas del nuevo punto, el mar helado les detuvo. Se ancló el barco al hielo y esperó Shackleton por unos días para ver si se disolvía. Entretanto, en la tarde del 29 se desembarcó una máquina automóvil y se le colocaron las ruedas. El 30 se sacaron los ponys de los albergues pero la mayoría se encontraban en situación penosa, lamentablemente uno de ellos "Nimrod" hubo que sacrificarlo.

El viaje no había tenido incidentes de importancia hasta la mañana del 31 de enero; toda la tripulación se encontraba ocupada desempaquetando los artículos para el desembarco, cuando el gancho de un aparejo voló repentinamente por cubierta y golpeó a Mackintosh en el ojo derecho, que se derrumbó en la cubierta con gran dolor. Después de ser examinado por el Dr. Marshall quedó claro que el ojo no podría ser recuperado. Asistido por Michell y Mackay, le suministró cloroformo y le extrajo el ojo.

Para el 12 de febrero se había efectuado la descarga. Las temperaturas habían caído ahora a -10º F. Los mástiles del Nimrod estaban grises por el rocío helado y las bandas completamente blancas. El 22 de febrero por la tarde el Nimrod se ponía rumbo al Norte, llegando al puerto de Chalmers, Nueva Zelanda, el 6 de marzo.

Varias semanas se emplearon para convertir el refugio vacío en un alojamiento amueblado y funcional. En marzo el sol comenzó a ponerse y los diminutos detalles de la rutina diaria comenzaron a ser eventos mayores. El tiempo era un factor importante de la vida cotidiana. En una ventisca los quehaceres de salir a vaciar las aguas, cenizas y basuras, así como reponer hielo fresco llegaron a ser labores insufribles. Algunos hombres quedaron exentos de realizar trabajos nocturnos, como Roberts el cocinero y Philip Brocklehurst, cuyo dedo del pie se ennegreció por la gangrena tras escalar el monte Erebus hasta 3.000 m. de altura, teniendo que ser amputado por el Dr. Marshall.

Todos los hombres se dedicaron íntegramente a sus especialidades: Adams realizaba trabajos meteorológicos y verificaba instrumentos y cronómetros; Marshall el cirujano controlaba el estado sanitario de los hombres y los ponys; Frank Wild se encargaba de la logística alimentaria y de su conservación; Joyce alimentaba a los perros y los amaestraba para tirar de los trineos; David realizaba estudios geológicos; Douglas Mawson estudios de las auroras y electricidad de la atmósfera.

Llegada la primavera los proyectos estaban a punto de ponerse en marcha. Shackleton, Adams, Marshall y Wild encabezarían el Polo Sur Geográfico, unas 1700 millas de viaje. Edgeworth David (de 50 años) llevaría la expedición al Polo Sur Magnético, alrededor de 1260 millas de distancia, con Mackay y Mawson. La expedición del Polo magnético no tenía experiencia en exploración polar, tendrían que tirar de los trineos y suministros sin ayuda de perros o ponys.

Salieron con el automóvil y establecieron dos depósitos a 10 y 15 millas de la base de cabo Royds. El 25 de septiembre la máquina se recalentó y empezó a defraudar sus posibilidades. El 1 de noviembre empezaban a estar angustiados, las raciones disminuían a un ritmo mayor del esperado. Los tres hombres utilizaron el métodos tradicional para dividir la comida; se pondrían tres raciones tapadas en el hornillo y se escogería, así no habría disputas sobre quien tomaba una porción mas grande. Al principio no se le prestó atención a las migas, pero para noviembre los hombres ya rompían los bizcochos dentro de sus platos para asegurar que ninguna de las preciosas migajas se perdiera. En las conversaciones dominaba el tema de la comida, y era común el recordarse mutuamente los diferentes platos y manjares que habían disfrutado a lo largo de sus vidas.

El 11 de diciembre, a una milla del glaciar Drygalski, David cayó en una grieta pero pudo salir fuera con la ayuda de Mawson. Parecía que los papeles se invirtieran cuando el 20 de diciembre, David escuchó un crujido y se dio cuenta de que Mawson había desaparecido; lo hallaron después balanceándose en el aire sobre una profunda grieta suspendido por su arnés, que estaba atado al trineo. Mawson, que era un científico curioso, no desaprovechó la oportunidad para inspeccionar los cristales de hielo que se formaban en el borde de la grieta.

David escribió:

"Después de este incidente éramos sumamente cautos al cruzar las grietas, que muchas veces estaban falsamente unidas bajo la superficie del hielo. Dos veces cuando se arrastraba el trineo rodó de costado con un patín sobre una grieta, y otra vez el hielo cedió debajo y desapareció el trineo entero, teniendo que dejarlo caer, pues nos hubiera arrastrado a los tres y al casi un tercio de tonelada de peso que transportaba".

El sol y las frías temperaturas hicieron estragos en los hombres. Mawson se heló la mejilla derecha, David se quemó las manos y se heló la punta de la nariz. El catarro despojaba la piel de los labios y Mawson despertaba cada mañana con la boca pegada por la sangre congelada.

Cuando se acercaban al Polo Magnético David escribió:

"Los pesados patines del trineo susurraban suavemente cuando aplastaban miles de cristales".

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