AGRICULTURA - CONTROLES: Enfermedades fúngicas de los frutales de hueso - 1ª parte
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Enfermedades fúngicas de los frutales de hueso - 1ª parte


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iversas enfermedades pueden atacar a los frutales de hueso.

Algunas enfermedades fúngicas, como el chancro, o la lepra del melocotonero, pueden producir daños muy graves difíciles de combatir, y que en ocasiones sólo pueden ser tratadas mediante la prevención.

Chancro

El chancro o cáncer de los frutales de hueso es una enfermedad producida por el hongo Fusicoccum amygdali, que ataca a estos árboles, ocasionando daños preferentemente en el almendro y melocotonero. Esta enfermedad se puede confundir en muchas ocasiones por los daños que provoca el cribado o perdigonada, y con la podredumbre de los frutos de hueso causada por monilia.

Los ataques no se dan por igual todos los años, pues, como la mayoría de las enfermedades criptogámicas necesita para su desarrollo unas condiciones adecuadas, encontrando su óptimo de expansión cuando existe humedad elevada; las épocas en que incide con mayor fuerza es en otoño y primavera.

Lesiones y daños

El chancro se manifiesta en los brotes de un año en forma de manchas elípticas, de color pardo, situadas generalmente junto a las yemas. En ataques más avanzados, estas manchas llegan a anillar la corteza de las ramillas, produciendo el secado de las mismas a partir del mencionado anillo.

Un frutal afectado por el hongo Fusicoccum amygdali
Un frutal afectado por el hongo Fusicoccum amygdali

A medida que avanza la enfermedad, las manchas elípticas van adquiriendo tonalidad oscura, debido a que aparecen sobre las mismas unas formaciones de las que salen los conidios que, a modo de semillas del hongo, se encargan de difundir la enfermedad. En general se observa que gran número de ramas del año anterior mueren antes o después del desborre, causando un perjuicio directo, puesto que se pierden ramas que deberían de producir cosecha.

La enfermedad es difícil que provoque la muerte del árbol, sin embargo puede producir el desguarnecimiento del frutal, llegando a hacerlo improductivo. La infección del Fusicoccum penetra en el árbol a través de las heridas que se producen, entre otras causas, por: caída de hojas, caída de pétales, caída natural de frutos, aclareo y recolección.

El contagio es más fácil dentro del mismo árbol, que de uno a otro, porque las "semillas" del hongo no son arrastradas por el viento, sino por el agua de lluvia. Es muy corriente el paso de la enfermedad del almendro al melocotonero, circunstancia que hay que tener presente al establecer el sistema de lucha.

Tratamiento

Para controlar perfectamente la enfermedad es necesario tomar una serie de medidas, pues son muchas las circunstancias que influyen en que la enfermedad pueda presentarse. En primer lugar es muy conveniente extirpar y destruir las zonas enfermas, cuando ello sea posible. Las lesiones en ramas gruesas se deben raspar y desinfectar con alguna pintura o betún apropiado.

Las épocas de realizar tratamientos químicos con fungicidas son:

  • A la caída de la hoja.
  • Al principio de la vegetación.
  • Después del aclareo.
  • Después de la recolección.
Entre los productos que han mostrado una mayor efectividad están: Ziram (Dimetil ditiocarbamato de zinc), Tiram (TMTD), Captan, Benomilo (Benlate).

Estos productos deben de alternarse, es decir, no repetirlos en tratamientos sucesivos, para lograr una mayor efectividad. Las dosis de empleo han de ser las que especifiquen las casas proveedoras, ya que la cantidad de producto comercial a diluir en 100 litros de agua varía según la riqueza en materia activa del mismo.

Todas estas medidas deberán de complementarse con otros cuidados encaminados a frenar la intensidad del ataque. Para ello se evitará, en lo posible, los abonos nitrogenados excesivos. Se ha comprobado que l boro y el azufre aumentan la resistencia del arbolado al ataque del Fusiccocum. Igualmente, es un hecho cierto que algunas variedades son más sensibles a esta anomalía.

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