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Mitos y Leyendas
MITOLOGÍA GRECO-LATINA
Dioses olímpicos: Artemis/Diana - 1ª parte
Naturaleza y hechos de Ártemis
rtemis (Diana para los romanos) es diosa protectora de
los niños pequeños y de todos los animales mamíferos. Es hermana de Apolo, y al
igual que él está armada con arco y flechas. Le gusta la caza, especialmente la
de venados, y tiene el poder de producir pestes y la muerte súbita entre los
mortales y también el de curarlos.
En una ocasión, cuando Artemis era todavía una niña de tres años, su padre Zeus, con ella sentada sobre sus rodillas, le preguntó qué regalos le gustaría. Artemis le respondió al momento: "Te ruego que me concedas la virginidad eterna, y me des tantos nombres como mi hermano Apolo, un arco y flechas como los suyos, el cargo de llevar la luz, una túnica de caza azafranada con borde rojo que me llegue hasta las rodillas, sesenta jóvenes ninfas oceánicas como damas de honor, todas de la misma edad, veinte ninfas fluviales de Amnisos en Creta para que cuiden de mis borceguíes y aumenten a mis sabuesos cuando no salga de cacería, todas las montañas del mundo y, finalmente, cualquier ciudad que quiera elegir para mí, pero bastará con una, porque me propongo vivir en las montañas la mayor parte del tiempo. Por desgracia, las parturientas me invocarán con frecuencia, pues mi madre Leto me tuvo y me dio a luz sin dolores, y las Parcas me han hecho, por lo tanto, patrona del parto".
Diana (Artemis) y sus ninfas sorprendidas por sátiros, óleo de Rubens (Museo del
Prado)
Artemis se estiró para acariciar la barba de Zeus, quien sonrió con orgullo y dijo: "Con hijos como tú no tengo por qué temer la ira celosa de Hera. Tendrás todo eso y todavía más: no una, sino treinta ciudades, y una participación en otras muchas, tanto en tierra firme como en el archipiélago, y te nombro guardiana de sus caminos y puertos".
Artemis le dio las gracias, saltó de sus rodillas y fue en primer lugar al monte Leuco de Creta y luego al océano, donde eligió como acompañantes a numerosas ninfas de nueve años, a las que sus madres dejaron ir complacidas.
Artemis exige a sus compañeras la misma castidad perfecta que practica ella. Cuando Zeus sedujo a una de ellas, Calisto, hija de Licaón, Artemis observó que estaba encinta. La transformó en una osa, llamó a la jauría y Calisto habría sido perseguida y destrozada por los perros si no la hubiera acogido en el Cielo Zeus, quien luego puso su imagen entre las estrellas. Pero algunos dicen que Zeus mismo transformó a Calisto en una osa y que la celosa Hera hizo que Artemis la cazase equivocadamente. El hijo de Calisto, Arcade, se salvó y fue el antepasado de los arcadios.
Fuentes: Robert Graves, Los Mitos Griegos; Isaac Asimov, Las palabras y los mitos; René Ménard, Mitología Greco-latina.