Cuento para pensar y reflexionar – XV
Publicado por Recepción el Miércoles, Julio 1st, 2009 a las 22:28
|
Enviado por Sur-cultural |
Artículo seleccionado del Boletín de noticias. |
La Breve Historia de una mujer sencilla: Noemí

Salir de casa en las Islas Canarias en el año 1959, para una mujer joven, apenas cumpliendo los 18 años, no se concebía de otra forma que no fuera casada…y eso hizo Noemí se casó y se fue a vivir a Venezuela; concretamente a Caracas.
Creo que a nadie debería sorprenderle que poco tiempo después, apenas dos años, el matrimonio fracasara. Eran otras épocas, y siendo la primera mujer de su pueblo tal vez en muchos años, que se divorciara, cuando se supo, creo que si no le levantaron una estatua a la indecencia, era porque no estaba permitido…pero de que causó revuelo, lo causó…dicho esto en forma amable…
Debemos recordar que el gobierno dictatorial franquista estaba en su pleno apogeo, no había divorcio, la Iglesia Católica tenia mas poder sobre las personas que las misma autoridades civiles, y los pocos que durante los breves años de la república se habían atrevido a divorciarse, habían sido criticados, señalados…además de que lo de pueblo chico, infierno grande, podía aplicarse allí maravillosamente y sin exagerar.
Daba gracias porque sus hermanos eran pequeños, porque si no, hubieran tenido que cargar con una vergüenza que seguramente hoy consideramos desproporcionada, y que de hecho las nuevas generaciones no entienden, pero en aquél entonces era un señalamiento solo comparable con robar, matar, o dedicarse “visiblemente” a la prostituciòn.
Una vez separada, no le quedò mas remedio que pensar en lo imediato, en lo pràctico. Decidiò prepararse un poco mejor; redondear los estudios que habìa cursado en El Instituto, porque simple y sencillamente tenìa que trabajar para mantenerse. Asì que lo primero es lo primero… tomò cursos de mecanografìa y taquigrafìa, ademàs de Inglès en el Instituto Venezolano-Americano, para lanzarse al mercado laboral.
Venezuela era otra cosa. Con una democracia en ciernes, reivindicando derechos, con libertad para decidir, Noemí se dio cuenta pronto que en ese país podía realizar sus sueños, y sin depender de nadie. Era ademàs la època de las vacas gordas. Habìa trabajo en abundancia, el costo de la vida era bajìsimo y se vivìa bien. Jamàs sufriò necesidades.
Con el paso de los años se dedicò a los bienes raìces, algo que le habìa encantado siempre, y a la fecha cuenta con varios certificados y diplomas de diferentes cursos que tomò tanto en Venezuela como en Miami, donde continuò preparàndose especializàndose en la selección y capacitaciòn de personal, con el fin de gerenciar grupos dentro de esta misma rama de la venta.
Es una lectora voraz de todo lo que cae en sus manos, lo cual como ella dice, lo llevo en la sangre…lo heredé. Ha disfrutado de interesantes viajes. Habiendo regresado a Las Islas en un par de ocasiones, visitando ademàs algùnos otros paìses europeos, y de Latinoamèrica.
Claro que volviò a casarse!…y 16 años después… ¡se divorció de nuevo! Hoy està retirada, tiene tres nietos, lee como nunca, y escribe…de hecho prepara actualmente un libro (que espero tenga mucho de si misma, pues estoy segura que tendrìa donde inspirarse), viviendo una vida de paz… como dice ella con esa alegría que la caracteriza… y tranquilidad de conciencia; algo importante cuando el Otoño nos ha alcanzado.
Las jóvenes de hoy piensan que las mamas y las abuelas; las generaciones pasadas eran sumisas, calladas, aguantadoras…y claro que hubo mucho de eso, de hecho aún lo hay, pero esta historia demuestra que las mujeres guerreras, independientes, dignas, autosuficientes, con conciencia de sus derechos, han existido siempre. Para mí en lo personal, Noemí, una mujer sencilla, ha sido ejemplo de vida.
Adelfa Martín


























