Los abusos sexuales y los números

Publicado por jmontane el Viernes, Agosto 22nd, 2008 a las 19:45

En los más de siete años que llevo batallando con este asunto tan complejo he vivido cambios realmente importantes, como el reportaje publicado en el Magazine de 2002 o la participación en el documental “Infancia rota” de Documentos TV. Tantos años de silencio, de miedo y de culpabilidad estaban dando paso a una nueva percepción de esta realidad. Este secreto a voces que afecta y que ha afectado a tantas personas ha empezado a reclamar el protagonismo que se merece en la sociedad.

A finales de 2002 ponía en marcha el foro, un lugar de referencia en la red que aglutina ya a dos mil personas de nuestro ámbito hispano hablante. En 2004 publicaba mi primer libro “Cuando estuvimos muertos” y en este año 2008 ha salido la segunda edición (libros en red). Igualmente este año aparecerá mi segundo libro “Los niños que dejaron de soñar” publicado por ediciones Mandala.

En estos años han sucedido muchas cosas. Los casos de abuso sexual están cada vez más a la orden del día. Sobre todo los que afectan a la internet. No es que ahora suceda más que antes, asunto sobre el que me han preguntado en múltiples ocasiones; simplemente se habla más de ello. Es como si de repente la sociedad descubriera que en nuestras familias ocurren estas cosas, que no es algo que sólo suceda en ambientes desestructurados, marginales, de pobreza, incultura, etc. Ocurre en las familias normales y por desgracia no se trata de algo anecdótico.

También he intervenido a menudo en los medios, siempre tratando de sentar unas bases de realidad y de promocionar aquellos recursos que considero esenciales. De hecho ha servido en gran medida para que nuestro movimiento asociativo crezca y cada vez tengamos más fuerza y más recursos. En España se han puesto en marcha cuatro asociaciones y hay previsiones para iniciar dos más. Este es uno de nuestros principales objetivos, aunque no debería ser sólo nuestro, sino de la sociedad entera. Este es un problema que nos afecta a todos. En este sentido hablaba hace unos días con Marga, presidenta de la asociación ASPASI de Madrid. Me comentaba que ya no le quedaba dinero y que para septiembre se vería obligada a pedir un préstamo. Su actitud es encomiable, pero al mismo tiempo me desespera esta realidad. ¿Es que en Madrid no hay la suficiente gente solidaria para sostener una asociación tan altruista como necesaria? Una asociación, por encima de todo, necesita socios. Esas pequeñas aportaciones son imprescindibles, pero también el número de personas implicadas en estos proyecto son la piedra angular para que estoy proyectos sigan adelante. Si algún madrileño lee esto le recomiendo que visite la página: http://www.aspasi.es

Decía que pronto aparecerá mi segundo libro. El objetivo del mismo es hablar de las secuelas. Las cifras pueden reflejar la realidad mejor que las palabras muchas veces. Las que muestro a continuación fueron tomadas de los miembros del foro. A pesar de que las cifras puedan parecer algo limitadas, la participación gira en torno a las 150 personas, puedo asegurar que son absolutamente fiables y que, en cualquier caso, muestran una tendencia que responde sin ninguna duda a la realidad.

En el foro se habló del suicidio desde un primer momento, así que también fue una de las primeras encuestas que hice. En ella se preguntó quien lo había intentado (no pensado o fantaseado) una o más veces:

SI: 61%

NO: 39%

Incluso a mí me parece una cifra turbadora. Y lo que es más triste; me hizo pensar en los que sí lograron su objetivo.

 

¿A qué edad empezaron los abusos? Las respuestas:

Antes de los 3 años: 10%

De 3 a 7: 57%

De 7 a 11: 23%

Más de 11: 10%

Muchos creen que los abusos son llevados a cabo por algún extraño, ajeno a la familia o al entorno del menor. Nada más lejos de la realidad:

Un familiar: 62%

Un conocido: 27%

Un extraño: 5%

Una agresora: 6%

En este punto cabe señalar que la agresora, al menos en esta encuesta, también era un familiar, por lo que podría añadirse indistintamente al primer punto.

 

Los abusos raramente constituyen un hecho puntual que padeces en un momento de tu vida. De ahí la siguiente cuestión:

Menos de 1 año: 17%

Entre 1 y 4 años: 22%

Entre 4 y 8 años: 16%

Más de 8 años: 26%

No lo recuerdo: 19%

Muy destacable el hecho de que uno de cada cinco sea incapaz de recordar lo que duraron los abusos. Los problemas con la memoria son muy frecuentes entre las personas ASI.

La mayoría tiende a creer que el ASI es poco frecuente, de ahí que la idea de que un niño sea abusado por más de un adulto todavía le parecerá más inconcebible. Veamos las cifras:

Fui abusado por 1 persona: 56%

Por 2 personas: 22%

Por 3 personas: 10%

Por 4 o más personas: 12%

 

Creo que con esta pequeña podemos hacernos mejor a la idea de lo que son y de las graves consecuencias que se derivan de los abusos sexuales a la infancia.

Gracias a la ayuda incondicional de Dulce, a quien agradezco sus esfuerzos y quien también administra el foro junto a mí, hace poco se puso en marcha una web donde se aglutina toda la información que consideramos más relevante: http://www.jmontane.es

 

Buenos y malos

Publicado por jmontane el Viernes, Agosto 22nd, 2008 a las 18:33

La forma más honesta de empezar es diciendo que es harto difícil establecer que es la bondad y que es la maldad. En alguna parte escribí una frase que viene al pelo en este artículo: El ser humano no es más malo porque no se atreve. Y ciertamente creo que hay motivos para pensar que sea así. Si nos sintiéramos liberados de todas las leyes, restricciones y condicionamientos morales, éticos y religiosos nuestra conducta sería muy diferente. Y no para bien. Aunque claro, volvemos a lo mismo ¿Qué es el bien? Y si el bien es algo ¿Qué provoca que seamos buenos o malos? ¿Interpretamos todos estos conceptos de igual manera? Lo dudo. En realidad no sólo existen grandes diferencias individuales, sino que sociedades enteras han concebido estos términos de un modo que hoy nos parecería inconcebible e inaceptable.

El bien y el mal no van más allá de una mera convención a la que se llega por un consenso más o menos sobreentendido, un acuerdo por el que se establecen una serie de reglas a la que todos nos sentimos obligados a atenernos. Bueno, no todos. En cualquier caso eso es el bien. Pero no nos engañemos; tampoco lo es en sí mismo; lo es porque hemos decidido que así sea. Ni más ni menos. Eso sí, transgredirlas nos convierte automáticamente en malos.

Si  hoy quemáramos a una mujer porque renegara de Dios y la consideráramos una bruja (la mujer: otro tema) nos condenarían por asesinato o, en el mejor de los casos, nos recluirían en un sanatorio mental. Sin embargo, apenas unos cientos de años atrás eso hubiera estado bien. Y no sólo eso; también contaría con la aprobación de la iglesia. Y ya que hablamos de la iglesia, podríamos volver nuestra atención a su libro sagrado: la Biblia. Ahí la confusión entre el bien y mal termina convirtiéndose en una maraña absolutamente inextricable. Por fortuna para los creyentes está la fe, un sentimiento capaz de pasar por encima de cualquier hoguera y salir incólume. Sino ¿cómo explicar un mandamiento divino como el de no matarás cuando en los primeros libros de la Biblia, el Pentateuco, hay asesinatos despiadados y sin sentido por doquier? Y lo que es peor; asesinatos promovidos y ordenados por Dios. El creyente, como no puede ser de otro modo, argüirá que si Dios lo ordenó sería porque se lo merecían. Pero eso es algo muy difícil de creer, si dejamos a un lado la fe, cuando las órdenes de aniquilación incluyen a hombres, mujeres, niños y hasta animales. Y no es un capítulo o un hecho aislado, sino que sucede con mucha frecuencia. Basta leer la Biblia para comprobarlo.

Teniendo en cuenta que nuestra moral parte de los preceptos anteriormente citados es comprensible que tengamos serios problemas para determinar en qué consiste el bien y el mal. Pero es que el problema todavía es más serio. A decir verdad, creo que el gran problema que tienen el bien y el mal es que no existen, que no es poco. Y como no existen más allá de un continente puramente teórico, es el poder quien los dota de un contenido real e interesado. ¿Y quien es el poder? Bueno, ese es otro tema, pero en cualquier caso es el mismo que mueve los hilos del bien y del mal; político, religioso o ambas cosas a la vez. Así pues, si antes estaba bien quemar mujeres en la hoguera, más adelante no se consideró descabellado eliminar a millones de judíos. De igual manera que hoy en día se invade un país como Irak y se aniquilan cientos de miles de irakíes. Pero claro, han sido las fuerzas del bien quienes han emprendido tan loable acción por un ¿bien mayor? Además son de los nuestros, por lo tanto está justificado porque nosotros, como no puede ser de otro modo, somos los buenos. Y ellos… pues eso, seguro que son malísimos. Y como no: ¡mucho menos importantes que nosotros! Vamos, ¡si es que apenas son humanos! No hay más que ver el tratamiento que les concedemos en las noticias. Cada dos por tres están perdiendo la vida docenas, cientos o miles en guerras, atentados o en todo tipo de desgracias. Y aun así no pasan de ser un triste número que sirve para llenar unos pocos segundos del noticiario y al que nadie presta apenas atención. Ahora bien, cuando este mismo atentado, catástrofe o lo que sea, sucede en un país civilizado (o sea donde vivimos los seres humanos, concretamente los buenos, para más señas) la noticia está dando la vuelta al mundo durante semanas y meses, se celebran aniversarios y se suceden investigaciones de todo tipo, por lo general buscando a un malo a quien cargarle el muerto, lo que además nos servirá como excusa para invadir algún país miserable que no puede oponer resistencia alguna.

Pero el bien y el mal pueden ser también elementos mucho más difusos. De hecho lo son, como ya decía antes. Es realmente complicado aprehender su verdadera esencia, y la razón de que lo sea,  probablemente, obedezca a que no tienen ninguna.

Observemos algo tan simple como el asesinato; algo tan simple y tan complejo. Matar a un ser humano está mal. En eso casi todos hallaríamos consenso. Matar a un perro a un gato o a un caballo también estaría mal, pero mucho menos. Matar una mosca nadie lo consideraría como una acción que tenga cabida en semejante enjuiciamiento, aunque de todos es sabido que la persona incapaz de matar una mosca es la “buena” por antonomasia. La cuestión es que en todos los casos estamos hablando de vida.

En realidad no concebimos la vida como algo único; hay diferentes escalas o categorías, y nosotros estamos en la cima, como no podía ser de otro modo. Pero la naturaleza no hace en absoluto esta distinción; de hecho no hace ninguna. Cada individuo lucha por sobrevivir. Y como mucho por su manada, familia o especie, aunque todo ello ligado siempre al instinto de supervivencia. Y ese es todo el bien que hay.

Lo anterior, lo reconozco, resulta bastante desconcertante, así que mejor será regresar sobre nuestros pasos e intentar ser algo más “humanos”. Vamos a dar por sentado que existe una cierta idea del bien y del mal que todos aceptamos y compartimos. Es decir, regresemos al planeta Tierra que todos conocemos. Aunque también aquí existen grandes contradicciones, y es donde mejor se puede aplicar y más sentido tiene esa frase que escribía en los primeros párrafos de este artículo.

En mi opinión hay unas pocas personas esencialmente “buenas”, unas pocas personas esencialmente “malas” y una enorme mayoría con una tendencia variable a ir por donde sople el viento. Si los “malos” se hacen con el poder y dictaminan que es lo que está “bien”, gran parte de esa mayoría adoptará esa nueva idea del “bien”. En este sentido aconsejo una película que ejemplifica lo que estoy diciendo: “An american crime”.

En definitiva, creo que es tan volátil ese concepto del bien que necesitamos “amarrarlo” en alguna parte a fin de dotarlo de sentido. Y puestos a amarrarlo, antes que hacerlo a personas, ideas o conceptos vacíos, prefiero tenerlo en mí y controlarlo yo, porque a fin de cuentas prefiero equivocarme siendo alguien que acertar en no ser nadie.

Falsas ideas sobre el abuso sexual infantil

Publicado por jmontane el Domingo, Agosto 17th, 2008 a las 22:57

Aunque cada vez menos, todavía hay una tendencia a creer que el abuso sexual infantil (ASI) se produce casi exclusivamente en ambientes desestructurados, de pobreza o en ciertas clases sociales que poco tienen que ver con nosotros. Continúa planeando la idea totalmente errónea que, lejos de inmiscuirse en nuestros sólidos tejidos sociales, postula que los ASI tiene más que ver con la pederastia o con el comercio sexual infantil, y muy poco con nuestra realidad cotidiana. En cualquier caso se pretende ver esa realidad como algo lejano y que apenas debería inquietarnos, pero la realidad es la que es y no puede ser silenciada y escondida por más tiempo.

Aunque la percepción de los ASI está modificándose a pasos agigantados sigue quedando un largo camino por recorrer. Seguimos viendo esa lacra social como si fuera una especie de accidente, incluso comparable a un grave accidente de tráfico; somos conscientes de que se trata de algo que ocurre, pero jamás creemos que nos pueda afectar a nosotros. Es de aquellas cosas que inconscientemente pensamos que sólo afecta a los demás. No obstante debemos ser conscientes que las probabilidades de estar involucrado en un caso de ASI son mucho mayores que las de padecer un accidente de tráfico grave. Los números no dejan espacio para la duda: una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños, aproximadamente, ha padecido algún tipo de abuso sexual a lo largo de su vida antes de cumplir los 17 años.

Una vez con los pies en el suelo y reconocida la naturaleza y la realidad de los ASI, digamos que mayoritariamente estos abusos se perpetran dentro del entorno familiar del niño, siendo el padre o padrastro la figura que más habitualmente pasa a convertirse en el agresor. También son abusadores comunes, por este orden, hermanos, tíos, primos, abuelos y, en general, cualquier persona que tenga un acceso directo y continuado con el niño y que le  permita ganarse su confianza, como podrían ser maestros, amigos de la familia, sacerdotes, monitores, etc.

Es cierto que también existe el ASI por parte de desconocidos, pero su incidencia es mucho menor. Digamos que los abusos intrafamiliares rondan el 60%. Si le sumamos los perpetrados por conocidos la cifra superaría el 90%. Hay que reconocer que la rápida implantación de internet en nuestra sociedad ha supuesto que avancemos mucho y en positivo, tanto en la información como en la prevención o en la facilitación para crear asociaciones. Su parte negativa, no obstante, es conocida por todos, y si antes los pederastas tenían más complicado su acercamiento a los menores, ahora poseen una herramienta efectiva para sus abyectos objetivos. Todo esto nos lleva a prever que la cifra de abusadores desconocidos pueda incrementarse notablemente en el futuro.

Uno tiende a imaginarse que el abuso sexual infantil es un hecho violento, sin embargo no es así; al menos no el tipo de violencia física que todos podemos tener en mente. En los casos intrafamiliares no es necesaria. Al agresor le basta la intimidación y el poder que le confiere su condición de adulto, lo que sumado a la autoridad añadida que le proporciona ser un familiar habitualmente directo, dejan al menor casi sin posibilidades de escapar de esta triste realidad.

Hay quien piensa que si a un niño le sucede algo así lo diría, pero desgraciadamente pocas veces sucede. El menor casi siempre guarda el secreto, bien sea por miedo, vergüenza, culpa o sentimientos de complicidad, sentimientos inducidos por el agresor y que le garantizan en buena medida la impunidad de que gozará, en muchos casos, toda su vida. Si un niño lo tiene complicado, un adulto no lo tiene mucho mejor. Cuando es capaz de hacerlo, suelen plantearse cuestiones como: -¿Para qué lo voy a contar ahora?-  o bien  -Sólo conseguiré que sufra mi familia-  El peso específico de estos son condicionantes pueden ser abrumadores, tanto como para impedir dar el paso. También hay que decir que detrás de esos pensamientos subyacen causas de más hondo calado que llevan al superviviente a seguir siendo esclavo de su propio silencio. Entre ellas una baja autoestima, un sentimiento de culpabilidad hacia las consecuencias de la revelación, como una posible desintegración familiar, y una acusada sensación de falta de legitimidad para reclamar o exigir cualquier restauración sobre el daño sufrido hace ya tantos años.

Otro factor muy controvertido, desconcertante y tremendamente culpabilizador es el placer ocasional que puede haber experimentado el niño durante los abusos. Cuando eso ocurre se pierde cualquier atisbo de legitimidad a la hora de sopesar la posibilidad de revelar lo que está ocurriendo. Y lo más terrible es que se utilice esa circunstancia por parte de los pederastas para justificar sus acciones. La consecuencia es que el menor culpe a su “cuerpo” por haber sentido placer y traicionarle, lo que de adulto puede traducirse en diversas patologías de mayor o menor gravedad.

Todo lo expuesto hace que se perpetúe la cadena del silencio. La consecuencia final que podemos extraer es que el delito de abuso sexual infantil es una de las transgresiones legales más comunes y menos penalizadas debido a la absoluta impunidad con la que, hasta hace bien poco, ha actuado el agresor.  Y a decir verdad, no podemos decir que en la práctica hayan cambiado demasiado las cosas.

El enemigo no está lejos ni es ese ser depravado que vamos a reconocer nada más verlo. Por desgracia no es así; más comúnmente se trata de alguien bien considerado socialmente y que no suele levantar sospecha alguna. El enemigo está en nuestra propia casa, y mientras los que padecimos ASI no seamos capaces de alzar nuestro dedo acusador, el agresor seguirá siendo el enemigo invisible que acecha impunemente desde muchos de nuestros hogares.

El miedo

Publicado por jmontane el Domingo, Agosto 17th, 2008 a las 22:55

¿Cuál es el motor que nos hace avanzar? ¿Qué nos hace felices? O planteándolo desde otro ángulo ¿qué nos impide alcanzar nuestros sueños? ¿Por qué no somos tan felices como quisiéramos?

Seguro que todos nos habremos planteado esas cuestiones filosóficas en alguna ocasión, y probablemente también poseamos nuestra particular respuesta a cada una de ellas. Es posible. Incluso creo firmemente que debería ser así, sin embargo lo más habitual es que lo único que tengamos sea nuestra particular manera de ignorar esas cuestiones. Es más fácil, sin duda.

Cuando se presenta en nuestra vida una disyuntiva que nos obliga a elegir, casi siempre solemos decantarnos por la opción más cómoda, por la menos comprometida, por la que requiere menos implicación y esfuerzo. Diría que se trata de una tendencia natural o instintiva y queremos creer que es lo mejor para nosotros, aunque muchas veces no sea así en absoluto. La experiencia suele demostrarnos que las elecciones más convenientes y adecuadas son las primeras que nos vienen a la mente, las mismas que acostumbramos a descartar automáticamente. Pero claro, su efectividad tiene como contrapartida el hecho de ser trabajosas e incómodas, así que mejor un atajo que nos conducirá a la misma meta. ¿O no?

Aunque no seamos demasiado conscientes de ello, muchos de nosotros tenemos una cierta propensión a negarnos las mejores posibilidades y a boicotear nuestros sueños, proyectos o incluso pensamientos. Son diversos los factores que pueden determinar en que grado ocurre tal cosa y sería demasiado extenso como para tratarlo aquí.

Nuestras propias circunstancias son el obstáculo que determina en que medida somos capaces de distinguir con claridad cual es la mejor opción. Sin embargo, sea cual sea el  motivo por el que creemos dejar de hacer lo que corresponde a cada situación, se esconde una realidad que siempre eludimos: el miedo; la verdadera clave de nuestra conducta. Así es; el miedo es el instrumento que descarrila nuestras intenciones y el que nos hace errar a la hora de escoger la elección correcta. Y no sólo está el mal uso que hacemos de él; también es el instrumento que emplean los demás hacia nosotros, lo cual ocurre desde todas las instancias.

Yo he visto el miedo en un asunto que conozco demasiado bien: los abusos sexuales en la infancia. Ese miedo que nos paralizó en la infancia y que se deslizó hasta etapa adulta para extenderse y controlar nuestra existencia. Puede parecer que me decanto por un ejemplo un tanto extremo, pero en realidad el funcionamiento es siempre el mismo, por terribles que sean las circunstancias en las que opera el miedo.

Cuando el destino deja de estar en tus manos aparecen excusas vestidas con todo tipo de argumentos para no hacer lo que hay que hacer. De ahí surgen las preguntas como: ¿Por qué voy a hablar ahora de lo que sucedió en mi niñez? Es mejor (más cómodo) mantener para siempre el secreto. Así nos evitamos dar ninguna explicación. Pero la respuesta correcta no es esa; lo conveniente es hablar porque eso será lo que va a beneficiarnos. Quizás no de un modo inmediato, pero las mejores cosas de nuestra vida requieren su tiempo. ¿Qué nos impide entonces hacer lo adecuado? El miedo. Y la excusa que se adorna con todo tipo de argumentos para esconder ese miedo puede ser, por ejemplo, el dolor que les causaríamos a los demás, cuando en realidad, de lo que se trata en el fondo es del miedo que nos produce enfrentarnos a nuestra realidad y a que ésta sea conocida por todos. El dolor existe, bien lo sabemos, y no es nuestra obligación librar del dolor a toda la humanidad. Es un absurdo; el dolor forma parte de nuestra existencia y la obsesión por evitarlo a cualquier precio, paradójicamente, es lo que más dolor nos va a producir a largo plazo. No es cuestión de infligir dolor gratuitamente, lo que nos conduciría a otro tipo de problemas, sino de seguir el curso natural de los acontecimientos y de las necesidades que todos tenemos. Lo que está en juego es la valentía de ser capaces de contar la verdad y de asumir las consecuencias. Nosotros las nuestras y los demás las suyas. Esta es nuestra labor y el camino hacia una existencia más feliz; al contrario que el silencio y el secretismo. Y eso es válido para todos.

El miedo también dirige otros aspectos de nuestra vida, más allá de los conflictos personales o familiares que acabo de exponer. Sin ir más lejos, en nuestra vida laboral, por poner otro ejemplo, es posible que nos mantengamos aferrados a nuestro puesto de trabajo por el miedo a ser despedidos y acabar peor de lo que estamos, cuando quizá podríamos prosperar en otro lugar o incluso estaríamos perfectamente capacitados para ascender en ese nuestro actual puesto de trabajo. Es una mera cuestión de actitud. O manejamos el miedo o dejamos que éste nos maneje.

Si fijamos nuestra atención en otro aspecto de nuestra realidad, y ahora estoy pensando en la política, veremos que sucede lo mismo a gran escala, sobre todo en época de elecciones. En este escenario podemos contemplar un completo y descarado abuso del miedo como herramienta para convencer a los votantes más indecisos o con menos criterio. No hay más que escucharlos un rato para constatar que cualquier partido político nos hablará de sus excelencias si sale elegido, al mismo que no se cansará de recordarnos lo perjudicial y peligroso que puede ser para nuestros intereses que gane el partido contrario.

Cualquier estudioso de la historia y de la prehistoria del ser humano sabe que el miedo es y ha sido un elemento necesario para nuestra supervivencia. Sin miedo quizá ya nos hubiéramos extinguido. Pero el miedo también es una herramienta muy poderosa que debemos manejar para nuestro propio beneficio, de lo contrario no faltarán quienes lo hagan por nosotros.

Aunque se trate de un tema delicado y pueda herir más de una sensibilidad, el miedo por excelencia lo han manejado desde el principio de los tiempos casi todas las religiones. Este es un asunto en el que cada cual hace su elección y en el que los argumentos que podrían servir para otras cuestiones no sirven en estas. La fe y la razón no pueden enfrentarse; habitan en distintos planos. Siempre me ha parecido que la tendencia está más en “voy a ser bueno” para no ir al infierno que “voy a ser bueno” para ir al cielo.

Asociaciones contra el abuso sexual infantil y solidaridad

Publicado por jmontane el Lunes, Agosto 11th, 2008 a las 13:38

No hace tantos años que el concepto abuso sexual infantil empezó a introducirse en nuestro vocabulario cotidiano y a ser tenido en cuenta como una realidad que nos afectaba de un modo más directo del que estábamos dispuestos a creer. Aunque ha sido un paso dado en la buena dirección, todavía se trata de un asunto que nos produce demasiada incomodidad; en cierto modo es como si pretendiéramos que no hablando de ello dejara de existir. Lamentablemente esa actitud no ayuda a nadie, y menos aún a quienes hemos pasado por esa traumática experiencia.

Es una pregunta recurrente si estos abusos se perpetran más hoy en día que en el pasado, siendo la respuesta siempre la misma: no. Al menos proporcionalmente; es obvio que si en el mundo hay más gente también habrá más de todo. La clave radica en la información. Hoy las noticias, el periódico o cualquier otro medio que no incorpore algún caso de abuso sexual, se ha convertido casi en una excepción. Eso tiene su parte buena, sin duda. Nuestro peor enemigo siempre ha sido el silencio, lo que unido al “adoctrinamiento” al que fuimos sometidos por nuestro agresor, terminó por convencernos de nuestra complicidad en aquella aberración. La culpa y la vergüenza hizo de nuestra vida un lugar gris y marcado por un secretismo que nos iba destruyendo.

No es tarea fácil trasladar a quienes desconocen los entresijos mentales de quienes padecimos estos abusos una idea más o menos clara sobre porque sentimos lo que sentimos. Como se suele decir, creo que esta es una de esas experiencias que sólo puede entender quien la haya vivido. No obstante es imprescindible aportar una información veraz y luchar contra las ideas erróneas que aún siguen confundiendo nuestra sociedad.

Siempre que aparece en los medios alguna de estas escalofriantes noticias, la respuesta indignada de la mayoría suele ser parecida, pero a mi pesar bastante alejada de la realidad y de las necesidades sociales que, a fin de cuentas, es lo que requerimos y lo que debería importarnos. He oído muchas veces expresiones del estilo: ¡A mí esto jamás me pasaría! O bien: ¡Cómo es posible que la madre no se enterara! O en otro sentido, expresiones del tipo: ¡A este hay que cortársela! O también: ¡que lo encierren en la cárcel y no salga nunca más! Todas estas expresiones son muy comprensibles, pero no puedo evitar pensar que a todos nos resulta más fácil opinar cuando estamos detrás de la barrera y el problema en cuestión no nos afecta de un modo directo.

Cuando una persona ha vivido unas circunstancias límite puede pasarle esto y muchas otras cosas. Y por desgracia el entorno (y todos somos el entorno de muchas personas) no siempre reacciona adecuadamente. En esos casos es posible que nadie se entere de lo sucedido, y a ello debemos sumarle la alta probabilidad de que el propio menor sea quien trata de ocultarlo a cualquier precio. En mi caso fue así.

La mayoría de los abusos son perpetrados en el entorno más cercano del menor, más de la mitad dentro de la propia familia, y lo más habitual es que nadie lo descubra. También es verdad que antes no había información ni recursos. No es que ahora vayamos sobrados, pero al menos ya existen vías de escape, de prevención, de denuncia y de protección. Si bien es una realidad que el abusador actúe casi siempre con absoluta impunidad y pocas veces sea descubierto, no lo es menos que otras veces, a pesar de las sospechas más o menos fundadas, el entorno vuelva la vista hacia otro lado. O en el peor de los casos se abandone al menor a su suerte aun sabiendo lo que ocurre.

Cuesta mucho imaginarse uno mismo en semejante tesitura y todos creemos que actuaríamos mucho mejor, pero las palabras, en el fondo, no son más que palabras. También solemos emplear frases como las que citaba anteriormente: ¡hay que cortársela! ¡A la cárcel! ¡Cadena perpetua! Todo esto está muy bien pero ¿qué efectos tiene todo eso en nuestra realidad inmediata? Digamos que la amputación responde más a una respuesta visceral que a lo que sería admisible en nuestro código penal, sin embargo las leyes dejan bastante que desear cuando se trata de este tipo de agresores. Por poner un ejemplo, decir que el delito prescribe como mucho a los 15 años, con lo que algunos, cuando asumen y enfrentan lo que sucedió en su infancia y deciden optar por la vía de la denuncia, descubren que ya ha prescrito y que no pueden hacer nada. Podemos aducir que las modificaciones o cambios en el código penal es algo que atañe a los políticos. Yo creo que nos atañe a todos, y si los políticos no se ponen manos a la obra no deberíamos quedarnos con los brazos cruzados. A fin de cuentas quienes terminan movilizándose son personas como el padre de la tristemente desaparecida Mari Luz, que vivió esa realidad en sus propias carnes, o como las personas que hemos pasado por esto y nos unimos a través de asociaciones o a través de la red. Precisamente fue por una charla con la presidenta de la asociación Aspasi de Madrid (http://www.aspasi.es/) que me planteé este escrito. Marga me decía que ya se habían agotado sus recursos económicos para seguir manteniendo la asociación y que de cara a septiembre no le quedaba otra alternativa que pedir un préstamo al banco para seguir adelante. Con dos hijos de los que ocuparse me parece admirable su determinación, aunque no por ello dejé de escandalizarme por lo injustas que son algunas cosas. Una asociación para su subsistencia necesita socios. Es una obviedad y sin embargo no se produce. Los abusos sexuales a la infancia nos afectan a todos ¿Es que una ciudad como Madrid no puede sostener una asociación tan necesaria? También es cierto que las instituciones deben aportan su parte en subvenciones, pero todos sabemos que las cosas de palacio van despacio, y cuando estas lleguen esperemos que Marga siga al pie del cañón, para el bien de todos. No obstante no puedo evitar pensar en la gente que se escandaliza ante los abusos, los que se exclaman, los que se manifiestan y se indignan. ¿Qué ocurre con toda esa aparente solidaridad? ¿Es que no hay en Madrid las suficientes personas solidarias que comprendan la necesidad de que existan asociaciones de este tipo y puedan mantenerlas?

 

http://www.jmontane.es

ASPASI:  http://www.aspasi.es/

NO PUEDO MAS

Publicado por desprotegida el Martes, Julio 29th, 2008 a las 17:58

ola d nuevo nose que hacer este sabado me siguio me amenazo me insulto tuve que correr porque si me coje nose que hubiera sido de mi.

no puedo mas no aguanto nose que hacer tengo muxo miedo d esta persona creo q esta enferma obsesionado por mi no se que puedo hacer,espero q sus amenazas no las cumpla porque sino sere una victima mas que saldra por la tele porque la an matado y solo tengo 21 años,no puedo andar sola por ahi siempre con gente rodeada de alguien,no puedo salir sola de mi casa ni tampoco ir siempre me tiene que llevar alguien por miedo estoy atemorizada y se que como esto no se arregle pronto no salga el juicio o me den la orden de alejamiento voy a morir lose porque me lo a dixo muxas veces,nose que hacer no tengo ganas d nada ni ilusion

“Híspalis”, el terror de los pederastas

Publicado por Recepción artículos el Miércoles, Julio 23rd, 2008 a las 23:42

Internet es un medio que ha revolucionado todos los sistemas de comunicaciones conocidos. Desde su nacimiento en 1983, en que se separó de su origen militar (ARPANET), en sólo 5 años (1987) pasó a convertirse en una red civil de ámbito mundial. Si comparamos este progreso con lo sucedido con otros medios de telecomunicación clásicos, como la radio o la telefonía, hay que reconocer que la evolución ha sido vertiginosa. Sin duda, un éxito innegable de este medio es que, no sólo ha sido capaz de democratizar los contenidos a nivel planetario (incluso, salvo excepciones, en países donde sus sistemas de gobierno son dictatoriales), sino también permitir que sus receptores puedan intereactuar en la doble dirección con una mínima inversión económica.

Pero, como sucede y sucederá en todos los tiempos y civilizaciones, el ser humano dará lo mejor pero también lo peor de si mismo, aprovechando cualquier circunstancia y lugar para obtener beneficio propio a cuenta de lo ajeno, sea en moneda o en especie. Así, Internet se ha convertido en el medio ideal para practicar el timo de la estampita en versión cibernética, o dar rienda suelta a los más bajos instintos animales, pasando por otros niveles intermedios que podríamos calificar de reprochables socialmente, pero que quedan fuera de los códigos penales.

Sólo es necesario hacer una simple búsqueda en Google, por algunas palabras clave, para conocer más o menos objetivamente el “peso” que determinadas páginas tienen en la Red. Simplemente, busca por las palabras: porno, sexo, ciencia y solidaridad, y observa cuántos enlaces son devueltos. Yo te lo digo:

Porno: 172 millones de enlaces
Sexo: 111 millones de enlaces
Ciencia: 53 millones de enlaces
Solidaridad: 16 millones de enlaces

Sobran los comentarios.

La capacidad de intercomunicación entre los usuarios es una de las grandes ventajas de Internet. compartir información enriquece normalmente a los comunicantes, pero cuando el tipo de información intercambiada constituye un delito penado en alguno de los países en que reside el usuario, entonces se complica la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad, que deben lidiar con los límites físicos y tecnológicos que suponen las fronteras geográficas y telemáticas. Así, determinados países pueden ser opacos policialmente para otros, por la ausencia de convenios internacionales, permitiendo que las redes asentadas en ellas sean igualmente inexpugnables y refugio de malechores cibernéticos. Es aquí donde determinados delitos campan a sus anchas, aprovechando el campo abonado de la inmunidad, que concluye finalmente en la impunidad.

Gracias a las limitaciones para la investigación policial que ya expuse, Internet permite a muchos internautas acceder a contenidos cuya divulgación y tenencia constituyen un delito en muchos países, también en España. Uno de estos delitos, especialmente repugnante, es la práctica y difusión de la pederastia. Un usuario inexperto, o recién llegado a Internet, tal vez no pueda acceder a ese contenido de forma inmediata o consciente, pero es sólo cuestión de obtener un poco de información (incluso en la propia Red), y hacerse con el programa adecuado (también disponible en la Red) para tener en su poder la llave que le permitiría abrir las puertas de este mundo tenebroso.

Las redes P2P o punto a punto, están al alcance de cualquiera. Sólo es necesario descargar uno de esos programas y, tras una sencilla configuración, todos los contenidos que puedas imaginar estarán a tu pies, para utilizarlos sanamente o para liberar la concupiscencia. Pero, cuando los bajos instintos te lleven a la búsqueda de determinados contenidos, te aconsejo que te lo pienses dos veces, porque ahora la Red está observada permanentemente por un “Gran Hermano” que vigila tus movimientos.

Ese “ojo” vigilante de que el mal no se propague por la red de redes se llama “Híspalis”, y es un invento español en el que ya han puesto los ojos los cuerpos de policía de variados países.

¿Qué es Híspalis?

Híspalis es una herramienta informática creada por el español Albert Gabás, y presentada en España en octubre de 2005, en el IV Foro de Ciberpolicías. Fue ideada con la finalidad de hacer más eficaz la labor policial en los delitos informáticos relacionados con el intercambio de archivos de contenido pederasta o con derechos reservados por copyright. Pero es sin duda en los delitos de carácter sexual donde ha cosechado mayores éxitos policiales y popularidad. Este programa se ha convertido en la peor pesadilla del pedófilo en línea, que ya no puede sentirse seguro e inmune ante el anonimato que supuestamente le ofrece estar detrás de un teclado de ordenador. Tampoco el país en que se encuentre está siendo un problema, porque la policía española (Policía Nacional y Guardia Civil) comparten esa información con los demás colegas en el mundo, permitiendo, como ya ocurrió en algunas operaciones, realizar múltiples detenciones simultáneamente en diferentes países, e incautarse de numeroso material ilícito.

¿Cómo funciona Híspalis?

Híspalis utiliza las redes P2P, como las de Emule, Kazaa o Edonkey, para interceptar el material pederasta que viaja por las citadas redes. Previamente, los cuerpos policiales, aprovechando incautaciones anteriores o denuncias realizadas por particulares, han clasificado cientos de miles de fotografías y vídeos de contenido pedófilo, que son incluidas en una base de datos dinámica. Todos esos archivos tienen una “huella digital” unívoca que se relaciona directamente con su contenido, una especie de ADN que no puede ser alterada aunque se le cambie el nombre al archivo que lo contiene. Esas huellas son traducidas a la función hash utilizadas por las redes P2P, con lo cual, si durante el rastreo cualquier copia de alguna de ellas es interceptada (coincide inequívocamente con alguna de la base de datos policial), nos encontramos ante un presunto pedófilo que está intercambiando ese archivo con otra persona.

Obviamente, un archivo de contenido pedófilo puede estar siendo descargado por una persona de forma inconsciente; por ejemplo, ha buscado archivos que contengan la palabra clave “bebés” o “mamás” o “papás”, con la inocente intención de localizar libros de cuidado de recién nacidos, pero es sumamente fácil que en la respuesta del buscador aparezcan variados archivos de contenido sexual relacionado con esas palabras. En muchos casos, se ignora el contenido hasta que se descarga totalmente y es visualizado, y en otros casos el contenido pedófilo puede estar camuflado en un archivo cuyo nombre sea tan poco sospechoso como “video vacaciones”. El resultado de todo esto, es que nos puede aparecer una pareja de policías en nuestra casa, con orden judicial para hacernos un registro, y si en el disco duro de nuestro ordenador hay alguno de esos archivos, nos enfrentaremos a un delito serio y penado incluso con años de cárcel.

El ejemplo explicado es real; leed seguidamente unos párrafos de una noticia de mayo de 2008, referente a una sentencia del Supremo, en que se declara nulo el juicio de una mujer de Tarragona que había sido absuelta por estimarse vulnerado su derecho al secreto de las comunicaciones:

“La resolución de la sala de lo penal del TS estima el recurso del fiscal contra la referida sentencia, que absolvió a María del Carmen G. tras declarar nula la prueba en que se sustentaba la acusación por estimar vulnerado el derecho al secreto de las comunicaciones. Así, el Alto Tribunal ordena a la Audiencia de Tarragona que dicte otra sentencia, condenando o absolviendo a la acusada, en la que se tenga en consideración como pruebas legítimas las que declaró nulas.

“La implicada en el caso al que se refiere la sentencia realizó búsquedas de archivos a través de palabras clave como ‘bebés’, ‘mamás’, ‘papás’, ‘niñas’ o ‘mamás con bebés’, “sin que quede acreditado que pretendiera obtener a través de dichas búsquedas archivos que contuvieran pornografía infantil”. Algunos de ellos resultaron contener pornografía infantil que la usuaria eliminó, si bien fueron detectados por la policía.”

Así que, mucho ojo utilizando las redes P2P, porque sin querer puedes verte en un serio apuro con la justicia. Huelga decir, que esa mujer, aunque haya borrado los archivos pedófilos nada más ser descargagos y visualizados, seguían quedando disponibles en su disco duro, y la policía con un simple programa de recuperación de archivos los volvió a sacar a la luz, por tanto, está “pillada” y sólo un buen abogado con buenos argumentos para rebatir las pruebas policiales, podrá ayudarle a salir de este trance.

indignada humillada y desprotegida

Publicado por desprotegida el Martes, Julio 8th, 2008 a las 18:05

Hola soy una chica de 21 años,soy camarera escribo aqui porque ya nose que hacer me encuentro desprotegida desanparada por la ley por la guardia civil por todos,os cuento mi historia,primero aclarar que yo e sido victima de una agresion fisica y estoy siendo agredida verbalmente tambien a dia de hoy,no por mi pareja sino por un cliente del bar que yo regento,y no por mi pareja simplemente puntualizar eso.

el pasado año el 29 de septiembre de 2007,yo me encontraba en mi puesto d trabajo cuando dicho individuo ya mencionado entro en el bar borracho comenzo a decirme de todo cosas como que me queria y que no iba a parar hasta tenerme en su cama porque yo o era para el o para nadie(aclarar que jamas e tenio ningun tipo de relacion con esta persona que solo lo conozco porque a regentao los bares en los cuales yo e trabajado).

que me adoraba que le gusto que el dia que el se muriese yo iba a estar junto asu cama con el,que era una puta una hija de… que era lo que merecia,yo lo invite a salir del establecimiento cosa que esta persona se nego sali fuera de la barra y con buenos modales pese a lo que me estaba diciendo lo agarre por el brazo para sacarlo fuera del establecimiento y mientras yo seguia escuchando insultos amenazas de todo logre sacarlo fuera del establecimiento con ayuda de mi compañera de trabajo que salio a ayudarme para sacarlo.

conseguimos entre las dos sacarlo fuera del establecimiento a empujones pero en ningun momento hubo agresion por nuestra parte,decir que esta persona medira aproximadamente 1.90 que pesa mas de 100 kilos y que es un hombre de unos 40 años o mas.

tras sacarlo a la calle empezo a amenazarme de que me iba a matar que me acordaria de el para el resto de mis dias y mi vida,

me baje al bar y mi compañera se quedo afuera discutiendo con el,baje para llamar a la policia,visto que mi compañera no bajaba subi a buscarla cuando sali afuera el estaba cerca de mi compañera no llegando a pegarle ni rozarle pero cerca, subi las escaleras para aparla de el me puse en medio de los dos,y esta persona en ese preciso instante me propino un puñetazo en la boca desplazandome 3 metros hacia atras,lo agarraron gente que salio del bar porque venia a pegarme mientras yo estaba tirada en el suelo,perdi el conocimiento por segundos.

me ayudaron a levantarme mientras esta persona chillaba diciendo:TE MATARE HIJA DE PUTA ACABARE CON TU MISERABLE MIERDA.

en ese instante me bajaron al bar,volvieron a llamar a la policia para pedir que porfavor se personaran porque me acababan de pegar,tardaron 10 minutos en venir los cuales yo no paraba de sangrar por la boca y no podia mover el cuello tras sufrir el impacto contra el suelo y revotarme la cabeza en el suelo.

se persono la policia municipal en el establecimiento tras ver como tenia la boca y pedirme algun tipo de informacion acerca d ese hombre les dije como iba vestido,pero no fueron a buscarlo a ningun lado no hicieron nada,

yo me fui al centro de salud de mi pueblo y despues me trasladaron al hospital mas cercano par ahacerme pruebas,esta persona me rompio el labio la boca el frenillo la encia y estuve con collarin,pese a eso no lo consideraron delito ni nada,

mi indignacion es muy grande ya que tengo que aguantar que esta persona siga viniendo el bar a reirse de mi cada vez que pasa delante mia,aguantar como cuenta esta persona que me pego,y lo que me hizo aguantar que diga y que me diga ami que lastima que no me hubiera matado,aguantar que en junio de este año esta persona volviera al bar un miercoles por la noche escuchar yo y muxa gente y mis amigos como me decia de todo me insultaba me amenazaba el fuera de la barra y yo dentro de la barra,aguantar que cuando estaba poniendo una caña a un chico esta persona se me subiera a la barra y tener que apartarme porque casi me pega.

volver a denunciarle esa misma noche,y que me digan en el cuartel que la unica solucion para que me aga caso alguine los jueces,la justicia,es que lamentablemente esta persona me mate entonces actuarian.

como se sentiriaan ustedes si le dice esas palabras un miembro de la guardia civil que supuestamente esta para protegernos en estos casos y en otros.

pues yo les puedo decir como me senti:HUMILLADA INDIGNADA DESPROTEGIDA HUNDIDA PEOR QUE UN ESCREMENTO DE UN PERRO PORQUE AL ESCREMENTO LE HACEN CASO YA QUE SE TIENEN QUE APARTAR PAR ANO PISARLA,YO ME SENTI MAL EN ESOS INSTANTES QUERIA MORIRME SI ESA ERA LA UNICA MANERA DE QUE AGAN CASO,

porque despues de casi un año que va hacer aun no a salido el juicio con esta persona y mientras tengo que estar esperando a que esta persona vuelva a aagredirme,con tratamientos par apoder dormir e intentar hacer mi vida normal como puedo dependiendo de gente que este ami lado para poder estar segura.

mientras aguantar que me estrabien papeles en el juzgado tales como los informes del medico forense ya que coincidia que estaban en huelga,esto es indignante.

no ahi justicia no ahi proteccion contra estos casos,como bien me dijeron nos tienen que matar para que nos oigan para que nos presten atencion aunque sea despues de muertas no ahi derecho.

las mujeres necesitamos una vida digna sin miedos sin tener que perder la vida para que nos oigan.

esta es mi historia la cuento porque ya no puedo mas porque necesito que alguien me ayude que se me escuche o que se me lea,necesito una solucion PERO AHORA NO CUANDO YA ESTE MUERTA,

POR UNA VIDA DIGNA,SIN MIEDOS TEMORES A QUE NOS MATEN A QUE NUESTRA VIDA DEPENDA DE ESTOS MONSTRUOS PORQUE NO SON PERSONAS NO SON NADA,

MUCHAS GRACIAS POR LEER MI HISTORIA.

La nueva sociedad frente a los abusos sexuales a la infancia

Publicado por jmontane el Viernes, Julio 4th, 2008 a las 15:21

Cuando fui consciente de lo que había ocurrido en mi infancia, en España existía una sola asociación que se ocupaba de los abusos sexuales sufridos en la infancia. Corría el mes de febrero de 2001. Hoy hemos avanzado bastante, sin duda, pero en aquellos momentos ya en pleno siglo XXI, no sólo me estaba concienciando de la gravedad de mi problema, sino de la precariedad que envolvía un asunto tan importante como este.

A finales de 2002 puse en marcha un foro que pronto cumplirá seis años de existencia. Mientras escribo este artículo ya contamos con más de 1700 personas registradas. El foro no sólo cumple con sus funciones de autoayuda, apoyo e información, sino que ha servido también de plataforma para que se puedan poner en funcionamiento cuatro nuevas asociaciones; en Madrid, Valencia, Bilbao y San Sebastián. En estos momentos estamos intentando hacer otro tanto en Málaga, Alava y Sevilla.

Hoy los medios se hacen eco continuamente de nuevos casos de abuso sexual. Hace unos pocos años la realidad era otra. Entonces aparecí en algún que otro programa de televisión, de radio y en algún reportaje, como “Silencio roto”, que se publicó en noviembre de 2002 en el Magazine o el documental “Infancia rota” de Documentos TV. En lo que llevamos de 2008 ya he aparecido más veces que todos los años anteriores juntos, lo que significa que algo está cambiando. Afortunadamente. Es cierto que los medios tienen unos intereses que no siempre coinciden plenamente con los míos. Aún así se puede negociar para que ambas partes quedemos satisfechas. Lo que a mi me importa puede resumirse en dos cosas: la primera es que las personas que me estén viendo, y sobre todo los afectados, piensen que es posible salir de esto, que se puede hablar y se puede seguir adelante. Y la segunda es proporcionar a quienes vean, escuchen o lean, los recursos disponibles, como puede ser el foro o las asociaciones que antes mencionaba. De todos modos quiero dejar claro que las personas con las que he tratado siempre han mostrado una sensibilidad muy grande hacia este asunto.

Esta nueva realidad que estamos empezando a integrar en nuestra vida cotidiana, ya no ve tanto al agresor como alguien extraño, depravado o perteneciente a vete saber que ambiente marginal. Muy al contrario; el agresor está entre nosotros, y en muchos casos en nuestras propias familias. A tenor de una encuesta que hice en el foro (alrededor de 150 participantes) pude constatar que los abusos sexuales perpetrados por familiares superaba el 60%. Por desgracia el agresor no tiene un perfil definido que nos sirva para identificarle; puede ser el padre, el tío, el abuelo, el tender, el sacerdote, el maestro… puede ser cualquiera, porque suele estar perfectamente integrado en la sociedad, tener familia y no llamar la atención.

Poco a poco vamos relegando al olvido ideas erróneas que antes se daban por sentadas. Hay sabemos que los ASI no es algo que les sucede sólo a las niñas. Las estadísticas nos dicen que una de cada cuatro niñas ha sufrido algún tipo de abuso sexual antes de cumplir los 17 años. Pero también nos dice que uno de cada seis o uno de cada siete niños pasa por esta traumática situación, que no es poco. La mayoría se muestra sorprendido e incluso escéptico ante estas cifras. Los que conocemos este asunto mejor de lo que quisiéramos no nos sorprendemos tanto. No obstante, llegados a este punto quizá fuera interesante definir que es exactamente un abuso sexual infantil:

Se considera abuso sexual cualquier actividad, con contacto físico o sin él, donde el agresor o agresores, por lo general adultos, busquen su gratificación sexual a costa de la víctima o víctimas, generalmente menores, y en las que no hay un consentimiento explícito, bien sea por la edad u otros factores que limiten su capacidad de decisión, y con independencia de las consecuencias que deriven del acto.

Pero si algo debe traernos esta nueva realidad es una mayor concienciación del problema, porque se trata de un problema que nos afecta a todos y todos debemos implicarnos, empezando por las instituciones. Decía antes que se han creado cuatro nuevas asociaciones, pero a pesar de que ha supuesto un gran avance, la realidad es que no es fácil su subsistencia y casi todas se mueven en la precariedad, primero porque las ayudas, en forma de subvención, llegan con cuentagotas y segundo porque los socios, que son el sostén lógico de cualquier asociación, todavía son muy escasos. No deja de ser un poco triste que ciudades tan importantes como las citadas no puedan sostener apenas una asociación que se ocupa de algo tan importante y que afecta nada menos que al 20% de la población. En este sentido sirva este escrito de llamamiento a la colaboración. La fuerza de una asociación son sus socios. También el dinero, es cierto, pero por encima de todo sus socios, por poco que estos aporten.

Para toda persona que quiera ayudar o colaborar de cualquier forma, por los interesados o afectados, para instituciones y para todos en general, pueden encontrar todos los enlaces al foro, a las asociaciones y a mi propia persona en la web:

Joan Montané Lozoya

http://www.jmontane.es

IV JORNADA MUJER Y EDUCACION: LOS RETOS DEL INFORME PISA (VARIABLE MUJER)

Publicado por Recepción artículos el Martes, Abril 29th, 2008 a las 0:09

MUJERES PARA EL DIÁLOGO Y LA EDUCACIÓN (MDE) tiene el placer de invitaros a la IV Jornada Mujer y Educación: LOS RETOS DEL INFORME PISA (Variable mujer), que organiza el lunes 5 de mayo en el Ateneo de Madrid, Salón de La Cacharrería (C/ Prado, 21) a las 16:30 h..

Según los resultados del Informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE), España es el país que más ha bajado en su nivel de comprensión de lectura respecto a informes anteriores, de 581 puntos de media a 561, lo que la deja en el puesto 35 de 57 países.

El objetivo de esta IV Jornada es, incidiendo en la variable mujer, por un lado, analizar cuáles han sido las causas de este importante descenso en la calidad de la enseñanza, especialmente en Cataluña y Andalucía y, por otro, estudiar alternativas que se aplican en otros lugares, como por ejemplo Finlandia, país número uno en esta prestigiosa prueba, para poder y copiarlas y adaptarlas si procede

La Ponencia de apertura correrá a cargo del abogado y gran humanista D. Antonio Garrigues Walker y habrá dos mesas redondas donde se debatirá: España en el informe PISA: análisis y respuestas y la Situación en otros países: posibles alternativas, respectivamente.Entre los participantes que desinteresadamente colaboran en esta IV Jornada, contaremos con la presencia de la Excma. Sra. Embajadora de Finlandia, y representantes de diversas instituciones expertos en el tema como el Mº de Educación, Política Social y Deporte, las CCAA de Madrid y Castilla-La Mancha, la Universidad Complutense, la UNESCO y el King’s Group.

Rogamos difundáis esta información a todo aquel que pueda estar interesado. Podéis confirmar vuestra asistencia a las jornadas o a parte de ellas en el teléfono 91 544 91 28 o enviando un correo electrónico a la info@mde.org.es. Esperamos contar con vuestra presencia.

Mujeres para el Diálogo y la Educación (MDE) es una asociación, independiente y sin ánimo de lucro, cuyo principal objetivo es el fortalecimiento de la mujer a través de la educación, así como impulsar la igualdad y el acercamiento a las diferentes culturas. Actúa tanto a nivel nacional como internacional y está declarada de utilidad pública por el Ayuntamiento de Madrid.




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