La violencia contra la mujer una mirada desde la familia.

La violencia contra la mujer una mirada desde la familia.

Autor: Alexis Pérez Ramírez.

Profesor ATD Sede universitaria Juan bruno Zayas Cifuentes Villa Clara. Licenciado en Psicología

Resumen

El tema de la mujer en Cuba es de interés desde hace mucho tiempo. En la revisión de información, permitió conocer que el trabajo más antiguo que se conserva data de 1860 “La mujer” y su autora es la poetiza y dramaturga Gertrudis Gómez de Avellaneda. Durante la búsqueda nos llamó la atención lo referido por Ana Betancourt en 1959 y cito: “Ciudadanos: la mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar espera paciente y resignada esta hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo y le desata las alas. Aquí todo era esclavo, la cuna, el color y el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna peleando hasta morir. Habéis destruido la esclavitud del color, emancipando al siervo ¡Llegó el momento de liberar a la mujer!”. Desde este enfoque, en nuestra localidad la imagen de la mujer se encuentra bajo las normas y estereotipos de valores de una cultura patriarcal, donde la sobrecarga doméstica, la violencia verbal y física se encuentra en sus formas más encubiertas, siendo tratado por los profesionales de la salud, aunque no se cuenta con un dato preciso, pues es esta una medusa de múltiples cabezas. Mi alerta sobre el manejo de este tema tan polémico, es la forma tan parcial con que difunden los medios de comunicación masiva este tema,  sin tener en cuenta que la sociedad de hoy es víctima de una sexualidad rica y desinhibida.

Summary
The issue of women in Cuba is of interest for a long time. In the review of information allowed to know that the most ancient remains dating back to 1860 “Women” and its author is the poet and playwright Gertrudis Gomez de Avellaneda. During the search we noticed that referred by Ana Betancourt in 1959 and I quote: “Citizens: Cuban women in the dark, quiet corner of the home waiting patiently and resigned this sublime hour when a revolution breaks the yoke fair and loosens wings. Everything was a slave, cradle, color and sex. You want to destroy slavery from the cradle to fight until death. You have destroyed the bondage of color, emancipating the slave It’s time to liberate women “. From this approach, in our town the image of the woman is under the rules and stereotypes of values ​​of a patriarchal culture, where the domestic load, verbal and physical violence is at its most hidden, being treated by professionals health, although no one has precise data, it is this many-headed jellyfish. My warning about the handling of this controversial issue, is so partial that broadcast mass media this issue, regardless of today’s society is the victim of a rich and uninhibited sexuality.

Introducción

Erradicar la pandemia de la violencia de género es el verdadero reto del siglo XXI, mucho más que cualquier otro tipo de avance científico, cultural o tecnológico. Si la humanidad aprendiera a detectar, parar y prevenir esta enfermedad histórica, se produciría un punto de inflexión en su evolución: el fatuo “homo sapiens” pasaría a ser persona, a ser humano. La pandemia de la violencia de género es una de  la primera causa de muerte de la mujer en el mundo, pero también es la primera causa generadora de guerras. El niño que crece en el mito de la superioridad del varón frente a la mujer, incorpora a sus más íntimas creencias la de que unos seres son superiores a otros, sólo por su sexo. Por otra parte, de la misma forma en la que el hombre maltrata a la mujer, maltrata a la tierra, suponiendo que ambas están ahí para su uso y disfrute. Abusa de los recursos como si fueran inagotables, contamina y destruye a la madre tierra, con el mismo desprecio con que abusa sexualmente de mujeres y niños, los entrena para la guerra o los mata. Es este un lento suicidio del ser humano y de su entorno, porque la mujer no es posesión del varón, al igual que la tierra. El primer paso para afrontar el reto de la erradicación de la violencia de género es aprender a detectarla. Los grandes dictadores siempre introducen sus doctrinas solapadamente, manipulando la comunicación. Es muy importante conocer sus mecanismos, porque las secuelas psicológicas de los malos tratos psíquicos son iguales o más graves que las de los malos tratos físicos. Siempre hay alguien que pregunta ¿por qué ella no se va? en vez de preguntar ¿por qué él la agrede? La sociedad suele poner el centro de gravedad de los malos tratos en la víctima, buscando las razones por las que merece o se deja maltratar, y justifica al agresor diciendo que es un enfermo o un borracho. Para comenzar a erradicar la violencia de género debemos estar atentas a nuestro lenguaje sexista, a la educación que damos a nuestros hijos, a nuestros roles en la sociedad, a las agresiones verbales solapadas que aguantamos y, sobre todo, a nuestro pensamiento; sí, como cuando sin darnos cuenta nos encontramos sintiendo y actuando como seres humanos de segunda clase. Generalmente en las familias en las que aparece la violencia familiar tienen una organización jerárquica fija o inamovible. Además sus miembros interactúan rígidamente, no pueden aportar su propia identidad, deben actuar y ser como el sistema familiar les impone.

Las personas sometidas a situaciones críticas de violencia familiar presentan un debilitamiento de sus defensas físicas y psicológicas, lo que conduciría a un incremento en los problemas de salud. Muchas padecen de depresión y enfermedades psicosomáticas. También estas personas muestran una disminución marcada en el rendimiento laboral. Los jóvenes y adolescentes tienen problemas de aprendizaje, trastornos de la personalidad. Por lo general las personas que viven afectadas por la violencia familiar, como se criaron dentro de este contexto, tienden a reproducirlos en sus futuras relaciones. La violencia familiar se puede constatar en cualquier país del mundo, sin importar el sexo ni todos los estratos raciales, étnicos, religiosos y socio – económicos. Aunque las definiciones varían según la cultura, la violencia familiar representa un importante problema de salud pública, debido a las muertes, heridas y sus consecuencias psicológicas adversas. Una de las teorías sociológicas sobre la violencia familiar refiere  que esta tiene sus raíces en la crisis que padece la institución familiar, creada por la gran cantidad de estresores externos a los que está expuesta o por el cambio que están sufriendo las normas sociales y culturales. Esta se ve exacerbada por la alta valoración que la familia da a la privacidad, que impide el control social de la violencia que puede haber en su interior.

Por tanto, el propósito de mi trabajo consiste en los siguientes objetivos:

Objetivos:

1-Caracterizar la violencia hacia  la mujer desde una perspectiva familiar.

2-Brindar una visión holística y cuantitativa de las manifestaciones de la violencia hacia la mujer en el territorio de Cifuentes.

Desarrollo

La identidad de las mujeres es el conjunto de características sociales, corporales y subjetivas que las caracterizan de manera real y simbólica de acuerdo con las experiencias vividas. La experiencia particular está determinada por las condiciones de vida que incluyen, además, la perspectiva ideológica a partir de la cual cada mujer tiene conciencia de sí y del mundo, de los límites de su persona y de los límites de su conocimiento, de su sabiduría, y de los confines de su universo. En una abstracción de las condiciones de vida de las mujeres, he definido una condición de la mujer constituida por las características genéricas que comparten, teóricamente, todas las mujeres. La condición genérica es histórica en tanto que es diferente a lo natural. Es opuesta teóricamente a la ideología de la naturaleza femenina. La cual supone un conjunto de atributos sexuales de las mujeres, que van desde el cuerpo, hasta formas de comportamiento, actitudes, capacidades intelectuales y físicas, su lugar en las relaciones económicas y sociales, así como la opresión que las somete. La ideología patriarcal afirma que el origen y la dialéctica de la condición de la mujer escapan a la historia y, para la mitad de la humanidad, corresponden a determinaciones biológicas, congénitas, verdaderas, e inmutables. La situación vital de las mujeres es el conjunto de características que tienen a partir de su condición genérica, en circunstancias históricas específicas. A cada mujer la constituye la formación social en que nace, vive y muere, las relaciones de producción-reproducción y con ello la clase, el grupo de clase, el tipo de trabajo o de actividad vital, las instituciones en que se desenvuelve, el grupo de edad, las relaciones con las otras mujeres, con los hombres y con el poder, la sexualidad procreadora y erótica, así como las preferencias eróticas, las costumbres, las tradiciones propias, y la subjetividad personal, los niveles de vida, el acceso a los bienes materiales y simbólicos, la lengua, la religión, los conocimientos, el manejo técnico del mundo, la sabiduría, las definiciones políticas, todo ello a lo largo del ciclo de vida de cada mujer . Las mujeres comparten como género la misma condición histórica y difieren en sus situaciones particulares, en sus modos de vida, sus concepciones del mundo, así como en los grados y niveles de la opresión. Las diferencias entre las mujeres -derivadas de su posición de clase, de su acceso a la tecnología, de su relación con las diferentes sabidurías, de su modo de vida rural, selvático o urbano-, son significativas al grado de constituir a partir de ellas vivencias opresivas comunes: las mujeres sometidas a la doble opresión genérica y de clase; quienes sólo están sujetas a opresión genérica pero no de clase; mujeres que viven la triple opresión de género, de clase y étnica o nacional; mujeres que comparten la vivencia de formas exacerbadas de violencia; mujeres que viven todo esto agravado por hambre, enfermedad y muerte.

El término violencia ha sido parte de las diferentes sociedades, familias e individuos desde el principio de la historia de la humanidad hasta nuestros días. La violencia ha sido definida como cualquier relación, proceso o condición por la cual un individuo o grupo social viola la integridad física, psicológica o social de otra persona. Es considerada como el ejercicio de una fuerza indebida de un sujeto sobre otro, siempre que sea experimentada como negativa. Los diferentes grados, niveles y concepciones de la violencia están en correspondencia con los valores, normas y creencias de cada país, época y clase social. La familia como célula fundamental de la sociedad, no está exenta de la práctica de violencia. La violencia intrafamiliar es considerada como una forma de violencia social, en tanto es una expresión de las relaciones sociales que acontecen a nivel particular. Consideramos la violencia intrafamiliar como toda acción u omisión cometida en el seno de la familia por uno o varios de sus miembros que de forma permanente ocasione daño físico, psicológico o sexual a otros de sus miembros, que menoscabe su integridad y cause un serio daño a su personalidad y/o a la estabilidad familiar. En las familias se han reconocido diversas formas de vivir violencia. La violencia física es considerada como toda lesión física o corporal que deja huellas o marcas visibles; ésta incluye golpes, bofetadas, empujones, entre otras. La violencia psicológica se refiere al hostigamiento verbal entre los miembros de la familia a través de insultos, críticas permanentes, descréditos, humillaciones, silencios, entre otras; es la capacidad de destrucción con el gesto, la palabra y el acto. Esta no deja huellas visibles inmediatas, pero sus implicaciones son más trascendentes. Se considera violencia sexual a la imposición de actos de orden sexual por parte de un miembro contra la voluntad de otro. En los riesgos y consecuencias de la violencia contra las mujeres, es más  probable que los hombres autores de maltrato físico tengan múltiples parejas sexuales y que las fuercen a mantener relaciones, con lo cual las exponen a infecciones de transmisión Sexual (ITS), incluida la infección por el VIH.  Las mujeres víctimas de maltrato son menos capaces de negarse a mantener relaciones sexuales forzadas, usar anticonceptivos o negociar el empleo del condón, con lo cual aumenta su riesgo de embarazos no deseados y de contraer ITS/VIH. La violencia física y sexual aumenta el riesgo de que las mujeres sufran muchos problemas de salud reproductiva, como dolor pélvico crónico, flujo vaginal, disfunción sexual y problemas premenstruales, además de embarazos, malogrados por abortos e hijos con bajo peso al nacer.  El temor, el aislamiento geográfico y la falta de recursos económicos pueden impedir que las mujeres busquen servicios de salud reproductiva atención prenatal, servicios ginecológicos y anticonceptivos, detección y atención de ITS/VIH  y atención adecuada para sus hijos. El hecho de haber presenciado o sufrido la violencia contra las mujeres durante la infancia se ha asociado con comportamientos arriesgados durante la adolescencia y la edad adulta: la iniciación sexual temprana, el embarazo en las adolescentes, las parejas múltiples, el abuso de sustancias psicotrópicas, el comercio sexual, y no emplear condones u otros métodos anticonceptivos, incluyendo en este tipo de violencia la violación marital. En la literatura se expresan otras formas de violencia como el abandono y la negligencia en los cuidados, dado por la falta de protección y cuidados físicos de los miembros de la familia que lo requieran, la falta de respuesta a las necesidades de contacto afectivo y estimulación cognitiva, falta de atención, descuido en la alimentación y vestuario necesario. Todas estas formas de violencia pueden ser ejercidas por cualquier miembro de la familia independientemente de su edad, raza o sexo, pudiendo ser a la vez agente o víctima de la violencia. Según la literatura los grupos más vulnerables son los niños, mujeres, ancianos y discapacitados. En Cuba son escasas las cifras acerca de la incidencia de la violencia al interior de la familia, no hay muchas investigaciones respecto al tema y otras apenas comienzan. En estudios realizados por un grupo de investigadores de Medicina Legal en nuestro país, se apreció que las muertes violentas superan el 10 % de las muertes anuales, y éstas se producen en el domicilio como lugar frecuente de ejecución del delito. Lo antes expuesto nos hace reflexionar acerca de que vencer esta herencia de violencia legada por el pasado, o fomentada en la actualidad, no es alcanzable a corto tiempo, pero no por ello irrealizable. No por negarla o no reconocerla dejará de existir. No se trata de aprender a vivir con la violencia, sino a percibirla como un fenómeno controlable y transformable que trasciende las ciencias, para poder ser abordada por diferentes actores sociales de la sociedad. Las generaciones futuras tienen derecho a crear un mundo de paz, sin violencia lo que puede ser traducido en salud, bienestar y calidad de vida. Es por ello que en nuestro municipio los trabajadores sociales han venido desarrollando un sistema de acciones sobre la base de la concepción de familia como grupo humano, desarrollada mediante una visión integral en el que el grupo familiar constituya la unidad de análisis principal.

Para este trabajo prioritario nos hemos basado en los lineamientos estructurados para la atención a la familia y la estrategia planificada en el territorio, así como de la caracterización y diagnóstico realizados en un primer momento. Para ello decidimos tener en cuenta elementos cuantitativos presentes en la caracterización y diagnóstico, que nos permitirán comparar y describir como se comporta este indicador de violencia contra la mujer en nuestra localidad. Nuestro municipio tiene una población de 31 250 habitantes, el 58 % en asentamientos urbanos y el 42 % en zonas rurales. De esta población contamos con un total de 8189 familias, de ellas 117 que se encuentran en situación de riesgo, por la identificación de diversas causas, entre las más significativa lo constituye la  violencia física y psicológica a la mujer, con un total de 23 familias implicadas. La detección de estas causas, fue después de realizado un análisis, discusión y evaluación, en los grupos de trabajo de los consejos populares, de los problemas sociales que afectan a las familias cifuentenses y las experiencias en su atención. Análisis que evidenció los resultados más significativos de los consejos populares, evaluándose estrategias locales de trabajo para su erradicación. Hemos tomado partido solamente en 2 hechos de violencia física y psicológica contra la mujer en el Consejo Popular San Diego del Valle en el curso 2011-2012, lo cual no significa que no existan otros casos. Estos casos fueron analizados en los Tribunales de Familia, rectorado por la Casa de Orientación a la Familia (FMC) y otros organismos implicados como: profesionales de la salud, tribunales, CDR, Trabajadores Sociales y otros organismos. Los restantes no fueron analizados en este espacio, porque es una labor que requiere de la integración de todos los organismos, así como de la cooperación y consentimiento de la familia. Otras de las condicionantes que da origen a la violencia se encuentran precedidas de conflictos no resueltos. Por lo que desde nuestra labor y superación en el estudio como futuros profesionales, debemos educar a la familia cubana en la promoción de recursos personológicos que le den salida a estos problemas, generando un cambio progresivo tanto a nivel individual, como a nivel comunitario.

Hasta el momento he mencionado casos de violencia del hombre hacia la mujer, pero ¿hasta qué punto son sometidas las mujeres a críticas nocivas en el caso de infidelidad, no sucediendo lo mismo con los hombres cuando estos son infieles? O la pregunta que siempre comenta aquella persona que escucha o  presencia una situación x de violencia y refiere ¿por qué ella no se va? En vez de preguntarse ¿por qué el la agrede? Disímiles son las preguntas que podemos formularnos cuando investigamos un tema tan polémico como la violencia hacia la mujer, sin embargo las respuestas siempre nos conducirán a pensar que debemos actuar y decir no, basta.

Desde mi punto de vista creo que debemos central nuestro interés en la erradicación de la polémica en cuanto a la violencia hacia la mujer reconociendo que es una problemática en el mundo y en nuestro país  donde los agresores no tienen en cuenta los derechos de todos los seres que vivimos en la misma tierra sin distinción de genero ,sería prudente dialogar, exponer nuestras opiniones y criterios afablemente, para llegar a un entendimiento común, promoviendo el amor y el respeto con la ayuda y el deseo de todos los miembros de la familia.

Conclusiones

  • La violencia de la mujer desde una perspectiva familiar  constituye una de las primeras causas de muerte en la mujer en todo el mundo, donde la sociedad suele poner el centro de la gravedad de los malos tratos en la victima, buscando las razones por las que merece o se deja maltratar y justifica al agresor refiriendo que es un enfermo o un borracho.
  • Alto índice de  familias en nuestro territorio  que se encuentran en situación de riesgo.
  • Existencia de 23 casos detectados relacionados con la violencia física y psicológica hacia la mujer.
  • Solución de 2 casos en los Tribunales de Familia por violencia y maltrato a la mujer.
  • Fuertes juicios y críticas de la sociedad, caracterizada por el arraigo de normas, estereotipos y valores, que se encuentra sobre la base de  lo sociocultural.
  • Poca cooperación y consentimiento de la familia en acciones de promoción y educación.
  • Falta de integración de los organismos implicados en el tema.
  • Escasos recursos personológicos de la familia, que faciliten salida a problemas no resueltos con anterioridad.

Bibliografía

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