: ESTIMULACIÓN TEMPRANA. EL PAPEL DE LA FAMILIA

TÍTULO: ESTIMULACIÓN TEMPRANA. EL PAPEL DE LA FAMILIA
AUTOR: Lic. Rosaida Trimiño Díaz.
Policlínico Universitario Juan Bruno Zayas. Cifuentes. Villa Clara.
Introducción.
El sistema nervioso se encuentra en la primera infancia en una etapa de maduración y de importante plasticidad. La situación de maduración condiciona una mayor vulnerabilidad frente a las condiciones adversas del medio y las agresiones, por lo que cualquier causa que provoque una alteración en la normal adquisición de los hitos que son propios de los primeros estadios evolutivos puede poner en peligro el desarrollo armónico posterior, pero la plasticidad también dota al sistema nervioso de una mayor capacidad de recuperación y reorganización orgánica y funcional, que decrece de forma muy importante en los años posteriores.

El desarrollo infantil en los primeros años se caracteriza por la progresiva adquisición de funciones tan importantes como el control postural, la autonomía de desplazamiento, la comunicación, el lenguaje verbal, y la interacción social. Esta evolución está estrechamente ligada al proceso de maduración del sistema nervioso, ya iniciado en la vida intrauterina y a la organización emocional y mental.
La evolución de los niños con alteraciones en su desarrollo dependerá en gran medida de la fecha de la detección y del momento de inicio de la Atención Temprana. Cuanto menor sea el tiempo de deprivación de los estímulos mejor aprovechamiento habrá de la plasticidad cerebral y potencialmente menor será el retraso. En este proceso resulta crucial la implicación familiar, elemento indispensable para favorecer la interacción afectiva y emocional así como para la eficacia de los tratamientos.
Se considera que la estimulación temprana es un proceso necesario, es un conjunto de acciones que garantizan la activación de potencialidades en el niño con lo cual se logra armarlo de las herramientas necesarias para el logro de los hitos de desarrollo tanto motores como cognitivos siguiendo una secuencia lógica.
La estimulación temprana como tal es importante fundamentalmente porque en las primeras edades, el sistema nervioso de los niños presenta una gran plasticidad, es decir, es posible, proporcionando experiencias, establecer nuevas conexiones neuronales y en mayor número que en edades posteriores.
La intervención en Atención Temprana ya no se limita al niño, sino que en los últimos años se ha llegado a la conclusión de que las acciones deben incluir también a la familia, al centro escolar y al entorno del niño en general, y esto es algo que debe ser exigido por los padres. Si tenemos en cuenta que la atención temprana tiende hacia un modelo integral de intervención, no se habla ya de estimulación precoz, sino de un conjunto de actuaciones hacia el niño, la familia y la comunidad. Este modelo presenta una oferta más rica en servicios, que incluyen información, detección, diagnóstico, tratamientos multidisciplinares, orientación y apoyo familiar, coordinación con los servicios sociales, sanitarios y educativos, apoyo y asesoramiento a centros de educación infantil para la correcta integración de los niños.
El niño es el protagonista en primer término de la intervención; por ejemplo un niño con síndrome de Down, independientemente de sus características comunes con otros, es único. Por ello, debe tener un programa de intervención personal e individualizada, realizado por un equipo multidisciplinario, es decir, formado por profesionales de diferentes disciplinas que proporcione una visión global del tema. Siempre que sea posible, debe contarse con la colaboración de los padres para realizar este programa, de manera que se tenga en cuenta la situación de cada familia concreta. Además, la participación de la familia refuerza la relación padres-hijos, fundamental para la adecuada evolución madurativa y afectiva.
L a presente revisión bibliográfica cumple el siguiente objetivo:
Indagar en información bibliográfica sobre el papel de la familia en la estimulación temprana
DESARROLLO
Debido a que el proceso de preparación de la familia pretende modificar la conducta de los niños y que los padres lleven a cabo la enseñanza, se hace necesario valorar la temática relacionada con la estimulación temprana centrada , dado que esta etapa infantil es la más plástica, la más vulnerable a las condiciones y los factores ambientales y, ante todo, la más dependiente, condiciones imprescindibles para el desarrollo emocional y cognitivo de estos menores.
El niño(a) nace con una serie de posibilidades para reaccionar debido a su dotación genética. Al enfrentarse al medio, esta dotación genética comienza a actualizarse por un lado, y modificarse por el otro, gracias a los estímulos que recibe del medio y de los adultos que le rodean. Si los estímulos son deficientes, el desarrollo psicomotor del bebé se retarda y, como consecuencia, el desarrollo de habilidades será insuficiente; de ahí la importancia de realizar ciertas actividades que intensifiquen su desarrollo a partir del nacimiento. Así como la alimentación ayuda al crecimiento físico, la estimulación es el alimento para el desarrollo de las capacidades y la inteligencia.
Diferentes autores, al referirse a las técnicas educativas y/o de rehabilitación aplicadas durante la primera infancia a todos aquellos niños(as) que por sus características precisan de tratamientos para desarrollarse lo más normalmente posible, emplean como método la estimulación temprana, llamada también intervención temprana, estimulación precoz, o atención temprana; pero todas las concepciones tienen un denominador común: lograr un proceso de maduración que se aproxime más a la norma de los niños en el mismo grupo etáreo y desarrollar al máximo su potencial psicológico.
El término estimulación temprana comenzó a utilizarse en Cuba (Pérez de Alejo. G, 2004) para referirse a los programas de prevención secundaria para niños con alto riesgo biológico. El objetivo de esos programas es contrarrestar el efecto provocado por un daño orgánico antes de que aparezcan los signos de un daño eventual. Posteriormente se incluyeron los menores con alto riesgo ambiental; es decir, los normalmente sanos desde el punto de vista biológico, pero que crecen en medios con características negativas.
La estimulación temprana abarca el conjunto de actuaciones conscientemente planificadas de acuerdo con las características reales de cada niño y promueve la satisfacción de las necesidades transitorias o permanentes derivadas de una serie de alteraciones en el desarrollo o deficiencias en la primera infancia. Es ofrecer al menor, desde su nacimiento, ciertas experiencias o actividades que intensifiquen su desarrollo; fundamentalmente, sus capacidades, habilidades, energías, en fin, sus potencialidades.
Las investigaciones sobre la estimulación temprana han demostrado la importancia de la misma y hecho factible la elaboración de planes y programas de estimulación que eviten la aparición de situaciones desencadenantes de necesidades educativas especiales de cualquier tipo en los niños y las niñas y, en el caso de existir, favorezcan el desarrollo de una vida individual y social lo más proporcional posible a la de un niño(a) normal mediante una educación especial instaurada tempranamente, sobre la base de un diagnóstico precoz que facilite la puesta en práctica de un programa de estimulación acorde con las características del menor.
La estimulación temprana está dividida en tres grupos fundamentales:
• un primer grupo compuesto por niños en situación de riesgo ambiental por pobreza, niveles social y económico muy bajos, ausencia física de uno de los progenitores y madre adolescente.
• un segundo grupo integrado por niños en situación de riesgo biológico por prematuridad, bajo peso para la edad gestacional, sufrimiento perinatal e hipoxia.
• un tercer grupo de niños con riesgo establecido que provoca retrasos, desviaciones o discapacidades en el desarrollo y minusvalías. Aquí se incluyen los niños con cromosomopatías, deficiencias motrices, auditivas, visuales y con autismo. Se han establecido programas de atención temprana que estimulen el desarrollo de estos niños(as). Estos programas son instrumentos muy valiosos, pero adolecen de las principales insuficiencias de los modelos teóricos sobre los cuales se elaboraron, porque no profundizan ni abordan con suficiente claridad y objetividad el uso de un sistema de ayudas durante la estimulación que tenga en cuenta las del desarrollo psíquico. Potencialidades del niño(a) como un criterio importante para su desarrollo posterior y destaque el papel de la enseñanza como promotora
Si bien las primeras definiciones acerca de la estimulación temprana centraron su interés en las intervenciones circunscriptas en el niño a partir de bases teóricas tales como la neurología evolutiva, la teoría del aprendizaje o la psicología que posteriormente incluyeron el papel a desempeñar por los padres, gracias a las investigaciones sobre la interacción entre éstos y los hijos con NEE. Así, se implantaron una serie de procedimientos para entrenar a los padres en el desempeño de un papel preponderante en la intervención con los hijos.
El entrenamiento a padres
El término entrenamiento a padres se refiere, en general, a las intervenciones con los padres que tienen el propósito de influir en sus hijos(as). Estos programas han evolucionado a través de varias etapas: en un inicio, el entrenamiento se circunscribía a poner en práctica los programas específicos para la modificación de la conducta; posteriormente, el entrenamiento se amplió para incluir la educación en los principios de la modificación de la conducta, y, por último, se hizo más abarcador al enfatizar los sistemas de familia para dirigir las variables parentales y familiares como mediadores de los resultados en sí mismos.
El papel de los padres en los programas de atención temprana es uno de los aspectos más controvertidos de este tema y, en este sentido se han realizado estudios. En coincidencia con Fernández Pérez de Alejo, G. (2004) se aprecia en algunos conceptos el énfasis en las acciones sobre el niño, sin embargo algunos no implican, por lo menos explícitamente, a las familias como elemento importantísimo en la estimulación. Por otra parte, constituye una constante el planteamiento de que la estimulación va dirigida a potenciar el desarrollo del niño y corregir dificultades si es que existen, y que los padres juegan un papel protagónico
Diversos autores señalan las regularidades siguientes en las ventajas de la participación de los padres en los programas de estimulación:
• La intervención en el niño debe realizarse al establecer los patrones de interacción y antes de que se alteren las tendencias motivacionales o aparezcan deficiencias graves por interacciones no reforzantes.
• Las intervenciones facilitan la adaptación del programa a las necesidades y el contexto cultural de cada familia.
• La individualización se ajusta además a cada niño, porque se adapta a su propio ritmo de progreso.
• La generalización y el mantenimiento de los aprendizajes se favorecen.
• Los padres son los alentadores naturales porque tienen acceso permanente y constante a las manifestaciones del menor.
Existen distintos puntos de vista sobre cómo puede ser la participación de los padres en el proceso de tratamiento a sus hijos(as); al respecto se distinguen tres modelos diferentes:
• El modelo centrado en el entrenamiento a los padres con énfasis en el desarrollo del niño y la labor de los padres como terapeutas.
• El modelo terapéutico centrado en los padres, cuyo objetivo principal es brindarles apoyo y orientarlos para que puedan afrontar las reacciones de comportamiento del hijo.
• El modelo basado en la interacción padre-niño que fomenta e interviene sobre ambos.
A pesar de las contradicciones profesionales en cuanto a la efectividad de la participación de los padres en los programas de intervención con los hijos, muchos autores, defienden la tesis de la importancia de esta cooperación. Sin embargo, aunque reconocen los resultados positivos obtenidos, enumeran una serie de deficiencias, tales como: la descripción inadecuada de los participantes, la falta de especificidad sobre los entrenamientos y los entrenadores, la evaluación limitada de la integridad del tratamiento, la ausencia de controles apropiados para evaluar los resultados, medidas demasiado reducidas de los resultados, la evaluación inadecuada del mantenimiento, el fracaso al programar o medir la generalización, y la atención limitada a las características parentales y familiares que afectan los resultados.
En muchos programas de estimulación temprana se presupone la motivación como requisito para la participación en el programa; sin embargo, el abandono del tratamiento no se valora como un fracaso del mismo, sino de los padres. Cuando se analizan los abandonos de los programas, la inmensa mayoría ocurre en las familias de clase social baja y con dificultades sociales que no muestran interés ni compromiso, o no comprenden los métodos de intervención. También hay familias en las que uno de los padres está deprimido por tener un hijo(a) con alto riesgo, por lo tanto, la motivación, en vez de ser un requisito para la participación en el programa, se convierte en un objetivo y un indicador del mismo para evaluar su eficacia.
Algunos consejos básicos.
Reviste extraordinaria importancia la atención a los problemas cognitivos y emocionales de los miembros de la familia para que el programa de estimulación diseñado sea eficaz y facilite la preparación adecuada de éstos para el trabajo con el niño(a), su mejor entendimiento y el logro de conductas familiares que paulatinamente la eliminación o la atenuación de los desajustes emocionales que pudieran aparecer con la noticia del diagnóstico. Así:
• Es importante tener presente que todo proceso de estimulación debe concebirse en correspondencia con las capacidades, los intereses, el grado de desarrollo y crecimiento de cada niño(a). Sus necesidades y potencialidades indican cómo seleccionar, organizar y dirigir las acciones.
• Es importante también situar la preparación en función de ciertas condiciones y situaciones. La experiencia del autor en la temática, recogida en investigaciones precedentes, hace posible sintetizar los siguientes requisitos metodológicos:
• Las actividades deben desarrollarse en un ambiente hogareño organizado, tranquilo, higiénico, ventilado e iluminado.
• El lugar debe ser siempre el mismo. Deben eliminarse los estímulos adicionales que puedan distraer al niño(a), aunque a veces es conveniente introducirlos poco a poco para que trabaje en situaciones cada vez más naturales.
• Las actividades deben realizarse, siempre que sea posible, a la misma hora del día, fundamentalmente al inicio del tratamiento.

o Las acciones a realizar dependen del decursar de las mismas, es decir, de la evolución del niño(a) frente a ellas.
o Cuando se haya logrado un objetivo, debe generalizarse.
o Cuando se le pida al niño(a) que realice una actividad, debe llevarse a la práctica con o sin ayuda para evitar el hábito de no responder.
o Cada sesión de trabajo debe concluir con una frase de elogio para el infante, por muy insignificantes que sean sus logros.
o Las actividades deben repetirse cuantas veces sea necesario hasta estar seguros del éxito de las mismas.
o Debe demostrarse afecto al niño(a) en cada actividad que realice, brindarle seguridad y confianza; no reprimirlo nunca ni sancionarlo, sino estimularlo. La estimulación oportuna fomenta el deseo de trabajar con agrado y satisfacción.
o Los juguetes o los materiales a utilizar deben ser atractivos, de colores brillantes, lavables, resistentes, de fácil manejo y que no impliquen peligros.
o La sesión de trabajo debe estudiarse con anterioridad y variarse en función de la situación creada en cada momento. Es esencial adaptar las actividades al niño(a) y no viceversa.
o Es conveniente anotar los resultados de cada actividad, a fin de valorar la marcha del programa de estimulación.
• Es primordial que los padres consideren al niño(a) como el principal protagonista de todas las actividades educativas y/o de rehabilitación; por lo tanto, es fundamental valorar: organizar la vida en el hogar o la institución educacional; estructurar adecuadamente las actividades a realizar; establecer relaciones apropiadas entre el niño(a) y los adultos que trabajan con él, al igual que entre él y el resto de sus coetáneos; planificar tareas, tales como el sueño, la alimentación, el baño, etc. que ayuden a potenciar la calidad de las actividades y ofrecer tiempo para el esparcimiento independiente a fin de que actúe y se comunique de acuerdo con su personalidad.
La relación que se establece entre el adulto y el niño(a), es necesaria porque el primero es el responsable de la organización, la estructuración y la orientación de todas las actividades que se desarrollan con el menor. Es importante que el rol que le corresponde desempeñar al adulto se articule con el lugar esencial que el niño y la niña ocupen en todo el proceso, entendida esta relación como la participación de ambos (niño-adulto) donde los primeros sean capaces de hacer y participar con espontaneidad.
Todo niño puede crecer y desarrollarse mejor si se le ayuda, si se le estimula (Amador Martínez, A, 1992); por tanto, todo programa de estimulación debe planificarse desde el mismo día en que se conozca el diagnóstico del niño(a) o se detecten atrasos o lentitud en los índices de maduración, aún cuando los mismos no se hayan diagnosticado con certeza. No obstante, la estimulación será más fructífera si se instaura mucho antes de observar deficiencias en los índices de maduración a fin de prevenirlas.
Es vital para los padres conocer primero las características psíquicas y fisiológicas del recién nacido normal antes de planificar y llevar a cabo un programa de estimulación temprana. De este modo, los esfuerzos se encaminan a partir de la norma y se evita la tendencia a trabajar sobre la base de la desviación.
Particular significación adquiere el dominio por parte de la familia de los períodos sensitivos del recién nacido, momentos oportunos para asimilar con más facilidad determinado aprendizaje, para aprovecharlos y potenciarlos al máximo. En la medida en que la estimulación sea más temprana y se potencien las capacidades desde diferentes ángulos, se lograrán mayores éxitos.
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