Hombre rico, pobre hombre

Antiguamente veíamos a los recaudadores de impuestos del rey o del señor feudal como señores feos, gordos y desprovistos de corazón, que iban cobrando casa por casa, que veían a los campesinos raquíticos, vestidos con harapos sucios y débiles incapaces de pagar su tributo. Pero no pasa nada, eso era …

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