TIERRAS Y CULTURAS - México: La Revolución Mexicana y sus secuelas, 1910-40 - 1ª parte
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Tierras y Culturas

MÉXICO

La Revolución Mexicana y sus secuelas, 1910-40 - 1ª parte


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Introducción



l objetivo inicial de la Revolución Mexicana fue simplemente el derrocamiento de la dictadura de Díaz, pero ese movimiento político relativamente simple se amplió a una gran agitación económica y social que presagió el fundamental carácter de la experiencia mexicana del siglo XX.

Durante la larga lucha, los mexicanos desarrollaron un sentido de identidad y propósito, quizás incomparable con cualquier otra república latinoamericana. La violencia de 1910 dio un claro comienzo a la Revolución Mexicana, pero los estudiosos discrepan sobre ese punto: convencionalmente muchos usan el año 1920, pero algunos lo determinan con la constitución de 1917 o eventos de la década de 1920, y otros sostienen que la Revolución se fue desenredando lentamente hasta 1940.

La revolución militar

El 14 de febrero de 1911, Francisco Madero cruzó a México cerca de Ciudad Juárez para encabezar sus fuerzas. En los siguientes meses, los rebeldes supieron cuán debilitado se había vuelto el ejército de Díaz; dirigidos por generales veteranos, las tropas federalistas carecían de disciplina, cohesión, unidad de mando y eficacia. Bajo estas circunstancias, la revolución ganó terreno e impulso. La rendición del comandante federal en Juárez el 10 de mayo marcó el comienzo del fin. Un acuerdo negociado con el régimen de Díaz estipulaba que Díaz renunciaría, que un presidente interino, Francisco León de la Barra, convocaría elecciones generales y que las fuerzas revolucionarias serían liberadas. El 25 de mayo Díaz renunció y se dirigió a París. Varias bandas revolucionarias, incluida la de Emiliano Zapata, resistieron la desmovilización militar previamente acordada.

Madero ganó las elecciones presidenciales en octubre de 1911, pero su nuevo gobierno pudo resistir constantes ataques de derecha e izquierda durante solo quince meses. Una serie de revueltas fracasadas culminaron en un complot exitoso en febrero de 1913. Desde el 9 de febrero hasta el 18 de febrero, conocido en la historia mexicana como la Decena Trágica, el centro de la ciudad de México se convirtió en una zona de batalla. Las bajas civiles fueron altas, y la lucha terminó solo después de que el comandante de las fuerzas gubernamentales, Victoriano Huerta, junto con sus tropas, cambió de bando y se unió a los rebeldes. Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez, fueron detenidos sin demora, lo que permitió a Huerta hacerse con la presidencia.

Soldados sublevados durante la Decena Trágica (imagen Wikimedia Commons)
Soldados sublevados durante la Decena Trágica (imagen Wikimedia Commons)

Poco después, presumiblemente por orden de Huerta, Madero y Pino Suárez fueron fusilados mientras eran transferidos de una prisión a otra. Sus muertes reavivaron los fuegos revolucionarios. En el norte de México, Venustiano Carranza, negándose a reconocer a Huerta como presidente, exigió que la representación del gabinete fuera electiva, como se especificaba en la constitución. Llamó a su nuevo movimiento la Revolución Constitucionalista. Ex jefes como Villa comenzaron a establecer alianzas con Carranza. La revolución había comenzado a fragmentarse, y la lucha duraría muchos años.

El nuevo presidente de los Estados Unidos, Woodrow Wilson, estaba decidido a derrocar a Huerta, aunque tuviera que recurrir para ello a pretextos endebles. Así, el  9 de abril de 1914, varios marineros de la tripulación del USS Dolphin, anclados en el puerto de Tampico, fueron arrestados después de entrar en un área restringida del muelle y detenidos durante una hora y media. El presidente de los Estados Unidos exigió un saludo de 21 salvas a la bandera estadounidense como disculpa. Cuando el presidente mexicano Victoriano Huerta se negó, Wilson envió una flota al Golfo de México para desembarcar en Veracruz.

Un informe de que las armas habían sido enviadas a Huerta a bordo del buque mercante alemán Ypiranga con destino a Veracruz llevó a Wilson a ordenar su incautación en el puerto. Las fuerzas mexicanas que resistieron no pudieron detener a los marines norteamericanos y sufrieron alrededor de 200 bajas. Excepto Villa, tanto Huerta como su rival Venustiano Carranza denunciaron esta intervención externa en una lucha nacional. Aunque la acción cortó a Huerta la fuente de municiones necesarias, las armas que se hallaban a bordo del Ypiranga consiguieron llegar hasta él. No obstante, Estados Unidos permitió que sus oponentes fueran abastecidos.

En julio de 1914, los constitucionalistas de Carranza pudieron derrocar a Huerta (que se vio obligado al exilio) y tomar el control del gobierno, sin embargo las fuerzas revolucionarias no llegaron a ningún acuerdo sobre quién ejercería el poder presidencial. Zapata en Morelos y Villa en el norte se unieron para luchar contra los grupos revolucionarios bajo Carranza, el más importante de los cuales fue encabezado por el general Álvaro Obregón. Obregón obtuvo una victoria decisiva sobre Villa en la Batalla de Celaya en abril de 1915, pero no logró poner fin a la guerra civil. La guerra esporádica continuó hasta 1920 y reapareció más tarde pero con menos violencia y organización.

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