Mitos y Leyendas - Mitología greco-latina: Dioses olímpicos: Apolo/Febo - 2ª parte
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Mitos y Leyendas

MITOLOGÍA GRECO-LATINA

Dioses olímpicos: Apolo/Febo - 2ª parte


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Naturaleza y hechos de Apolo (continuación)

arsias fue la víctima inocente de la maldición de Atenea. Tropezó con la flauta que había arrojado y tan pronto como se la llevó a los labios empezó a tocar por sí sola, inspirada por el recuerdo de la música de Atenea; recorrió Frigia con ella en el séquito de Cibeles, deleitando a los campesinos ignorantes. Éstos decían que ni Apolo mismo podía haber hecho mejor música, ni siquiera con su lira, y Marsias fue lo bastante insensato como para no contradecirles. Por supuesto, esto provocó la ira de Apolo, quien le invitó a un certamen en el que el vencedor podría imponer el castigo que quisiese al perdedor.

Marsias accedió y Apolo eligió a las Musas como jurado. Los dos quedaron igualados, pues a las Musas les encantaban ambos instrumentos, hasta que Apolo le gritó a Marsias: "Te desafío a que hagas con tu instrumento lo que yo puedo hacer con el mío. Ponlo al revés y toca y canta al mismo tiempo."

Con una flauta eso era manifiestamente imposible y Marsias no logró hacer frente al desafío. Pero Apolo invirtió la lira y cantó himnos tan deliciosos en honor de los dioses olímpicos que las Musas no pudieron menos de sentenciar en su favor. Luego, a pesar de su supuesta bondad, Apolo se vengó cruelmente de Marsias: lo desolló vivo y clavó su piel a un pino (algunos dicen que fue a un plátano), junto a la fuente del río que ahora lleva su nombre.

Archivo:José de Ribera 003.jpg
Apolo desollando a Marsias; oleo de José de Ribera - Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte. Nápoles

Apolo ganó más tarde un segundo certamen musical presidido por el rey Midas; esta vez venció a Pan. Convertido en el reconocido dios de la Música, desde entonces toca su lira de siete cuerdas durante los banquetes de los dioses. Otro de sus deberes fue en un tiempo el cuidado de los rebaños y manadas que tenían los dioses en Pieria, pero posteriormente delegó esta tarea en Hermes.

Aunque Apolo se negaba a atarse con los lazos del matrimonio, dejó encinta a muchas ninfas y mujeres mortales, entre ellas Ftia, con quien engendró a Doro y sus hermanos; la musa Talía, con quien engendró a los Coribantes; Corónide, con quien engendró a Asclepio; Aria, con quien engendró a Mileto; y Cirene, con quien engendró a Aristeo. También sedujo a la ninfa Dríope, que guardaba los rebaños de su padre en el monte Eta en compañía de sus amigas las Hamadríades. Apolo se transformó en una tortuga, con la que jugaron todas ellas, y cuando Dríope la puso en su pecho se convirtió en una serpiente silbante que hizo huir asustadas a las Hamadríades, y entonces gozó a Dríope. Ésta le dio a Anfiso, quien fundó la ciudad de Eta y construyó un templo a su padre; allí actuó Dríope como sacerdotisa hasta que un día las Hamadríades la robaron y dejaron un álamo en su lugar.

Fuentes: Robert Graves, Los Mitos Griegos; Isaac Asimov, Las palabras y los mitos; René Ménard, Mitología Greco-latina.

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