Mitos y Leyendas - Mitología greco-latina: Dioses olímpicos: Afrodita/Venus - 3ª parte
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Mitos y Leyendas

MITOLOGÍA GRECO-LATINA

Dioses olímpicos: Afrodita/Venus - 3ª parte


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Naturaleza y hechos de Afrodita (continuación)

n día la esposa del rey Cíniras de Chipre —aunque algunos dicen que era el rey Fénix de Biblos y otros que el rey Thías de Asiría— se jactó tontamente de que su hija Esmirna era incluso más bella que Afrodita. La diosa vengó ese insulto haciendo que Esmirna se enamorase de su padre y se introdujese en su lecho una noche oscura, después que su nodriza lo hubiera emborrachado hasta tal punto que no se daba cuenta de lo que hacía. Luego Cíniras descubrió que era al mismo tiempo el padre y el abuelo del hijo aún no nacido de Esmirna, por lo que rebosando de ira, tomó una espada y la persiguió haciéndola huir del palacio. La alcanzó en la cima de una colina, pero Afrodita se apresuró a transformar a Esmirna en un árbol de mirra y la espada se partió en dos pedazos. De allí salió el infante Adonis. Afrodita, ya arrepentida de la travesura que había hecho, ocultó a Adonis en un cofre que confió a Perséfone, Reina de los Muertos, pidiéndole que lo guardara en un lugar oscuro.


El despertar de Adonis, de Waterhouse

Perséfone sintió curiosidad por abrir el cofre y encontró dentro a Adonis. Era tan hermoso que lo sacó del cofre y lo crió en su palacio. La noticia llegó a oídos de Afrodita, quien inmediatamente fue al Tártaro para reclamar a Adonis y, en vista de que Perséfone no quería entregarlo, pues ya le había hecho su amante, apeló a Zeus. Éste, dándose cuenta de que también Afrodita quería acostarse con Adonis, se negó a juzgar una disputa tan desagradable y la transfirió a un tribunal inferior, presidido por la musa Calíope. El veredicto de Calíope fue que Perséfone y Afrodita tenían el mismo derecho a Adonis —Afrodita por haber dispuesto su nacimiento y Perséfone por haberlo sacado del cofre—, pero que a él se le debía conceder un breve descanso anual de las exigencias amorosas de las dos diosas insaciables. En consecuencia dividió el año en tres partes iguales, una de las cuales Adonis debía pasar con Perséfone, otra con Afrodita y la tercera solo. Afrodita no jugó limpio: llevando constantemente su ceñidor mágico, persuadió a Adonis para que le concediera su parte del año, escatimara la parte debida a Perséfone y desobedeciera la decisión del tribunal.

Perséfone, justamente agraviada, fue a la Tracia, donde le dijo a su benefactor Ares que Afrodita ahora prefería a Adonis antes que a él: "Es un perro mortal —exclamó— ¡y además afeminado!" Ares sintió celos y, disfrazado de jabalí, corrió a donde estaba Adonis, quien cazaba en el monte Líbano, y lo mató a cornadas ante los ojos de Afrodita. De su sangre brotaron anémonas y su alma descendió al Tártaro. Afrodita fue a ver a Zeus llorando y le suplicó que Adonis no tuviese que pasar más de la mitad lóbrega del año con Perséfone y pudiera ser su compañero durante los meses del verano. Zeus se lo concedió magnánimamente. Pero algunos dicen que el jabalí era Apolo quien se vengó de un daño que le había hecho Afrodita.

En una ocasión, para despertar los celos de Adonis, Afrodita pasó varias noches en el Lilibeo con el argonauta Butes, quien la hizo madre de Erix, un rey de Sicilia. Los hijos que tuvo con Adonis fueron un varón, Golgo, fundador de Golgi en Chipre, y una hija, Beroe, fundadora de Beroea en Tracia; algunos dicen que Adonis, y no Dioniso, fue el padre de Príapo.

Las Parcas asignaron a Afrodita solamente un deber divino, a saber, hacer el amor; pero un día Atenea la sorprendió trabajando subrepticiamente en un telar y se quejó de que sus prerrogativas habían sido infringidas, amenazando con abandonarlas por completo. Afrodita se disculpó profusamente y desde entonces no volvió a trabajar con las manos.

Fuentes: Robert Graves, Los Mitos Griegos; Isaac Asimov, Las palabras y los mitos; René Ménard, Mitología Greco-latina.

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