LITERATURA PROSISTA - LA LITERATURA EN EL SIGLO XVII: El teatro clásico español - 6ª parte
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Literatura prosista

LA LITERATURA EN EL SIGLO XVII

El teatro clásico español - 6ª parte


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La comedia española (continuación)

Los temas

na forma dramática, en cierta manera repetitiva, como la de Lope de Vega, utilizada por muchos escritores en una época de gran demanda por parte de un público ávido de novedades, necesitaba una variedad amplísima de temas para satisfacer a ese público. Los escritores recurren a todas las fuentes imaginables: historia, literatura, religión, vida, folclore... para encontrar argumentos dramáticos. Todo tenía cabida en la comedia y parece lógico: puesto que estructura, caracteres de los personajes y forma literaria (verso) no variaban mucho; tenía que variar la trama, lo contado o "fábula".

Algunos de estos temas son:

Literarios: de la época medieval y de la antigüedad clásica, del mundo renacentista (pastoriles, mitológicos, caballerescos, moriscos...); Históricos: tanto españoles como universales, y tanto antiguos y medievales como contemporáneos; Religiosos y litúrgicos: Biblia, dogmas, vidas de santos, misterios de la fe; Vitales: anécdotas, sucesos, ideas...

Lo más destacado no es esta variedad temática, sino la capacidad de teatralizar, de convertir en materia teatral cualquier hecho, ya sea de otro género literario (obras que surgen de un poema) o de la historia. Lo importante es este tránsito del mundo a la escena: lo natural se convierte en arte.

Mención aparte merece el tema del honor y de la honra, que puede decirse está presente en casi todas las obras, hasta el punto de haber caracterizado al teatro clásico y estar indisolublemente unido a él. El honor es la base de la convivencia del hombre del siglo XVII, tal como lo presenta el teatro al menos. Y el hombre-personaje lucha por conservarlo, o, más generalmente, por vengar su honor manchado o perdido.

Por último hay que señalar el enorme caudal temático que la comedia española supuso para la historia del teatro europeo contemporáneo y posterior. El teatro francés y el italiano tomaron prestados un buen número de temas del teatro español, con lo cual no hicieron sino repetir lo que los propios escritores clásicos españoles hacían unos de otros. Y entre estos temas ocupan primerísimo lugar dos que se han convertido en mitos literarios y teatrales: Don Juan y Segismundo, procedentes de El burlador de Sevilla y Convidado de piedra, de Tirso de Molina, y de La vida es sueño, de Calderón de la Barca, respectivamente.

Los personajes

Los personajes de la comedia clásica son tipos teatrales que representan tipos humanos generales. No están tratados con profundidad psicológica en la mayoría de los casos, tal como se entiende en el teatro moderno. El estudio y la presentación de la psicología del personaje no entran en los planes dramáticos del escritor, que crea figuras escénicas de una pieza; ellas encarnan prototipos fácilmente reconocibles por el público. Por ejemplo, el poderoso puede estar representado por un príncipe, un capitán, un noble o el mismo rey, pero el público siempre ve en él la figura del poder.

Los personajes más importantes y frecuentes en el drama clásico español son el galán y la dama, como centro de la intriga (amorosa en la mayoría de los casos). Su contrafigura son el gracioso y la criada (o el criado y la graciosa). La figura del gracioso es un rasgo fundamental del teatro clásico; aporta los elementos cómicos y representa el plano social popular, más realista que el mundo ideal de la pareja protagonista. El rey, el noble o el militar representan el poder. Su figura puede ir unida a veces a la del galán (rey joven). El caballero puede tener dos formulaciones: como galán o como figura del honor (padre, hermano, esposo, familiar de edad). Finalmente, el villano representa la figura del honor en el plano popular.

Así pues, los personajes de la comedia cubren todas las capas sociales, figuras nobles y populares representadas por: el rey, el noble, el militar, el caballero, el villano, el galán, la dama, el gracioso y la criada.

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