LITERATURA PROSISTA - LA LITERATURA EN EL SIGLO XVI: La prosa no novelesca - 4ª parte
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Literatura prosista

LA LITERATURA EN EL SIGLO XVI

La prosa no novelesca - 4ª parte


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Formas y temas

El ensayo

odemos considerar, en términos generales, que todas las obras englobadas bajo la denominación de prosa no novelesca son ensayos. Se trata de un género literario breve sobre una materia científica, histórica, literaria, filosófica, etc., pero que, sin tener la profundidad del tratado o la monografía, pone sin embargo un especial cuidado en la amenidad y en la elaboración estilística.

El ensayo surge como género en el siglo XVI de la mano de Michel de Montaigne, a partir de su obra Essais (Ensayos). A Montaigne se le considera el creador de este género, aunque una buena parte de la creación intelectual española del siglo XVI también se engloba en el género ensayístico.

Detalle de portada de los Essais (Los Ensayos)
Detalle de portada de los Essais (Los Ensayos)

Aunque existan precedentes de ensayos en la Antigüedad, ejemplo de las epístolas, es durante el Renacimiento cuando el género consigue una plena independencia, debido al fomento y a la especialización del conocimiento que se manifiesta en este periodo.

Con la Ilustración, el ensayo hallará el punto culminante de su historia, consecuencia del nuevo impulso que este movimiento dio hacia la diversificación y profundización del conocimiento: Voltaire, Diderot, Montesquieu, Rousseau, Adam Smith o Locke, son figuras que contribuyeron al nacimiento de nuevas ciencias como las sociales, la economía, la psicología, las políticas o la física a través del ensayo. De este forma, el ensayo fue escogido por variados autores de diferentes disciplinas para difundir sus teorías e hipótesis.

El diálogo y otras formas

El diálogo fue una de las formas más utilizadas durante todo el siglo XVI. Se trata de una forma literaria impulsada por el humanismo, a imitación de los diálogos clásicos, donde el autor hace hablar a varios personajes y, a través de esos parlamentos, va exponiendo las ideas que pretende transmitir.

Es común que uno de los personajes represente el punto de vista del autor, mientras que los demás cumplen una función de antagonistas, sea para oponerse a la tesis expuesta por el autor, o como medio o comparsas que preguntan, objetan o simplemente son adoctrinados por sus razonamientos.

La epístolas, tanto en prosa como en verso, que constituyen un género de tradición clásica como los diálogos, también se utilizaron para la exposición de ideas, aunque en estos casos las obras ensayísticas fueron calificadas con otras denominaciones: la más frecuente fue "tratado", que de por sí ya indicaba el carácter de ensayo que el autor pretendía imprimir a su obra.

Los temas abarcados fueron muy diversos: desde obras sobre lenguaje y  diccionarios, pasando por obras místicas, y concluyendo en las colecciones de proverbios y misceláneas de variados temas.

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