LENGUA - LINGÜÍSTICA: El lenguaje verbal - 5ª parte
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LINGÜÍSTICA

El lenguaje verbal - 5ª parte


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El signo lingüístico (continuación)

Relaciones sintagmáticas y paradigmáticas

entro del sistema que posee la lengua, un signo mantiene dos clases de relaciones: sintagmáticas y paradigmáticas. Llamamos relaciones sintagmáticas a aquellas que existen entre un signo (o un sonido) con los demás signos (o sonidos, en su caso) que le preceden y siguen en la cadena. Así en:

"Una mujer enlutada esperaba ante la puerta", el signo "mujer" está en relación sintagmática con "enlutada", "esperaba", etc. Al tiempo, se encuentra en relación paradigmática con todos aquellos que podrían figurar en el mismo lugar ("anciana", "señora", "mendiga"..., pero también "hombre", "grupo", "multitud"...). Por tanto, las relaciones paradigmáticas son las que existen entre un signo y cuantos, ya por su significado, ya por su función, podrían aparecer en el punto del enunciado que él ocupa.

Por poner un ejemplo aproximado -no lingüístico-: si acudimos a un restaurante y consultamos la carta, ésta nos ofrece varios paradigmas (el de las entradas, el de los pescados, el de las carnes...). Cuando pedimos un plato de cada uno de estos bloques estamos elaborando una cadena; entre los platos que efectivamente constituyen nuestra comida existen relaciones sintagmáticas.

Una clase de relaciones paradigmáticas es la que hay entre palabras que comparten algún rasgo significativo (campos semánticos); una clase de relaciones sintagmáticas es la concordancia entre sujeto y verbo.

La doble articulación de las lenguas

El signo lingüístico es articulado. Esto quiere decir que se puede descomponer en elementos más pequeños que pueden reaparecer en otros signos. Si en el signo "casa" sustituimos el sonido inicial /k/ por otro, /p/ o /m/, por ejemplo, aparecen nuevos signos, como "pasa" o "masa". Estos elementos (/k/, /p/, /m/) no son signos, pues estamos fragmentando sólo el significante, aunque su presencia determina la formación de uno u otro signo. Los llamamos fonemas o, también, unidades de la segunda articulación.

Las unidades de la primera articulación son, precisamente, los signos elementales. "Casa" puede aparecer en muy diversos mensajes: "se compró una casa", "la casa está ardiendo", "esta casa no es un hogar"... En todos ellos, una misma serie de fonemas -significante- se asocia a un mismo significado ("edificio para habitar, lugar en el que se vive").

No hay que confundir estos signos elementales con las palabras, a pesar del ejemplo. En efecto, en palabras como "marcapasos" distinguimos más de un signo. Pero también en "viejo", donde aparece un significante ("viej-") con su propio significado ("persona de mucha edad"), y otro ("-o") con el de "sexo masculino".

La Lingüística anglosajona denomina morfema a estos signos mínimos que poseen significado propio. Entre nosotros es más usual llamarlos monemas o unidades de la primera articulación.

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