HISTORIA Y ARTE - LA EUROPA DEL BARROCO: Economía y sociedad - 2ª parte
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Historia y Arte

LA EUROPA DEL BARROCO

Economía y sociedad - 2ª parte


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La economía del siglo XVII (continuación)

rancia fue el país que más intensamente mantuvo la postura mercantilista y proteccionista, sobre todo a lo largo de la segunda mitad del siglo. Así, durante el reinado de Luis XIV, Colbert, ministro de Hacienda, impulsó la creación de fábricas, ya como monopolios estatales, ya como empresas manufactureras subvencionadas (fábricas de armas, de porcelanas, de cristalerías, de perfumes, etc.); pero, sobre todo, Colbert entendió la economía de país como un todo que debía estar organizado y dirigido mediante una planificación centralista que procura la riqueza de la nación; para ello no dudó en adoptar medidas tales como la supresión de las aduanas interiores, el impulso de la marina mercante o la mejora de la red de carreteras.

Esta idea de control centralizado de la economía, así como el carácter nacionalista de la misma, encajaban perfectamente con el espíritu absolutista de las monarquías de la época.

Aunque algo más tardíamente, Inglaterra también puso en práctica los principios del mercantilismo y desarrolló determinadas industrias como la textil con una finalidad claramente exportadora.

Holanda, por su parte, orientó su economía, dentro del marco mercantilista, más hacia lo estrictamente comercial, poniendo sus miras en el mundo colonial. Los comerciantes y banqueros holandeses entendieron que era posible un aprovechamiento de las colonias que no se limitara a los metales preciosos. Así, las compañías comerciales holandesas (Compañía de las Indias Orientales y Compañía de las Indias Occidentales) desarrollaron una gran actividad y con sus potentísimas flotas lograron arrebatarle a Portugal, aprovechando su guerra de independencia con España, parte de sus enclaves comerciales de Asia (Goa) o fundaron sus propias colonias en África (El Cabo), en América (Guayana) y en el sudeste asiático (Sumatra, Java, etc.). Desde todos estos lugares los comerciantes holandeses llevaron al puerto de Amsterdam especias, alimentos y muy variados productos que, con precios muy competitivos, distribuían por toda Europa. El imperio comercial holandés se completó con el tráfico de productos del norte y este de Europa (pieles y maderas) y con la industria de salazones de pescado que su flota pesquera obtenía en las aguas de Terranova.

El modelo comercial holandés pronto fue seguido por los ingleses, que empezaron adoptando las medidas proteccionistas de las actas de navegación, con las que se pretendía potenciar a la marina mercante inglesa. El Acta de Navegación de 1651 limitaba la arribada de los buques holandeses a sus costas. De ese modo comenzaron a ponerse las bases del futuro imperio colonial inglés que ya tenía instalados en América sus primeros colonos y hacía tiempo que practicaba la piratería a costa de los galeones españoles.

A comienzos del siglo XVIII con los privilegios mercantiles que Inglaterra obtuvo en el Tratado de Utrech (1713), el colonialismo británico dio un paso definitivo y logró ocupar el lugar que durante casi todo el siglo XVII habían ocupado los holandeses.

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