HISTORIA Y ARTE - LAS CIVILIZACIONES FLUVIALES: Mesopotamia - 5ª parte
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Historia y Arte

LAS CIVILIZACIONES FLUVIALES

Mesopotamia - 5ª parte


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Mentalidad y pensamiento (continuación)

a consideración divina de los reyes se mantuvo hasta que, hacia el 1700, Hammurabi funda en torno a Babilonia su imperio. Este nuevo monarca no fue ajeno, no obstante, a la importancia de la religión con respecto al poder.

Así, el Imperio babilónico supuso la llegada de un nuevo dios, Marduk, que, aunque aparecía como protector de Babilonia no estuvo desvinculado de las divinidades anteriores. Incluso la llegada de los asirios, que supuso la destrucción de numerosas ciudades, pretendió, sin embargo, introducir sus propios dioses en la complicada genealogía divina que, para entonces, era el panteón mesopotámico.

Independientemente de que cada ciudad estuviese bajo la protección de un dios, el sistema religioso mesopotámico fue complejo por su gran cantidad de divinidades. En tablillas encontradas en la ciudad de Uruk se señalan 600 dioses celestes y 600 terrestres, pero la lista alcanza más de 2 500 divinidades.

Las prácticas religiosas consistían, fundamentalmente, en cumplir los ritos y las obligaciones que los fieles tenían ante las diferentes deidades.

La religión mesopotámica no parece que tuviera una idea de salvación claramente definida y, en cuanto a la creación del hombre, ésta se explicaba como necesaria para servir a los dioses, que estaban concebidos antropomórficamente. Éstos estaban emparentados entre sí en una compleja mitología que se ampliaba con la llegada de cada nuevo dios. Había dioses para todo, pero destacaban aquellos que representaban la existencia de genios bienhechores y de demonios causantes de males.

En la época sumero-acadia destacaron los siguientes dioses: Ninguirsu (señor de Lagash), Ninurta (dios de la naturaleza), Gula (esposa de Ninurta y diosa de la salud), Nergal (dios del país sin retorno, infierno donde moran los muertos y centro de la fecundidad), Ishtar (esposa de Anú, uno de los primeros dioses sumerios) y el héroe Gilgamesh (semi-dios caballeresco y aventurero de origen acadio).

En época de la primera dominación babilónica se impuso el dios Marduk y la llegada de los asirios trajo consigo al dios Assur, rey de todos los dioses y a Nabuî, que actuaba como escriba de los dioses, escribiendo en el cielo con los astros, por lo que fue considerado el dios de los astrólogos. Entre los dioses-astros hay que citar a Sin, la luna; Shamash, el sol e Ishtar, el planeta Venus, ya mencionado.

El desarrollo de la astrología, que debió tener su origen en la necesidad de elaborar un calendario, tuvo una gran incidencia en el mundo religioso. A cada dios le correspondía, además de un número, un animal y un astro; así y por extensión, a cada hombre le correspondía también una estrella y su destino, por lo tanto, estaba unido al del astro.

Estas prácticas astrológicas llevaron a los mesopotámicos a la configuración de las constelaciones celestes, gran parte de las cuales han llegado hasta nosotros.

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