{"id":919,"date":"2010-11-27T00:36:05","date_gmt":"2010-11-26T22:36:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=919"},"modified":"2010-11-27T00:36:05","modified_gmt":"2010-11-26T22:36:05","slug":"%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xxi-homero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xxi-homero\/","title":{"rendered":"\u201cLa Odisea\u201d (XXI) [Homero]"},"content":{"rendered":"<p><strong>CANTO XXI<\/strong><\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>Atenea, la deidad de ojos de lechuza, inspir\u00f3le en el coraz\u00f3n a la discreta Penelopea, hija de Icario, que en la propia casa de Odiseo les sacara a los pretendientes el arco y el blanquizco hierro, a fin de celebrar el certamen que hab\u00eda de ser el preludio de su matanza. Subi\u00f3 Penelopea la alta escalera de la casa; tom\u00f3 en su robusta mano una hermosa llave bien curvada, de bronce, con el cabo de marfil; y se fue con las siervas al aposento m\u00e1s interior, donde guardaba las alhajas del rey -bronce, oro y labrado hierro-, y tambi\u00e9n el flexible arco y la aljaba para las flechas, que conten\u00eda muchas y dolorosas saetas; dones ambos que a Odiseo le hab\u00eda hecho su hu\u00e9sped Ifito Eur\u00edtida, semejante a los inmortales, cuando se junt\u00f3 con \u00e9l en Lacedemonia. Encontr\u00e1ronse en Mesena, en casa del belicoso Ort\u00edloco. Odiseo iba a cobrar una deuda de todo el pueblo, pues los mesenios se hab\u00edan llevado de Itaca, en naves de muchos bancos, trescientas ovejas con sus pastores:<\/p>\n<p>20<\/p>\n<p>Por esta causa Odiseo, que a\u00fan era joven, emprendi\u00f3 como embajador aquel largo viaje, enviado por su padre y otros ancianos. A su vez, Ifito iba en busca de doce yeguas de vientre con sus potros, pacientes en el trabajo, que antes le hab\u00edan robado y que luego hab\u00edan de ser la causa de su muerte y miserable destino; pues, habi\u00e9ndose llegado a Heracles, hijo de Zeus, var\u00f3n de \u00e1nimo esforzado que sab\u00eda acometer grandes haza\u00f1as, \u00e9se le mat\u00f3 en su misma casa, sin embargo de tenerlo por hu\u00e9sped. \u00a1Inicuo! No temi\u00f3 la venganza de los dioses, ni respet\u00f3 la mesa que le puso \u00e9l en persona: mat\u00f3le y retuvo en su palacio las yeguas de fuertes cascos. Cuando Ifito iba, pues, en busca de las mentadas yeguas, se encontr\u00f3 con Odiseo y le dio el arco que antiguamente hab\u00eda usado el gran Eurito y que \u00e9ste leg\u00f3 a su v\u00e1stago al morir en su excelsa casa; y Odiseo por su parte, regal\u00f3 a Ifito afilada espada y fornida lanza; presentes que hubieran originado entre ambos cordial amistad, mas los h\u00e9roes no llegaron a verse el uno en la mesa del otro, porque el hijo de Zeus mat\u00f3 antes a Ifito Eur\u00edtida, semejante a los inmortales. Y el divino Odiseo llevaba en su patria el arco que le hab\u00eda dado Ifito, pero no lo quiso tomar al partir para la guerra en las negras naves; y lo dej\u00f3 en el palacio como memoria de su caro hu\u00e9sped.<\/p>\n<p>42<\/p>\n<p>As\u00ed que la divina entre las mujeres lleg\u00f3 al aposento y puso el pie en el umbral de encina que en otra \u00e9poca hab\u00eda pulido el art\u00edfice con gran habilidad y enderezado por medio de un nivel alzando los dos postes en que hab\u00eda de encajar la espl\u00e9ndida puerta; desat\u00f3 la correa del anillo, meti\u00f3 la llave y corri\u00f3 los cerrojos de la puerta, empuj\u00e1ndola hacia dentro. Rechinaron las hojas como muge un toro que pace en la pradera -\u00a1tanto ruido produjo la hermosa puerta al empuje de la llave!- y abri\u00e9ronse inmediatamente. Penelopea subi\u00f3 al excelso tablado donde estaban las arcas de los perfumados vestidos; y, tendiendo el brazo, descolg\u00f3 de un clavo el arco con la funda espl\u00e9ndida que lo envolv\u00eda. Sent\u00f3se all\u00ed mismo, teni\u00e9ndolo en sus rodillas, llor\u00f3 ruidosamente y sac\u00f3 de la funda el arco del rey. Y cuando ya estuvo harta de llorar y de gemir, fuese hacia la habitaci\u00f3n donde se hallaban los ilustres pretendientes; y llev\u00f3 en su mano el flexible arco y la aljaba para las flechas, la cual conten\u00eda abundantes y dolorosas saetas. Juntamente con Penelopea, llevaban las siervas una caja con mucho hierro y bronce que serv\u00edan para los juegos del rey.<\/p>\n<p>63<\/p>\n<p>Cuando la divina entre las mujeres hubo llegado adonde estaban los pretendientes, par\u00f3se ante la columna que sosten\u00eda el techo s\u00f3lidamente construido, con las mejillas cubiertas por luciente velo y una honrada doncella a cada lado. Entonces habl\u00f3 a los pretendientes, dici\u00e9ndoles estas palabras:<\/p>\n<p>68<\/p>\n<p>\u2014O\u00eddme, ilustres pretendientes, los que hab\u00e9is ca\u00eddo sobre esta casa para comer y beber de continuo durante la prolongada ausencia de mi esposo, sin poder hallar otra excusa que la intenci\u00f3n de casaros conmigo y tenerme por mujer. Ea, pretendientes m\u00edos, os espera este certamen: pondr\u00e9 aqu\u00ed el gran arco del divino Odiseo, y aqu\u00e9l que m\u00e1s f\u00e1cilmente lo maneje, lo tienda y haga pasar una flecha por el ojo de las doce segures, ser\u00e1 con quien yo me vaya, dejando esta casa a la que vine doncella, que es tan hermosa, que est\u00e1 tan abastecida, y de la cual me figuro que habr\u00e9 de acordarme aun entre sue\u00f1os.<\/p>\n<p>80<\/p>\n<p>Tales fueron sus palabras; y mand\u00f3 en seguida a Eumeo, el divinal porquerizo, que ofreciera a los pretendientes el arco y el blanquizco hierro. Eumeo lo recibi\u00f3 llorando y lo puso en tierra; y desde la parte contraria el boyero, al ver el arco de su se\u00f1or, llor\u00f3 tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>84<\/p>\n<p>Y Ant\u00ednoo les increp\u00f3, dici\u00e9ndoles de esta suerte:<\/p>\n<p>85<\/p>\n<p>\u2014\u00a1R\u00fasticos necios que no pens\u00e1is m\u00e1s que en lo del d\u00eda! \u00a1Ah, m\u00edseros! \u00bfPor qu\u00e9, vertiendo l\u00e1grimas, conmov\u00e9is el \u00e1nimo de esta mujer, cuando ya lo tiene sumido en el dolor desde que perdi\u00f3 a su consorte? Comed ah\u00ed, en silencio, o \u00eddos afuera a llorar; dejando ese pulido arco que ha de ser causa de un certamen fatigoso para los pretendientes, pues creo que nos ser\u00e1 dif\u00edcil armarlo. Que no hay entre todos los que aqu\u00ed estamos un hombre como fue Odiseo. Le vi y de \u00e9l guardo memoria, aunque en aquel tiempo yo era ni\u00f1o.<\/p>\n<p>96<\/p>\n<p>As\u00ed les habl\u00f3, pero all\u00e1 dentro en su \u00e1nimo ten\u00eda esperanzas de armar el arco y hacer pasar la flecha por el hierro; aunque deb\u00eda gustar antes que nadie la saeta despedida por las manos del intachable Odiseo, a quien estaba ultrajando en su palacio y aun incitaba a sus compa\u00f1eros a que tambi\u00e9n lo hiciesen.<\/p>\n<p>101<\/p>\n<p>Mas el esforzado y divinal Tel\u00e9maco les dijo:<\/p>\n<p>102<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, dioses! En verdad que Zeus Croni\u00f3n me ha vuelto el juicio. Dice mi madre querida, siendo tan discreta, que se ir\u00e1 con otro y saldr\u00e1 de esta casa; y yo me r\u00edo y me deleito con \u00e1nimo insensato. Ea, pretendientes, ya que os espera este certamen por una mujer que no tiene par en el pa\u00eds <a id=\"Aqueos\" name=\"Aqueos\"><\/a>aqueos ni en la sacra Pilos, ni en Argos, ni en Micenas, ni en la misma Itaca, ni en el oscuro continente, como vosotros mismos lo sab\u00e9is. \u00bfQu\u00e9 necesidad tengo yo de alabar a mi madre? Ea, pues, no difir\u00e1is la lucha con pretextos y no tard\u00e9is en hacer la prueba de armar el arco, para que os veamos. Tambi\u00e9n yo lo intentar\u00e9; y si logro armarlo y traspasar con la flecha el hierro, mi veneranda madre no me dar\u00e1 el disgusto de irse con otro y desamparar el palacio; pues me dejar\u00eda en \u00e9l, cuando ya pudiera alcanzar la victoria en los hermosos juegos de mi padre.<\/p>\n<p>118<\/p>\n<p>Dijo; y, poni\u00e9ndose en pie, se quit\u00f3 el purp\u00fareo manto y descolg\u00f3 de su hombro la aguda espada. Acto continuo comenz\u00f3 hincando las segures, abriendo para todas un gran surco, aline\u00e1ndolas a cordel, y poniendo tierra a entrambos lados. Todos se quedaron pasmados al notar con qu\u00e9 buen orden las colocaba sin haber visto nunca aquel juego.<\/p>\n<p>124<\/p>\n<p>Seguidamente fuese al umbral y prob\u00f3 a tender el arco. Tres veces lo movi\u00f3, con el deseo de armarlo, y tres veces hubo de desistir de su intento; aunque sin perder la esperanza de tirar de la cuerda y hacer pasar la flecha a trav\u00e9s del hierro. Y lo habr\u00eda armado tirando con gran fuerza por la cuarta vez; pero Odiseo se lo prohibi\u00f3 con una se\u00f1a y le contuvo contra su deseo.<\/p>\n<p>130<\/p>\n<p>Entonces habl\u00f3 de esta manera el esforzado y divinal Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>131<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, dioses! O tengo que ser en adelante ruin y menguado, o soy a\u00fan demasiado joven y no puedo confiar en mis brazos para rechazar a quien me ultraja. Mas, ea, probad el arco vosotros, que me super\u00e1is en fuerzas, y acabemos el certamen.<\/p>\n<p>136<\/p>\n<p>Diciendo as\u00ed, puso el arco en el suelo, arrim\u00e1ndolo a las tablas de la puerta que estaban s\u00f3lidamente unidas y bien pulimentadas, dej\u00f3 la veloz saeta apoyada en el hermoso anillo, y volvi\u00f3se al asiento que antes ocupaba.<\/p>\n<p>140<\/p>\n<p>Y Ant\u00ednoo, hijo de Eupites, les habl\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>141<\/p>\n<p>\u2014Levantaos consecutivamente, compa\u00f1eros, empezando por la derecha del lugar donde se escancia el vino.<\/p>\n<p>143<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 Ant\u00ednoo y a todos les plugo cuanto dijo. Levant\u00f3se el primero, Leodes, hijo de Enope, el cual era el ar\u00faspice de los pretendientes y acostumbraba sentarse en lo m\u00e1s hondo, al lado de la magn\u00edfica cratera, siendo el \u00fanico que aborrec\u00eda las iniquidades y que se indignaba contra los dem\u00e1s pretendientes. Tal fue quien primero tom\u00f3 el arco y la veloz flecha.<\/p>\n<p>149<\/p>\n<p>En seguida se encamin\u00f3 al umbral y prob\u00f3 el arco; mas no pudo tenderlo, que antes se le fatigaron, con tanto tirar, sus manos blandas y no encallecidas. Y al momento habl\u00f3les as\u00ed a los dem\u00e1s pretendientes:<\/p>\n<p>152<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, amigos! Yo no puedo armarlo; t\u00f3melo otro. Este arco privar\u00e1 del \u00e1nimo y de la vida a muchos pr\u00edncipes, porque es preferible la muerte a vivir sin realizar el intento que nos re\u00fane aqu\u00ed continuamente y que nos hace aguardar d\u00eda tras d\u00eda. Ahora cada cual espera en su alma que se le cumplir\u00e1 el deseo de casarse con Penelopea, la esposa de Odiseo; mas, tan pronto como vea y pruebe el arco, ya puede dedicarse a pretender a otra aquea, de hermoso peplo, solicit\u00e1ndola con regalo de boda; y luego se casar\u00e1 aqu\u00e9lla con quien le haga m\u00e1s presentes y venga designado por el destino.<\/p>\n<p>163<\/p>\n<p>Dichas estas palabras, apart\u00f3 de s\u00ed el arco, arrim\u00e1ndolo a las tablas de la puerta, que estaban s\u00f3lidamente unidas y bien pulimentadas, dej\u00f3 la veloz saeta apoyada en el hermoso anillo, y volvi\u00f3se al asiento que antes ocupaba.<\/p>\n<p>167<\/p>\n<p>Y Ant\u00ednoo le increp\u00f3, dici\u00e9ndole de esta suerte:<\/p>\n<p>168<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Leodes! \u00a1Qu\u00e9 palabras tan graves y molestas se te escaparon del cerco de los dientes! Me indign\u00e9 al o\u00edrlas. Dices que este arco privar\u00e1 del \u00e1nimo y de la vida a los pr\u00edncipes, tan s\u00f3lo porque no puedes armarlo. No te pari\u00f3 tu madre veneranda para que entendieses en manejar el arco y las saetas; pero ver\u00e1s c\u00f3mo lo tienden muy pronto otros ilustres pretendientes.<\/p>\n<p>175<\/p>\n<p>As\u00ed le dijo, y al punto dio al cabrero Melantio la siguiente orden:<\/p>\n<p>176<\/p>\n<p>\u2014Ve Melantio, enciende fuego en la sala, coloca junto al hogar un sill\u00f3n con una pelleja y trae una gran bola de sebo del que hay en el interior, para que los j\u00f3venes, calentando el arco y unt\u00e1ndolo con grasa, probemos de armarlo y terminemos este certamen.<\/p>\n<p>181<\/p>\n<p>As\u00ed dijo. Melantio se puso inmediatamente a encender el fuego infatigable, coloc\u00f3 junto al mismo un sill\u00f3n con una pelleja y sac\u00f3 una gran bola de sebo del que hab\u00eda en el interior.<\/p>\n<p>184<\/p>\n<p>Unt\u00e1ndolo con sebo y calent\u00e1ndolo en la lumbre, fueron probando el arco todos los j\u00f3venes; mas no consiguieron tenderlo, porque les faltaba gran parte de la fuerza que para ello se requer\u00eda.<\/p>\n<p>186<\/p>\n<p>Y ya s\u00f3lo quedaban sin probarlo Ant\u00ednoo y el deiforme Eur\u00edmaco que eran los pr\u00edncipes entre los pretendientes y a todos superaban por su fuerza.<\/p>\n<p>188<\/p>\n<p>Entonces salieron juntos de la casa el boyero y el porquerizo del divinal Odiseo; sigui\u00f3les \u00e9ste y d\u00edjoles con suaves palabras as\u00ed que dejaron a su espalda la puerta y el patio:<\/p>\n<p>193<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Boyero y t\u00fa, porquerizo! \u00bfOs revelar\u00e9 lo que pienso o lo mantendr\u00e9 oculto? Mi \u00e1nimo me ordena que lo diga. \u00bfCu\u00e1les fuerais para ayudar a Odiseo, si llegara de s\u00fabito porque alguna deidad nos lo trajese? \u00bfOs pondr\u00edais de parte de los pretendientes o del propio Odiseo? Contestad como vuestro coraz\u00f3n y vuestro \u00e1nimo os lo dicten.<\/p>\n<p>199<\/p>\n<p>Dijo entonces el boyero:<\/p>\n<p>200<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Padre Zeus! Ojal\u00e1 me cumplas este voto: que vuelva aquel var\u00f3n tra\u00eddo por alguna deidad. T\u00fa ver\u00edas, si as\u00ed sucediese, cu\u00e1l es mi fuerza y de qu\u00e9 brazos dispongo.<\/p>\n<p>203<\/p>\n<p>Eumeo suplic\u00f3 asimismo a todos los dioses que el prudente Odiseo volviera a su casa. Cuando el h\u00e9roe conoci\u00f3 el verdadero sentir de entrambos, habl\u00f3les nuevamente diciendo de esta suerte:<\/p>\n<p>207<\/p>\n<p>\u2014Pues dentro est\u00e1, aqu\u00ed lo ten\u00e9is, yo soy, que despu\u00e9s de pasar muchos trabajos, he vuelto en el vig\u00e9simo a\u00f1o a la patria tierra. Conozco que entre mis esclavos tan solamente vosotros deseabais mi vuelta, pues no he o\u00eddo que ning\u00fan otro hiciera votos para que tornara a esta casa. Os voy a revelar con sinceridad lo que ha de llevarse a efecto. Si por ordenarlo un dios, sucumben a mis manos los eximios pretendientes, os buscar\u00e9 esposa, os dar\u00e9 bienes y sendas casas labradas junto a la m\u00eda, y os considerar\u00e9 en lo sucesivo como compa\u00f1eros y hermanos de Tel\u00e9maco Y, si quer\u00e9is, ea, voy a mostraros una manifiesta se\u00f1al para que me reconozc\u00e1is y se convenza vuestro \u00e1nimo: la cicatriz de la herida que me hizo un jabal\u00ed con su blanco diente cuando fui al Parnaso con los hijos de Aut\u00f3lico.<\/p>\n<p>221<\/p>\n<p>Apenas hubo dicho estas palabras, apart\u00f3 los andrajos para ense\u00f1arles la extensa cicatriz. Ambos la vieron y examinaron cuidadosamente, y acto continuo rompieron en llanto, echaron los brazos sobre el prudente Odiseo y, apret\u00e1ndole, le besaron la cabeza y los hombros. Odiseo, a su vez, bes\u00f3les la cabeza y las manos. Y entregados al llanto los dejara el sol al ponerse, si el propio Odiseo no les hubiese calmado, dici\u00e9ndoles de esta suerte:<\/p>\n<p>228<\/p>\n<p>\u2014Cesad ya de llorar y de gemir: no sea que alguno salga del palacio, lo vea y se vaya a contarlo all\u00e1 dentro. Entrar\u00e9is en el palacio, pero no juntos, sino uno tras otro: yo primero y vosotros despu\u00e9s. Tened sabida la se\u00f1al que os quiero dar y es la siguiente: los otros, los ilustres pretendientes, no han de permitir que se me de el arco y el carcaj; pero t\u00fa, divinal Eumeo, ll\u00e9valo por la habitaci\u00f3n, p\u00f3nmelo en las manos, y di a las mujeres que cierren las s\u00f3lidas puertas de las estancias, y que si alguna oyere gemido o estr\u00e9pito de hombres dentro de las paredes de nuestra sala, no se asome y qu\u00e9dese all\u00ed, en silencio junto a su labor. Y a ti, divinal Filetio, te conf\u00edo las puertas del patio para que las cierres, corriendo el cerrojo; que sujetaras mediante un nudo.<\/p>\n<p>242<\/p>\n<p>Hablando as\u00ed, entr\u00f3se por el c\u00f3modo palacio y fue a sentarse en el mismo sitio que antes ocupaba. Luego penetraron tambi\u00e9n los dos esclavos del divinal Odiseo.<\/p>\n<p>245<\/p>\n<p>Ya Eur\u00edmaco manejaba el arco, d\u00e1ndole vueltas y calent\u00e1ndolo, ora por esta, ora por aquella parte, al resplandor del fuego. Mas ni a\u00fan as\u00ed consigui\u00f3 armarlo, por lo cual, sintiendo gran angustia en su coraz\u00f3n glorioso, suspir\u00f3 y dijo de esta suerte:<\/p>\n<p>249<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, dioses! Grande es el pesar que siento por m\u00ed y por vosotros todos. Y aunque me afligen las frustradas nupcias, no tanto me lamento por ellas -pues hay muchas aqueas en la propia Itaca, rodeada por el mar y en las restantes ciudades-, como por ser nuestras fuerzas de tal modo inferiores a las del divinal Odiseo que no podamos tender su arco: \u00a1verg\u00fcenza ser\u00e1 que lleguen a saberlo los venideros!<\/p>\n<p>256<\/p>\n<p>Entonces Ant\u00ednoo, hijo de Eupites, les habl\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>257<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eur\u00edmaco! No ser\u00e1 as\u00ed y t\u00fa mismo lo conoces. Ahora, mientras se celebra en la poblaci\u00f3n la sacra fiesta del dios, \u00bfqui\u00e9n lograr\u00eda tender el arco? Ponedlo en tierra tranquilamente y permanezcan clavadas todas las segures, pues no creo que se las lleve ninguno de los que frecuentan el palacio de Odiseo Laert\u00edada.<\/p>\n<p>263<\/p>\n<p>Mas, ea comience el escanciano a repartir las copas para que hagamos la libaci\u00f3n, y dejemos ya el corvo arco. Y ordenad al cabrero Melantio que al romper el d\u00eda se venga con algunas cabras, las mejores de todos sus reba\u00f1os, a fin de que, en ofreciendo los muslos, a Apolo, c\u00e9lebre por su arco, probemos de armar el de Odiseo y terminemos este certamen.<\/p>\n<p>269<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 Ant\u00ednoo y a todos les plugo lo que propon\u00eda. Los heraldos di\u00e9ronles aguamanos y los mancebos coronaron de bebida las crateras y las distribuyeron despu\u00e9s de ofrecer en copas las primicias.<\/p>\n<p>273<\/p>\n<p>No bien se hicieron las libaciones y bebi\u00f3 cada uno cuanto deseara, el ingenioso Odiseo, meditando enga\u00f1os, les habl\u00f3 de este modo:<\/p>\n<p>275<\/p>\n<p>\u2014O\u00eddme, pretendientes de la ilustre reina, para que os exponga lo que en mi pecho el \u00e1nimo me ordena deciros; y he de rog\u00e1rselo en particular a Eur\u00edmaco y al deiforme Ant\u00ednoo, que ha pronunciado estas oportunas palabras; dejad por ahora el arco y atended a los dioses, y ma\u00f1ana alg\u00fan numen dar\u00e1 br\u00edos a quien le plazca.<\/p>\n<p>281<\/p>\n<p>Ea, entregadme el pulido arco y probar\u00e9 con vosotros mis brazos y mi fuerza: si por ventura hay en mis flexibles miembros el mismo vigor que antes, o ya se lo hicieron perder la vida errante y la carencia de cuidado.<\/p>\n<p>285<\/p>\n<p>As\u00ed dijo. Todos sintieron gran indignaci\u00f3n, temiendo que armase el pulido arco. Y Ant\u00ednoo le increp\u00f3, habl\u00e1ndole de esta manera:<\/p>\n<p>288<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, el m\u00e1s miserable de los forasteros! No hay en ti ni pizca de juicio \u00bfNo te basta estar sentado tranquilamente en el fest\u00edn con nosotros, los ilustres, sin que se te prive de ninguna de las cosas del banquete, y escuchar nuestras palabras y conversaciones que no oye forastero ni mendigo alguno? Sin duda te trastorna el dulce vino, que suele perjudicar a quien lo bebe \u00e1vida y descomedidamente. El vino da\u00f1\u00f3 al \u00ednclito centauro Euriti\u00f3n cuando fue al pa\u00eds de los lapitas y se hall\u00f3 en el palacio del magn\u00e1nimo Pir\u00edtoo Tan luego como tuvo la raz\u00f3n ofuscada por el vino, enloqueciendo, llev\u00f3 al cabo perversas acciones en la morada de Pir\u00edtoo; los h\u00e9roes, pose\u00eddos de dolor, arroj\u00e1ronse sobre \u00e9l y, arrastr\u00e1ndolo hacia la puerta, le cortaron con el cruel bronce orejas y narices; y as\u00ed se fue, con la inteligencia trastornada y sufriendo el castigo de su falta con \u00e1nimo demente.<\/p>\n<p>303<\/p>\n<p>Tal origen tuvo la contienda entre los centauros y los hombres, mas aqu\u00e9l fue quien primero se atrajo el infortunio por haberse llenado de vino. De semejante modo, te anuncio a ti una gran desgracia si llegares a tender el arco pues no habr\u00e1 quien te defienda en este pueblo, y pronto te enviaremos en negra nave al rey Equeto, plaga de todos los mortales, del cual no has de escapar sano y salvo. Bebe, pues, tranquilamente y no te metas a luchar con hombres que son m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n<p>311<\/p>\n<p>Entonces la discreta Penelopea le habl\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>312<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ant\u00ednoo! No es decoroso ni justo que se ultraje a los hu\u00e9spedes de Tel\u00e9maco sean cuales fueren los que vengan a este palacio \u00bfPor ventura crees que si el hu\u00e9sped, confiando en sus manos y en su fuerza, tendiese el grande arco de Odiseo, me llevar\u00eda a su casa para tenerme por mujer propia? Ni \u00e9l mismo concibi\u00f3 en su pecho semejante esperanza, ni por su causa ha de comer ninguno de vosotros con el \u00e1nimo triste; pues esto no se puede pensar razonablemente.<\/p>\n<p>320<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le Eur\u00edmaco, hijo de P\u00f3libo:<\/p>\n<p>321<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hija de Icario! \u00a1Discreta Penelopea! No creemos que \u00e9ste se te haya de llevar, ni el pensarlo fuera razonable, pero nos dan verg\u00fcenza los dizques de los hombres y de las mujeres; no sea que exclame alg\u00fan aqueo peor que nosotros:<\/p>\n<p>325<\/p>\n<p>\u00abHombres muy inferiores pretenden la esposa de un var\u00f3n intachable y no pueden armar el pulido arco; mientras que un mendigo que lleg\u00f3 errante, tendi\u00f3lo con facilidad e hizo pasar la flecha a trav\u00e9s del hierro\u00bb. As\u00ed dir\u00e1n, cubri\u00e9ndonos de oprobio.<\/p>\n<p>330<\/p>\n<p>Repuso entonces la discreta Penelopea:<\/p>\n<p>331<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eur\u00edmaco! No es posible que en el pueblo gocen de buena fama los que injurian a un var\u00f3n principal, devorando lo de su casa: \u00bfpor qu\u00e9 os hac\u00e9is merecedores de estos oprobios? El hu\u00e9sped es alto y vigoroso, y se precia de tener por padre a un hombre de buen linaje. Ea, entregadle el pulido arco y veamos. Lo que voy a decir se llevar\u00e1 a cumplimiento: si tendiere el arco por concederle Apolo esta gloria, le pondr\u00e9 un manto y una t\u00fanica, vestidos magn\u00edficos; le regalar\u00e9 un agudo dardo para que se defienda de los hombres y de los perros, y tambi\u00e9n una espada de doble filo; le dar\u00e9 sandalias para los pies y le enviar\u00e9 adonde su coraz\u00f3n y su \u00e1nimo deseen.<\/p>\n<p>343<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>344<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Madre m\u00eda! Ninguno de los aqueos tiene poder superior al m\u00edo para dar o rehusar el arco a quien me plazca, entre cuantos mandan en la \u00e1spera Itaca o en las islas cercanas a la Elide, tierra f\u00e9rtil de caballos: por consiguiente, ninguno de \u00e9stos podr\u00eda forzarme, oponi\u00e9ndose a mi voluntad, si quisiera dar de una vez este arco al hu\u00e9sped, aunque fuese para que se lo llevara. Vuelve a tu habitaci\u00f3n, oc\u00fapate en las labores que te son propias, el telar y la rueca, y ordena a las esclavas que se apliquen al trabajo, y del arco nos cuidaremos los hombres y principalmente yo, cuyo es el mando de esta casa.<\/p>\n<p>354<\/p>\n<p>Asombrada se fue Penelopea a su habitaci\u00f3n, poniendo en su \u00e1nimo las discretas palabras de su hijo. Y as\u00ed que hubo llegado con las esclavas al aposento superior, llor\u00f3 por Odiseo, su querido consorte, hasta que Atenea, la de ojos de lechuza, difundi\u00f3le en los p\u00e1rpados el dulce sue\u00f1o.<\/p>\n<p>359<\/p>\n<p>En tanto, el divinal porquerizo tom\u00f3 el corvo arco para llev\u00e1rselo al hu\u00e9sped; mas todos los pretendientes empezaron a baldonarle dentro de la sala, y uno de aquellos j\u00f3venes soberbios le habl\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>362<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAd\u00f3nde llevas el corvo arco, oh porquero no digno de envidia, oh vagabundo? Pronto te devorar\u00e1n, junto a los marranos y lejos de los hombres, los \u00e1giles canes que t\u00fa mismo has criado, si Apolo y los dem\u00e1s inmortales dioses no fueren propicios.<\/p>\n<p>366<\/p>\n<p>As\u00ed dec\u00edan, y \u00e9l volvi\u00f3 a poner el arco en el mismo sitio, asustado de que le baldonaran tantos hombres dentro de la sala. Mas Tel\u00e9maco le amenaz\u00f3, grit\u00e1ndole desde el otro lado:<\/p>\n<p>369<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Abuelo! Sigue adelante con el arco, que muy pronto ver\u00edas que no obras bien obedeciendo a todos: no sea que yo, aun siendo el m\u00e1s joven, te eche al campo y te hiera a pedradas, ya que te aventajo en fuerzas. Ojal\u00e1 superase de igual modo, en brazos y fuerzas, a todos los pretendientes que hay en el palacio, pues no tardar\u00eda en arrojar a alguno vergonzosamente de la casa, porque maquina acciones malvadas.<\/p>\n<p>376<\/p>\n<p>As\u00ed les habl\u00f3; y todos los pretendientes lo recibieron con blandas risas, olvidando su terrible c\u00f3lera contra Tel\u00e9maco. El porquerizo tom\u00f3 el arco, atraves\u00f3 la sala y, deteni\u00e9ndose cabe el prudente Odiseo, se lo puso en las manos.<\/p>\n<p>380<\/p>\n<p>Seguidamente, llam\u00f3 al ama Euriclea y le habl\u00f3 de este modo:<\/p>\n<p>381<\/p>\n<p>\u2014Tel\u00e9maco te manda, prudente Euriclea, que cierres las s\u00f3lidas puertas de las estancias y que si alguna de las esclavas oyere gemidos o estr\u00e9pito de hombres dentro de las paredes de nuestra sala, no se asome y qu\u00e9dese all\u00ed, en silencio, junto a su labor.<\/p>\n<p>386<\/p>\n<p>As\u00ed le dijo, y ninguna palabra vol\u00f3 de los labios de Euriclea que cerr\u00f3 las puertas de las c\u00f3modas habitaciones.<\/p>\n<p>388<\/p>\n<p>Filetio, a su vez, sali\u00f3 de la casa silenciosamente, fue a entornar las puertas del bien cercado patio y como hallara debajo del p\u00f3rtico el cable de papiro de una corva embarcaci\u00f3n, las at\u00f3 con \u00e9l. Luego volvi\u00f3 a entrar y sent\u00f3se en el mismo sitio que antes ocupaba, con los ojos clavados en Odiseo. Ya \u00e9ste manejaba el arco, d\u00e1ndole vueltas por todas partes y probando ac\u00e1 y acull\u00e1: no fuese que la carcoma hubiera ro\u00eddo el cuerno durante la ausencia del rey. Y uno de los presentes dijo al que ten\u00eda m\u00e1s cercano:<\/p>\n<p>397<\/p>\n<p>\u2014Debe ser experto y h\u00e1bil en manejar arcos, o quiz\u00e1s haya en su casa otros semejantes, o lleve traza de construirlos: de tal modo le da vueltas en sus manos ac\u00e1 y acull\u00e1 ese vagabundo instruido en malas artes.<\/p>\n<p>401<\/p>\n<p>Otro de aquellos j\u00f3venes soberbios habl\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>402<\/p>\n<p>\u2014\u00a1As\u00ed alcance tanto provecho, como en su vida podr\u00e1 armar el arco!<\/p>\n<p>404<\/p>\n<p>De tal suerte se expresaban los pretendientes. Mas el ingenioso Odiseo, no bien hubo tentado y examinado el grande arco por todas partes, cual un h\u00e1bil citarista y cantor tiende f\u00e1cilmente con la clavija nueva la cuerda formada por el retorcido intestino de una oveja que antes atara del uno y del otro lado: de este modo, sin esfuerzo alguno, arm\u00f3 Odiseo el grande arco. Seguidamente prob\u00f3 la cuerda, asi\u00e9ndola con la diestra, y dej\u00f3se o\u00edr un hermoso sonido muy semejante a la voz de una golondrina. Sintieron entonces los pretendientes gran pesar y a todos se les mud\u00f3 el color. Zeus despidi\u00f3 un gran trueno como se\u00f1al y holg\u00f3se el paciente divino Odiseo de que el hijo del artero Cronos le enviase aquel presagio. Tom\u00f3 el h\u00e9roe una veloz flecha que estaba encima de la mesa, porque las otras se hallaban dentro de la hueca aljaba, aunque muy pronto hab\u00edan de sentir su fuerza los aqueo. Y acomod\u00e1ndola al arco, tir\u00f3 a la vez de la cuerda y de las barbas, all\u00ed mismo, sentado en la silla; apunt\u00f3 al blanco, despidi\u00f3 la saeta y no err\u00f3 a ninguna de las segures, desde el primer agujero hasta el \u00faltimo: la flecha, que el bronce hac\u00eda ponderosa, las atraves\u00f3 a todas y sali\u00f3 afuera. Despu\u00e9s de lo cual dijo a Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>424<\/p>\n<p>\u00a1Tel\u00e9maco! No te afrenta el hu\u00e9sped que est\u00e1 en tu palacio: ni err\u00e9 el blanco ni me cost\u00f3 gran fatiga armar el arco; mis fuerzas est\u00e1n enteras todav\u00eda, no cual los pretendientes, menospreci\u00e1ndome, me lo echaban a la cara, Pero ya es hora de aprestar la cena a los aqueos, mientras hay luz, para que despu\u00e9s se deleiten de otro modo, con el canto y la c\u00edtara, que son los ornamentos del banquete.<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>431<\/p>\n<p>Dijo, e hizo con las cejas una se\u00f1al. Y Tel\u00e9maco, el caro hijo del divino Odiseo, ci\u00f1\u00f3 la aguda espada, asi\u00f3 su lanza y armado de reluciente bronce, se puso en pie al lado de la silla, junto a su padre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CANTO XXI 1 Atenea, la deidad de ojos de lechuza, inspir\u00f3le en el coraz\u00f3n a la discreta Penelopea, hija de Icario, que en la propia casa de Odiseo les sacara a los pretendientes el arco y el blanquizco hierro, a fin de celebrar el certamen que hab\u00eda de ser el\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xxi-homero\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1016,1139,1012,1018,1034,1058,1289,1115,1288,1025,1033],"class_list":["post-919","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-arte","tag-artes","tag-ave","tag-ayuda","tag-guerra","tag-hogar","tag-homero","tag-jovenes","tag-odisea","tag-rosa","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - 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