{"id":918,"date":"2010-11-27T00:35:20","date_gmt":"2010-11-26T22:35:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cultureduca.com\/blog\/?p=918"},"modified":"2010-11-27T00:35:20","modified_gmt":"2010-11-26T22:35:20","slug":"%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xx-homero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xx-homero\/","title":{"rendered":"\u201cLa Odisea\u201d (XX) [Homero]"},"content":{"rendered":"<p><strong>CANTO XX<\/strong><\/p>\n<p>1<\/p>\n<p>Acost\u00f3se a su vez el divinal Odiseo en el vest\u00edbulo de la casa: tendi\u00f3 la piel cruda de buey, ech\u00f3 encima otras muchas pieles de ovejas sacrificadas por los aqueos, y, tan pronto como se tendi\u00f3, cobij\u00f3le Eur\u00ednome con un manto. Mientras Odiseo estaba echado en vela, y discurr\u00eda males contra los pretendientes, salieron del palacio, riendo y bromeando unas con otras, las mujeres que con ellos sol\u00edan juntarse. El h\u00e9roe sinti\u00f3 conmov\u00e9rsele el \u00e1nimo en el pecho, y revolvi\u00f3 muchas cosas en su mente y en su coraz\u00f3n, pues se hallaba indeciso entre arremeter a las criadas y matarlas o dejar que por la \u00faltima y postrera vez se uniesen con los orgullosos pretendientes; y en tanto el coraz\u00f3n desde dentro le ladraba. Como la perra que anda alrededor de sus tiernos cachorrillos ladra y desea acometer cuando ve a un hombre a quien no conoce, as\u00ed, al presenciar con indignaci\u00f3n aquellas malas acciones, ladraba interiormente el coraz\u00f3n de Odiseo. Y \u00e9ste, d\u00e1ndose de golpes en el pecho, reprendi\u00f3lo con semejantes palabras:<br \/>\n\u00a0<\/p>\n<p>18<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Aguanta coraz\u00f3n, que algo m\u00e1s vergonzoso hubiste de soportar aquel d\u00eda en que el Ciclope de fuerza ind\u00f3mita, me devoraba los esforzados compa\u00f1eros; y t\u00fa lo toleraste, hasta que mi astucia nos sac\u00f3 del antro donde nos d\u00e1bamos por muertos!<\/p>\n<p>22<\/p>\n<p>As\u00ed dijo, increpando en su pecho al coraz\u00f3n sufrido y obediente; m\u00e1s Odiseo revolv\u00edase ya a un lado ya al opuesto. As\u00ed como, cuando un hombre asa a un grande y encendido fuego un vientre repleto de gordura y de sangre, le da vueltas ac\u00e1 y acull\u00e1 con el prop\u00f3sito de acabar pronto; as\u00ed se revolv\u00eda Odiseo a una y otra parte, mientras pensaba de qu\u00e9 manera conseguir\u00eda poner las manos en los desvergonzados pretendientes, hall\u00e1ndose solo contra tantos. Pero acerc\u00f3sele Atenea, que hab\u00eda descendido del cielo; y, transfigur\u00e1ndose en mujer, se detuvo sobre su cabeza y le habl\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>33<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 velas todav\u00eda, oh desdichado sobre todos los varones? Esta es tu casa y tienes dentro a tu mujer y a tu hijo, que es tal como todos desearan que fuese el suyo.<\/p>\n<p>36<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el ingenioso Odiseo:<\/p>\n<p>37<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, muy oportuno es, oh diosa, cuanto acabas de decir; pero mi \u00e1nimo me hace pensar c\u00f3mo lograr\u00e9 poner las manos en los desvergonzados pretendientes, hall\u00e1ndome solo, mientras que ellos est\u00e1n siempre reunidos en el palacio. Considero tambi\u00e9n otra cosa a\u00fan m\u00e1s importante: si logro matarlos, por la voluntad de Zeus y la tuya, \u00bfad\u00f3nde me podr\u00e9 refugiar? Yo te invito a que me lo declares.<\/p>\n<p>44<\/p>\n<p>D\u00edjole entonces Atenea, la deidad de ojos de lechuza:<\/p>\n<p>45<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Desdichado! Se tiene confianza en un compa\u00f1ero peor, que es mortal y no sabe dar tantos consejos, y yo soy una diosa que te guarda en todos tus trabajos. Te hablar\u00e9 m\u00e1s claramente. Aunque nos rodearan cincuenta compa\u00f1\u00edas de hombres de voz articulada, ansiosos de acabar con nosotros por medio de Ares, te ser\u00eda posible llevarte sus bueyes y ping\u00fces ovejas. Pero r\u00edndete al sue\u00f1o, que es gran molestia pasar la noche sin dormir y vigilando; y ya en breve saldr\u00e1s de estos males.<\/p>\n<p>54<\/p>\n<p>As\u00ed le habl\u00f3; y, apenas hubo infundido el sue\u00f1o en los p\u00e1rpados de Odiseo, la divina entre las diosas volvi\u00f3 al Olimpo.<\/p>\n<p>56<\/p>\n<p>Cuando al h\u00e9roe le venc\u00eda el sue\u00f1o, que deja el \u00e1nimo libre de inquietudes y relaja los miembros, despertaba su honesta esposa, la cual rompi\u00f3 en llanto, sent\u00e1ndose en la mullida cama. Y as\u00ed que su \u00e1nimo se cans\u00f3 de sollozar, la divina entre las mujeres elev\u00f3 a Artemis la siguiente s\u00faplica.<\/p>\n<p>61<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Artemis, venerable diosa hija de Zeus! \u00a1Ojal\u00e1 que, tir\u00e1ndome una saeta al pecho, ahora mismo me quitaras la vida; o que una tempestad me arrebatara, conduci\u00e9ndome hacia las sombr\u00edas sendas, y me dejara caer en los confines del refluente Oc\u00e9ano! Como las borrascas se llevaron las hijas de Pand\u00e1reo, pues los n\u00famenes les mataron los padres y ellas se quedaron hu\u00e9rfanas en el palacio y entonces cri\u00f3las la diosa Afrodita con queso, dulce miel y suave vino; dot\u00f3las Hera de hermosura y prudencia sobre las mujeres; di\u00f3les la casta Artemis buena estatura, y adiestr\u00f3las Atenea en labores eximias pero, mientras la diosa Afrodita se encaminaba al vasto Olimpo a pedirle a Zeus, que se huelga con el rayo, florecientes nupcias para las doncellas (pues aquel dios lo sabe todo y conoce el destino favorable o adverso de los mortales), arrebat\u00e1ronlas las Harp\u00edas y se las dieron a las odiosas Erinies como esclavas: de igual suerte h\u00e1ganme desaparecer a m\u00ed los que viven en ol\u00edmpicos palacios o m\u00e1tame Artemis, la de lindas trenzas, para que yo penetre en la odiosa tierra teniendo ante mis ojos a Odiseo, y no haya de alegrar el \u00e1nimo de ning\u00fan hombre inferior. Cualquier mal es sufridero, aunque pasemos el d\u00eda llorando y con el coraz\u00f3n muy triste, si por la noche viene el sue\u00f1o, que nos trae el olvido de todas las cosas, buenas y malas, al cerrarnos los ojos. Pero a m\u00ed me env\u00eda alg\u00fan dios funestas pesadillas. Esta misma noche acost\u00f3se a mi lado un fantasma muy semejante a \u00e9l, tal como era Odiseo cuando parti\u00f3 con el ej\u00e9rcito: y mi coraz\u00f3n se alegraba, figur\u00e1ndose que no era sue\u00f1o, sino veras.<\/p>\n<p>91<\/p>\n<p>As\u00ed dijo; y al punto lleg\u00f3 Eos de \u00e1ureo trono. Odiseo oy\u00f3 las voces que Penelopea daba en su llanto, medit\u00f3 luego y le pareci\u00f3 como si la tuviese junto a su cabeza por haberle reconocido. Al punto recogi\u00f3 el manto y las pieles en que estaba echado y lo puso todo en una silla del palacio, sac\u00f3 fuera la piel de buey y, alzando las manos, dirigi\u00f3 a Zeus esta s\u00faplica:<\/p>\n<p>98<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Padre Zeus! Si vosotros los dioses me hab\u00e9is tra\u00eddo de buen grado, por tierra y por mar, a mi patrio suelo, despu\u00e9s de enviarme multitud de infortunios, haz que diga alg\u00fan presagio cualquiera de los que en el interior despiertan y mu\u00e9strese en el exterior otro prodigio tuyo.<\/p>\n<p>102<\/p>\n<p>As\u00ed dijo rogando. Oy\u00f3le el pr\u00f3vido Zeus y en el acto mand\u00f3 un trueno desde el resplandeciente Olimpo, desde lo alto de las nubes, que le caus\u00f3 a Odiseo profunda alegr\u00eda.<\/p>\n<p>105<\/p>\n<p>El presagio di\u00f3selo en la casa una mujer que mol\u00eda el grano cerca de \u00e9l, donde estaban las muelas del pastor de hombres. Doce eran las que all\u00ed trabajaban sol\u00edcitamente, fabricando harinas de cebada y de trigo, que son alimento de los hombres; pero todas descansaban ya, por haber molido su parte correspondiente de trigo, a excepci\u00f3n de una que a\u00fan no hab\u00eda terminado porque era muy d\u00e9bil. Esta, pues, par\u00f3 la muela y dijo las siguientes palabras, que fueron una se\u00f1al para su amo:<\/p>\n<p>112<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Padre Zeus que imperas sobre los dioses y sobre los hombres! Has enviado un fuerte trueno desde el cielo estrellado y no hay nube alguna; indudablemente es una se\u00f1al que haces a alguien. C\u00famplame ahora tambi\u00e9n a mi, a esta m\u00edsera, lo que te voy a pedir: tomen hoy los pretendientes por \u00faltima y postrera vez la agradable comida en el palacio de Odiseo; y, ya que hicieron flaquear mis rodillas con el penoso trabajo de fabricarles harina, sea tambi\u00e9n esta la \u00faltima vez que cenen.<\/p>\n<p>120<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3; y holg\u00f3se el divinal Odiseo con el presagio y el trueno enviado por Zeus, pues crey\u00f3 que pod\u00eda castigar a los culpables.<\/p>\n<p>122<\/p>\n<p>Las dem\u00e1s esclavas, junt\u00e1ndose en la bella mansi\u00f3n de 0diseo, encend\u00edan en el hogar el fuego infatigable. Tel\u00e9maco, var\u00f3n igual a un dios, se levant\u00f3 de la cama, visti\u00f3se, colg\u00f3 del hombro la aguda espada at\u00f3 a sus n\u00edtidos pies hermosas sandalias y asi\u00f3 la fuerte lanza de bronc\u00ednea punta.<\/p>\n<p>128<\/p>\n<p>Sali\u00f3 luego y, par\u00e1ndose en el umbral, dijo a Euriclea:<\/p>\n<p>129<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ama querida! \u00bfHonrasteis al hu\u00e9sped dentro de la casa, d\u00e1ndole lecho y cena, o yace por ah\u00ed sin que nadie le cuide? Pues mi madre es tal, aunque discreci\u00f3n no le falta, que suele honrar inconsideradamente al peor de los hombres de voz articulada y despedir sin honra alguna al que m\u00e1s vale.<\/p>\n<p>134<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le la prudente Euriclea:<\/p>\n<p>135<\/p>\n<p>No la acuses ahora hijo m\u00edo, que no es culpable. El hu\u00e9sped estuvo sentado y bebiendo vino hasta que le plugo; y en cuanto a comer, manifest\u00f3 que ya no ten\u00eda m\u00e1s gana, y fue ella misma quien le hizo la pregunta. Tan luego como decidi\u00f3 acostarse para dormir, orden\u00f3 tu madre a las esclavas que le aderezasen la cama pero, como es tan m\u00edsero y desventurado, no quiso descansar en lecho ni entre colchas y se tendi\u00f3 en el vest\u00edbulo sobre una piel cruda de buey y otras de ovejas. Y nosotros le cubrimos con un manto.<\/p>\n<p>144<\/p>\n<p>As\u00ed le dijo. Tel\u00e9maco sali\u00f3 del palacio con su lanza en la mano y dos perros de \u00e1giles pies que le segu\u00edan; y fuese al \u00e1gora a juntarse con los aqueos de hermosas grebas.<\/p>\n<p>147<\/p>\n<p>Entonces la divina entre las mujeres, Euriclea, hija de Ops Pisen\u00f3rida, comenz\u00f3 a mandar de este modo a las esclavas:<\/p>\n<p>149<\/p>\n<p>\u2014Ea, algunas de vosotras barran el palacio diligentemente ri\u00e9guenlo y pongan tapetes purp\u00fareos en las labradas sillas; pasen otras la esponja por las mesas y limpien las crateras y las copas de doble asa, art\u00edsticamente fabricadas; y vayan las dem\u00e1s por agua a la fuente y tr\u00e1iganla presto. Pues los pretendientes no han de tardar en venir al palacio; antes acudir\u00e1n muy de ma\u00f1ana, que hoy es d\u00eda de fiesta para todos.<\/p>\n<p>157<\/p>\n<p>As\u00ed les habl\u00f3; y ellas en seguida la escucharon y obedecieron. Veinte esclavas se encaminaron a la fuente de aguas profundas y las otras se pusieron a trabajar h\u00e1bilmente all\u00ed mismo, dentro de la casa.<\/p>\n<p>160<\/p>\n<p>Present\u00e1ronse poco despu\u00e9s los bravos sirvientes y cortaron le\u00f1a con gran pericia; volvieron de la fuente las esclavas; e inmediatamente lleg\u00f3 el porquerizo, con tres cerdos, los mejores de cuantos ten\u00eda a su cuidado. Eumeo dej\u00f3 que pacieran en el hermoso cercado y habl\u00f3le a Odiseo con dulces palabras:<\/p>\n<p>166<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Forastero! \u00bfTe ven los aqueos con mejores ojos, o siguen ultraj\u00e1ndote en el palacio como anteriormente?<\/p>\n<p>168<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el ingenioso Odiseo:<\/p>\n<p>169<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ojal\u00e1 castiguen los dioses, oh Eumeo, los ultrajes que con tal descaro infieren, maquinando inicuas acciones en la casa de otro, sin tener ni pizca de verg\u00fcenza!<\/p>\n<p>172<\/p>\n<p>De tal suerte conversaban. Acerc\u00f3seles el cabrero Melantio, que tra\u00eda las mejores cabras de sus reba\u00f1os para la comida de los pretendientes, y le acompa\u00f1aban dos pastores y, at\u00e1ndolas debajo del sonoro p\u00f3rtico, le dijo a Odiseo estas mordaces palabras:<\/p>\n<p>178<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Forastero! \u00bfNos importunar\u00e1s todav\u00eda en esta casa, con pedir limosna a los varones? \u00bfPor ventura no saldr\u00e1s de aqu\u00ed? Ya me figuro que no nos separaremos hasta haber probado la fuerza de nuestros brazos; porque t\u00fa no mendigas como se debe, que hay otros convites de los aqueos.<\/p>\n<p>183<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3. El ingenioso Odiseo no le dio respuesta pero mene\u00f3 la cabeza silenciosamente, agitando en lo \u00edntimo de su alma siniestros ardides.<\/p>\n<p>185<\/p>\n<p>Fue el tercero en llegar Filetio, mayoral de los pastores que tra\u00eda una vaca no paridera y ping\u00fces cabras. Los barqueros, que conducen a cuantos hombres se les presentan, los hab\u00edan transportado. Y, atando aqu\u00e9l las reses debajo del sonoro p\u00f3rtico par\u00f3se junto al porquerizo y le interrog\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>191<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Porquerizo! \u00bfQui\u00e9n es ese forastero reci\u00e9n llegado a nuestra casa? \u00bfA qu\u00e9 hombres se gloria de pertenecer? \u00bfD\u00f3nde se hallan su familia y su patria tierra? \u00a1Infeliz! Parece, por su cuerpo, un rey soberano; mas los dioses anegan en males a los hombres que han vagado mucho cuando hasta a los reyes les destinan infortunios.<\/p>\n<p>197<\/p>\n<p>Dijo; y, par\u00e1ndose junto a Odiseo, le salud\u00f3 con la diestra y le habl\u00f3 con estas aladas palabras:<\/p>\n<p>199<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Salve, padre hu\u00e9sped! S\u00e9 dichoso en lo sucesivo, ya que ahora te abruman tantos males. \u00a1Oh, padre Zeus! No hay dios m\u00e1s funesto que t\u00fa; pues, sin compadecerte de los hombres, a pesar de haberlos criado, los entregas al infortunio y a los tristes dolores. Desde que te vi, empec\u00e9 a sudar y se me arrasaron los ojos de l\u00e1grimas, acord\u00e1ndome de Odiseo, porque me figuro que aqu\u00e9l vaga entre los hombres, cubierto con unos andrajos semejantes, si a\u00fan vive y goza de la lumbre del sol. Y si ha muerto y est\u00e1 en la morada de Hades, \u00a1ay de mi, a quien, desde ni\u00f1o, puso el intachable Odiseo al frente de sus vacadas en el pa\u00eds de los cefalenos! Hoy las vacas son innumerables y a ning\u00fan hombre podr\u00eda crecerle m\u00e1s el ganado vacuno de ancha frente, pero unos extra\u00f1os me ordenan que les traiga vacas para com\u00e9rselas, y no se cuidan del hijo de la casa, ni temen la venganza de las deidades, pues ya desean repartirse las posesiones del rey cuya ausencia se hace tan larga. Muy a menudo mi \u00e1nimo revuelve en el pecho estas ideas: muy malo es que en vida del hijo me vaya a otro pueblo, emigrando con las vacas hacia los hombres de un pa\u00eds extra\u00f1o; pero se me hace m\u00e1s duro quedarme, guardando las vacas para otros y sufriendo pesares. Y mucho ha que me habr\u00eda ido a refugiarme cerca de alguno de los prepotentes reyes, porque lo de ac\u00e1 ya no es tolerable; pero aguardo a\u00fan a aquel infeliz, por si, viniendo de alg\u00fan sitio, dispersa a los pretendientes que est\u00e1n en el palacio.<\/p>\n<p>226<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el ingenioso Odiseo:<\/p>\n<p>227<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Boyero! Como no me pareces ni vil ni insensato, y conozco que la prudencia rige tu esp\u00edritu, voy a decirte una cosa que afirmar\u00e9 con solemne juramente: \u00abSean testigos primeramente Zeus entre los dioses y luego la mesa hospitalaria y el hogar del intachable Odiseo a que he llegado, de que Odiseo vendr\u00e1 a su casa estando t\u00fa en ella; y podr\u00e1s ver con tus ojos, si quieres, la matanza de los pretendientes que hoy se\u00f1orean en el palacio.\u00bb<\/p>\n<p>235<\/p>\n<p>D\u00edjole entonces el boyero:<\/p>\n<p>236<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Forastero! Ojal\u00e1 el Croni\u00f3n llevara a cumplimiento cuanto dices, que no tardar\u00edas en conocer cual es mi fuerza y de qu\u00e9 brazos dispongo.<\/p>\n<p>238<\/p>\n<p>Eumeo suplic\u00f3 asimismo a todos los dioses que el prudente Odiseo volviera a su casa.<\/p>\n<p>240<\/p>\n<p>As\u00ed \u00e9stos conversaban. Los pretendientes maquinaban contra Tel\u00e9maco la muerte y el destino, cuando de s\u00fabito apareci\u00f3 una ave a su izquierda, un \u00e1guila altanera, con una t\u00edmida paloma entre las garras. Y Anf\u00ednomo les areng\u00f3 diciendo:<\/p>\n<p>245<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, amigos! Esta trama -la muerte de Tel\u00e9maco- no tendr\u00e1 buen \u00e9xito para nosotros; pero pensemos ya en la comida.<\/p>\n<p>247<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3 Anf\u00ednomo, y a todos les plugo lo que dijo. Volviendo, pues, al palacio del divinal Odiseo, dejaron sus mantos en sillas y sillones; sacrificaron ovejas muy crecidas, ping\u00fces cabras, puercos gordos y una gregal vaca; pusieron al fuego y distribuyeron m\u00e1s tarde las asaduras, mezclaron el vino en las crateras; y el porquerizo les sirvi\u00f3 las copas. Filetio, mayoral de los pastores, reparti\u00f3les el pan en hermosos canastillos; y Melantio les escanciaba el vino. Y todos metieron mano en las viandas que ten\u00edan delante.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 257<\/p>\n<p>Tel\u00e9maco, con astuta intenci\u00f3n, hizo sentar a Odiseo dentro de la s\u00f3lida casa, junto al umbral de piedra, donde le hab\u00eda colocado una pobre silla y una mesa peque\u00f1a; sirvi\u00f3le parte de las asaduras, escanci\u00f3le vino en una copa de oro y le habl\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>262<\/p>\n<p>\u2014Si\u00e9ntate aqu\u00ed, entre estos varones, y bebe vino. Yo te librar\u00e9 de las injurias y de las manos de todos los pretendientes; pues esta casa no es p\u00fablica, sino de Odiseo, que la adquiri\u00f3 para m\u00ed. Y vosotros, oh pretendientes, reprimid el \u00e1nimo y absteneos de las amenazas y de los golpes, para que no se arme disputa ni altercado alguno.<\/p>\n<p>268<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3, y todos se mordieron los labios, admir\u00e1ndose de que Tel\u00e9maco les hablase con tanta audacia.<\/p>\n<p>270<\/p>\n<p>Entonces Ant\u00ednoo, hijo de Eupites, dijo de esta suerte:<\/p>\n<p>271<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Aqueos! Cumplamos, aunque es dura, la orden de Tel\u00e9maco, que con tono tan amenazador acaba de hablarnos. No lo ha querido Zeus Croni\u00f3n; pues, de otra suerte, ya le habr\u00edamos hecho callar en el palacio, aunque sea arengador sonoro.<\/p>\n<p>275<\/p>\n<p>As\u00ed habl\u00f3 Ant\u00ednoo; pero Tel\u00e9maco no hizo caso de sus palabras. En esto, ya los heraldos conduc\u00edan por la ciudad la sacra hecatombe de las deidades; y los melenudos aqueos se juntaban en el bosque consagrado a Apolo, el que hiere de lejos.<\/p>\n<p>279<\/p>\n<p>No bien los pretendientes hubieron asado los cuartos delanteros, retir\u00e1ronlos de la lumbre dividi\u00e9ndolos en partes, y celebraron un gran banquete. A Odiseo sirvi\u00e9ronle los que en esto se ocupaban, una parte tan cumplida como la que a ellos mismos les cupo en suerte; pues as\u00ed lo orden\u00f3 Tel\u00e9maco, el hijo amado del divino Odiseo.<\/p>\n<p>284<\/p>\n<p>Tampoco dej\u00f3 entonces Atenea que los ilustres pretendientes se abstuvieran totalmente de la dolorosa injuria, a fin de que el pesar atormentara aun m\u00e1s el coraz\u00f3n de Odiseo Laert\u00edada. Hall\u00e1base entre ellos un hombre de \u00e1nimo perverso, llamado Ctesipo, que ten\u00eda su morada en Same, y, confiando en sus posesiones inmensas, solicitaba a la esposa de Odiseo ausente a la saz\u00f3n desde largo tiempo.<\/p>\n<p>291<\/p>\n<p>Este tal dijo a los ensoberbecidos pretendientes:<\/p>\n<p>292<\/p>\n<p>\u2014\u00a1O\u00edd, ilustres pretendientes, lo que os voy a decir! Rato ha que el forastero tiene su parte igual a la nuestra, como es debido: que no fuera decoroso ni justo privar del fest\u00edn a Ios hu\u00e9spedes de Tel\u00e9maco, sean cuales fueren los que vengan a este palacio. Mas, ea, tambi\u00e9n yo voy a ofrecerle el don de la hospitalidad, para que \u00e9l a su vez haga un presente al ba\u00f1ero o a alg\u00fan otro de los esclavos que viven en la casa del divinal Odiseo.<\/p>\n<p>299<\/p>\n<p>Habiendo hablado as\u00ed, tir\u00f3le con fuerte mano una pata de buey, que tom\u00f3 de un canastillo: Odiseo evit\u00f3 el golpe, inclinando ligeramente la cabeza, y en seguida se sonri\u00f3 con risa sard\u00f3nica: y la pata fue a dar en el bien construido muro.<\/p>\n<p>303<\/p>\n<p>Acto continuo reprendi\u00f3 Tel\u00e9maco a Ctesipo con estas palabras:<\/p>\n<p>304<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ctesipo! Mucho mejor ha sido para ti no acertar al forastero, porque \u00e9ste evit\u00f3 el golpe; que yo te traspasara con mi aguda lanza y tu padre te hiciera ac\u00e1 los funerales en vez de celebrar tu casamiento. Por tanto, nadie se porte insolentemente dentro de la casa, que ya conozco y entiendo muchas cosas, buenas y malas, aunque antes fuese ni\u00f1o. Y si toleramos lo que vemos -que sean degolladas las ovejas, y se beba el vino y se consuma el pan-, es por la dificultad de que uno solo refrene a muchos. Mas, ea, no me caus\u00e9is m\u00e1s da\u00f1o, si\u00e9ndome mal\u00e9volos: y si dese\u00e1is matarme con el bronce, yo quisiera que lo llev\u00e1seis a cumplimiento, pues m\u00e1s valdr\u00eda morir que ver de continuo esas inicuas acciones: maltratados los hu\u00e9spedes y forzadas indignamente las siervas en las hermosas estancias.<\/p>\n<p>320<\/p>\n<p>As\u00ed habl\u00f3. Todos enmudecieron y quedaron silenciosos. Mas al fin les dijo Agelao Damast\u00f3rida:<\/p>\n<p>322<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, amigos! Nadie se irrite, oponiendo contrarias razones al dicho justo de Tel\u00e9maco; y no maltrat\u00e9is al hu\u00e9sped, ni a ning\u00fan esclavo de los que moran en la casa del divinal Odiseo. A Tel\u00e9maco y a su madre les dir\u00eda yo unas suaves palabras, si fuere grato al coraz\u00f3n de entrambos. Mientras en vuestro pecho esperaba el \u00e1nimo que el prudente Odiseo volviese, no pod\u00edamos indignarnos por la demora, ni porque se entretuviera en la casa a los pretendientes; y aun habr\u00eda sido lo mejor, si Odiseo viniera y tornara a su palacio. Pero ahora ya es evidente que no volver\u00e1.<\/p>\n<p>334<\/p>\n<p>Mas, ea, si\u00e9ntate al lado de tu madre y dile que tome por esposo al var\u00f3n m\u00e1s eximio y que m\u00e1s donaciones le haga para que tu sigas en posesi\u00f3n de los bienes de tu padre, comiendo y bebiendo de los mismos, y ella cuide la casa de otro.<\/p>\n<p>338<\/p>\n<p>Respondi\u00f3le el prudente Tel\u00e9maco:<\/p>\n<p>339<\/p>\n<p>\u2014No, \u00a1por Zeus y por los trabajos de mi padre, que ha fallecido o va errante lejos de Itaca!, no difiero, oh Agelao las nupcias de mi madre; antes la exhorto a casarse con aquel que, si\u00e9ndole grato, le haga much\u00edsimos presentes, pero me dar\u00eda verg\u00fcenza, arrojarla del palacio contra su voluntad y con duras palabras. \u00a1No permitan los dioses que as\u00ed suceda!<\/p>\n<p>345<\/p>\n<p>As\u00ed dijo Tel\u00e9maco. Palas Atenea movi\u00f3 a los pretendientes a una risa inextinguible y les perturb\u00f3 la raz\u00f3n. Re\u00edan con risa forzada, devoraban sanguinolentas carnes, se les llenaron de l\u00e1grimas los ojos y su \u00e1nimo presagiaba el llanto.<\/p>\n<p>350<\/p>\n<p>Entonces Teocl\u00edmeno, semejante a un dios les habl\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>351<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, m\u00edseros! \u00bfQu\u00e9 mal es ese que padec\u00e9is? Noche obscura os envuelve la cabeza, y el rostro, y abajo las rodillas; crecen los gemidos, b\u00e1\u00f1anse en l\u00e1grimas las mejillas; y as\u00ed los muros con los hermosos intercolumnios est\u00e1n rociados de sangre. Llenan el vest\u00edbulo y el patio las sombras de los que descienden al tenebroso Erebo; el sol desapareci\u00f3 del cielo y una horrible obscuridad se extiende por doquier.<\/p>\n<p>358<\/p>\n<p>As\u00ed se expres\u00f3, y todos rieron dulcemente. Entonces Eur\u00edmaco, hijo de P\u00f3libo, comenz\u00f3 a decirles:<\/p>\n<p>360<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 loco ese hu\u00e9sped venido de pa\u00eds extra\u00f1o. Ea, j\u00f3venes, llevadle ahora mismo a la puerta y v\u00e1yase al \u00e1gora, ya que aqu\u00ed le parece que es de noche.<\/p>\n<p>363<\/p>\n<p>Contest\u00f3le Teocl\u00edmeno, semejante a un dios:<\/p>\n<p>364<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Eur\u00edmaco! No pido que me acompa\u00f1en. Tengo ojos, orejas y pies, y en mi pecho la raz\u00f3n, que est\u00e1 sin menoscabo: con su auxilio me ir\u00e9 afuera, porque veo claro que viene sobre vosotros la desgracia de la cual no podr\u00e9is huir ni libraros ninguno de los pretendientes que en el palacio del divino Odiseo insult\u00e1is a los hombres, maquinando inicuas acciones.<\/p>\n<p>371<\/p>\n<p>Cuando esto hubo dicho, sali\u00f3 del c\u00f3modo palacio y se fue a la casa de Pireo, que lo acogi\u00f3 ben\u00e9volo. Los pretendientes se miraban los unos a los otros y zaher\u00edan a Tel\u00e9maco, ri\u00e9ndose de sus hu\u00e9spedes. Y entre los j\u00f3venes soberbios hubo quien habl\u00f3 de esta manera:<\/p>\n<p>376<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Tel\u00e9maco! Nadie tiene con los hu\u00e9spedes m\u00e1s desgracia que t\u00fa. El uno es tal como ese mendigo vagabundo, necesitado de que le den pan y vino, inh\u00e1bil para todo, sin fuerzas, carga in\u00fatil de la tierra; y el otro se ha levantado a pronunciar vaticinios. Si quieres creerme -y ser\u00eda lo mejor- , echemos a los hu\u00e9spedes en una nave de muchos bancos y mand\u00e9moslos a Sicilia; y all\u00ed te los comprar\u00e1n por razonable precio.<\/p>\n<p>384<\/p>\n<p>As\u00ed dec\u00edan los pretendientes, pero Tel\u00e9maco no hizo ning\u00fan caso de estas palabras; sino que miraba silenciosamente a su padre, aguardando el momento en que hab\u00eda de poner las manos en los desvergonzados pretendientes.<\/p>\n<p>387<\/p>\n<p>La discreta Penelopea hija de Icario, mand\u00f3 colocar su magn\u00edfico sill\u00f3n enfrente de los hombres, y o\u00eda cuanto se hablaba en la sala. Y los pretendientes re\u00edan y se preparaban el almuerzo, que fue dulce y agradable, pues sacrificaron multitud de reses; pero ninguna cena tan triste como la que pronto iban a darles la diosa y el esforzado var\u00f3n, porque hab\u00edan sido los primeros en maquinar acciones inicuas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CANTO XX 1 Acost\u00f3se a su vez el divinal Odiseo en el vest\u00edbulo de la casa: tendi\u00f3 la piel cruda de buey, ech\u00f3 encima otras muchas pieles de ovejas sacrificadas por los aqueos, y, tan pronto como se tendi\u00f3, cobij\u00f3le Eur\u00ednome con un manto. Mientras Odiseo estaba echado en vela,\u2026<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/natureduca.com\/culturblog\/%e2%80%9cla-odisea%e2%80%9d-xx-homero\/\">Seguir leyendo&#8230;<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":75,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":{"twitter_226634691_226634691":""},"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[5,1109],"tags":[1016,1012,1015,1058,1289,1115,1288,1025,1046,1033],"class_list":["post-918","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-literatura","category-textos-literarios","tag-arte","tag-ave","tag-flor","tag-hogar","tag-homero","tag-jovenes","tag-odisea","tag-rosa","tag-salud","tag-vino"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - 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